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Edward Steichen PDF Imprimir E-mail
Un artículo de Ana Noor   
martes, 22 julio 2008
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Edward Steichen
París 1900
Camera Work
Condé Nast
Capitán Steichen
The Family of Man


Simultaneo a la exposición del  Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo del Traje aporta una extensa revisión de los trabajos comerciales de Edward Steichen bajo su cargo de director de fotografía para la Vogue y Vanity Fair ambas de la editorial Condé Nast.

Bajo el título, "Steichen. Fotografía de Moda: los años de Condé Nast, 1923 -1937" la muestra comisariada por William Ewing, Nathalie Herschdorfe, y Todd Brandow, recoge gran parte de la obra fotográfica desarrollada por Edward Steichen durante el período de entreguerras. Época de gran fama y prestigio para Steichen,  convirtiéndose en un pionero de la fotografía publicitaria, considerado por muchos el primer fotógrafo de moda moderno.


Autorretrato, Condé Nast Publications©, 1929

Como otras grandes historias, todo empezó por un afortunado error.

En 1922 la revista Vanity Fair describía a Steichen en un artículo como “el mejor fotógrafo de retratos de la actualidad”, pero añadía incorrectamente que abandonaba la fotografía para dedicarse exclusivamente a la pintura, Steichen contestó por carta a la publicación, agradeciendo amablemente tan adulador trato e incidiendo la falsedad de este último aspecto, ya que aún sin abandonar su actividad pictórica su verdadera exclusividad era ahora la fotografía , el por entonces director de la revista, Frank Crowninshield le invitó a cenar donde el propio Condé Nast le ofreció trabajar para él como director de fotografía para Vogue y Vanity Fair.


Portada de Vogue 10 de julio del 1943.
Condé Nast Publications©, 1929

Condé Nast  conocía bien al artista, durante su estancia en París, en 1907, Steichen había retratado a la mujer del editor, Clarisse Condé Nast así como a su hija Natica en 1917, no dudo por lo tanto en proponerle una irrechazable propuesta económica,  35.000 dólares anuales, el salario medio estadounidense por aquel entonces rondaba la cifra de 1.500 dólares al año, sustancial suelo que le valió, en su momento, el titulo del fotógrafo mejor pagado de la historia.
 
Durante este periodo, Steichen consolido un sólido estilo escenográfico, diluyendo esa atmosfera pictórica de las primeras etapas por fuertes contrastes, nítidos contornos y dinámicas formas. Con toda la herencia visual de Camera Work, Steichen llevo la modernidad al  terreno de la moda y el glamour, generando la cartografía visual de los “felices años veinte”, escenificaciones mentales de una realidad inexistente peo no por ello menos presente.

Steichen supuso  el relevo formal de la editorial, sustituyendo al principal fotógrafo del grupo hasta 1922, el barón Adolphe de Meyer, de clara tendencia pictorialista.


La actriz Mary Heberden
Condé Nast Publications©, 1935


Black, Condé Nast Publications©, 1935

La moda, el glamour, la publicidad  y el comercio engrasan el imaginario colectivo de lo deseable, generando necesidades y frustraciones a partes iguales, el individuo social embebido en este síndrome de abstinencia constante, engulle a la velocidad de la inconsciencia nuevos iconos visuales, metas que jamás logrará alcanzar.
Las promesas incumplibles, verdadero motor de la industria del entretenimiento.

Todas las épocas han tenido sus cánones estéticos y sin llegar a los extremos actuales, la etapa de 1900 engloba a la mujer como la piedra filosofal del diseño, mujer temida, amada, dominante y dominada en un colectivo de representaciones donde la femme fatale prevalece como figura dominante, actrices como Gloria Swanson o Marlene Dietrich fueron modelo de este ideal, hábilmente representado bajo la mirada de Steichen.

Fotografías históricas por el amplio calado social que aún hoy transcriben, símbolos de toda una época, muestran la manera masiva de entender el género femenino en los terrenos de la alta sociedad americana de la década de los años veinte.


Gloria Swanson, Condé Nast Publications©, 1929


Marlene Dietrich, Condé Nast Publications©, 1934

La obra personal de Steichen, asumió esta nueva etapa comercial donde imperaba mostrar las cualidades del producto, sea cual fuere, bajo una inusitada nitidez, con paralelos recursos, toda la obra personal paralela a la actividad en Condé Nast proclama la composición directa, aboga por la nitidez, el detalle, la simplicidad y rotundidad de las formas.


La concha espiral, 1921
 


Última actualización ( jueves, 24 julio 2008 )
 
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