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Todavía recuerdo
mi primera “Polaroid”.
Y no hablo de la primera que yo mismo
hice, que hice muchas, sino de la primera que me hicieron, que también
fue la primera que pude ver en toda mi vida.
Fue
hacia el año 1962 o 1963. Un bonachón miembro del mismo y muy poco
elitista club deportivo al que yo asistía junto con mi padre,
nos la hizo.
No dispongo de ella, pero como si la estuviese
viendo: contra una blanca pared, con el perrucho, “Moro”, del guarda
por allá abajo, una fotografía en un blanco y negro de tono sepia, de
calidad impecable.
En aquella época, los que
trabajaban en las bases americanas (en este caso la de Zaragoza), como
es el caso de nuestro amigo, tenían acceso, a través de las tiendas de
las bases, a un mundo de delicias que los mortales que vivíamos en un
mundo “gris”, apenas podíamos entrever. Y la cámara Polaroid era uno de
esos atisbos que pude ver, hace ya, evidentemente, “unos pocos” años.
Poco
podía imaginar yo que con el tiempo, no solo utilizaría
profesionalmente aquel material instantáneo, sino que me convertiría en
experto, en profesor en la materia y en asesor de la Compañía, y que
colaboraría profesionalmente en el desarrollo de diversos proyectos
pioneros de la misma.
Incluso en un aspecto algo más
anecdótico, pocos sabrán que existía un concurso Polaroid para
fotografía de carné, del que fui jurado en sus dos categorías:
“oficial” (para usos legales) y “creativa”, con encuadres libres.
Por
ello, y por haber realizado una parte importante de mi obra fotográfica
personal sobre material Polaroid, en una época –a finales de los años
70– en la que en España todavía no se había despertado, no ya a la
fotografía creativa sobre material instantáneo, sino ni siquiera al
color, siento un vínculo muy especial con el producto y con lo que
llegó a ser la Compañía.
La noticia ya ha saltado
hace unos días: Polaroid cierra sus fábricas en todos los países
(U.S.A. y Europa) y por tanto se dejan de fabricar todos los tipos de
película que todavía quedaban en su ya bastante reducido catálogo de
material fungible.
Polaroid, no ha podido resistir
el avance sustitutorio de “instantaneidad” que ofrece la fotografía
digital, y era de esperar que tarde o temprano su película
“mordiese el polvo”.
El que esté dispuesta a vender sus
licencias a otras compañías que pudieran estar interesadas, parece ser
algo con pocas perspectivas de éxito.
Copia SX-70
© Valentin Sama
Ello no
quiere decir que el invento digital pueda realmente sustituir la magia
de ver revelarse a plena luz una imagen como la producida por la
película SX-70 (o sucesoras equivalentes), o que sea capaz de crear
imágenes de “obra única”, y si ahora de habla de altos índices ISO,
pues bien... ya en los años 80, Polaroid ofrecía película instantánea
de 20.000 ISO. Si: 20.000 ISO.
Y para qué
hablar de las transferencias Polaroid, en las que la imagen –de nuevo
obra única– se crea sobre un soporte de nuestra elección, externo, como
puede ser un papel de grabado o acuarela.
Al margen
de la ya comentada obra personal, creo que la mayor gratitud que tengo
hacia el material Polaroid es en el ámbito del trabajo fotográfico
profesional.
Cuando no existía la fotografía digital, y a la
fuerza, para trabajos profesionales, utilizábamos casi exclusivamente
material inversible en color, con una tolerancia real de ± ½ punto de
diafragma, el material Polaroid, hábilmente usado sobre nuestras
cámaras de gran formato o formato medio nos permitía asegurar, para las
tomas más importantes, no sólo la exposición, sino también la
temperatura de color.
Esto se hacía mediante filtros
de resina o gelatina, y siempre recuerdo que había osados que afirmaban
que “no era posible evaluar el color, la temperatura de color correcta
mediante el Polaroid”... y sin embargo... ¡se podía!
En
peligrosas centrales nucleares, presas hidráulicas, centrales térmicas,
o quizá en la no menos peligrosa soledad del estudio, frente a un
bodegón que “no acaba de cuajar”, la abstracción crítica y poco
tolerante del Polaroid nos enfrentaba sinceramente con nuestros propios
defectos y errores y si aceptábamos la crítica de su pegajosa
superficie, superábamos con buenos resultados la situación.
Transferencia
Polaroid para Loewe. © Valentin Sama/Rafael Roa
Posteriormente,
tuve ocasión de, en colaboración con Rafael Roa, de utilizar
transferencias Polaroid como arte final para el libro conmemorativo del
150 aniversario de la compañía Loewe, la primera vez que esta compañía
se atrevió a oficializar en sus libros y catálogos una estética que
poco después fue imitada –con escaso éxito– para esa misma compañía por
parte de otros fotógrafos.
Copia
669 © Valentin Sama
La
película Polaroid, de la que al parecer quedan “reservas” para un año,
“era” cara, pero constituye un material único, y pienso que pocas
Compañías supieron, como Polaroid, crear una “Colección Polaroid”, con
obra comprada a distintos autores, entre ellos algunos de los más
famosos (y en algunos casos plagiados) fotógrafos del mundo.
Sería injusto, por omisiones, tratar de hacer una lista, pero Hockney,
Newton y Ansel Adams podrían servir de botón de muestra.
Copia 669 ©
Valentin Sama
Copia 669 ©
Valentin Sama
De
todos los materiales que más echaremos en falta, aunque ya pocas veces
podía utilizarlo, por cuestión de precio, debo hacer una mención
especial de la Polaroid 55 en placas de 4 x 5 pulgadas (665 en “packs”
para formato medio), una película de la que, entre otros, el fotógrafo
Rafael Roa ha sabido extraer el máximo partido creativo.
Copia
y
negativo Polaroid 55. © Rafael Roa
Una
película instantánea, en blanco y negro, que en poco menos de un minuto
genera una copia positiva en blanco y negro y además un negativo en
blanco y negro, que, tras su aclarado, permitía ampliar –con exquisita
gama tonal– ampliaciones sobre papel fotográfico baritado de
más de un metro de lado.
"Woman
in two pieces"
Díptico
compuesto por dos Polaroid 50 x 60 cm. © Rafael Roa
Otra
maravilla que se quedará casi seguro huérfana de consumibles, es la
cámara gigante Polaroid 50 x 60 cm, que solo los fotógrafos más
selectos han podido utilizar, en sesiones de un día.
Si
bien Fujifilm fabrica
todavía un excelente material instantáneo en color, la variedad,
temperamentalidad y carisma de esos materiales no es comparable a la de
Polaroid, como no lo es la historia de la Compañía.
Soy
de la opinión, y creo no ser el único, que a pesar de su elevado coste
de producción y consecuentemente de venta, este material único sería
merecedor de seguir en producción por parte de alguna compañía o
institución que lo considerase gasto fijo.
Ya se que ello no
es posible, por lo que, aparte de realizar un último trabajo homenaje
en el material Polaroid restante, que, por cierto, debido a su
particular composición no puede congelarse, por mi parte no queda sino
decir: ¡gracias, Polaroid por el servicio y los buenos ratos, adiós
Polaroid!
Copia 669 ©
Valentin Sama
Autorretrato ©
Emilia Valencia (Técnica de peliculado)
Autorretrato ©
Emilia Valencia (Técnica de peliculado)
En todo
caso, resulta un tanto arriesgado afirmar que la “fotografía
instantánea ha muerto”, por el hecho de que Polaroid haya dejado de
fabricar sus cámaras y ahora anuncie el cierre de sus fábricas, pero no
es menos cierto que nos encontremos “llamando con los nudillos a la
puerta del cielo”.
Sin embargo, hace pocos días, y sin
correlación directa con esta noticia, representantes de Fujifilm
comentaban que era “sorprendente” la cantidad de cargas de películas
Fujifilm “Instax” para fotografía instantánea de aficionado que seguían
vendiendo.
En una rápida exploración, hemos podido
comprobar que Fujifilm sigue teniendo disponibles (no sabemos por
cuánto tiempo) los siguientes materiales:
– FP-100
C, copia en color en packs de 10 hojas para 4 x 5 pulgadas y 100 ISO
(necesita chasis especial)
– FP-100 C, copia en color en packs
de 10 hojas para 3,25 x 4,25 pulgadas (8,25 x 10,8 cm) y 100 ISO, que
puede usarse en los respaldos habituales para cámaras de formato medio
–
FP-3000B, copia en blanco y negro, en 3,25 x 4,25 pulgadas, de 3.000
ISO, que puede usarse en los respaldos habituales para cámaras de
formato medio. Esta emulsión puede pedirse en packs de 4 x 5 pulgadas
como pedido especial.
– FP-100B, copia en blanco y negro, en
3,25 x 4,25 pulgadas, de 100 ISO, que puede usarse en los respaldos
habituales para cámaras de formato medio. Esta emulsión está agotada en
este momento.
En lo que respecta a las películas
Polaroid, hemos podido contar hasta 23 referencias que desaparecerían
con el cierre de las factorías, se agotasen los stocks y en tanto
alguien decidiese continuar con la fabricación.
Existe
un error común, que es el afirmar que el material Polaroid comenzó
siendo un material industrial, para pruebas profesionales, cuando fue
al revés: se inició como una propuesta para los aficionados, y solo el
tiempo hizo ver que no era la respuesta ideal para este grupo de
usuarios objetivo, y se hizo un hueco importante en la fotografía
profesional, como material de prueba.
Para los que
deseen conocer la auténtica historia de la firma Polaroid y de su
creador, el carismático Dr. Land resulta altamente recomendable la
lectura de la biografía no autorizada: “Land’s Polaroid. A company and
the man who invented it”, de Peter C. Wensberg ISBN 0-395-42114-4
Igualmente,
en una sucinta bibliografía podríamos recomendar:
–
“Singular Images”, por Ansel Adams
Morgan & Morgan,
1974
ISBN-10: 0871000466
ISBN-13: 978-0871000460
–
“Le Polaroid”, de Ansel Adams
Copia 669 ©
Valentin Sama
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