Azúcar y salsa de soja
En este verano de 2009, en el que
en pocos días se presentará la primera cámara Olympus para el
protocolo
Micro Cuatro Tercios
(MFTS), se conmemora el 50
aniversario de las
cámaras Olympus Pen,
revolucionarias en su época.
Ello, sin duda, no es ninguna casualidad.
08/06/09
Actualización
Nota del Editor: Este es un artículo original, y no es, es en absoluto,
un publirreportaje
Aunque
en el momento de escribir y publicar este artículo no se conoce el
nombre de la nueva cámara MFTS de Olympus, parece que existirá una
importante relación con el concepto Pen.
Se especula sobre si se
tratará de una o de dos cámaras, así como si el nombre de una de ellas
podría obedecer al de Olympus E-P1 o algo similar. Quizá se trate de
una auténtica “Pen” en el mismo espíritu de innovación que guió, desde
la base ofrecida por el azúcar y la salsa de soja, a Takachiho
Seisakusho, Yoshisha Maitani y Eiichi Sakurai hasta el diseño original
del concepto Pen.
06/06/09
Actualización: en principio se tratará de una cámara, en dos acabados
distintos, y de nombre E-P1
Los inicios
Takachiho
Seisakusho, la firma que más adelante pasaría a llamarse Olympus,
comenzó su andadura hacia 1920 como fábrica de microscopios, cuando el
fundador que le dio su nombre decidió invertir –diversificando– las al
parecer enormes sumas que había ganado con el negocio del azúcar.
Al
adquirir una gran experiencia en el diseño y fabricación de objetivos
para esos microscopios, el equipo fabril consideró la opción de
expandir la línea de negocio fabricando algún otro producto que
utilizase objetivos, y lógicamente, pensaron en cámaras fotográficas.
La sede de Takachiho
Seisakusho © Olympus
El
paso siguiente fue el inicio de la fabricación de obturadores, pero
como muy bien comenta el famoso ingeniero de Olympus,
Yoshihisa
Maitani, no se pueden fabricar cámaras simplemente colocando un
objetivo delante de un obturador, así que, en 1935, se contrató Eiichi
Sakurai, cuando todavía era un estudiante en la Universidad. Eiichi era
conocido por su gran interés en la fotografía y su ilusión y
conocimientos de fotografía fueron determinantes para poner en marcha a
la firma en la senda de la producción de cámaras fotográficas.
El logotipo de Olympus estampado en el "similcuero" de la
parte posterior de una Olympus Pen
El conocimiento y el entusiasmo como fuerzas motoras
Para
el posterior desarrollo de la serie de cámaras Olympus Pen, cuyo 50
Aniversario se celebra ahora con la introducción de la nueva Olympus
para el sistema Micro Cuatro Tercios, quizá fue más determinante aún el
que Eiichi Sakurai descubriese una patente para una cámara fotográfica
que un tal Yoshihisa Maitani había registrado mientras
estudiaba
–o según las propias palabras de Maitani– “hacía que estudiaba”,
mecánica de automoción en la especialidad de motores turboalimentados.
Sakurai le llamó a Maitani y le dijo… vente a trabajar con nosotros.
Una Leica IIIf, dotada de un Summar 50 mm f/2 retráctil
Para
entonces, Maitani, que se consideraba a sí mismo un “hijo un poco
inútil, o frívolo”, había desarrollado, junto con dos amigos de la
misma condición, una gran afición a la fotografía, utilizando la Leica
IIIf de la familia.
Se trataba de una familia acomodada, propietaria de una fábrica de
salsa de soja, sita en Shikoku.
A
la sazón, una Leica costaba en Japón 200.000 yenes, y el sueldo medio
para un empleado recién incorporado a una empresa era de
aproximadamente 1.550 yenes mensuales.
En Japón estaba muy mal
visto (y probablemente lo sigue estando) que un estudiante rechazase la
primera oferta que pudiera recibir por parte de una empresa, y aunque
Maitani justo acababa de recibir su primera oferta por parte de un
fabricante de automóviles, la ignoró, debido a su gran interés por la
fotografía, al recibir la de Olympus a través de Sakurai.
Barrer los talleres
Cuando
Maitani se incorpora a Olympus, siguiendo la tradición de muchas
firmas, y entre ellas antiguamente Hasselblad, se le envía a la
fábrica, donde va pasando por las distintas áreas de trabajo, con una
permanencia de 6 meses en cada una de ellas.
Al finalizar un periodo
de dos años, “aterriza” de nuevo en el departamento de diseño, donde
los veteranos y muy atareados ingenieros, en cierta forma para quitarse
de encima al novato recién llegado, le encargan tareas difíciles y
problemáticas… nada nuevo bajo el solo, ni siquiera el naciente.
Así, por tanto, un buen día le dicen, …”anda, intenta diseñar algo”…
De la Leica IIIf a la cámara de 6.000 yenes
Por
un lado, aunque la Leica IIIf familiar brinda a Maitani muchas
satisfacciones a incluso algún que otro premio en concursos de
fotografía, no le resuelve todas sus necesidades fotográficas y si
200.000 yenes es mucho dinero para un trabajador de gana 1.550 yenes al
mes, a Maitani le parece casi inalcanzable también el precio de la más
económica de las cámaras del catálogo de Olympus, que es de 23.000
yenes, el equivalente a casi 15 meses de sueldo.
Maitani
solicita autorización a sus supervisores para tratar de diseñar una
cámara que cueste solo 6.000 yenes, poco menos de la mitad de ese
salario mensual de 1.550 yenes tomado como referencia.
Aunque
ofrecer una cámara a una cuarta parte del precio del de la más barata
de la firma podría verse como algo potencialmente peligroso por la
imagen que podría dar de “producto malo”, los supervisores dan luz
verde a Maitani, pues desde su punto de vista al fin y al cabo no se
trata más que de un ejercicio de diseño de un ingeniero bisoño.
Ha nacido el germen de lo que llegarían a ser las cámaras Olympus Pen.
El objetivo es la clave
Maitani
diseña “su cámara” y comienza a realizar fotografías con un prototipo,
realizando tomas comparativas con la Leica IIIf familiar… y se enfurece
cuando comprueba que, aunque hay más de una buena imagen, la dura
realidad es que las producidas por la Leica de 200.000 yenes son más
nítidas que las de su prototipo de esos 6.000 yenes previstos. ¿Quizá
ese precio 33 veces inferior llegue a resultar una barrera
infranqueable?
Parte del motivo de esa menor calidad de imagen
podría radicar en que Maitani ha decidido que su cámara utilizará un
fotograma de la mitad de tamaño que el de la Leica, el auténtico “medio
formato” de 18 x 24 mm o “half frame”: la ampliación a que ha de ser
sometido el pequeño negativo hace “salir a relucir” imperfecciones del
objetivo que pasarían desapercibidos bajo ratios de ampliación
inferiores.
Hay que tener en cuenta que Maitani desea hacer una
cámara que no solo no sea muy cara, sino que sea “distinta”: pequeña,
ligera y fácil de usar, una “pluma” (Pen) para tomar notas visuales en
cualquier momento y circunstancia.
Puesto que Olympus ya dispone de su propio departamento de diseño de
objetivos en esta época, Maitani solicita su asistencia.
Les
sugiere nada más y nada menos que le diseñen y fabriquen un objetivo
que iguale o supere en calidad al mítico Elmar de las Leica (*).
En
el departamento de diseño se quedan boquiabiertos: es la primera vez
que alguien les pide que simple y llanamente diseñen el mejor objetivo
posible, pues hasta ahora están acostumbrados a que les soliciten para
diseñar, bien el mejor objetivo dentro de un presupuesto cerrado, bien
a reducir costes en todo lo posible.
Pero.. ¡diseñar el mejor objetivo posible! Esto es algo
nuevo, que acogen con entusiasmo.
Fuera de presupuesto
El resultado es el D-Zuiko, un objetivo que al parecer colmó las
expectativas de Maitani.
Solo
había un pero: al parecer no había forma de que una cámara de 6.000
yenes compitiese con una de 200.000 y …. ¡Maitani se había gastado todo
su presupuesto de 6.000 yenes en tan solo ese maravilloso objetivo
D-Zuiko! No había cámara que poner detrás del mismo.
El ya mítico objetivo Olympus D. Zuiko
Pero aunque
los supervisores de Maitani sintieron una cierta preocupación por el
tema, no solo no culparon al joven ingeniero, sino que le
animaron, pues al fin y al cabo, solo había sido un ejercicio
de
prácticas y bien… habían diseñado el objetivo “ideal”.
Las dos barreras
Pero Maitani siguió investigando y desarrollando tenazmente su idea,
pues al fin y al cabo era su trabajo y su ilusión.
Para
1958 Maitani tenía casi lista su cámara “Pen”. La idea de la cámara que
pudiera ser como una “pluma” –Pen, en inglés– para tomar notas, como
una estilográfica que nos pudiese acompañar siempre para tomar esas
notas fotográficas y ello merced a su ligereza, pequeño tamaño, bajo
precio y sin embargo gran calidad de imagen, continuaba siendo el
“Leitmotiv” de Maitani.
Tal como comenta el propio Maitani, para
conseguir materializar su proyecto, para alcanzar la comercialización
de su cámara Olympus Pen, el joven ingeniero tuvo que superar dos
barreras distintas: la tecnológica y la de “la sabiduría asumida”, el
equivalente al “esto siempre se ha hecho así”, una frase que personal,
y lamentablemente he tenido que oír –ya que no escuchar– en varios de
los trabajos que he desarrollado hasta ahora en mi vida profesional.
En este sentido, Maitani hace referencia al libro “best seller” “Baka
no Kabe” (Idiot Barrier).
Superar
la barrera tecnológica, puesto que el presupuesto inicial de 6.000
yenes se lo había llevado por delante el diseño del objetivo, requirió
altas dosis de ingenio: entre otras concesiones, por un lado se
simplificó el mecanismo de avance la película recurriendo a una rueda
en lugar de a una palanca y por otro se prescindió de un sistema de
puesta a cero automática del cuentafotos al abrir el dorso de la cámara.
Cuando Maitani le enseña el prototipo definitivo a su mentor, Eiichi
Sakurai, éste, de inmediato, dice: “fabriquemos la cámara”.
No
era muy corriente que se aprobase la primera creación resultado de un
proyecto de prácticas de un empleado recién llegado, pero la compañía
Olympus se caracteriza entre otros aspectos por su atrevimiento en lo
que se refiere a innovación.
Baka no Kabe
Y llegados ese punto, con la primera Olympus Pen lista para su
fabricación… Maitani tropieza con la segunda barrera.
El
manager de la factoría se niega a fabricar “esa cámara de juguete de
Maitani”, puesto que “la sabiduría asumida” indica que no existe
mercado para la misma, y que no experimentará las ventas deseadas.
La
primera Olympus Pen de Maitani, de 1959. Las unidades de las primeras
series solo llevan enganche para la correa en su lado derecho
Difícil situación de “bushido”, puesto que cada uno tiene autoridad en
su territorio, y Maitani realmente en ninguno…. todavía.
El
asunto se “soluciona” encargando la producción de “la cámara de juguete
de Maitani”, la primera Olympus Pen, a una firma externa: Sanko-Shoji.
No obstante, Olympus realiza el control de calidad y la distribución.
Estamos
en octubre de 1959 y el resto es historia: en un sector productivo en
el que lo normal es planificar la fabricación de aproximadamente entre
200 y 300 unidades al mes de un modelo de cámara, Maitani propone
–entre carcajadas de los asistentes a la reunión de empresa– comenzar
por… ¡5.000 unidades al mes!
Pronto, la demanda supera esa capacidad
de producción, y cuando en 1960 se presenta el segundo modelo, la
Olympus Pen S, con objetivo 30 mm f/2,8 en lugar del 28 mm f/3,5 y
distinto obturador, a un precio de 7.000 yenes, el Manager que había
rehusado producir el primer modelo suplica que se le permita fabricar
el segundo modelo.
La primera Pen: en la mano
En
la mano, la primera cámara de Maitani ofrece una sensación de solidez.
Se trata de un aparato de muy pequeño tamaño para su época pero que hoy
en día, por comparación con las pequeñas digitales actuales, casi
parece grande.
Claro que sus dimensiones base vienen obligadas en parte por el tamaño
de la película estándar que debe albergar.
Vista desde arriba: "todo músculo"
No
hay nada en esta cámara que la haga parecer “de juguete”. Antes bien,
todo lo contrario: construcción metálica, muy buenos acabados y sobre
todo, muy buen sistema de cierre del dorso, para la carga de la
película. No se escatimó ni en diseño ni en materiales, a pesar del ya
conocido muy justo presupuesto disponible.
La película Kodak Tri-X, original de la época, da una idea
del tamaño de la cámara
Como todas las
Olympus Pen, en su posición de sujeción normal esta cámara hará tomas
verticales. El visor, con su marco luminoso se mantiene limpio y claro
todavía tras medio siglo.
El sistema de selección de los valores
de diafragma recuerda mucho al de los primeros Elmar para las Leica, lo
que no debería de extrañarnos mucho si hemos seguido la historia de
Maitani.
Al igual que en el caso de esos Elmar, conviene ajustar el
diafragma antes de hacer otro tanto con el enfoque, pues de lo
contrario existe un cierto riesgo de que al ajustar el primero se nos
desajuste el segundo. En todo caso, los encajes por clic ayudan a una
selección “por tacto” y sorprende que para una focal tan corta se
disponga incluso del valor de f/22.
En lo que respecta al
enfoque –como todo en la primera Pen, es por estimación– ayudan mucho
los dos encastres por clic para las distancias de aproximadamente 4,5 y
2,10 metros, valores que, además, van señalados en rojo.
La
selección del obturador Copal es un poco justa, con valores de 1/200,
1/100, 1/50, 1/25 de segundo y “B”. De ahí que para el segundo modelo,
la Pen S ya se disponía de los de 1/250, 1/125, 1/60, 1/30, 1/15, 1/8 y
“B”.
El disparo es de una suavidad inaudita, casi inaudible,
sobre todo para los acostumbrados al mundo réflex actual, e incluso
para las primeras Micro Cuatro Tercios de Panasonic: hay mucho que
aprender del pasado.
Tras cada toma, la rueda posterior nos
permite un avance rapidísimo al siguiente fotograma, gracias en parte
que estamos avanzando tan solo… “medio fotograma”.
Ningún
problema para rebobinar al acabar los rollos, y menos para abrir la
cámara y extraerlos. El sistema es del tipo en el que se separa el
dorso por completo, y si bien supone la incomodidad relativa de
“quedarnos en la mano” con una pieza, facilita el enhebrado de la
película en una cámara de cuerpo muy corto.
El sistema de apertura y cierre es de primera clase.
Una
vez enhebrada la película y avanzados dos o tres fotogramas en blanco,
giraremos el cuentafotos para alinear la señal de partida bien con la
marca de 72 fotogramas, bien con la de 40, según se trate de un rollo
135-36 o un 135-20.
En cuanto al objetivo, se aprecia el buen
hacer de Olympus en su experiencia en fabricación de lentes de pequeño
tamaño para objetivos de microscopios. Sobre su rendimiento, hablaremos
aparte.
En conjunto, parece claro que Maitani consiguió
plenamente los objetivos que se había fijado para su cámara Pen, una
cámara para llevar siempre consigo y tomar notas visuales disfrutando
de la fotografía.
Olympus Pen
Ficha técnica
Marca: Olympus
Modelo: Pen
Formato: 18 x 24 mm sobre película perforada estándar de 35 mm
Fotogramas: 72 sobre un rollo 135-36 y 40 sobre uno 135-20
Objetivo: Pen f/3,5 D
Focal: 28 mm
Focal equivalente aproximada: 39 mm
Lentes grupos: 4/3
Esquema: Tessar
Aberturas: f/3,5; f/4; f/5,6; f/8; f/11; f/16 y f/22
Numero de palas: 4
Enfoque: manual por estimación
Distancias de enfoque (en pies): 2; 2,25; 2,5; 3; 4; 5; 7; 15; 30 e
infinito
Distancia mínima de enfoque: 1 pie o 30,48 cm
Clics: ajustes por clic (y marcas rojas) para las distancias de 15 y 7
pies (aproximadamente 4,5 y 2,10 metros).
Obturador: Copal X
Tipo de obturación: central
Tiempos de obturación: 1/200, 1/100, 1/50, 1/20 de segundo y “B”
Zócalo para cable de sincronización de flash: si
Sincronización para flash: a todos los tiempos de obturación
Zapata: solo portaaccesorios
Visor: de marco luminoso, con marcas de paralaje
Cuerpo: enteramente metálico
Dimensiones: 68,6 (alto) x 106,7 (ancho) x 40,6 (fondo)
Peso con correa de muñeca y rollo 135-36: 386,5 gramos
Peso vacía, con correa: 366,5 gramos
Peso vacía, sin correa: 358 gramos
Peso de catálogo: 350 gramos
Año de inicio de producción: 1959
Camino abierto pero no allanado
No
todo fue fácil para Maitani, a partir de ese punto, pues tuvo que
franquear la Baka no Kabe más de una vez, por ejemplo cuando propone la
fabricación de la primera Olympus Pen con foco fijo y exposición
totalmente automática, la Olympus Pen EE de 1961, con un precio de
10.000 yenes.
La versión "2" de la primera Pen enteramente automática de
Maitani
La
Olympus Pen D, incorporaba ya un fotómetro de selenio, no acoplado,
pero sobre todo, un impresionante objetivo Olympus F Zuiko 32 mm f/1,9
Un
anuncio de la época para la Olympus Pen EE, enteramente automática,
sugiere lo interesante de la cámara para "las jóvenes damas". A
observar que la imagen es o emula una placa de gran formato
© Olympus
Finalmente, se vendieron 17 millones de cámaras
Olympus Pen, a partir de una saga de 20 modelos o variantes diferentes,
entre ellas la muy notable Olympus Pen-D, dotada de un F-Zuiko 32 mm
f/1,9. Como dato sociológico significativo, en Japón, el porcentaje de
compradoras y usuarias femeninas, pasó del 2% al 33%.
De la Olympus Pen a la Olympus Micro Cuatro Tercios, pasando
por la Pen FT
A
mediados de los años 50, Maitani comienza a considerar si no existiría
un mercado para una cámara de medio formato, como las ya exitosas Pen
compactas, pero en formato réflex monocular o SLR.
El pequeño tamaño
que impone al concepto Pen, hace que resulte necesario reconsiderar
todo el concepto de diseño de una réflex monocular al uso.
La
nueva SLR Pen F junto a la primera Pen, dan una idea de su reducido
tamaño relativo. La ausencia de protuberancia para pentaprisma en el
diseño de Maitani sorprendió a los propios directivos de Olympus
Los
problemas técnicos a resolver y las soluciones para ello se suceden en
cascada en la mente y en los tableros de dibujo de Maitani, que por
cierto, trabaja en su casa: no hay todavía televisión, y según sus
propias palabras, su trabajo es más emocionante que la lectura de un
thriller.
El medio formato impone focales más cortas y ello –a pesar
del sistema retrofoco– menor distancia al plano focal y por lo tanto,
menos espacio para el espejo.... complicado. Pero si la Olympus Pen
réflex monocular ha llegar a ser una realidad, debe –forzosamente– ser
más pequeña que una SLR de 24 x 36 mm al uso en la época.
Retos, problemas y soluciones
Maitani opta por primera vez en el mundo SLR, por un espejo lateral,
con giro sobre el eje vertical.
Con la luz para el visor dirigida lateralmente, un pentaprisma es
impensable, tanto por cuestiones ópticas como de volumen.
Los
estudios de Paolo Ignacio Pietro Porro vienen en auxilio de Maitani y
la suerte está echada: la Olympus Pen F, la SLR para medio formato de
Olympus utilizará un sistema de visión por prisma de Porro (**), y un
espejo de giro sobre el eje vertical.
Este esquema sería utilizado,
aproximadamente 41 años después, en la SLR digital de Olympus E-300, y
posteriormente por la E-330, la primera del mundo con Live-View, a
través de dos captores.
Pero quedaba “el pequeño problema”... del obturador.
No
queda espacio para un obturador planofocal de cortinillas de recorrido
horizontal, y mucho menos para un módulo de laminillas. Además, los
módulos Copal de laminillas “vienen” para formato de 24 x 36 mm.
Aún
sin resolver del todo el tema del obturador, Maitani recopila todas sus
ideas, notas, dibujos y planos y se los lleva a la oficina,
guardándolos en un cajón.
Yoshihisa Maitani, cuando ya estaba desarrollado el
sistema OM © Olympus
De nuevo, su mentor, el Jefe del
Departamento de Diseño, Eiichi Sakurai llama un día a su despacho a
Maitani, y le transmite la idea de que los estudios de mercado sugieren
que el público desea poder disponer de una SLR de medio formato,
preguntándole acerca de su opinión.
Maitani saca de su cajón todos los dibujos sobre los que ha estado
trabajando y se los muestra a su superior.
Al
principio, nos comenta el propio Maitani, Sakurai se muestra
sorprendido, pues la forma es muy distinta de todo lo existente en el
mercado: por ejemplo la Pen F... ¡carece por completo de una
protuberancia para el pentaprisma... algo que no incorpora!
Sin
embargo, Eiichi Sakurai de inmediato da luz verde a Maitani para seguir
adelante. Ello hace pensar a Maitani que no basta esperar a que a uno
le abran el camino para un proyecto, pues de esa manera uno puede
perder hasta medio año de valioso tiempo. Es preciso ejercitar la mente
a efectos de ir recopilando ideas, es necesario trabajar continuamente
en proyectos ilusionantes.
Némesis
El obturador de la
futura Pen F está a punto de convertirse –debido al cúmulo de
dificultades de su desarrollo– en la Némesis de Maitani que
decide que la única opción posible es emplear un obturador rotativo.
Aunque los obturadores rotativos necesitan de un cierto diámetro
operativo, que obligaría a cuerpos muy altos relativos al formato de
fotograma, el pequeño formato relativo de 18 x 24 mm no lo hace
inviable, siempre que, en este caso, el diseñador esté dispuesto a
conceder a su cámara unos mm más de ancho.
Pero los problemas no han hecho más que comenzar.
Por
más que se esfuerzan, no consiguen que el nuevo obturador rotativo
“corra” a más de 1/16 de segundo, algo simplemente ridículo.
Ya
en esta imagen puede intuirse el especial acabado de la lámina de
titanio que es pieza clave del obturador rotativo de la Olympus Pen F
Para
alcanzar más velocidad, hay que reducir peso, y se recurre, en buena
lógica, al aluminio. Se alcanza más velocidad, pero en la frenada, el
choque es tan grande, que el aluminio se arruga como un abanico.
Finalmente
el equipo –Maitani dispone ya de un asistente– decide utilizar un
material muy nuevo entonces: titanio. Casi tan ligero como el aluminio,
casi tan resistente como el acero…
En
esta fotografía al microscopio, puede apreciarse el
especial acabado de la superficie de la pala de titanio del
obturador rotativo: está estampada para proporcionarle más rigidez
dimensional a pesar del mínimo espesor que hubo que darle a fin de
poder alcanzar el valor de 1/500 de segundo de exposición.
Por
otro, lado, llama la atención la peculiar estructura de la superficie:
¡no se trata del "grano" de una película fotoquímica!,
sino de la auténtica superficie del titanio. No hemos encontrado
referencia al respecto, pero podría tratarse de un "nitrurado",
tratamiento que se puede dar al titanio para aumentar aún más su dureza
y resistencia
El obturador alcanza ahora 1/300 de segundo, pero todavía no es un
valor satisfactorio.
Se
decide aligerar la lámina del obturador haciéndola más fina, para
aligerar peso, pero dotándola de un grabado, de una estampación, para
darle resistencia estructural… y ya casi se alcanza 1/500 de segundo.
Pero ese “casi” es inaceptable.
Un nuevo muelle maestro, realizado
en una no menos nueva aleación de acero sueco, consigue finalmente el
ansiado 1/500 de segundo.
Posteriormente, hubo que trabajar mucho en
el tren de engranajes de la Pen F, pero comparado con lo anterior, la
cosa fue peccata minuta.
El obturador en detalle
Se trata
de un dispositivo de control mecánico con una única lámina o pala
metálica, siendo su diseño derivado del propio de las cámaras para
cinematografía: un obturador de sector, de tipo circular.
"Exploded view" o despiece de una Olympus Pen F © Olympus
Si
observamos con atención la "exploded view" de más arriba (ver asterisco
en azul, en la imagen ampliada), podremos
observar que ésto es lo que veríamos por detrás, si bien ya en el
momento de una exposición: la pala del obturador habría girado y
estaría exponiendo el fotograma. La imagen esquemática que aparece en
el fotograma es derivada de un retrato de Yoshihisa Maitani © Olympus
Como puede
observarse a través del despiece de la cámara y del esquema, tiene una
cierta analogía a una tarta a la que ya le falte una ración
lo
suficientemente generosa –una gran porción– como para dejar al
descubierto, en una sola pasada, todo el fotograma de 18 x 24 mm.
Merced a ese diseño, El obturador planofocal metálico sincroniza con el
flash a todos los tiempos de obturación.
El
sistema mecánico del obturador emplea un tren de engranajes de
temporización para “retener” la pala del obturador el tiempo necesario
para cada exposición.
El obturador del equipo de Maitani ofreció finalmente tiempos de
exposición de 1/500 a 1 segundo y “B”.
Un excelente obturador para el Micro Cuatro Tercios
Frente a un obturador planofocal de tipo tradicional, tanto de
cortinillas como de laminillas, un obturador rotativo del tipo empleado
en la Olympus Pen F o FT ofrece la enorme ventaja de que no opera con movimiento
alternativo, esto es, las cortinillas o laminillas no
tienen que “volverse atrás” cara al nuevo disparo, sino que tras cada
toma, el obturador se encuentra inmediatamente listo para realizar la
siguiente. Es una de las razones por las que este tipo de obturador es
uno de los más utilizados en cámaras cinematográficas.
En una cámara de visor electrónico del tipo Micro Cuatro Tercios
(MFTS), también ofrecería grandes
ventajas. Veamos por qué.
Mientras no se desarrolle mejor la obturación puramente electrónica, en
las nuevas MFTS el obturador debe estar abierto para el visionado del
encuadre, cerrarse antes del disparo, abrir para iniciar la exposición,
cerrarse para acabarla y volverse a abrir para el nuevo visionado.
Donde en el caso de un obturador convencional, ello obliga a varios
ciclos de remontado del obturador, con el consiguiente ruido, consumo
de energía y retardo en el tiempo, con un obturador de tipo circular
como el de las Pen F, todo el proceso podría ser mucho más rápido,
silencioso y eficiente. De esa forma, podría obviarse una de las
mayores pegas que hemos encontrado en las G1 y GH1 de Panasonic.
Hemos realizado unos cuantos cálculos, y pensamos que para un formato
como el Micro Cuatro Tercios, el módulo para una obturación circular no
necesitaría más de aproximadamente 4
x 4 cm, mecanismo de control aparte, lo que
parece perfectamente viable.
La primera y única SLR para medio formato: un sistema completo
Finalmente, en 1963 se comercializa la primera y única réflex monocular
para medio formato de 18 x 24 mm, la Pen F.
Posteriormente, en 1966 se presenta la versión con medición incorporada
TTL a través del objetivo, la Pen FT.
La
Pen FT es una réflex compacta para la época: 70 mm de alto x 128,2 mm
de ancho, para 34,1 mm de fondo y un peso de 479 gramos.
Dos Olympus
Pen F, en visión frontal y posterior. El diseño es sobrio, elegante y
atípico. En “orden de marcha”, con un
objetivo Zuiko 38 mm f/1,8 y un rollo 135-36, el peso es de 641 gramos
Zócalo para cable de sincro, y selector para "X" (flash
electrónico) y "M" (bombillas fungibles)
La palanca del autodisparador, a medio recorrido
Entre otros, los Zuiko 38 mm f/1,8, 25 mm f/2,8, 20 mm
f/3,5 y zoom 100-200 mm f/5
Puesto
que el sistema Pen F era de rango profesional, debía incluir un cuerpo
en acabado negro. Se trata de una versión mucho menos común que la
cromada
Y
no solo se comercializa la cámara, sino un sistema profesional completo
en torno a ella. Buena muestra de ello es el sistema de objetivos que
se presentó de forma simultánea a la cámara:
Objetivo
Focales equivalentes (redondeadas)
La segunda cifra es la “focal equivalente” para 24 x 36 mm (que no cubren)
y la primera para el Micro Cuatro Tercios (que si cubren).
Angulares
G Zuiko Auto-W 20 mm f/3,5
28/40 mm (+)
G Zuiko Auto-W 25 mm f/2,8
35/50 mm
E Zuiko Auto-W 25 mm f/4
35/50 mm
Estándar
F Zuiko Auto-S 38 mm f/1,8
53/76 mm
G Zuiko Auto-S 40 mm f/1,4
56/80 mm
H Zuiko Auto-S 42 mm f/1,2
60/84 mm
Teleobjetivos
G Zuiko Auto-T 60 mm f/1,5
85/120 mm
F Zuiko Auto-T 70 mm f/2
100/140 mm
E Zuiko Auto-T 100 mm f/3,5
140/200 mm
E Zuiko Auto-T 150 mm f/4
210/300 mm
E Zuiko Auto-T 250 mm f/5
360/500 mm
Super Teleobjetivos
E Zuiko Auto-T 400 mm f/6,3
560/800 mm
Zuiko Mirror-T 800 mm f/8
1150/1600 mm
Objetivos Zoom
Zuiko Auto-Zoom 50-90 mm f/3,5
70-130/100-180 mm
Zuiko Auto-Zoom 100-200 mm f/5
145-290/200-400 mm
Objetivos especiales
Zuiko 38 mm f/3,5 Macro
53/76 mm (+)
E Zuiko 38 mm f/2,8 Compact
53/76 mm (+)
Tipo “pancake”
Filtros,
fuelles, duplicadores de diapositivas, adaptadores para microscopio y
especialmente, adaptadores para objetivos de otras firmas, completaban
el sistema.
Nota: los objetivos marcados (+) se presentaron con posterioridad
La letra que antecede a la palabra Zuiko, indica el numero de lentes
que componen el esquema óptico. Por ejemplo: G = 7 lentes
Una Olympus Pen FT con uno de los objetivos más raros,
buscados y cotizados: el "pancake" 38 mm f/2,8
Montura
Los
objetivos de la serie Pen F incorporan una espléndida bayoneta que
inspiraría posteriormente la de la serie OM, tanto en la concepción de
la propia bayoneta como en la de los botones de liberación y de
comprobación visual de la profundidad de campo, que se encuentran sobre
el objetivo y no sobre el cuerpo de la cámara.
Ello, como pronto
veremos, representa una pequeña bendición para los usuarios de la
nueva cámara Olympus Micro Cuatro Tercios que en breve se presentará.
El aro
de aberturas de diafragma va colocado en la parte anterior de los
objetivos, no próximo a la montura, una idea que se emplearía
posteriormente también en los objetivos de la serie OM.
Adaptadores
El
cuerpo de las cámaras Olympus Pen F y FT es muy poco “profundo”, muy
delgado. De hecho, afortunadamente… ¡es más delgado que el del
protocolo Micro Cuatro Tercios!
Olympus OM Zuiko Shift 24 mm f/3,5 mediante adaptador de
la casa
Un Carl Zeiss Flektogon 20 mm f/4 en montura para Exakta
mediante adaptador de Camera Quest
Un Aero-Ektar 127 mm f/2,5 para cámaras aéreas de 4 x 5
pulgadas, mediante adaptadores Minolta a Exakta y a Pen F
Si ello permitió, en su año de
comercialización, crear una serie de adaptadores para objetivos de
otras marcas conservando su capacidad para enfocar a infinito, ahora,
mediante un adaptador, podremos emplearlos sobre las nuevas cámaras
Micro Cuatro Tercios, incluyendo la Olympus que se presentará
probablemente el próximo día 15 de junio, y también sobre las Panasonic
G1 y GH1. Que
nosotros recordemos, existieron (no desde el principio) los adaptadores
para los objetivos de las siguientes monturas:
Rosca M42 (Pentax, Praktica, etc)
Canon FD
Exakta
Minolta MD
Nikon F
Olympus OM
Leica rosca M39
Además,
ahora, mediante un adaptador específico, podemos emplear los objetivos
para
las Pen F y FT sobre la nueva Micro Cuatro Tercios, y otro tanto puede
decirse de los objetivos para las cámaras Robot.
Configuración y manejo
En
el poco convencional diseño de la Pen F el mecanismo del
obturador se sistematiza en la parte frontal, y por ello el selector de
tiempos de obturación va ubicado en esa parte frontal, siguiendo el
estilo de las cámaras Robot, también de obturación circular, unas
cámaras que por cierto Maitani no cita en sus charlas y en las que a
buen seguro se debió de inspirar.
Tres
interesantes cámaras dotadas de obturación rotativa: Arriba la Univex
Mercury II, para medio formato. Puede observarse la protuberancia por
la que "corre" el obturador. Delante, a la izquierda, una Robor Star
II, con avance motorizado a resorte y fotograma cuadrado de 24 x 24 mm.
A la derecha, finalmente, una Pen FT, también para medio formato, la
única SLR del trío. Todas emplean película estándar de 35 mm. La Mercury fue, al parecer, la primera cámara en incorporar zapata para flash con contacto central.
El dial selector se combina con la
propia de los ajustes de sensibilidad de hasta 400 “ASA” (equivalente
al sistema ISO actual).
En algunas de las primeras cuatro
versiones de Pen F el avance del fotograma requiere dos “golpes” de
palanca, mientras que en el modelo FT (1966), ya con fotómetro
incorporado,
solo nos pide uno. A estos dos modelos se uniría un tercero, ya en
1967: la Pen FV. Se trataba de un modelo con los avances mecánicos de
la Pen FT (incluido el autodisparador), pero sin fotómetroTTL
incorporado.
El disparo, al tratarse de una réflex con
movimiento de espejo, es bien distinto del ya comentado de la primera
Pen: es contundente, seco, y conciso y sin embargo bien amortiguado. El
retardo es casi inapreciable y el “mirror blackout” casi despreciable.
Apoyo publicitario
El
sistema Olympus Pen F gozó de una notable inversión publicitaria en las
revistas especializadas de la época, como por ejemplo Popular
Photography y Modern Photography. Mostramos unos ejemplos de alguna de
las campañas de los distribuidores norteamericanos.
En uno de
los anuncios, el carismático y gran fotógrafo Eugene Smith (“Gene
Smith”), posa con la cámara y explica con todo lujo de detalles los
motivos que le llevan a utilizar regularmente una Pen F para
determinados trabajos profesionales.
Dadas las recientes
exposiciones (***) de Eugene Smith en España, pensamos que no es
necesario
recordar algunos de sus trabajos más famosos: “Un médico rural”, “Un
pueblo Español” y sobre todo el de “Minamata”. Y sin nunca olvidar la
soberbia cobertura de conflictos bélicos y el ensayo sobre Pittsburg.
En
otro anuncio bien distinto, se remarca la idea de compacidad y
versatilidad del sistema Pen F al proponer, que todo un equipo de
trabajo puede llegar a caber en un simple zapato.
Éxito relativo
El sistema SLR Pen F no tuvo todo el éxito deseado y Maitani lo
atribuye a dos motivos fundamentales.
Uno
de ellos, sería en sus propias palabras: …”Habíamos creado la primera y
única cámara SLR (para medio formato). Desafortunadamente, fue un gran
fracaso. Debido a que cerramos todas las patentes, ninguna otra
compañía pudo fabricar este mismo tipo de cámara, y no se produjo el
“boom” deseado”…
Otra de las razones pudo ser el al parecer poco
apoyo ofrecido en U.S.A. por parte de Kodak cara al enmarcado de las
diapositivas del medio formato. La negativa venía dada por el detalle
de que costarían “el doble” aunque se estaba hablando de céntimos de
dólar.
Una Pen F y una de las primeras OM-1 MD, dotada de un
Zuiko 50 mm f/1,4 de frontal cromado
Ese mismo detalle absurdo, fue el que promovió que en pleno
momento de rematar el sistema Pen F, se le encomendase a Maitani la
tarea de desarrollar una réflex para 24 x 36 mm, lo que llegaría a ser
el sistema OM, pasando por el modelo de transición Olympus FTL.
Hoy
en día en el mercado del coleccionismo, las Pen F y sobre todo las Pen
FT son muy cotizadas, y los objetivos del sistema mucho más. Para los
teleobjetivos más largos y “raros” habrá que pensar en pagar hasta
7.000 € y los objetivos menos frecuentes, como los teles medios
luminosos, no esperen conseguirlos por menos de 600 o 700 €.
La
adaptabilidad de las nuevas cámaras Micro Cuatro Tercios a estos y
otros objetivos merced a su corta distancia montura-plano focal, hará
revivir sin duda el interés por este sistema único en su clase y
pionero en lo original e ingenioso.
El Prisma de Porro
Sidney Ray, experto de referencia en óptica, describe así el Prisma de
Porro:
“Un
prisma de vidrio, de sección triangular, con ángulos de 45˚ y 90˚.
Merced a la reflexión total interna en dos caras, la luz que penetra
perpendicularmente a la cara de la hipotenusa es reflejada hacia atrás
paralelamente a la dirección original, y la imagen es invertida
lateralmente, pero no verticalmente (“de pies a
cabeza”).
Diseñado
por I. Porro (1801-1875), es utilizado en parejas en prismáticos
binoculares, y cámaras de reproducción para crear negativos invertidos
lateralmente.”
Dicho de forma menos científica, los prismas de
Porro resultan particularmente eficientes a efectos de invertir una
imagen lateralmente.
Si tenemos en cuenta que el concepto de cámara
réflex supone la utilización de un espejo para la visión de la imagen,
parece claro que ésta será invertida lateralmente por el espejo y por
tanto resulta de claridad meridiana que el prisma de Porro representa
un dispositivo óptico idóneo para enderezar esa imagen.
Pero
Maitani realizó una observación adicional cuando estaba considerando el
porroprisma para su nonata Pen F: si se desea aprovechar el bajo perfil
que ofrece ese prisma frente a la opción de un pentaprisma, deberemos
entender que lo ideal es que el espejo gire en torno a un eje vertical,
proyectando la imagen recibida sobre su superficie hacia una pantalla
de enfoque situada a un lado. ¡Justo lo que necesitaba Maitani!
Obviamente, para una cámara de visor y/o pantalla electrónica, como son
las nuevas cámaras Micro Cuatro Tercios, no es necesario emplear
sistema óptico equivalente a todo el conjunto réflex, bien se trate de
un diseño basado en porroprisma, bien de prisma "de techo" (pentaprisma
o pentaespejos).
El mundo en 1959
Cuando evaluamos una cámara clásica, resulta interesante hacerlo en
consideración al contexto sociocultural de la época.
Así, por tanto, vamos a hacerlo con el año 1959, en el que se presentó
la primera Olympus Pen.
Parece
lógico comenzar con la ciencia y la tecnología, y así, además de
presentarse la cámara Pen, se pone en marcha el primer “Hovercraft” o
aerodeslizador, un invento de Cristopher Cockerel, con el que
–construido por Saunders-Roe Ltd.– se cruza el Canal de la Mancha, de
Calais a Dover, en 2 horas.
Mientras tanto, el British Gas Council
comienza a experimentar con gas natural, al tiempo que –relacionado o
no– se monta el primer banco “drive in” en Liverpool.
En lo
grande, comienza la construcción del mayor telescopio del Reino Unido,
uno de 98 pulgadas, al tiempo que en lo pequeño –de tamaño– Charles
Ford de Harwell hace visibles los cromosomas humanos, mientras que el
Instituto de Viena para el Cáncer abre el primer banco para trasplantes
de médula.
Mientras tanto, algo mucho más ominoso: es botado el
George Washington, el primer submarino atómico norteamericano armado
con misiles Polaris, algo acerca de lo que que quizá los jóvenes
usuarios de cámaras digitales de hoy no sospechen lo que eran capaces
de hacer.
Como compensación simbólica, Louis y Mary Leakey descubren el
cráneo del Australopithecus, en Olduvai Gorge, Tanzania, sin sospechar
tampoco lo que yacía en Atapuerca.
Claro que lo de los avances de la
humanidad es siempre cosa relativa, pues en algún Cantón de Suiza, en
este año de 1959 un referéndum niega otorgar el sufragio universal a
las mujeres.
Rusia lanza las sondas lunares Lunik I, II y III,
que fotografían de “dark side of the moon” (Lunik II), y en este mismo
año, en un accidente de aviación, mueren Buddy Holly, The Big Bopper y
Ritchie Valens. Don Mac Lean lo reflejaría después en “American Pie” en
la pieza “The Day the Music Died”.
Günther Grass publica “El tambor
de hojalata” y salta un escándalo de premios y concursos amañados con
motivo del Show “64.000 $ Question.
Mientras Fidel Castro se
hace con el poder en Cuba (¡hace ya 50 años!), Chipre pasa a ser una
república,
las Naciones Unidas condenan el “Apartheid” y fíjense Ustedes: hay una
revuelta en el Tíbet contra la dominación china, y el Dalai Lama escapa
a la India.
En lo que se refiere a vida diaria, comienza el
furor del “caravaning” mientras Le Corbusier diseña el monasterio de La
Tourette y se lanza la primera versión de la muñeca Barbie de la Compañía Mattel y ya se
tiene lista la película “de todas las Semanas Santas”: Ben Hur.
Un
interesante entretenimiento popular parece entrar en auge aparte de la
fotografía con cámaras Olympus Pen: comienza el llamado “baby boom”.
(*) En sus conferencias, Maitani habla del Tessar, pero
probablemente se refiere al Elmar, de diseño similar: cuatro lentes en
tres grupos.
(**) Paolo Ignazio Pietro Porro (25/11/1801-08/10/1875)
Paolo
Ignazio Porro, dedicó una gran parte de sus investigaciones sobre
óptica al desarrollo de aparatos de tipo geodésico, debido a su empleo
como oficial de artillería durante su permanencia en el ejército.
Pero
también dedicó una buena parte de sus conocimientos y
entusiasmo
a todo lo relacionado con la óptica fotográfica, y así, ya para 1847
había diseñado y construido un objetivo asimétrico de tres lentes que
mejoraba el rendimiento de centro a borde respecto a lo disponible en
la época.
En 1842, al finalizar su periodo militar monta un taller de óptica en
Turín, y posteriormente, en 1847, en París.
En
1854, Ignazio Porro, como prefiere llamarse, alcanza, tanto en Francia
como en Inglaterra la patente para el descubrimiento y desarrollo que
haría entrar su nombre en los anales de la óptica: el Prisma de Porro,
o “porroprisma”.
Se trata de un dispositivo óptico con las más
diversas aplicaciones, especialmente para la observación –con imágenes
no invertidas– mediante prismáticos monoculares o binoculares.
Boulanger
(1859), Emil Busch (1865) y Nachet (1875) trabajaron también
posteriormente sobre el desarrollo de I. Porro, y por su parte, Abbe,
en 1873, presentó en una feria de Viena una evolución del
mismo.
(***)
Eugene Smith
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Fuentes:
Propias y conferencias de Maitani con motivo de la inauguración del
JCII Camera Museum
08/06/09
Actualización
Nota del Editor: Este es un artículo original, y no es, es en absoluto,
un publirreportaje
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