Investigadores de
la Universidad de Stanford han desarrollado el prototipo de una cámara
digital que opera bajo principios que podrían recordar la arquitectura
de un ojo de mosca.
En su nueva cámara, se utilizan miles de objetivos sobre miles de
sensores, constituyendo una suerte de artefacto compuesto por miles de
diminutas “cámaras” sintonizadas y sincronizadas.
Ya es generalmente sabido que si disponemos de una cámaras con dos
objetivos separados ligeramente entre si (o dos cámaras), podemos
obtener pares de imágenes que –emulando nuestro propio sistema de
visión– nos permiten reconstruir una imagen “en relieve”, en 3D.
¿Que ocurre con el nuevo dispositivo “Multi Aperture Sensor” (MAS) de
los investigadores de Stanford”.
La realidad es que se consigue una suerte de “mapa electrónico de
curvas de nivel”, una especie de “super 3D”, que nos ofrece información
muy valiosa acerca de la distancia a la cámara de cada una de las
partes de cada uno de los objetos presentes en el encuadre.
© L.A. Cicero
Los investigadores, dirigidos por el Profesor Abbas El Gamal, y en un
equipo formado además por el Ingeniero electrónico H. -S. Philip Wong y
el graduado Keith Fife (a los lados en la fotografía) están ya
desarrollando esa cámara “MAS”, con una estructura inicial de paneles
de 256 sensores o píxeles, con 256 objetivos individuales.
El tamaño elegido para cada fotodiodo es de 0,7 micrones.
El prototipo inicial es de 3 megapíxeles, y es equivalente a 12.616
cámaras asociadas en la ya comentada estructura tipo “ojo de mosca”.
© L.A. Cicero
El objetivo propiamente dicho de una cámara de este tipo “MAS” enfoca
la imagen no directamente sobre la superficie del sensor sino
aproximadamente 40 micrones por encima del panel.
Gracias a ello, cada punto de la imagen se registra no solo sobre un
sensor sino sobre 4, con un cierto e intencionado solapamiento de las
imágenes, cada uno con una perspectiva ligeramente distinta.
El resultado es un mapa de profundidades muy detallado, que además es
muy poco sensible al fallo eventual de alguno de los fotodiodos.
Si imaginamos, por ejemplo, que realizamos la fotografía de un rostro
mediante el dispositivo de los investigadores citados, además de
obtener una fotografía, un retrato, se registran con toda exactitud las
distancias relativas de todos los rasgos: nariz, pómulos, orejas,
barbilla, etc.
Una aplicación evidente sería la de reconocimiento facial para asuntos
de seguridad, pero las aplicaciones para medicina, creación de objetos
3D, creación de maquetas de edificios, medición, sistemas de visión
para robots, etc. son casi inimaginables en su total extensión en este
momento.
Por supuesto, mediante el software asociado, se podrían desenfocar
secciones a voluntad, puesto que esta tecnología ofrecerá una
profundidad de campo muy elevada.
Resulta interesante conocer que, una vez superada la fase de
desarrollo, una cámara tipo “MAS” no necesitará diferenciarse en tamaño
y aspecto de una pequeña cámara compacta digital, o incluso de un
teléfono móvil con cámara digital, y de hecho, este último formato es
uno de los previstos como prioritario para el producto final.
En cuanto al precio, podría ser inferior, al no necesitar un objetivo
compuesto de alta calidad como objetivo principal.
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