
La
muestra de Richard Billingham que se expone en el espacio "La Fábrica
Galería" desde el seis de septiembre, se compone de cinco fotografías y dos vídeos donde –según sus
representantes– el artista británico captura las complejidades de la
relación entre los animales cautivos en los zoológicos y la mirada del
público.
El corpus de obra "Zoo" fue realizado en
parques de Reino Unido, Europa y Sudamérica y explora el impacto de los
espacios limitados sobre el comportamiento animal
Siempre
según los representantes citados del autor, el componente
autobiográfico de la obra de Billingham está presente en un proyecto
que parte del recuerdo de sus visitas al zoo de Dudley en su infancia,
así como por las fotografías y postales relacionadas con estos viajes,
encontradas en un álbum familiar
Tras la repentina
muerte de su madre en 2004, Richard Billingham (Cradley Heath, West
Midlands, Inglaterra, 1970) tuvo la responsabilidad de limpiar el piso
vacío. Entre los pocos objetos que guardó para sí mismo estaban los
álbumes de fotos familiares. Un repertorio de recuerdos, viajes, lo
incidental y lo olvidado. Entre fotografías extrañas y olvidadas de
Richard y su hermano, tomadas por su madre, había postales y
fotografías de leones y tigres, realizadas en el zoológico de Dudley,
en el West Midlands inglés, en los años 70.
Billingham
describe las fotografías de su madre como “muy infantiles”. Son
imágenes borrosas y muy inseguras, tomadas, en su mayoría con cámaras
muy simples, para película de los formatos "Pocket" 110 y 126. El
espacio ocupado por los animales en cada toma es casi fortuito. Algunas
de estas fotografías fueron enmarcadas y colgadas en las paredes del
salón. Cuando pensó en esto, se dio cuenta de que “al visitar a mi
madre antes de morir, no les había prestado atención. Parecían tener
más significado ahora que el piso estaba vacío”: Encontrarse con estas
fotografías le recordó algo que había sido olvidado: ese extraño
encuentro entre la sensación de estar maravillado y la banalidad
actual. Más aún, se dio cuenta de que no había observado seriamente las
fotografías familiares dentro del contexto de su propio trabajo con
anterioridad. Estos trabajos sugieren la pregunta: “¿qué traemos con
nosotros cuando nos encontramos con animales de zoológico?”. ¿Un deseo
por lo exótico, fantasías de poder y control, un deseo de encuentros
imposibles?
Mandriles,
2005 © Richard Billingham
En el
trabajo de Billingham los encuentros con los animales son incómodos.
Experimentamos una poderosa sensación de encierro. Las imágenes que uno
puede anticipar dentro del contexto del zoológico están frustradas. Los
animales en el zoológico, por ejemplo, no necesitan buscar comida,
quedando así con largos períodos de tiempo que deben llenar. El
aburrimiento y la disrupción de su orden social natural, crea
aberraciones en sus comportamientos naturales y su comportamiento
social es, por lo tanto, visible, y a veces angustiosamente,
hiperactivo.
Como observadores humanos somos
sensibles a las manifestaciones visuales de estos comportamientos,
porque somos capaces de asociarlo con manifestaciones de la ansiedad,
agresión y estrés que reconocemos en la vida urbana.
Son
los trabajos en vídeo, en particular, los que reflejan la proximidad
esencial entre los comportamientos de humanos y animales en ambientes
confinados. Se ha propuesto, por ejemplo, que el movimiento
estereotípico (común a todos los seres confinados, ya sean humanos o
animales), pueden “facilitar la producción de una secreción hormonal
que reduce la ansiedad”. Esta observación ha sido aplicada igualmente a
habitantes de prisiones y zoológicos.
Nuestra
relación con el reino animal es, como se ve en las pinturas rupestres,
sujeto de las primeras formas de expresión visual. Desde la antigüedad
esta tradición ha continuado creciendo, con muchos artistas y, más
recientemente fotógrafos, volviendo su atención hacia los animales, ya
sea cautivos, domesticados o en libertad, haciendo a veces paralelismos
con el comportamiento de los seres humanos.
Las
fotografías de gran formato definen el lugar que habitan los animales,
en la realidad así como en el concepto cultural. Lo que demuestran es
una serie de escenarios elaborados donde una amplia variedad de
criaturas, mayormente nacidas en cautividad, representan los mismos
papeles que sus homólogos en libertad, en un ambiente creado por el
hombre, donde el público puede observar, de manera segura, cómo se
exhiben para nuestro entretenimiento.
Panda,
2005 © Richard Billingham
Una vez
inmerso en el desarrollo de estos trabajos en vídeo, Billingham reduce
la proximidad de la cámara al cerramiento y empieza a usar una cámara
de formato medio para considerar la composición del encierro de la
figura dentro de un encuadre tridimensional. Estas imágenes
fotográficas refuerzan el hecho de que es el campo de visión humano el
que marca los parámetros del encierro animal. El efecto de la
combinación de las fotografías y vídeos no es clínico ni desapasionado,
si no más bien uno de empatía. Si se pudiese hacer un paralelismo con
el comportamiento humano, debería quizás hacerse con el mismo artista,
siempre obligado a hacer, para el consumo del público, una exhibición
de sus más profundas preocupaciones. Simultáneamente a la exposición en
la Fábrica Galería Billingham concluye una exposición itinerante de la
misma serie Zoo en la Wolverhampton Art Gallery (15 de septiembre- 10
de noviembre).
Uno de los autores más destacados de
la escena británica
Richard Billingham está considerado junto
con Damien Hirst, Gary Hume, Douglas Gordon, Sarah Lucas y Paul Graham,
como uno de los máximos representantes de los llamados Young British
Art (Jóvenes Artistas Británicos). Sus primeros trabajos de
fotografía autobiográficos de 1989 se concentraban mayoritariamente en
su familia. Estas fotografías obtuvieron rápidamente un extraordinario
reconocimiento internacional en cuanto se presentaron en un gran número
de exposiciones organizadas en Europa y América.
En
1997, los trabajos de Billingham formaron parte de la exposición
"Sensation en la Royal Academy", en Londres (1997), que lo convirtió en
uno de los representantes más conocidos de los YBA. Luego siguieron
exposiciones individuales celebradas, entre otras ciudades, en Nueva
York (1997), Londres (1998), Roma (1999), Birmingham (2000), Dublín
(2002), Budapest y Londres (2003), Bruselas (2004) y Londres y Madrid
(2205), además de exposiciones colectivas, como Full House – Junge
Britische Kunsten el Kunstmuseum Wolfsburg, Alemania (1996/1997) o la
Biennale de Venecia (2001). En 1997, ganó el Citybank Private Bank
Photography Prize y en el año 2001 fue nominado para el Turner Prize.
El horario de La Fábrica
Galería. C/Alameda, 9 28014 Madrid, es de martes a sábado de
11.00 a 14.00h. y de 16.30 a 20.30h.
Del 6 de septiembre al 10 de octubre
Gorila,
2005 © Richard Billingham
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