
La Canon EOS 5D
Mark II, nombre provisional de la sustituta definitiva de la
“digitalmente vetusta” EOS 5D, ha visto retrasada su presentación,
prevista ahora para Photokina, por una serie de circunstancias sobre
las que DSLR Magazine ha podido arrojar una fugaz mirada, sustentada en
una conversación informal mantenida por técnicos de Canon.
Uno de los motivos de ese retraso fue la presentación de la Nikon D3,
con sus muy elevadas prestaciones a altos ISO. Los servicios de
información de Canon pudieron conocer que Nikon tenía prevista la
presentación de un modelo que competiría directamente con la futura
sustituta de la EOS 5D, la D700, y lo que es peor: que incorporaría el mismo
captor y procesador que la Nikon D3 y que sus prestaciones en cuanto a
calidad de imagen a altos ISO, y en general, sería soberbia. Tampoco le
faltaría un sistema de prevención contra el polvo, Live-View, etc.,
pero la clave, la preocupación estaba en el sensor...
Y Canon habría esperado a tener listos sus últimos avances en sensores
CMOS, algunos de los cuales ensaya –con total discreción– en el CMOS de
tamaño APS-C incorporado en la 50D.
Pero la versión del CMOS de 24 x 36 mm incorporado en la EOS 5D Mark II
no será de 15 megapíxeles como el APS-C de la 50D ni tampoco de 12,3
megapíxeles como el de las D3 y D700, sino de 21 megapíxeles tal como
han confirmado a DSLR Magazine fuentes de toda solvencia.
Si: de 21 megapíxeles, y pueden pensar lo mismo que estamos pensando
nosotros... que dónde queda la 1Ds Mark III y que por dónde se ubicará
su posible sustituta.
Pero hay más.
La realidad es que no se trata solo de los avances del sensor, sino
también de lo que puede ofrecer el nuevo procesador Digic IV.
Al parecer, el nuevo procesador Digic IV ofrece grandes avances
respecto al Digic III en lo que se refiere a la reducción de ruido en
distintas etapas, con muy buena separación entre ruido de luminancia y
ruido de croma.
Según los técnicos citados, aunque todavía queda un cierto techo por
alcanzar, sobre todo en el área de la rapidez con la que se produce el
procesado, los desarrolladores de Canon estarían llegando ya al límite,
en este Digic IV, de lo que se puede alcanzar a través de los
algoritmos de la citada reducción de ruido.
Para coadyuvar a esa reducción se ha trabajado a distintos niveles en
el entorno de cada pixel.
Como ya es sabido, una de las ventajas de los captores CMOS es que
parte del procesado se realiza ya en cada pixel, antes del vaciado de
cada carga, y eso da mucho juego respecto a lo que puede hacerse en un
CCD.
Para comenzar, lo que han hecho los ingenieros de Canon es disminuir la
distancia entre el pixel y su controlador, además de hacerlo “correr” a
un voltaje más bajo. Con ello, se mejora la eficacia eléctrica,
disminuye el calentamiento y por tanto el ruido. Para el captor de 21
megapíxeles de la 5D Mark II se prevé un paso más de ganancia de
sensibilidad antes que ruido respecto de la 50D.
Además, se aplica una tecnología muy complicada de asociación de
píxeles, algo que antes no era posible, hasta la disponibilidad del
procesador Digic IV.
La operación consiste en asociar por parejas 2,4 o hasta 8 píxeles (por
el momento), examinar sus cargas, explorar el ruido de cada uno y hacer
un promediado a la baja, todo ello, evidentemente, antes de crear el
archivo JPEG u ofrecer el RAW, por lo que se trata de un mecanismo de
reducción de ruido que permitiría unos muy buenos niveles de equilibrio
señal/ruido incluso con sensores de 24 x 36 mm y más de 40 megapíxeles
de resolución.
Y ya que hablamos de resolución, quizá aquí vengan dos de los avances
más espectaculares de las nuevas tecnologías de Canon para los CMOS no
ya de la 50D sino especialmente de la futura “5D Mark II”: la nueva
cobertura de las microlentes y el nuevo filtro de paso bajo o
incluso... su futura eliminación.
Por partes.
Salvo en captores de formato medio y sensibilidades contenidas,
normalmente de hasta unos 400 ISO, en el resto de sensores se emplean
microlentes. Se trata de microscópicos objetivos, minúsculas lentes
condensadoras, cuya misión es precisamente esa: condensar el flujo de
fotones sobre cada pixel, a fin de aumentar la sensibilidad y poder
reducir el ruido por amplificación. Y existe una microlente por cada
uno de esos 12, 15 o 21 millones de píxeles.
Hasta ahora, salvo en los captores “full frame transfer (por ejemplo
los Kodak para Olympus, ver microfotografía), existía una separación
más o menos importante entre esas microlentes, incluidos los captores
CMOS de canon. Esa separación ya se había reducido (ver esquema) en los
últimos captores para la 1DS Mark III, pero al parecer, ahora, Canon ha
conseguido ya el 100% de cobertura, habiendo llegado al “estado del
arte” en ese terreno, si bien los técnicos tantas veces citados
comentaron que todavía se podían lograr avances al estilo “Leica M8”,
desplazando las microlentes hacia los extremos del área del captor. El
nuevo sensor que a la chita callando monta la 50D ya incorpora, a nivel
experimental, este nuevo avance.
El otro aspecto que afectará más directamente a la resolución es el
nuevo filtro de paso bajo.
Este nuevo filtro viene ya incorporado en la 50D y al ir más próximo al
área sensible del captor, se ha conseguido hacer menos agresivo con la
misma efectividad contra el moaré.
Habrá que esperar al desarrollo final del procesador Digic V, ya en
desarrollo, para eliminar por completo el filtro de paso bajo. Leica ya
se atrevió con su Digital Modul-R, por lo que no parece tarea
imposible... ¿Quizá para la EOS 1Ds Mark IV de 50 Megapíxeles?
Pero si Canon quería responder con contundencia no solo al rendimiento
a altos ISO de las D3 y D700, sino también a su bonito color y extensa
gama tonal, con reminiscencias de la película, tenía que hacer algo más
que todo lo anteriormente citado, y así, parece que sus miras para la
5D Mark II están en la gama tonal, el intervalo tonal, eso que viene en
llamarse “rango dinámico”.
Al parecer, Canon está trabajando a toda marcha en una suerte de
sistema de compensación de luces y sombras que iría mucho más allá de
lo ofrecido por Nikon, Olympus o Sony, por poner unos ejemplos, pues donde estas firmas lo que
hacen fundamentalmente es ajustar inteligentemente los valores del
histograma, Canon se atrevería a ajustar localmente (luces sombras) la
sensibilidad de los píxeles afectados.
A todo esto ayudaría también el procesado a 14 bit, que está previsto
pase a 16 bit para la próxima generación: la ida es mapear los 14 o 16
bit para que no se produzca pérdida de esa riqueza al convertir a los 8
bit con los que se atreven los programas de tratamiento de imagen más
al uso y otros periféricos relacionados.
Si todo esto es cierto, ya solo falta que Canon no siga descuidando los
aspectos menos directamente tecnológicos, los que están más a nivel de
usuario y medio de comunicación que de pixel.
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