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Leica M8 y otras novedades Leica M PDF Imprimir E-mail
Un artículo de Valentin Sama   
sábado, 16 septiembre 2006

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La Leica M8, a pesar de ser una cámara minoritaria, es una de las grandes estrellas de la Photokina 2006.

Con una línea absolutamente clásica -salvo por la ausencia de palanca de arrastre- es una telemétrica digital compatible con los objeitvos Leica M fabricados desde 1954. Simultáneamente se presentan nuevos objetivos y accesorios dentro de la línea de  la línea Leica M...

Leica M8

Leica M8 en cromo: vista frontal


Tal como se había anticipado, Leica Camera AG ha anunciado la nueva cámara Leica M8, bajo el lema: “La Leyenda de una cámara, se hace digital”.
A lo largo de toda la nota de prensa, liberada de su embargo el día 15 de septiembre, se pone fuerte énfasis en los esfuerzos realizados a fin de preservar la filosofía “Leica M” en este nuevo modelo, y primero digital de esa línea M. Tal como se indica en el primer párrafo, ...”todas las características clave de la cámara Leica analógica de reportaje, tales como el diseño compacto, la excepcional calidad de imagen (producida) en conjunción con los objetivos Leica M y las excepcionales posibilidades de composición utilizando el visor Leica, han sido transferidas sin ruptura alguna al mundo digital”.
Según Ralph Nebe, el manager actual del Leica Camera Group, ...“La Leica M8 enriquece la fotografía digital con tradición, valores e inspiración”.

Sin rupturas

Leica M8 con un objetivo anteriormente disponible, de 50 mm

La nueva Leica M8 conserva la línea tradicional de las Leica actualmente en producción –Leica MP y M7– si se exceptúa el detalle de la ausencia de la palanca de arrastre, función que ahora es motorizada, y por supuesto, la más bien discreta presencia sobre el dorso de la pantalla o monitor correspondiente y los pulsadores y diales lógicos para el servicio de una cámara digital.
El captor utilizado fabricado por Kodak, es de un diseño totalmente nuevo, realizado bajo estrictas especificaciones de Leica. De hecho, según la firma, es la primera vez que se diseña y fabrica un captor cuyas características estén adaptadas a aquellas de la línea de objetivos con la que se va a utilizar.

Focales equivalentes

Sensor-M872

Se trata de un CCD de 10,3 megapíxeles y un tamaño de 18 x 27 mm, lo que representa un “factor multiplicador” de tan solo 1,33 x, muy similar al del Leica Digital Modul R. Partiendo de la base de que, con la tecnología actual no resultaría viable realizar un captor de 24 x 36 mm que fuese operativo bajo la corta distancia montura-plano focal que impone el sistema de objetivos Leica M, se ha ido hacia aquel formato de captor que ofreciese la máxima calidad de imagen posible con tan solo el “salto” de aproximadamente “una focal”. Así, un objetivo Leica M de 28 mm es equivalente (aproximadamente) a uno de 35 mm, uno de 35 mm será equivalente a uno de 50 mm y uno de 21 mm lo sería de uno de 28 mm, si bien es cierto que uno de 24 mm, al ser equivalente a un 31,92 mm podría ser considerado también muy próximo a los 28 mm. Ni que decir tiene que el visor de la M8 muestra los encuadres reales “convertidos” ya, para cada una de las focales reales acopladas y ello en los siguientes pares simultáneamente: 24/35 mm (31,92/46,55), 28/90 mm (37,24/119,7) o 50/75 mm (66,5/99,75).
Hay que tener muy presente que la Leica M8 se ha diseñado de tal forma que sea compatible con virtualmente todos los objetivos Leica M (bayoneta) fabricados desde 1954, pero sobre este punto, nos extenderemos más adelante.


Captor muy particular

Pero, antes de seguir con el visor, debemos apreciar que este nuevo CCD tiene características adicionales muy interesantes.
Así, las microlentes que recolectan la luz para dirigirla más eficazmente sobre cada una de las fotocélulas o píxeles varía su focalización del centro del captor (centro del fotograma) hacia las esquinas. Ello se hace según una pauta establecida por Leica para el fabricante del captor, una aproximación que al parecer ya fue ensayada en el Leica Digital Modul-R, solo que en este caso, el diseño se ha ajustado a las características únicas de distancia al plano focal de los objetivos de la serie M.
Mediante este avanzado diseño, se evitan los viñeteados artificiales.
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Por otro lado, y siguiendo con la parte óptica de este CCD, el vidrio protector se ha escogido del menor espesor posible: 0,5 mm. Con ello, se reducen al mínimo posible los efectos de la refracción producida por una lámina planoparalela, y que podrían ser más importantes con los objetivos angulares de diseño no retrofoco y no telecéntrico, como son la mayoría de los objetivos Leica M.

Sin filtro de paso bajo

A ello se suma una valiente decisión, también herencia del Leica Digital Modul-R: ¡se prescinde del odioso filtro de “paso bajo” o “anti aliasing”. Este filtro se incorpora en la inmensa mayoría de los captores y s bien tiene como objeto evitar los efectos de interferencia, de “moiré” en sujetos con pautas repetitivas (tejidos, etc), tiene como nefasta consecuencia hacer perder nitidez en todas las imágenes captadas en relación a la nitidez que podría obtenerse a partir de las ópticas utilizadas sobre un captor libre de semejante adminículo. Al igual que con el Leica Digital Modul-R, un software incorporado en la cámara (probablemente de aplicación opcional) se encargará de corregir a posteriori todo posible efecto de “moiré”.
Más de uno se sorprenderá al conocer la gama de sensibilidades equivalentes ofrecida por este captor ...”de notable bajo ruído”.
En efecto: la sensibilidad nativa es de 160 ISO, atípicos en digital, pero muy comunes en la fotografía profesional con película negativa en color. Pero el nivel más alto, notablemente alto, tampoco es muy común: 2.500 ISO.
Con ello, Leica pretende continuar con su línea de filosofía en el sentido de que la Leica M8, como el resto de las Leica M, es una cámara idealmente adaptada a la fotografía en bajos niveles de luz, ámbito en el que también excele su visor telemétrico. Es de pensar que, en la práctica, la Leica M8 ofrezca un nivel de ruído muy aceptable al menos hasta 1.600 ISO, y una calidad soberbia hasta los 800 ISO.
Esperamos poder verlo pronto, pues se anuncia que la cámara estará disponible para finales de noviembre de 2006.
En lo que respecta a la eventual necesidad de limpiar el captor, Leica recuerda que debido a la particular sencillez de la caja de la cámara oscura, y del reducido “fondo” del cuerpo, dicha limpieza puede efectuarse de forma mucho más sencilla que en una réflex monocular.
Por mi parte, recordaría a sus usuarios ese espesor de 0,5 mm del vidrio protector...

El obturador

Existe una relación muy íntima entre la gama de sensibilidades ofrecidas por el nuevo captor, el obturador elegido para la M8 y el concepto Leica M en sí.
El fundamento del visor telemétrico es poder emplear con alta rapidez y precisión de enfoque objetivos de focales muy cortas o relativamente cortas y a pesar de ello poder sacar provecho de la estética del foco selectivo, empleando para ello grandes aberturas de diafragma. En ese sentido, casi todo el mundo reconocía ya que los obturadores de las Leica M, con su tiempo límite de obturación de 1/1.000 de segundo resultaban limitadas en exteriores, sobre todo si se empleaba una película de 400 ISO (para que hablar de más), pues los valores de ajuste a pleno sol se sitúan en esa situación y para esa sensibilidad en el entorno de 1/1.000 de segundo y f/11-8. Pero todo eso se justificaba por el hecho incontestable de la gran dulzura de sonido de ese obturador de tela engomada... La dura realidad es que, en una M digital, si se desea conservar su estética y dimensiones aproximadas, “no caben”, literalmente el largo obturador de seda engomada, el mecanismo manual de arrastre, y todo lo relacionado con la parte digital desde el captor a la pantalla, pasando por la batería, la tarjeta, la circuitería y los mandos adicionales. Se imponía un nuevo obturador, y en mi opinión se ha acertado de pleno. Es cierto que el sonido será ligeramente más seco y contundente, pero los beneficios son enormes.
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Para comenzar, se trata de un sistema modular: es más fácil de fabricar, montar, instalar, dar servicio y en su caso, de sustituir.
Además, al ser de recorrido vertical y de laminillas metálicas es capaz de alcanzar 1/8.000 de segundo, unido a un tiempo de sincronización de 1/250 de segundo, frente al más que modesto valor de 1/50 de segundo de “las otras” Leica M. (*)
Dicho de forma práctica y comparativa, ese obturador nos permite fotografiar a pleno sol, con el valor de 160 ISO, a 1/8.000 de segundo y aproximadamente f/2,8-2.
La libertad que ofrece al fotógrafo para conseguir foco selectivo bajo casi cualquier circunstancia es realmente indiscutible.
En lo que respecta a los tiempos más largos, los fotógrafos salen también ganando respecto al obturador clásico, pues en lugar del límite de 1 segundo (mas “B”), se dispone de hasta 4 segundos (mas “B”) en el modo manual, ajustables en puntos intermedios, y hasta 32 segundos en el modo de prioridad a la abertura de diafragma.
Este obturador de control electrónico está construido según las normas de Leica, lo que puede apreciarse en algunos detalles concretos.
En la primera fase del disparo, antes de que comience la exposición del fotograma, la aceleración de las laminillas se produce controlada por volante de fricción, así como por disco de leva, y ello con objeto ofrecer un par continuo durante todo el proceso de aceleración. Ello garantiza una exposición muy uniforme a lo largo de todo el área del fotograma. Por otro lado, dicho obturador, y sus sistemas de frenado se han diseñado de tal forma que resulte lo más silencioso posible. Es cierto que no lo es tanto como los de seda engomada, pero no lo es menos que tampoco existe el sonido de la palanca de arrastre... por ligero que sea.

El obturador se encarga también del sistema de medición TTL en lo que se refiere a a su grado de selectividad. La lectura de la intensidad de la luz se realiza a abertura de trabajo (diafragma cerrado) en TTL, por medio de un diodo ubicado en la parte baja de la cámara oscura de la M8. Este diodo “mira” hacia la cara anterior de las laminillas del obturador, evaluando la luz reflejada por las mismas. Pues bien: esa lámina de tono claro del obturador es responsable de que la medición tenga un carácter de fuerte énfasis al centro, sin llegar a ser puntual. Deben saberlo, sobre todo los que manejen su M8 en el modo de automatismo con prioridad a la abertura de diafragma: la “colocación” de la parte central de medición será vital cara a los resultados obtenidos.
Los modos de exposición son, en mi opinión, los más prácticos: automatismo co prioridad a la abertura de diafragma y manual asistido. Una compensación de exposición es el complemento ideal. No existe, al parecer, exposición por muestreo: un fotógrafo Leica M debe saber lo que se hace...

El visor

El visor es Leica M puro. Poco más habría que añadir, salvo quizá a título de recordatorio. Se trata de un visor con telémetro acoplado y compensación automática de paralaje. El visor de una Leica M es un complejo módulo de precisión, y probablemente uno de los componentes más costosos del aparato.
La base mecánica es de 69,25 mm, y puesto que el aumento del visor de la M8 es de 0,68 x, la base efectiva resultante es de 47,1 mm, adecuada para la focal límite de 90 mm (119,7 mm).
Ya en una parte anterior de este informe se ha hecho referencia a las marcos luminosos de encuadre que se muestran y que están adaptados ya a las “focales convertidas” por el factor 1,33 x del captor.
Las virtudes de este tipo de visor telemétrico son varias, siendo quizá la más importante de ellas el que, con los angulares, y cuanto más corta sea su focal, debido a complejas cuestiones ópticas, ofrece mucha mayor precisión de enfoque que una cámara réflex monocular, y ello particularmente con bajos niveles de iluminación. la luminosidad máxima del objetivo empelado tampoco afecta a la claridad de visión.
Otra de las ventajas que se aduce en favor del visor telemétrico es que puede observarse parte del campo colindante al de la toma en si, lo que permite anticipar la entrada e dicho campo de sujetos en movimiento. y captar el famoso “instante decisivo”.
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En mi opinión, no están exentos de inconvenientes respecto a los réflex, y entre esas desventajas podría citar que la cobertura del encuadre suele ser algo menos precisa (“sale más”) que la ofrecida por un sistema réflex profesional con 100% de cobertura, y que la perspectiva mostrada para las diferentes focales no es la misma que la que puede examinarse a través de un sistema réflex.
Al igual que en las otras Leica M, los marcos de encuadre correspondientes entran en acción automáticamente al acoplar un objetivo de una focal determinada, y también pueden introducirse voluntariamente “jugando” con la palanca frontal. Se trata de algo muy práctico que nos puede permitir previsualizar un encuadre sin necesidad de cambiar el objetivo: una ventaja adicional frente a las réflex.

Las indicaciones en el visor incluyen, además de los marcos de encuadre, indicación acerca del tiempo de obturación que se va a introducir en el modo automático, y tres diodos (rojo, verde, rojo) para el ajuste en modo manual. Además, existe un aviso para el estado de carga de un flash acoplado, aviso de compensación de exposición introducida o de valores memorizados, y también aviso de tarjeta llena. Todo ello se redondea con un viso de “fuera de gama”, y un magnífico sistema automático de ajuste del brillo de las indicaciones luminosas dependiendo del brillo de la escena.

Los objetivos

Como ya se ha anticipado, la M8 no es que “pueda” utilizar los objetivos anteriores de la serie M además de los dos ahora presentados, es ha sido “diseñada para utilizar” esos objetivos (ver la parte dedicada al captor).
Pro hay más.
Ya hace unos meses, Leica introdujo, en tos los objetivos en producción, una codificación óptica de 6 bit, codificación a la que pueden reconvertirse en taller, a un precio realmente módico (para Leica) la mayor parte de los objetivos Leica M producidos desde 1954.
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De 1954 (izda.) a 2006: compatibilidad y caracterización
 
Esta codificación que es leída desde el cuerpo de la M8, permite a la cámara conocer “el carácter” de cada objetivo. Todos los objetivos, nuevos o reconvertidos, pueden usarse “hacia atrás” en las cámaras Leica M hasta los modelos de 1954.
En particular, la cámara compensa cualquier viñeteado artificial debido a la focal o características particulares del modelo de objetivo, y se registra el tipo de objetivo cara a incorporar esos datos del archivo Exif para la mejor clasificación y archivo de las imágenes.
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Construcción

La M8 está construida enteramente en metal, siendo una novedad el cuerpo, realizado en una sola pieza de aleación de aluminio y magnesio. Este material ofrece una altísima estabilidad dimensional, muy necesaria para el perfecto ajuste entre óptica y planofocal, más crítico en el caso de los captores digitales que en el de a película a formato completo. Con un buen estudio previo, el cuerpo enteramente metálico también permite evacuar y distribuir mejor el calor generado por los componentes electrónicos, disminuyendo sí el riesgo de ruído por causas térmicas.
Los más detallistas, quizá observen, a partir de la fotografía, que el cuerpo lleva ya grabadas (moldeadas e la fundición quizá) las inscripciones para las funciones de los distintos pulsadores.. ¡nada de barata serigrafía por aquí!
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Pero la cosa no acaba ahí, pues los paneles superior e inferior son también metálicos en latón, y no están precisamente realizados de cualquier manera, por ejemplo mediante estampación a partir de chapa de latón: se obtienen mediante torneado a partir de bloques macizos de latón. Ello ofrece mucha mayor rigidez, al no depender del los límites de espesor derivados de la estampación, y también menos tensiones de material.
Los dos paneles citados aportan rigidez y solidez adicional al conjunto.
La tapa o panel inferior es la que permite el acceso al compartimiento de la batería (¡1.900 mAh!) y de la tarjeta (SD), y se asegura que el sistema está realizado “a prueba de reporteros”.
Así, la batería tiene un pestillo de retención, y la ranura para la tarjeta mantiene una buena distancia.
Se indica que la batería ofrece una autonomía para aproximadamente 300 disparos, por lo estimo que una buena parte de su energía debe emplearse para armar a motor el muelle maestro de ese obturador capaz de llegar a 1/8.000 de segundo.
 
Por cierto: una traducción (casi) literal para los interesados para este producto “Made in Germany”: “El ensamblaje y ajuste de la cámara, junto con la minuciosa comprobación de todos los detalles mecánicos y eléctricos, se realiza manualmente con la máxima precisión en la factoría de Leica ubicada en Solms (Alemania)”...

Sobre el dorso

Sorprendente, poca ruptura estética en la parte posterior, donde se han integrado bastante discretamente tanto el monitor como los mandos y diales de control de la parte más puramente digital de la cámara.
La pantalla, de 6,35 cm de diagonal y 230.000 píxeles se utiliza solo para el visionado de las imágenes captadas... ¡faltaría más!
Se dispone de histograma RGB, y aviso de “luces quemadas”, así como de los recursos de “lupa” y miniaturas al uso.
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En conjunto, según los responsables de Leica, ha prevalecido la idea de proporcionar al usuario de una M8 un modo intuitivo de operación, siguiendo la filosofía “M” de concentrarse en la composición de la toma, no en la operación de la cámara. Se han eliminado deliberadamente los menús y submenús múltiples así como las funciones enterradas bajo varios niveles.
Pulsando el botón “set” se pueden seleccionar fácil y rápidamente los parámetros de sensibilidad del captor, compensación de exposición, “ajuste de blancos”, resolución y grado de compresión. Resulta posible memorizar y reclamar con un solo toque hasta tres combinaciones de modo de operación.

Tamaños, perfiles...

El software entregado junto con la M8 es el "Capture One LE" (No el Flex Color, como había indicado erróneamente en una primera versión de este informe) , un software de la empresa Phase One que también se vende por separado, y con gran éxito, en versiones "Pro" y "LE". La versión entregada junto con la M( no se comercializa por separado.
La cámara M8 produce archivos en bruto en el formato RAW universal “DNG”, compartido entre otros por el LDMR, Hasselblad, Ricoh GR Digital, etc, y ofrece las ventajas de no ser formato encriptado expuesto a la desaparición vinculada a un fabricante o modelo concreto,
Además se dispone de dos grados de compresión diferentes, al tiempo parece quedar claro ya que se dispone de grabación simultánea DNG + JPEG.

Las resoluciones o tamaños disponibles, con los “pesos” aproximados correspondientes son las siguientes:

DNG
3916 x 2634 píxeles    10,31 megapíxeles a 16 bit

JPG
3936 x 2630 píxeles    10,35 megapíxeles
2952 x 1972 píxeles    5,8 megapíxeles
1968 x 1315 píxeles    2,5 megapíxeles
1312 x 876 píxeles       1,15 megapíxeles

En lo que respecta a perfiles de color, se ofrecen los tradicionales de Adobe RGB y sRGB, pero también el menos común “EIC”.
Relacionado con el perfilado de color, hay que resaltar el hecho importante de que Leica ha trabajado intensamente sobre ese terreno a fin de que la “paleta de color” obtenida sea coherente con la producida por sus casi míticos objetivos desde el comienzo del sistema M. Mantener ese rendimiento general de color a lo largo del diseño y producción de sus objetivos es algo que ha costado mucho esfuerzo a la firma y es también algo muy apreciado por sus clientes más incondicionales, y es un buen detalle que se le haya “explicado” al firmware lo que se espera de el a la hora de interpretar los ficheros obtenidos desde el captor.
El puerto externo es u USB 2.0.
Las tarjetas utilizadas son del tipo SD, con capacidad, por el momento, hasta 4 Gb.
La Leica M8 se suministra en cromo negro o plata, y es tan solo unos milímetros mayor que una Leica MP: 138,6 x 80,2 x 36,9 mm para un peso de 545 gramos.
El precio aproximado se indica estará en torno a los 4.200 euros para el cuerpo solo, IVA incluido.
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Leica Elmarit-M 28 mm f/2,8 Asph


De forma nada casual, y simultánea a la presentación de su nueva Leica M(, la firma de Solms ha presentado un nuevo objetivo para la serie M. Se trata del Leica Elmarit-M 28 mm f/2,8 Asph.
Aunque se evita hacer énfasis alguno en el tema, se puede afirmar, com margen de error muy reducido, de que ese trata del primer objetivo Leica diseñado especialmente para “llevarse bien” con el captor de la Leica M8. Además, como todos los objetivos Leica M actualmente en catálogo (incluyendo el nuevo Tri-Elmar), el nuevo Elmarit-M 28 mm f/2,8 Asph cubre también el formato completo y es, por tanto, utilizable sobre el resto de cámaras Leica M hasta 1954.
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El nuevo Elmarit-M 28 mm f/2,8 Asph es un objetivo realmente pequeño y ligero, el más pequeño y ligero de todos los objetivos Leica M una vez acoplado en la cámara: mide tan solo 30 mm, para un diámetro máximo de 52 mm y un peso de tan solo 180 gramos. El parasol añade 16 mm al largo. Los filtros utilizados son de 39 mm.
Y no será porque en el Elmarit-M 28 mm f/2,8 Asph se haya escatimado en vidrio, pues su esquema óptico se compone de 6 grupos a partir de 8 lentes siendo una de ellas aesférica.
Este minúsculo objetivo que podría entrar dentro de la categoría de “pancake” (tortita) equivale, sobre la M8 aproximadamente un 35 mm, la focal ideal (en mi opinión) para una cámara de reportaje.
Según sus fabricantes (y Leica no suele engañar en estos temas) este objetivo ofrece un rendimiento sobresaliente ya a plena abertura, y mejora solo muy ligeramente cerrando un punto d diafragma. Ello debiera complacer a los que duden de la luminosidad “discreta” de f/2,8 de este objetivo: un objetivo que ofrezca un alto rendimiento a su plena abertura de f/2,8 puede considerarse “tan luminoso” como un f/2 que debamos cerrar a f/2,8 para conseguir un rendimiento equivalente...

Puede ser interesante saber que este objetivo estará disponible antes que la propia M8: para octubre de 1006 a un precio estimado del entorno de los 1.100 euros.
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Leica Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph

También de forma simultánea  a la presentación de su nueva Leica M digital, la Leica M8, Leica Camera AG ha anunciado el nuevo objetivo Leica Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph, un objetivo de planteamiento técnico similar al ya conocido Tri-Elmar original, el Leica Tri-Elmar-M 28-35-50 mm f/4 (*) de 1998 (revisado en 2000).
Se trata, como saben los seguidores del sistema Leica M, no de un objetivo zoom, sino de un objetivo “trifocal”, un objetivo capaz de ser ajustado en tres posiciones distintas, correspondientes a otras tantas focales concretas. Es por tanto diferente de un zoom en el que se pueden conseguir focales intermedias.
Las razones para este concepto son varias, y una de ellas, desde luego, que el visor de una Leica M no dispone de capacidad “zoom” y opera mediante marcos de encuadre discretos. La otra es la calidad de imagen: puede ser más elevada si el diseñador se circunscribe a tres focales concretas antes que a toda una gama.
El diseño mecánico, si bien muy complejo y costoso, puede hacerse en un trifocal mucho más preciso y duradero.
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En un Tri-Elmar, el encaje de focales se hace por encastre acompañado de firmes “clics”, y las levas del objetivo accionan automáticamente los marcos de visor para cada una de las tres focales.
La mayor _y agradable– sorpresa del nuevo Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph ahora presentado, es que, a pesar de sus muy cortas focales cubre no solo los 18 x 27 mm del captor de la nueva Leica M8, sino también el formato completo, el “double frame” del 24 x 36 mm de las Leica M para película, las que indefectiblemente van a pasar pronto por conocerse como Leica M analógicas.
Los responsables del diseño y producción han debido de tener que trabajar realmente a fondo para conseguir esa cobertura, con esas focales (rectilíneas) y con la calidad “leicalike”.
El nuevo Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph ofrece, sobre el captor de la Leica M8 el ángulo de toma correspondiente a las focales equivalentes de 21-24-28 mm (21,28-23,94-27,93).
Los límites de lo viable en lo que se refiere a diseño, mecánica y posibilidades de producción existen, y así, para encuadrar con este nuevo Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph es preciso utilizar un visor externo, pues ni la nueva M8, ni las M7 o MP disponen en sus visores “nativos” de marcos de encuadre para las focales del nuevo objetivo. Para ello, se ha “echado el resto” en el diseño de un nuevo visor... pero más sobre el mismo, luego (**).

El nuevo Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph obedece a un diseño óptico de 7 grupos a partir de 10 lentes, de las cuales dos son aesféricas.
El conjunto de lentes está repartido entre dos grupos mecánicos móviles que varían la posición entre así según ajustamos cada una de las tres focales. El sistema de enfoque interno, tiene encomendada una función adicional a la del enfoque, que es la de realizar las tareas de elemento flotante para corregir la óptica entre infinito y la distancia mínima de enfoque, manteniendo el máximo rendimiento posible a lo largo de toda la gama, hasta los sorprendentes (para una cámara de telémetro) 50 cm de distancia mínima de enfoque.
El Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph ofrece una abertura mínima de f/22.

Las dimensiones físicas del nuevo trifocal de Leica son realmente notables por lo reducido, lo que ayuda a una mínima intrusión de su barrilete en el marco del visor.

Así, la longitud hasta la base de la bayoneta es de tan solo 63 mm, al tiempo que el diámetro máximo, de 55 mm se sitúa en la base del objetivo.
El peso es de 350 gramos.

(*) El Tri-Elmar-M 28-35-50 mm f/4 obedece a un diseño de 8 lentes en 6 grupos, y su distancia mínima de enfoque es de 1 metro
(**) El nuevo visor externo ofrece marcos de encuadre para 16, 18, 21, 24 y 28 mm
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Leica Universal Wide-Angle Viewfinder M

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La introducción del nuevo objetivo Leica Tri-Elmar-M 16-18-21 mm f/4 Asph, viene acompañada de la comercialización del nuevo visor externo Leica Universal Wide-Angle Viewfinder M, a fin de poder mostrar los encuadres correspondientes a las focales comprendidas entre los 16 y los 28 mm, puesto que los visores de los modelos M7, MP y M8 no cubren necesariamente todas las focales, y especialmente las cortas, tales como los bastante insólitos 16 y 18 mm.
El nuevo Leica Universal Wide-Angle Viewfinder M se acopla sobre la zapata portaccesorios, tanto de la Leica M8 como de las cámaras Leica M anteriores.

Además del dial de ajuste de las focales, existe un segundo dial para el ajuste de las distancias, lo que permite una gran precisión de la corrección del paralaje.
El detalle que personalmente me parece más interesante es la presencia e un nivel de burbuja visible a través del encuadre. Con las focales cortas, sobre todo las del orden de los 16, 18 y 21 mm, la más mínima desviación de la nivelación de una cámara respecto a la horizontal produce efectos de líneas en fuga (mal llamado “distorsión”) muy acusadas. Cuando deseamos voluntariamente inducir ese efecto dinámico, la cosa está muy bien, pero no cuando deseamos una reproducción ortodoxa. En ese punto, las cámaras réflex ofrecen un mayor control que las telemétricas, y por eso el nivel de burbuja en este tipo de visor representa una auténtica bendición.
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Me consta que Leica ha empleado quizá más de dos años en diseñar con el máximo interés y detalle este complejo visor, y es de esperar que la calidad de imagen sea extraordinaria ( y el precio, también). También es de esperar que se haya trabajado mucho en la solidez del anclaje y en la consistencia del par de apriete de los tornillos.
En su construcción, del tipo de telescopio invertido de Galileo, se emplea una lente aesférica, vidrio de dispersión anómala y espejos curvos, y en gracias a ello se asegura que la imagen es de gran claridad y muy resistente a la luz parásita.
La corrección de paralaje va desde infinito hasta 50 cm (cinco pasos), siendo su aumento de 0,28 x.
Tal como se ha indicado con anterioridad, incorpora nivel de burbuja, y ofrece encuadres para 16, 18, 21 y 28 mm.
Las dimensiones de este visor de cuerpo y zapata de aluminio, son de 52 x 70 x 33/38 mm (sin, y con el pie), para un peso de 150 gramos, que hace pensar en una sólida y compleja construcción.
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Última actualización ( sábado, 16 septiembre 2006 )
 
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