Canon no ha tenido más remedio que
–finalmente– reconocer, que un numero probablemente muy elevado (*) de
unidades de su modelo EOS 1D Mark III adolece de un defecto
optomecánico que es el causante de los problemas de enfoque detectados
por algunos de los sufridos primeros compradores de este modelo alto de gama.
En
realidad, el reconocimiento no se ha hecho más que implícitamente y
ello en solo muy pocos países, entre los que, a esta hora, no se
encuentra España.
El
fallo en la precisión del autoenfoque en la modalidad de seguimiento
del mismo para sujetos en movimiento, no puede solucionarse mediante
firmware ni “trabajándoselo” los usuarios a través de menú como
sugirieron representantes de la firma en Madrid recientemente, sino con
una intervención mecánica pura y dura que implica el cambio de
distintas piezas del sistema del subespejo.
El
problema citado es más acusado cuando la temperatura ambiente es
relativamente más elevada.
Todavía no se ha
establecido el mecanismo para que los usuarios identifiquen si su
unidad está en la al parecer larga lista de afectadas, y
tampoco el propio para hacer llegar la cámara al servicio técnico. Dado
que se trata de un aparato de carácter profesional, tampoco se ha comunicado hasta el momento si se
entregará a los usuarios un aparato de sustitución o si se les
compensará de alguna forma por las posibles pérdidas económicas
sufridas.
02/11/07: Canon reconoce y confirma que las cámaras afectadas son todas las comprendidas entre los numeros de serie 501001 y 54656, esto es, 45.560 cámaras de las cuales se ha podido comprobar que existe más de una unidad en España.
Al parecer, no se
han
interrumpido las entregas de este modelo, por lo que quedará la duda de
si los modelos que se estén sirviendo en este momento o los que se
sirvan en los próximos días ya estarán “arreglados” o no.
Según
los representantes de la firma, los cuerpos de la EOS 1Ds Mark III que
se sirvan, ya incorporarán el arreglo del subespejo, y este problema,
según las mismas fuentes no ha afectado a otros modelos EOS.
No
nos gustaría estar en el pellejo de los responsables de Canon en
ninguno de los escalones, desde el diseño a los demostradores –sobre todo aquellos que se encuentren sobre el terreno, ante la prensa, en este momento–, pasando
por los responsables del control de calidad. Afortunadamente ya se ha erradicado la
costumbre del sepuku.
Por otro lado, mejor
es
reconocer el fallo y afrontarlo con dignidad en lugar de andar mareando
la perdiz, pues al fin y al cabo esa actitud es la que genera confianza
en el usuario final. No es menos cierto que una vez dado ese paso
fundamental, hay que moverse con agilidad: que en nuestro País los
usuarios tengan que enterarse de estos temas siempre a remolque de
otros países es un mal síntoma.
Cuestiones
técnicasDesde
que se introdujo el autoenfoque, a los diseñadores de las cámaras
réflex monoculares, se les planteó una pesadilla adicional a las que ya
tenían: había que enviar información óptica no solo hacia el visor de
la cámara sino hacia el módulo de detección del autoenfoque.
La
solución elegida por prácticamente todos los fabricantes, fue la
siguiente:
Crear
un área solo parcialmente espejada
(como en las películas de policías..) en una sección del espejo
principal, y bajo esa área, colocar un subespejo (generalmente a 45°)
que reenviase una porción de la luz (todavía imagen sin enfocar) hacia
el módulo de detección para el autoenfoque.
Esquema en oblicuo
del espejo principal (grande, en verde) y del subespejo, de menor
tamaño, colocado abisagrado a 45° bajo el principal.
Plano, exacto en
dimensiones y proporciones, en el que se aprecian los dos espejos y el
módulo de autoenfoque: en el momento del disparo, ambos espejos tienen
que girar sobre sus respectivas bisagras para apartarse del camino de
la luz hacia e captor. Inmediatamente después, tienen que "caer" –sin
rebotar– en sus posiciones exactas originales..... a 9 fotogramas por
segundo.
En el momento del
disparo, el espejo réflex principal (también a 45° tiene que apartarse
del camino, para que la luz llegue a la película o captor (tras abrirse
el obturador).
En ese momento, el subespejo no puede quedar
”colgando”, pues proyectaría su sombra sobre el elemento fotosensible,
y por tanto… tiene que plegarse contra el espejo principal.
Acabado
el ciclo de disparo, ambos espejos deben volver rápidamente a sus
respectivas posiciones de reposo… con total precisión.
Ahora,
imaginemos ese ciclo a 9 veces por segundo: ello implica
aproximadamente (dos más/dos menos) 18 movimientos en ese segundo… Una
heroicidad.
Si
ya en los tiempos anteriores,
garantizar la exacta posición del espejo principal ofrecía sus
dificultades constructivas, el subespejo, además mucho más
miniaturizado, supone, tal como hemos dicho antes, una auténtica
pesadilla.
Ello
no parece excusa para que una firma
coloque en el mercado cámaras profesionales que superan los 3.700 euros
si no son capaces de ofrecer lo que prometen o al menos sin haber
realizado exhaustivas pruebas “beta” del producto.
Quizá
se esté tratando de ir, demasiado lejos en las velocidades de disparo,
y demasiado rápido en la comercialización de los productos.
(*) expertos de reconocido prestigio internacional han podido comprobar la existencia de los fallos en cerca de 10 unidades de series muy dispares
02/11/07: Canon reconoce y confirma que las cámaras afectadas son todas las comprendidas entre los numeros de serie 501001 y 54656, esto es, 45.560 cámaras de las cuales se ha podido comprobar que existe más de una unidad en España.
Todas las imágenes,
© Canon Inc.
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