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EOS 1D Mark III: al taller PDF Imprimir E-mail
Un artículo de Valentin Sama   
viernes, 19 octubre 2007
Canon no ha tenido más remedio que –finalmente– reconocer, que un numero probablemente muy elevado (*) de unidades de su modelo EOS 1D Mark III adolece de un defecto optomecánico que es el causante de los problemas de enfoque detectados por algunos de los sufridos primeros compradores de este modelo alto de gama.

 




En realidad, el reconocimiento no se ha hecho más que implícitamente y ello en solo muy pocos países, entre los que, a esta hora, no se encuentra España.

El fallo en la precisión del autoenfoque en la modalidad de seguimiento del mismo para sujetos en movimiento, no puede solucionarse mediante firmware ni “trabajándoselo” los usuarios a través de menú como sugirieron representantes de la firma en Madrid recientemente, sino con una intervención mecánica pura y dura que implica el cambio de distintas piezas del sistema del subespejo.

El problema citado es más acusado cuando la temperatura ambiente es relativamente más elevada.

Todavía no se ha establecido el mecanismo para que los usuarios identifiquen si su unidad está en la al parecer larga lista de afectadas, y tampoco el propio para hacer llegar la cámara al servicio técnico. Dado que se trata de un aparato de carácter profesional, tampoco se ha comunicado hasta el momento si se entregará a los usuarios un aparato de sustitución o si se les compensará de alguna forma por las posibles pérdidas económicas sufridas.

 

02/11/07: Canon reconoce y confirma que las cámaras afectadas son todas las comprendidas entre los numeros de serie 501001 y 54656, esto es, 45.560 cámaras de las cuales se ha podido comprobar que existe más de una unidad en España.

 

 


Al parecer, no se han interrumpido las entregas de este modelo, por lo que quedará la duda de si los modelos que se estén sirviendo en este momento o los que se sirvan en los próximos días ya estarán “arreglados” o no.

Según los representantes de la firma, los cuerpos de la EOS 1Ds Mark III que se sirvan, ya incorporarán el arreglo del subespejo, y este problema, según las mismas fuentes no ha afectado a otros modelos EOS.

No nos gustaría estar en el pellejo de los responsables de Canon en ninguno de los escalones, desde el diseño a los demostradores –sobre todo aquellos que se encuentren sobre el terreno, ante la prensa, en este momento–, pasando por los responsables del control de calidad. Afortunadamente ya se ha erradicado la costumbre del sepuku.

Por otro lado, mejor es reconocer el fallo y afrontarlo con dignidad en lugar de andar mareando la perdiz, pues al fin y al cabo esa actitud es la que genera confianza en el usuario final. No es menos cierto que una vez dado ese paso fundamental, hay que moverse con agilidad: que en nuestro País los usuarios tengan que enterarse de estos temas siempre a remolque de otros países es un mal síntoma.

Cuestiones técnicas

Desde que se introdujo el autoenfoque, a los diseñadores de las cámaras réflex monoculares, se les planteó una pesadilla adicional a las que ya tenían: había que enviar información óptica no solo hacia el visor de la cámara sino hacia el módulo de detección del autoenfoque.

La solución elegida por prácticamente todos los fabricantes, fue la siguiente:

Crear un área solo parcialmente espejada (como en las películas de policías..) en una sección del espejo principal, y bajo esa área, colocar un subespejo (generalmente a 45°) que reenviase una porción de la luz (todavía imagen sin enfocar) hacia el módulo de detección para el autoenfoque.

Esquema en oblicuo del espejo principal (grande, en verde) y del subespejo, de menor tamaño, colocado abisagrado a 45° bajo el principal.



Plano, exacto en dimensiones y proporciones, en el que se aprecian los dos espejos y el módulo de autoenfoque: en el momento del disparo, ambos espejos tienen que girar sobre sus respectivas bisagras para apartarse del camino de la luz hacia e captor. Inmediatamente después, tienen que "caer" –sin rebotar– en sus posiciones exactas originales..... a 9 fotogramas por segundo.


En el momento del disparo, el espejo réflex principal (también a 45° tiene que apartarse del camino, para que la luz llegue a la película o captor (tras abrirse el obturador).
En ese momento, el subespejo no puede quedar ”colgando”, pues proyectaría su sombra sobre el elemento fotosensible, y por tanto… tiene que plegarse contra el espejo principal.

Acabado el ciclo de disparo, ambos espejos deben volver rápidamente a sus respectivas posiciones de reposo… con total precisión.
Ahora, imaginemos ese ciclo a 9 veces por segundo: ello implica aproximadamente (dos más/dos menos) 18 movimientos en ese segundo… Una heroicidad.

Si ya en los tiempos anteriores, garantizar la exacta posición del espejo principal ofrecía sus dificultades constructivas, el subespejo, además mucho más miniaturizado, supone, tal como hemos dicho antes, una auténtica pesadilla.

Ello no parece excusa para que una firma coloque en el mercado cámaras profesionales que superan los 3.700 euros si no son capaces de ofrecer lo que prometen o al menos sin haber realizado exhaustivas pruebas “beta” del producto.

Quizá se esté tratando de ir, demasiado lejos en las velocidades de disparo, y demasiado rápido en la comercialización de los productos.

(*) expertos de reconocido prestigio internacional han podido comprobar la existencia de los fallos en cerca de 10 unidades de  series muy dispares

02/11/07: Canon reconoce y confirma que las cámaras afectadas son todas las comprendidas entre los numeros de serie 501001 y 54656, esto es, 45.560 cámaras de las cuales se ha podido comprobar que existe más de una unidad en España.

 

Todas las imágenes, © Canon Inc.

Última actualización ( viernes, 02 noviembre 2007 )
 
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