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El Coleccionista de Nubes PDF Imprimir E-mail
viernes, 01 diciembre 2006

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Bajo el sugerente título El Coleccionista de Nubes, Ciuco Gutiérrez ha expuesto en la galería My Name´s Lolita Art de Madrid una exquisita exposición de su trabajo fotográfico más reciente.

  ¿Quién no ha tenido que permanecer encerrado en un espacio reducido, y una ventana -aunque sea imaginaria-, ha sido su única conexión con el mundo exterior? ¿Quién no ha viajado con la mente aun estando impedido para hacerlo? Esa ilusión por salir, la necesidad de huir del espacio claustrofóbico son las primeras sensaciones que transmiten las fotografías del nuevo trabajo de Ciuco. Se trata de un conjunto de imágenes en gran formato, que de forma sosegada hablan de la "apertura" de los espacios cerrados.

Lasventanas
El Coleccionista de Nubes. Las ventanas, 2006
 
Quizá por haber pasado mucho tiempo inmóvil en la habitación de un hospital, ansiando poder salir y disfrutar del mundo exterior, estas imágenes de Ciuco me evocan de un golpe la misma sensación que el travelling de Amenabar en la película Mar Adendro, a través del cual su protagonista -tetrapléjico tras un accidente-, se lanza a volar imaginariamente a través de la ventana... Un sueño, pensamiento, o deseo, tan cercano, real y humano como inalcanzable.

 La escalera

 El Coleccionista de Nubes. La escalera, 2006

El Coleccionista de Nubes lo componen una serie de imágenes oníricas, muy cercanas a la estética surrealista de Magritte, en las que lo abierto y lo cerrado, lo transparente y lo opaco, la tierra y el cielo se rozan confundiendo sus límites. Son sueños materializados, que hablan de apertura y de superación de límites.

Los observadores

El Coleccionista de Nubes. Los observadores, 2006

Estéticamente se trata de un trabajo de colores naturales, diferente a los anteriores donde el color eléctrico era el protagonista. Estamos ante un trabajo rotundo, que nos desvela cambios. Un nuevo paso maduro y meditado, que pone de manifiesto la evolución personal de su autor. ¿Quizá la reorganización de todo su trabajo anterior -gracias a ganar la Beca de Artes Plásticas Fundación Marcelino Botín-, ha situado a Ciuco en un momento de paz? ¿Estamos ante una nueva etapa de expansión "sin limites", narrada desde el sosiego y la serenidad que impronta la experiencia y la sabiduría alcanzada con los años?

  Ciuco y sus hijos

Ciuco Gutiérrez y sus hijos. Fotografía de Michael Wray

Ciuco Gutiérrez [Torrelavega 1956] es un artista de los pies a la cabeza, acostumbrado a realizar reflexiones encadenadas desde su juventud, tanto en su vida como en su obra personal. En varios de sus libros ha reconocido su ensimismamiento por la vida, la belleza, el color, y ¿como no? por las formas de las nubes, donde desde niño, le gustaba encontrar historias. Las nubes, un atardecer, los juguetes de la infancia... todas las cosas que nos rodean y que nos han acompañado a lo largo de nuestras vidas, nos cuentan cosas. Si prestamos suficiente atención, desarrollamos la imaginación y aprendemos a escuchar, nos daremos cuenta que las posibilidades de expresión y reflexión, como el amor, "están en todas las partes".

En la primavera de 1964, Ciuco contempló unas nubes de algodón que destacaban sobre el cielo azul, "como si se tratara de lunares de un vestido de faralaes". Cuenta en primera persona que esa concentración en la observación del cielo le llevó a la experiencia de "subir" mentalmente a una nube: "No estuve mucho tiempo en la nube, pero si lo suficiente para quedar atrapado por la experiencia el resto de mi vida". Años más tarde, cuando voló por primera vez, reconoció aquellos lugares por los que había caminado mentalmente.

En 1991 volvió a mirar al cielo y pasó todo un verano fotografiando nubes, de donde salió su trabajo Take Away  que supone la semilla de éste.

La noche
 Take Away. La noche,1991

Desde entonces ha estado más de quince años fotografiando y archivando nubes, sin un motivo aparente. Pero como todos sabemos -pues todos lo hemos percibido en alguna ocasión-, las cosas no siempre suceden por que si. En 2005 su madre vende el piso de Torrelavega donde habían crecido y Ciuco regresa al que había sido su hogar para despedirse emocional y fotográficamente de los espacios donde transcurrió su infancia. En una habitación vacía quedaba una lámpara de lágrimas de cristal que le contrajo el corazón y no pudo dejar de fotografiarla.

Lámpara
 El Coleccionista de Nubes. Lámpara, 2005
 
Meses después fusionó esta imagen con unas nubes de su archivo y, como por arte de magia, las piezas del puzzle comenzaron a encajar. Del proceso de unión de aquellas imágenes de su vida que desde siempre le habían subyugado por tener el "punctum" del que hablaba Barthes en La Cámara Lúcida, con los cielos de nubes acumulados a lo largo del tiempo, nace El Coleccionista de Nubes: unas imágenes híbridas, superpuestas, descendientes del fotomontaje en su versión más contemporánea, que nos sitúan ante nuevos lugares emocionales.

El resultado es un trabajo que sorprende por poseer códigos estéticos diferentes a los que Ciuco nos tiene acostumbrados, pero que continúa hablando con coherencia de los mismos temas que le interesan desde hace años: los espacios emocionales, los viajes mentales, el uso y poder de la imaginación en el recorrido de nuestra vida... y todo ello envuelto de una poética exquisita y de gran belleza estética.


Aunque son muchos los trabajos de este prolífico autor, recordaremos algunos que nos han resultado muy interesantes, en un fugaz repaso de su trayectoria

En los años 70-80 el trabajo de Ciuco destacó por hacer uso de una estética extremadamente colorista y desconocida, en un momento en el que en España -hasta políticamente- dominaba el color gris y la ausencia de alegría. Nos estamos refiriendo a la dictadura del Franquismo. Ciuco en esta etapa supo encontrar un mundo diferente repleto de color y ensalzó los objetos banales al estatus de obra. Con la muerte de Franco "llego la luz" y España a nivel artístico comenzó a vestir de colores: se crearon sonidos nuevos, estéticas nuevas, discursos más abiertos y libres.

Bandera
 Bandera, 1983

Él, un chico de provincia recién llegado a la capital, se encontró con nuevos materiales, con todo un abanico de posibilidades que alimentaban su creatividad, y empezaron a surgirle miles de fotos en su cabeza. Influenciado por los colores intensos de Ouka Leele y por el Expresionismo Alemán, Ciuco comenzó a usar colores puros, saturados y estridentes para confeccionar sus imágenes. También introdujo iconografía asumida socialmente al concepto de "España", en la que toros, toreros, sevillanas o la bandera española eran los protagonistas, logrando como resultado un colorista y sólido trabajo, que le permitió abrirse camino y ser reconocido en el ámbito artístico.

Spain is different
 Spain is diferent III, 1985

A lo largo de su carrera como artista Ciuco ha trabajado frecuentemente haciendo series. Su metodología ha consistido en partir de una idea y trabajar sobre ella de forma incansable hasta llegar conseguir a imágenes potentes.

Doce Asesinatos y un Suicidio 1989, es un impactante trabajo que podría ser considerado el desencadenante de una serie de trabajos escenográficos que a posteriori realizarán otros autores españoles, desarrollando el mismo concepto: la intervención en un espacio para después fotografiarlo.

Death. Orden

 Doce Asesinatos y un Suicidio. Death. Orden, 1989

Una esquina de su estudio es el punto de partida de esta serie excepcional. Ciuco construye-destruye diversos decorados en los que de manera visceral escenifica muertes, el ahogo del arte, sentimientos personales, etc. Se trata de la confección-destrucción de una serie de instalaciones en un mismo rincón, realizadas con fuertes dosis de catarsis para superar una época depresiva. Quizá es el propio proceso de construcción-destrucción-reconstrucción lo que realmente cura.

Death. SuicidioDeath. Teléfono

 Doce Asesinatos y un Suicidio. Death. Suicidio, 1989
Doce Asesinatos y un Suicidio. Death. Teléfono, 1989

El conjunto de estos escenarios de un crimen es uno de mis trabajos favoritos, pues supone un proceso conceptual y de realización fabuloso, así como un ejemplo de que la fotografía es una herramienta terapéutica que nos ayuda en la ardua labor de conocernos, encontrarnos y alimentarnos a nosotros mismos. Una creatividad desbordada, que le llevó a ganar el Premio Kodak a la mejor serie, y que está muy vinculada con el arte de acción, la instalación, y con la máxima de vivir en primera persona el proceso de creación.

La serie Paisajes Interiores o El Color de la Memoria 1996, es un conjunto de dípticos fotográficos a través de los cuales Ciuco investiga sobre la confluencia de lo añorado y lo real. La memoria, el recuerdo, la imaginación y nuestros propios sentimientos vividos en primera persona se confunden cuando damos marcha atrás y tratamos de hablar sobre nuestro pasado.

Barco-agua

 Paisajes Interiores o El Color de la Memoria. Barco-agua, 1996

Estos paisajes son el resultado de una mirada hacia el interior, un reencuentro con los paisajes Cántabros donde pasó su infancia, y una reflexión entorno al paisaje emocional que determinado espacio natural te provoca. El reencuentro con la infancia es una constante en el trabajo de Ciuco y quizá una pieza clave para la comprensión de sus imágenes, que no dejan de ser narraciones de experiencias emocionantes ocurridas en el proceso de caminar por la vida.

En 2002, Ciuco entra en contacto con las nuevas tecnologías y comienza a trabajar de forma inteligente con cámaras digitales, aprovechando a su favor las particularidades que estas herramientas aportan al campo fotográfico. En esta etapa de su vida toma mucha importancia el orden y la estructuración, tanto de sus ideas, pensamientos y espacios, como de sus planteamientos creativos. Tras llevarse la beca Botín por "exponer la necesidad de reorganizar su vida", hace un intenso trabajo de documentación y registro, logrando organizarse tanto física como mentalmente.

Lo digital, que sin duda ha dado impulso al arte fotográfico, le sirve de trampolín para poner orden su vida y obra. El resultado es un trabajo seriado de polípticos en los que todos los "protagonistas" de su mundo son puestos en el lugar que les  corresponde.

Las plantas

 Las plantas, 2002

Esta labor de ordenar el propio caos, le sitúa en el momento presente, en el que destaca la serenidad y el sosiego, demostrando nuevamente la capacidad de la fotografía como proceso de curación y avance personal.  Ciuco es un artista que continuamente se plantea interrogantes, y esto es, sin duda, lo que le hace evolucionar.

El escueto pero fabuloso trabajo El Álbum 2004, retoma de nuevo el tema de la infancia. Ciuco vuelve al álbum familiar para tratar de encontrar los orígenes de la iconografía particular que le ha estado acompañando a lo largo de su vida. Para ello acude al tiempo en que su padre les fotografiaba, recordando cómo desde niño se sentía acompañado por los fantasmas de su imaginación. De nuevo navega entre lo añorado y lo real, dejando de manifiesto la frágil frontera que existe entre los sueños y la realidad, analizando la manera en cómo al recordar nuestro pasado aplicamos nuestros propios filtros.

El encuentro

 El Álbum. El encuentro, 1963-2004

Como resultado nacen un conjunto de fotografías mágicas, que perfectamente podrían ser ilustraciones de los cuentos de Andersen o de los hermanos Grimm, repletas de dulzura y fantasía desbordada... Es un hecho probado: la fotografía no solo documenta lo real, sino las ideas y la realidad que cada creador tiene en su mente.  ¿Y quién no quisiera recordar una infancia así? Ciuco es y será un incombustible fotógrafo de ideas.

Con El Coleccionista de Nubes, Ciuco nos invita a algo mágico: a caminar entre nubes, a volar con la imaginación, a ascender a nuestros espacios personales, a viajar persiguiendo nuestros sueños... en definitiva nos propone dejar abierta la puerta de la imaginación y nos incita a soñar como si continuáramos siendo niños.

La puerta

 El Coleccionista de Nubes. La puerta, 2006


Lo verdaderamente importante de la obra de Ciuco es que tras las imágenes de todos sus trabajos hay una tesis, un discurso argumental, repleto de sentimientos y necesidad de expresión. Quizá por su gran complejidad y por la profundidad de sus reflexiones no todos los espectadores somos capaces de llegar hasta el fondo, pero aún quedándonos en una lectura más superficial, la honestidad, la coherencia y el hecho de que el proceso artístico responda en él a una necesidad personal "primaria" de expresión, le hace merecedor de admiración, estudio y reconocimiento. Ciuco es una persona sólida, con unos cimientos rigurosos, y esta consistencia de su persona es la que de manera natural se traslada a su obra.

Dudar constantemente sobre sus propias imágenes, cuestionarse, reflexionar, imaginar, crear, debatir... eso es lo que realmente le mantiene vivo. Sobre todo disfrutar haciendo fotos, ese es el don que posee y el que intenta transmitir a sus alumnos: "desarrollar la capacidad de disfrutar mirando, caminando, viviendo y haciendo fotografías. Esto que tenemos es nuestro, y nunca nos lo podrá robar nadie".

Revisando la historia reciente de la Fotografía Española, confirmamos que es cierto que contamos con Premios Nacionales de Fotografía verdaderamente interesantes, en los que se ha sabido valorar trayectorias e inquietudes decisivas, como los estados emocionales de Gabriel Cualladó 1994, la profundidad del discurso en torno a realidades imposibles de Javier Vallhonrat 1995, la dedicación de toda una vida al medio fotográfico y la implicación en el trabajo de Cristina García Rodero 1996, los espacios emocionales de Humberto Rivas 1997, la investigación e imaginación de Joan Fontcuberta 1998, la plasmación autobiográfica de Alberto García-Alix 1999, el poético y coherente trabajo de Chema Madoz 2000, la trayectoria creativa ininterrumpida de Toni Catany 2001, la visión personal de Joan Colom 2002, la búsqueda de nuevos lenguajes de Carlos Pérez Siquier 2003, las sugerencias visuales de Ramón Masats 2004, y el arriesgado color de de Ouka Leele 2005... ¿Por qué no conceder idéntico galardón a la trayectoria creativa de Ciuco Gutiérrez que conjuga todos estos ingredientes, junto con un profundo discurso argumental y una intensa labor en la defensa y difusión de la Fotografía Española?

Ahí queda mi propuesta, junto con la de no dejar de ver este trabajo y la recomendación de "subirnos en nuestra propia nube" para reflexionar en torno a cuáles son nuestros sueños personales y el modo de hacer camino para llegar a ellos.

Carretera

 El Coleccionista de Nubes. Carretera, 2006


                                        Olga Simón
 

Última actualización ( viernes, 15 diciembre 2006 )
 
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