Impartidas en la Fundación Mapfre de Madrid, las
pasadas semanas pudimos asistir a las jornadas
sobre conservación preventiva de fotografía contemporánea y soportes
electrónicos, organizadas por LEMFC
(Laboratorio para el estudio de los materiales fotográficos
contemporáneos) de la Universidad Politécnica de Valencia.
De un tiempo a esta parte, aún con sus muchas carencias, vemos cómo se
le presta más atención a esto de la conservación / restauración
fotográfica, ya sea por que esta última empieza a proteger un valor
comercial / cultural en alza o bien, porque simplemente los
conocimientos adquiridos y el respeto hacía este tipo de
manifestaciones logra por fin algo de madurez en España.
Sea como fuere, nos encontramos nuevamente con unas jornadas, unas de
las pocas especializadas, con personajes de prestigio internacional y
con ganas de establecer criterios unánimes. Está acción de consenso,
contraste e intercambio es absolutamente fundamental en un mundo donde
la fotografía crece de manera exponencial año tras año, donde cada vez
se visualiza más claramente un serio problema logístico entre el
material a conservar y los recursos (temporales, personales,
económicos) asignados para ello.
Organizadas –bajo la coordinación de Josep Benlloch– con el grupo de
investigación del LEMFC (Laboratorio para el estudio de los materiales
fotográficos contemporáneos) de la Universidad Politécnica de Valencia,
y dirigidas a conservadores, artistas, coleccionistas, galeristas y
otros colectivos interesados en la fotografía, estas Jornadas contaron
con la participación de relevantes expertos tanto de España; Rosina
Herrera, Pau Maynés, así como de otros países; Bertrand Lavedrine, Ryan
Boatrigh, Johannes Gfeller.

Josep Benlloch, coordinador de las Jornadas. Foto: Jesús Antón ©
Tras una breve puesta en marcha del coordinador, Josep Benlloch, el
famosos y siempre interesante Bertrand
Lavedrine expuso el cambio de paradigma en estos últimos 30
años, diferenciando entre las anteriores intervenciones químicas
(maquillaje cosmético) y la restauración preventiva, criterio actual.
Este cambio se corresponde en Francia con la inauguración del museo
D'Orsay, la ponencia nos recordó, en forma y talante, a la que
escuchamos el año pasado en Logroño con motivo del evento
internacional, "Fotoconservación".
Lavedrine
razonó el cambio de
valor cultural y económico de la fotografía en el siglo XXI , en
relación al cambio tecnológico, homólogo al cambio de técnico que
supuso el bromuro de plata. Mayor valor cultural exige mayor
autenticidad, por lo que ahora no sólo se respetan las pautas de tiempo,
si no que además el "envejecimiento" forma parte de la moda, retro /
vintage, tan en boga culturalmente como las aplicación"Instagram"
de nuestros smartphones.

Auténtica eminecia en este campo, Bertrand Lavedrine. Foto: Jesús Antón ©
Factores de degradación, por oxidación, contaminación y polución,
humedad relativa... disolventes, pinturas, calefacción, etc. emiten gases
que alteran la estructura química de la fotografía.
Habló acerca de como, por ejemplo en Francia, en uno de los edificios más
históricos dedicados a la conservación fotográfica sus muebles son
enteramente en roble, y el roble emite gases acídicos, que ha destruido
los cajones de conservación y alterado las imágenes que contienen
(oxidación), se necesitan por lo tanto unas pruebas químicas previas
para considerar y evaluar los daños, fundamental en materiales
destinados a la custodia, para prever las problemáticas de la
contaminación química actual, entre contenido y continente.
Tradicionalmente se han conservado colecciones de fotografía dentro de
cajas de zapatos, no obstante existen norman para asegurar la
permanencia de imagen, como la prueba de actividad fotográfica P.A.T, formulada hace años por el IPI,
consolidada como una de las pruebas de referencia para testar la calidad del
papel o cartón que protegen las fotografías, existen por lo tanto
actualmente medios asequibles y aptos para la conservación fotográfica.
Por básico que parezca esto comienza incluso en la indexación manual de
fotografías en las colecciones, siempre evitemos escribir sobre el
documento original, pero si fuera imprescindible usar siempre lápiz
evitando cualquier tiempo de rotuladores permanentes, esta pauta tan
obvia no se llevó a cabo en muchos de los más importantes organismos
actuales.
De la misma manera Lavedrime aconseja descartar por supuesto pegamentos
de cualquier tipo para adherir copia fotográfica al soporte primario /
secundario, utilizando preferentemente esquineras libres de ácido, un
ambiente frío y seco como escenario idóneo, siendo posible una buena
conservación sin llegar a estos requisitos.
Habló también de manera muy certera sobre los problemas de
colecciones contemporáneas,
con soportes plásticos.
La problemática más común de los primeros soportes plásticos es la auto-combustión, como el nitrato de celulosa, un formato que en película de
cine es problemático pero no tanto en soportes específicamente
fotográficos. El principal problema de estas colecciones se centra en
el cambio químico de su soporte plástico, se degradan en poco tiempo y
muy acelerado. Otro problema del acetato de celulosa (safety film), como
opción al nitrato, tiene el síndrome del vinagre.. por cambio químico
del soporte.
En imagen en color, negativo de tintes cromógenos, el principal
problema se centra en la degradación en las capas de color, dando lugar
a un virado en la imagen final. Su conservación es excelente en cámara
en frío, pero son sistemas excesivamente caros... además en tiempos de crisis,
se trabaja duramente sobre un desarrollo sostenible.
En aras de protocolizar flujos de trabajo, reflexionó sobre la
necesidad de establecer un criterio para conocer el saldo de luz de un
objeto o "artefacto fotográfico", medir su sensibilidad exacta a la
luz, su reacción a la misma y por ende evaluar su nivel de exposición a
la misma. Para ellos estima útil el uso de dosímetros en forma de
pegatinas adheridas a las fotografías, que verifican las condiciones de
exposición, como testigo de exposición a la luz. El funcionamiento es
muy similar a los testigos de metamerismos usados en el mundo de Artes
Gráficas.
Igualmente interesantes sus elogios hacía los marcos anóxidos, que
permiten exponer fotografías sin oxígeno y que por ende reducen mucho
la posible pérdida de imagen, el problema a la hora de usarlos es
garantizar su estanqueidad, y puso como ejemplo una serie de autocromos
preservados mediante estas medidas en el MET.
Como colofón a su extensa y muy documentada ponencia, Lavedrine realizó
una advertencia al público profesional presente en la sala respecto al
uso de fuentes LED como sistema de iluminación principal, ya que según
su propia experiencia éstos cambian radicalmente la percepción del
color, recomiendan la utilización de LED blancos y no en hileras
o "cluster" RGB que dan lugar a distintas desviaciones
colorimétricas, por contra se pueden usar para manipularlo a medida de
la percepción de ciertas piezas descoloridas.
"Impresiones
digitales" - Ryan
boatright, Atelier Boba
Ryan Boatright estudio en el IPI, siendo uno de los responsables del Atlas de
IPI, una de las mejores y más completas herramientas de identificación
de materiales y técnicas fotográficas hechas hasta el momento.
Ante tal nutrida y exitosa experiencia, era normal que antes de entrar
en materia de conservación, Ryan ofreciera un visión histórico -
técnica acerca de esto llamado impresión digital.
En torno a la caracterización de la imagen digital, tenemos que tener
presente que cuando hablamos sobre imagen digital y concretamente sobre
"impresiones digitales", se cruzan muchos medios con los que llevar a
cabo una imagen final.
En la década de los ochenta se asumen los mínimos tecnológicos para
generar contenidos digitales e impresiones, primeros Mac orientados a
poder manejar píxeles e impresoras más avanzadas que las ruidosas
matriciales, primeras impresoras de chorro de tinta con sistema de
burbuja (Canon bubble jet) a 300 ppp etc.
La exposición digital para sistemas cromógenos se introduce en 1995,
las mal llamadas "Lamba", esto convivía con la tecnología de
sublimación en su momento muy apreciadas por su parecido final con las
imágenes convencionales.

Ryan Boatright, hablando en torno a los sistemas de "impresión digital". Foto: Jesús Antón ©
En los noventa las impresoras IRIS dominaban parte del mercado y se
implementan las primeras impresoras pigmentarías, HP 2000p, con muchos
problemas de sinergía entre cabezales de impresión y tamaño de
partícula pigmentaría.
Estas nuevas "impresiones digitales" otorgan unas aplicaciones
realmente infinitas con lo visto hasta el momento, tanto por el nuevo
concepto de tirada bajo demanda, como por su versatilidad de soportes.
Dentro de todas las tecnologías de impresiones digitales, Ryan
Boatright se centra en los sistemas de inyección y exposición digital +
proceso de revelado fotoquímico del papel (el RA4 de toda la vida).
Sistemas
de inyección:
- Sistemas IRIS (flujo
continuo de tinta modulados con un deflector) bajo lupa se ven los
patrones que conforman la imagen. Gotas de tinta alineadas, dadas por
el propio sistema de giro del tambor de impresión. Gotas alineadas bajo
un sistema de tinta con base solvente (dye).
- DOP
( del acrónimo "Drop On
Demand" o gota bajo demanda) dos tipos esenciales, piezoelectrico
o cabezal térmico, lo que afecta a la composición química, tanto en dye
como en pigmentos.Trama más cercana a la estocástica.
- Sistemas de Curado UV, en
los que tras una impresión convencional con tintas especiales sensibles
al ultravioleta, se somete al soporte a un "curado" o exposición con
luz negra (UV) sobre la cual la tinta reacciona, endureciéndose, ideal
para exterior por su resistencia climática, con un envejecimiento
general mucho más acelerado que las tintas pigmentarias.
En los sistemas de inyección, el "bronzing" o problema de brillo
diferencial, por las distintas reflexiones de la luz sobre el soporte y
la tinta, tan propio de los sistemas de impresión pigmentaria. Este
problema se acentúa en proporción al carácter brillante del soporte -
papel.
Los sistemas se inyección tiene muchos descartes inmediatos, mini
abrasiones ya recién impresos atraen como un imán el polvo, huellas y
"uñas" de presión, además son también muy sensibles a los
contaminantes, humedad, degradación química o biológica.
Sistemas
de exposición digital en
láser tricolor más revelado convencional (Lambda):
Se identifican por la pequeña rejilla del láser de la maquina, tono
continúo sin gotas visibles, esos son los artefactos tecnológicos que
dan la pauta de identificación. El soporte final es color cromógeno en
papel tradicional, tipo RC o poliéster. se puede perder hasta un 30% de
densidad de color en tan sólo 50 años.
Durante una primer etapa, este proceso híbrido de exposición digital y
revelado fotoquímico se realizó mediante sistemas de iluminación LED,
como por ejemplo en el modelo Durst Epsilon, al conseguir modificar la
longitud de onda nativa del láser, pudiendo manejar valores de
exposición RGB gracias a tres láser customizados para ello, se ganó en
definición y gama tonal.
Muchas de las copias que vemos en galerías, estudios, exposiciones...
son obra de este proceso.
Para ambos mundos, el manejo de imagen y cuidado tiene que ser extremo,
Ryan Boatright pide métodos de planeidad rápidos para sistemas de papel
en bobina y los daños habituales en el manejo de rollos.
Aconseja para manupular copias, los guantes de nitrilo en
vez de los tradicionales de algodón, se reutilizan peor, pero representan una
mejor barrera.
En cuanto a la protección de las copias en fundas plásticas, recomienda
siempre materiales como el poliéster o prolipropileno, evitar el
rozamiento para no acumular polvo por estática en la inserción o
extracción del documento.

Rosina Herrera disertando las principales problemáticas de la conservación fotográfica. Foto: Jesús Antón ©
Deterioros de imagen final, oxido-reducción de la plata (Espejeo de la
plata), desvanecimientos de tintes cromógenos, problemas en la
emulsión, agentes biológicos, pérdidas del soporte primario o
secundarios, lixiviación, deslaminados, desde luego no se puede decir,
que esto de la conservación preventiva respecto a la fotografía sea
fácil.
Si a esta especie de "tortura china" le sumamos los defectos o pautas
de envejecimiento propios de la Fotografía Contemporánea, las
intervenciones preventivas se multiplican considerablemente.
De hecho, existe un tipo de acabados con cierto éxito que son una
auténtica pesadilla para los conservadores, laminados, encapsulado,
siliconados, especialmente los "face mounting".
El "siliconado" nativo en origen del proceso patentado Diasec © es un
sistema de montaje muy conflictivo, la silicona cura por humedad y al
no tener contacto con el ambiente se la roba a la emulsión, quedando
adherido de manera irreversible. Garantizando la absoluta planeidad realzan el brillo, eso sí con unas serie de importantes problemáticas
asociadas al proceso de montaje.
La curación de la silicona puede provocar múltiples problemáticas,
virados magenta, formación de manchas, y además las plancha de
metacrilatos no prevén el exceso de luz.
No obstante los principales problemas son mecánicos, abrasiones,
craquelados...se rayan a nivel microscópico con todo los elementos,
inclusive los de limpieza.
Rosina Herrera, pone de relieve el desconocimiento del terreno artístico
acerca de los mejores materiales para la conservación preventiva de la
image final.
Al hilo de este comentario, habló después Paul Lavedrine sobre la
problemática asociada al descomunal tamaño de las colecciones, nunca
habrá recursos suficiente para conservarlos de manera ideal, sólo
indexar ese material e identificarlo de cara a la inserción en procesos
de monitorizacion o cuidados preventivos es ya una tarea agotadora e
interminable.
Pensemos que limpiar el polvo cotidianamente conlleva unos recursos
humanos y dinerarios elevados, además estás actividades –fundamentales,
pero algo básicas– no aportan gran glamour de cara a pedir
subvenciones adecuadas.
El problema se complica con la fotografía contemporánea, sobre todo
como documento histórico, no sólo la fotografía artística, millones de
fotografías son creadas a diario con verdadero riesgo de perderse en
"la nube". Este es el reto de la conservación fotográfica en el futuro,
en continuo balance entre recursos y una generación imparable de
registros fotográficos y dispositivos fotográficos (materia)
Apuntan como fundamental en España el control del clima y priorizar los
recursos e intervenir sobre los grupos de máximo riesgo con plena
conciencia del conjunto de la colección y su importancia patrimonial.
Conservación
de obras en soporte
electrónico, Johannes Gfeller.
Con una de las ponencias más deslumbrantes, por novedad, pasión y
calidad de contenidos, Johannes
Gfeller, explicó a un público totalmente asombrado "las tripas"
de los sistemas magneto-ópticos, sus pautas de degradación, las
intervenciones legítimas y factibles... en definitiva todo un flujo de
trabajo en torno a un área realmente desconocida, como son los soportes
de almacenamiento mageto-ópticos..
Según Johannes Gfeller la cinta magnética, se puede deteriorar
rápidamente por la degradación del poliuretano, el principal problema
esta causado por la interacción del aglutinante y el lubricante, agentes
biológicos (hongos o agentes patógenos).
La limpieza de las cintas magnéticas es esencial en su conservación,
durante muchos años se podrán reproducir con éxito, pero su
conservación es excesivamente compleja, se podrá leer pero estará
realmente deteriorada.
El metal del cabezal y la cinta tiene que estar siempre en contacto,
por ello la cinta tiene que estar en perfecto lubricado, sin rugosidad.
En determinado momento se trató de condensar el numero de pistas por
cintas y la velocidad relativa entre cabezal y cinta. A finales de los
sesenta la velocidad era de unos 30 km/h, suelen acumular polvo y en
ocasiones se mezclan con problemas asociados al cambio químico de las
cintas, se tornan pegajosas, y se mezclan problemáticas como el
"Síndrome de la cinta pegajosa" (STS) y la pérdida de lubricante (LOL),
la temperatura idónea de conservación para custodia es en torno a los
10 grados, si baja más se pierde el lubricante y se atascaría en cabezal.
Por lo que no sería buena idea compartir espacio con cualquier otro
soporte de temperaturas de conservación ultra bajas (por ejemplo,
material cromógeno)

Retomando viejas y polémicas heridas sobre la fiabilidad de nuestros sistemas de almacenamiento digitales, Johannes explicó claramente los riesgos asociados a la custodia de material en formato CD / DVD o el más moderno y paradójicamente más frágil Blu - ray.
El láser azul que se emplea y da el nombre al Blu-ray, tiene una longitud de onda distinta (y por ende color) ya que la longitud de onda más "roja" es demasiado grande para enfocar la alta densidad de las celdillas de este nuevo soporte.
La problemática sobreviene al entender que cuanto más pequeño sea el hueco, más densidad de información y densidad, y por tanto más problemas de conservación, por pérdida o erosión de algunas de estas pequeñas "celdas". En definitiva no deja de ser un sistema basado en la lectura de una serie de "ausencias o presencias" del material plástico / metálico - en el mejor de los casos - grabado sobre un soporte circular que gira velozmente.
Además por si esto fuera poco, insistió en mostrar cómo los CD / DVD o Blu - ray comprados en una tienda (creados en fábrica) no son físicamente iguales que los discos vírgenes para grabar en los sistemas modernos, el proceso de origen de uno y otro son realmente diferentes, dando como resultado unas cifras de envejecimiento muy diferentes.

Distintas "celdas de información" de los sistemas CD / DVD / Blu - ray
Por ello la opción de respaldo en discos duros, sobre todo en sistemas
RAID redundantes, son con los que podremos operar con más cautela. No
usamos todos los MB por los que pagamos pero los datos son mejor
preservados, en discos de alta fiabilidad.
En comparación a los sistemas de datos anterior en Betacam, es mucho
más económico, no obstante en los más altos niveles de backup, datos
militares y políticos, la información más valiosa se graban aún sobre
soportes de cinta magnética.
Por último criticó con mucho acierto los falsos históricos realizados
por comisarios de todo el mundo en relación a la muestra o exhibición
de piezas de los inicios del video arte en los museos, dando lugar a
verdaderas reinterpretaciones muy manipuladas.
Relaciones de aspecto redimensionadas, dispositivos cambiados,
contextos audiovisuales mal codificados... toda una suerte de
despropósitos que truncan definitivamente la posibilidad de entender la
obra de una autor original, siendo siempre un subproducto de la mente
del comisario de turno y los medios tecnológicos disponibles en cada
ocasión.
Johannes, como asiduo asesor / colaborador en recreaciones de varios
artistas europeos de inicios del video arte, a la hora de
escenificar un autor o exposición concreta intenta conseguir los
componentes originales, comprando y reparando los dispositivos
necesarios para recrear las mismas y no otras condiciones... algo que
creemos sumamente importante y digno de elogio.
Un
sector en vías de madurar
Pasadas las jornadas y tras unas cuantas experiencias cercanas en este
segmento profesional, podemos ver alegres y algo más optimistas, cómo
este perfil de conservador y restaurador de fotografía va tomando
forma, con fuerza y al fin con conocimientos legítimos, una ausencia
absoluta en este país durante todos estos años.
Vemos cómo este paso hacia delante lo dan aquellos que por su propio
tesón y bajo un confianza infinita, decidieron estudiar fuera algo que
ni siquiera hoy existe como plan de estudios dentro de las escuelas o
facultades orientadas a la conservación / restauración. Esperemos que
cunda el ejemplo y pronto nos encontremos redactando, gracias a la
difusión y transcendencia de eventos como este, extensos artículos
sobre la primera escuela específica de estudios avanzados sobre
conservación fotográfica... ojalá, podamos decir esto pronto, todo
nuestro patrimonio gráfico es el que está en juego.






