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Edward Steichen PDF Imprimir E-mail
Un artículo de Ana Noor   
martes, 22 julio 2008
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Edward Steichen
París 1900
Camera Work
Condé Nast
Capitán Steichen
The Family of Man

 
A sus veintiún años, en Julio de 1900, Edward Steichen llega a París con una corta pero sólida trayectoria artística, exponía con éxito en los salones fotográficos americanos, como el de Filadelfia y meses antes obtenía el segundo premio del jurado en el salón fotográfico del instituto de Arte de Chicago, jurado del cual Alfred Stieglitz  formaba parte.  El mismo Stieglitz, primordial personaje para Steichen en sucesos venideros, le compró tres positivos al platino, por quince dólares, del porfolio que Steichen mostró en el Camera Club de Nueva York tan sólo un mes antes de partir a Europa.
 

Autorretrato, Milwaukee, 1898

Atrás quedaban sus épocas como  aprendiz y operario del taller de litografías de la American Fine Arts Company, su posición de presidente y miembro fundador  de la Milwaukee Art Student´s. Llegó a París con las esperanzas de ampliar su bagaje artístico y pictórico en estos momentos todavía bajo el influjo estilístico de la paleta de Whistler y la atmosfera europea de la escuela de Barbizon.


Marrón y oro, James Whistler, 1900.

En constante síntesis de nuevas tendencias, el París de 1900, ejerció de gigantesco imán creativo, con polos contrarios de potente atracción.  Los estrechos callejones parisinos, inmortalizados por Atget  resistían por poco a la ambiciosa reforma urbanística propulsada cincuenta años antes por Haussmann, urbe cosmopolita donde los resabios imperialistas chocaban de bruces con una imperante y orgánica arquitectura de hierro y cristal al augur del modernismo, mientras la Exposición Universal impulsaba, con la fuerza de su maquinismo, un estimulo de intercambio intelectual internacional, lejos de ser un estado homogéneo, París era un dispar hervidero donde bullía la principal actividad cultural de principios del siglo XX.


Galería de las Máquinas de la Exposición Universal de 1900 en París

En el  pabellón de Rodin situado en la place de l´Alma coincidiendo con la Exposición Universal, Steichen pudo admirar con devoción el polémico Balzac, con tal intensidad que reveló los primeros indicios de una relación cuasi fraternal entre Rodin y Steichen.
 
En 1901 el pintor noruego Fritz Thaulow les presentó, Rodin después de examinar detenidamente el porfolio de Steichen, le invitó personalmente a que visitara su domicilio los sábados por la tarde, cuando realizaba sus selectas tertulias culturales, un año después de este ofrecimiento Steichen comenzaba una serie de retratos en torno a la figura de tan amable anfitrión.
Rodin-Le Penseur (1902), es una de las imágenes que más pesan en el imaginario colectivo de todos nosotros, realizada mediante la combinación de dos negativos diferentes, muestra con maestría la ductilidad de un medio que no se atiene a las reglas de mímesis, sino más bien alude a la interpretación emotiva de las luces y las sombras, componiendo de manera inteligente un intenso dialogo entre las figuras del creador y sus creaciones.


Rodin-Le Penseur, 1902


Una de las imágenes originales antes de combinar

Correspondiendo con estas fechas Steichen empieza a retratar de manera constante a ciertas personalidades destacables del momento, albor de su proyecto galerístico de “personas notables” y precursor de su posterior actividad comercial para la revista Vanity Fair.
 
Desfilaron, en estos años, bajo su lente; Albert Bartholomé, Paul-Albert Besnard, F.Holland Day, Yvette Guilbert, Maurice Maeterlinck, Alphonse Mucha, Franz Von Lenbanch, Franz von Stuck, George Frederick Watts, Richard Strauss, entre otros muchos.


Soledad, F. Holland Day, 1901


Richard Strauss, 1904

 “Significa la unión completa de mi mismo con la personalidad de mi retratado, una pérdida completa de identidad, y cuando termino, prácticamente me desplomo”

Bajo estas palabras Steichen concebía su labor de retratista, acto de total empatía hacía la persona retratada,  en una disposición simétrica de esfuerzos por comprender desde la entropía al otro, sublimando este acto en imágenes que consiguieron transcender su estatus de documento elevándolo a la categoría de Arte.

Sus autorretratos también gozan de esta introspección psicológica, con escenografías creadas ad hoc para cada autorrepresentación, en esta primera etapa imágenes empapadas de simbolismo, flow, manchas y rasguños derivadas de procesos de manipulación alternativos, gomas pigmentadas, virados selectivos, etc. Rozando o ampliando, según se mire, los límites de lo fotográfico, volviendo dúctil el registro, subjetivo lo objetivo.


Autorretrato con pincel y paleta, 1902

Culmen de esta etapa simbolista / pictorialista es la serie concebida en Mamaroneck (Nueva York 1904), bajo el título The Pond-Moonlight, serie limitada de tan sólo tres ejemplares únicos, todos ellos con ligeras diferencias derivadas del proceso artesanal con el que se llevaron a cabo, goma bicromatada múltiple sobre copias al platino.

Siendo uno de estos ejemplares record absoluto de subasta en 2006, adquirido bajo el importe final de 2,928 millones de dólares, en ese momento la fotografía vendida en mercado secundario más cara de la historia sólo superada en 2007 por  99 Cents II, Diptych, de Andreas Gursky , imagen que lejos de hacer honor a su nombre superó los tres millones de dólares en Sotheby´s  el año pasado.


The Pond-Moonlight, 1904
 


Última actualización ( jueves, 24 julio 2008 )
 
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