Viernes, 10 de Febrero de 2012 23:13 Julia Neugold

Gotthard Schuh deja paso a Lewis Hine

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Con esta doble propuesta pretendemos hacer justicia a una de las entidades, la Fundación Mapfre, que, desde que empezó a programar con cierta asiduidad exposiciones de fotografía, allá por finales del 2008, nos ha permitido ver en sus salas del Paseo de Recoletos y Azca los trabajos de artistas de la talla de Walker Evans, Graciela Iturbide, Lisette Model, Adam Fuss o Eugéne Atget, por citar algunos de los más recientes.

Si se da prisa, aún puede visitar la excelente exposición de Gotthard Schuh (Berlín 1897-Zurich, 1969), hasta el 19 de febrero en la Sala Azca, que nos ofrece una selección de los trabajos de uno de los fotógrafos suizos más importantes y menos conocidos del siglo XX. Casi un centenar de fotografías, organizadas en torno a cuatro o cinco temas clave para el artista, entre los que destacan sus novedosos reportajes gráficos para la revista Zürcher Illustrierte durante los años 30, el libro Inseln der Götter (Islas de los dioses) publicado en 1941, a la vuelta de un viaje a Singapur, Java, Sumatra y Bali, o su presencia en la asociación Kollegium Schweizerischer Photographen, junto a fotógrafos como Werner Bischof o un joven Robert Frank, de los que también se exhiben algunas imágenes, asociación dedicada, desde 1950 a 1956, a revalorizar la fotografía como medio subjetivo de expresión artística.


Gotthard Schuh
Sala de exposiciones AZCA
FUNDACION MAPFRE Instituto de Cultura
Avda. General Perón, 40
Hasta el 19 de febrero de 2012


Por lo que respecta a Lewis W. Hine, hay tiempo, se inaugura hoy sábado y estará en la Sala del Paseo de Recoletos hasta finales de abril.

Producida por la Fundación Mapfre en colaboración con la Fundación Cartier-Bresson de París, donde acaba de estar, y el Nederlands Fotomuseum de Rotterdam, a donde viajará a finales de este año, y comisariada por Alison Nordström, conservadora de fotografía de la George Eastman House de Rochester, de donde proceden todos los fondos, esta exposición responde, en palabras del director del Instituto de Cultura, Pablo Jiménez Burillo, igual que las anteriores, al objetivo de acercar al público los grandes nombres de la fotografía, en su vertiente más humana.

Resulta difícil imaginar una elección más adecuadas que ésta. Lewis W. Hine (Wisconsin, 1874-Nueva York, 1940), preocupado por el bienestar de los más desfavorecidos, recurrió a la imagen fotográfica para reflejar, entre otras cosas, la injusticia y la miseria de la época. A diferencia de otros artistas como Stieglitz, más interesados en lo artístico de la condición humana, Lewis W. Hine poseía una gran empatía hacia la clase trabajadora y una firme creencia en el poder de la educación.

Su obra, algunas de cuyas imágenes han sido reproducidas hasta la saciedad en todo tipo de soportes de la más variada calidad, no había contado en España con ninguna retrospectiva de este calibre. Una selección de 170 imágenes, en su mayoría de época, junto con documentos y publicaciones, algunos de ellos inéditos, que recogieron en su momento el trabajo de Hine, destinado a impulsar causas sociales como la erradicación del trabajo infantil, el trato justo a la inmigración, o la mejora de la vivienda: Charities and the Commons, the Survey y the Survey Graphic, The Child Labor Bulletin o The American Child.

Agrupadas como es habitual en torno a sus grandes temas, en este caso las imágenes obedecen también a un cierto orden cronológico.  Ellis Island, El trabajo infantil, La encuesta Pittsburg, Chicago y Nueva York, Europa, Trabajo... nos transmiten toda su enorme fuerza.

Lewis W. Hine empezó a fotografiar en Ellis Island hacia 1904 influenciado, en gran parte, por el interés de su amigo y mentor, Frank A. Manny, en el tema social de la inmigración y las dificultades con las que se encontraban los recién llegados a América.
A pesar de la sencilla descripción de muchas de sus imágenes -Judía en la isla de Ellis, Eslovaca en la isla de Ellis, Inmigrante italiana en la isla de Ellis-, los sujetos fotografiados no son reducidos a un simple "tipo" étnico.
Presentándolos en plano medio, Hine crea un equilibrio perfecto entre el vestido y el rostro, la etnicidad y la individualidad. Su punto de vista es también perfecto: lo suficientemente cerca pero, al mismo tiempo, a una cierta distancia. Los sujetos responden mirando directamente a través del objetivo y, de hecho, a través del espacio y el tiempo, a nosotros, espectadores. Hine entendió muy bien el poder de la mirada, y sabía que el contacto visual obligaba a los espectadores a reconocer la humanidad de aquellos que demasiado a menudo pasaban desapercibidos.


Judía en la Isla de Ellis, 1905. Gelatina de plata, copia de época.
© Colección George Eastman House, 2012


En 1906 empezó a realizar trabajos de fotografía como freelance para el National Child Labor Committee (Comité Nacional del Trabajo Infantil), una organización dirigida por el fundador de la Ethical Culture School, Felix Adler. Hine aplicó las lecciones aprendidas en Ellis Island al gran cuerpo de imágenes del trabajo infantil, que realizó de 1908 a 1917. Sus encargos para la NCLC, que le llevaron a recorrer miles de kilómetros cada año, fueron realizados bajo condiciones poco alentadoras. Su presencia en minas, hilanderías, talleres, fábricas, campos y sweatshops raramente era bienvenida por los que estaban al frente. Haciendo de la necesidad virtud, Hine ideó una serie de subterfugios, logrando la entrada en los lugares de trabajo como vendedor o mostrando interés en fotografiar la maquinaria en lugar de a los niños. Una vez dentro, Hine trabajaba rápidamente para registrar sus sujetos y tomar notas sobre su edad, tamaño y condiciones de trabajo.


Niño que perdió un brazo manejando una sierra en una fábrica de cajas, 1909. Gelatina de plata, copia de época.
©Colección George Eastman House, 2012



Medianoche en el puente de Brooklyn, 1906. Gelatina de plata, copia de época.
©Colección George Eastman House, 2012



Esperando a que abra el dispensario. Distrito de Hull House, Chicago, 1910. Gelatina de plata, copia de época.
©Colección George Eastman House, 2012



Hilandera en una fábrica de Nueva Inglaterra, 1913. Gelatina de plata, copia de época.
©Colección George Eastman House, 2012


Tras su estancia en Europa para documentar los movimientos de los desplazados de la Primera Guerra Mundial por encargo de la Cruz Roja americana, lo que le permitió a ésta recabar una importante ayuda económica, Hine volvió a Nueva York en 1919.
El mundo de los años 20 y 30 estaba fascinado con la máquina. Los fotógrafos respondieron a este entusiasmo por la máquina de distintas maneras. Muchos de ellos ofrecían primeros planos de detalles de gran fuerza estética, separando la forma de la función. La máquina como símbolo de un orden racional, atemporal, austera, impersonal.
Hine, por su parte, vió la tecnología casi exclusivamente en términos humanos. En 1932 en la introducción de su único libro Men at Work: Photographic Studies of Modern Men and Machines, Hine recuerda a sus lectores que ... Las ciudades no se construyen a sí mismas, las máquinas no pueden fabricar máquinas, a menos que tras todas ellas estén los cerebros y el esfuerzo de los hombres. Llamamos a esto la Era de la Máquina. Pero cuantas más máquinas utilicemos más necesitaremos hombres reales para fabricarlas y dirigirlas.
De igual manera, en proyectos como la construcción del Empire State Building (1930-1931), Hine consistentemente retrataba a los trabajadores con gran simpatía y respeto.
No obstante, e irónicamente, como ha visto algún crítico experto, una de sus imágenes más conocidas Mecánico de una central, ca. 1925, parece ilustrar todo lo contrario de lo que Hine pretendía: la deshumanización del hombre por la máquina. Al final lo mismo que la película Metropolis de Fritz Lang (1926) o Tiempos modernos de Chaplin (1936), Hine, a pesar de su propio optimismo, nos lleva a plantearnos el mismo dilema: la tecnología ¿nos salva o nos esclaviza?


Mecánico en una bomba de vapor de una central eléctrica, 1920. Gelatina de plata, copia de época.
©Colección George Eastman House, 2012



El Empire State Building con “la bola”, ca. 1930-1931. Gelatina de plata, copia de época.
©Colección George Eastman House, 2012


Ícaro sobre el Empire State Building, 1931. Gelatina de plata, copia de época.
©Colección George Eastman House, 2012


A finales de la década de los 30, tanto el mundo de la reforma social como el de la fotografía habían cambiado. Hine encontraba cada  vez menos oportunidades de empleo y, a pesar de su éxito temprano, pasó los últimos años de su vida dependiendo de la beneficencia y dejado de lado como anticuado por las mismas entidades reformistas que en otro tiempo le admiraban. Tras su muerte, su legado le fue ofrecido al MoMA de Nueva York, que lo rechazó. Fue rescatado por la Photo League y transferido en 1955 a la George Eastman House, que nos permite hoy disfrutar de esta retrospectiva.

La exposición se completa con un catálogo que constituirá una publicación de referencia sobre la obra de Lewis Hine, sobre todo para el lector español, que no disponía hasta ahora de ningún título a su alcance. Además de una cuidada selección de 170 fotografías, el catálogo incluye un texto de la comisaria Alison Nordström, que nos desvela algunas novedades, como el hecho de que  la colección de la George Eastman House posea decenas de variantes de Mecánico de una central, que difieren en la postura, la indumentaria y hasta la persona, tomadas evidentemente mientras Hine dirigía la escena, alejado de la imagen del fotógrafo ingenuo y primitivo, que mostraba la verdad literal intacta. En la misma línea, nos habla de un ejemplo, aún más llamativo, en el que el modelo pudo ser vestido y ambientado ficticiamente. Se trata de un material recientemente adquirido por la George Eastman House, que incluye un par de imágenes del mismo niño. En una se le ve sucio y harapiento, mientras que la otra le muestra como un atildado caballerito burgués, con su gorra de visera y corbata. La imagen del niño andrajoso, explica la comisaria, se publicó en 1920, en la cubierta de un folleto de denuncia del trabajo infantil. Ambas imágenes se reproducen el el catálogo.

Y para terminar, mencionar la estupenda página web monográfica sobre la exposición, www.exposicionesmapfrearte.com/lewishine de indudable utilidad para todos aquellos que por una u otra razón no puedan acercarse a disfrutarla en directo.

Lewis Hine
Salas de Exposiciones RECOLETOS
FUNDACION MAPFRE Instituto de Cultura
Paseo de Recoletos, 23
Hasta el 29 de abril






Última actualización el Sábado, 11 de Febrero de 2012 15:37  
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