Viernes, 15 de Febrero de 2013 08:39 V.Sama/M.San Frutos

Casio ZR Japan Tour - TOKIO

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Unos 10.774 Km de distancia separan Madrid de Tokio, el viaje supone unas cuantas decenas de horas entre enlaces y vuelos...el viaje cultural es exponencialmente mayor, a la par que más estimulante. Con la imagen como pretexto, recorremos los sutiles contrastes de la ciudad nipona por antonomasia.

Paradójicamente, en un trabajo en el que se viaja de una manera frecuente, puede ocurrir que finalmente conozcas más los aeropuertos que los lugares que visitas, una agenda apretada y el estrés típico de este sector hacen que bajo el complejo del eterno turista, no accedas a los sesgos culturales que definen a una población distinta de la tuya.


los japoneses y sus inseparables mascarillas... todo un símbolo

Sin pretender ser una guía de viaje al uso, recopilamos en unas cuantas palabras y muchas fotos, algunas de las situaciones, que sinceramente... no podíamos dejar de compartir.

Coincidiendo con nuestra cobertura anual de la feria japonesa CP+, demoramos nuestra vuelta a España unos días con la intención de ofrecer una ruta fotográfica - una de tantas posibles - con todas aquellas experiencias que impresionaron nuestros sentidos en este país "de sol naciente", el segundo más poblado de Asia Oriental después de China.


Planificando nuestra ruta por Tokio

Empezamos nuestra ruta en el moderno barrio de Roppongi, designado como un lugar de reexplotacion en 1986 por la ciudad de Tokio,  tras quince años de disputas y desacuerdos entre las jerarquías de poder, comenzaron la obra en el año 2000, culminándose en el 2003 con el rascacielos Mori Tower de 238m de altitud, gigante de acero y cristal de la cosmopolita Roppongi Hills.


Los reflejos al mundo global toman forma en Roppongi

Al abrigo del concepto "Artelligent City", oficinas, viviendas, centros comerciales, museos, hoteles de lujo y clubs, se dan la mano en un espacio atractivo al tiempo que claramente occidentalizado, en forma y concepto.



Condensando muchos de los extranjeros residentes en Japón y foco turístico por omisión, se ha convertido en un punto de apoyo para remitir la cultura de día.. y la diversión de noche

A tan sólo unos minutos del Japón más global, caminamos por una hilera de pétreos rascacielos por el cementerio de Aoyama, contemplando en silencio la perfecta convivencia de las dos religiones oficiales, budismo y sintoísmo.


En el cementerio de Aoyama, junto un horizonte de pétreos rascacielos

Hace ya más de tres siglos que es obligatorio incinerar los cadáveres por cuestiones de sanidad menos en las islas donde no hay hornos crematorios, esto a su vez redunda en un mayor aprovechamiento del espacio.

Las tablillas verticales de madera organizan y dejan constancia de la ocupación de cada nicho, frente a la condensada articulación de lápidas, formas y símbolos, se abren a modo de jardines, zonas más abiertas dedicadas a los mausoleos de las grandes familias.




Los iconos budistas y sintoístas se mezclan con armonía hasta en la muerte

Volvemos al mundo de los vivos, en contacto - literal - con ríos de personas en las líneas de transporte público, pensando en la escala y las distancias habituales por estos lares, mover a miles de personas a diario implica cierta organización logística y mucha empatía social.

Los empleados de estación se encargan, con megáfonos y enérgicos gestos, de controlar el trafico de gente que entra y sale de los vagones, con estoicismo matutino "la masa" anda apresurada por la izquierda, el mismo lado donde reposaba la Katana en tiempos, siempre a la carrera del siguiente tren, que no saldrá ni un minuto antes o después de su hora prevista y claro... aquí no se concibe que alguien llegue tarde al trabajo por perder un transporte.


Los empleados de estación organizando el correcto flujo de las personas

La puntualidad japonesa es digna de elogio al borde de la neurosis, con trayectos diarios de más de una hora hasta Tokio, como es habitual para muchos, los tiempos de descanso y comida, se hacen entre trenes.

La habilidad con la que un japonés puede sincronizar dormirse profundamente - incluso de pie -, levantarse en la estación de turno y huir despavorido a por el siguiente tren, es una maravilla de la técnica que aún no podemos entender...cierto que la calefacción incorporada en los asientos induce el sueño, pero pasar de ahí a salir corriendo...


De la siesta calefactada a la carrera hacía el próximo tren que no puedes perder

La logística que engrasa esta máquina multitudinaria, afina tanto, que en las franjas de mayor actividad incorporan un servicio de vagón exclusivo para mujeres, Yosei senyou sha, evitando así los posibles tocamientos - con intenciones impuras - del sexo opuesto, aunque en el esquema "erótico - festivo" de la vida existen otras combinaciones posibles... éstas de momento no se han contemplado.

Precavidos con la seguridad como nadie, las zonas perimetrales a las vías y escaleras están resaltadas para los invidentes y dentro de los vagones encontraremos asientos prioritarios de reposo para los convalecientes, donde consta la imposición de apagar el móvil, evitando ruidos y radiaciones, aunque en la práctica su cumplimiento era más bien laxo.



Zonas de móvil OFF, especial para convalecientes
 
En Tokio la publicidad rodea casi todo escenario imaginable, dentro y fuera de los vagones, en las calles, dentro de los taxis, como en cualquier otra cultura, esta forma de expresión asociada al consumo, dice mucho sobre los ideales, cánones y estilos de vida de la sociedad que circunscribe.


La publicidad, presente por todas partes, nos cuenta y aporta su sesgo cultural

Sobre rasgos culturales, el lenguaje no verbal de la cultura japonesa se eleva a refinamientos absolutos, proyectando una elaborada y compleja información, muy útil, siempre que la sepamos interpretar.

Recordemos que estamos en un país donde el saludo, la jerarquía, el respeto y la disculpa se expresan mediante una reverencia, a tenor de su ángulo respecto al cuerpo, la colación de las manos y la mirada, el sentido final de ésta cambiará drásticamente. Una sociedad por lo tanto acostumbrada a los códigos corporales, que los usa, consciente e inconscientemente, en todo momento.

La timidez y la sensualidad a veces se funden en dos pies que se miran hacia dentro, unas piernas arqueadas al encuentro de una mirada que admire su juventud.

Kawaii, un termino de plural semántica asociado con la belleza, tan en boga entre modelos y referentes adolescentes, condensa un prototipo de belleza frágil, delicada y tímida, que marca tendencia entre las chicas más jóvenes... al tiempo que las más maduras prefieren posicionar sus pies paralelos, con postura más extrovertida y segura, reafirmándose.


Unas simples piernas sintetizan todo un mundo de significados


Finalmente llegamos a uno de nuestros destinos, el mirador  del  World Trade Center de Hamamatsu-cho, donde poder mirar desde privilegiada altura el núcleo urbano de Tokio, con el monte Fuji al fondo, inspiración histórica de los más grandes artistas japoneses del Ukiyo-e , recorta con su figura un elenco infinito de edificios, luces y colores.


Atardecer en Japón al abrigo del histórico Monte Fuji

De la arquitectura de una ciudad hasta sus individuos, nos damos cuenta dentro de este mirador hasta que grado, los japoneses aman la fotografía, eludiendo el típico cliché tecnológico, hablamos de amateurs que esperan el momento pacientemente, encuadran una y mil veces, cargan con pesados trípodes durante todo el día en busca del momento idóneo... un acto fotográfico realmente distinto a la tendencia europea, si bien los temas y gustos japoneses rozan en algunos casos lo Kitsch.


Los japoneses y la fotografía, dos figuras de la misma pieza

Estamos aún a tiempo de hacer una visita rápida a "las tripas" del increíble Tokyo International Forum diseñado por el arquitecto uruguayo Rafael Viñoly, acero y cristal curvados a capricho de una "alargada embarcación" que desde 1996 amarra en el corazón de Tokio, con una nutrida oferta cultural.


Dentro de "las tripas" de esta embarcación de acero y cristal...


...donde la escala humana se pierde entre la imponente estructura

El barrio Gado-shita situado entre Yurakucho y Shimbashi, se llena de vida a la salida de los trabajos, proliferan los bares y tabernas donde comer algo genuinamente local, si no tenemos miedo a los sabores intensos, preparad vuestro gusto para la pluralidad.


La diversidad gastronómica y lúdica del barrio de Gado-shita es amplia...


Acostumbrados a las cenas europeas de no más de tres platos, la diversidad se adueña de nuestro gusto, llegando a catar más de diez platos diferentes en la misma mesa, diferentes tipos de Sushi, sopas de Miso, Yakitori, Tofu en su versión japonesa, Edamame, cientos de peces inombrables, etc... todo ello en porciones acordes, lo que explica en parte - ante tal despliegue de comida sana - , la ausencia total de obesidad entre la población.


... a la par que estrambótica

Si bien esta tendencia cambia ligeramente por la inserción progresiva de la comida rápida u otras grasientas soluciones occidentales, podemos asegurar que excluyendo a los luchadores de sumo, que "juegan otra liga y dieta", te costará ver un japonés/a entrado en carnes, haberlos, los hay, pero son una rara excepción.


Aparte de las cervezas, Ashai, Sapporo, Kirin, la bebida social por excelencia es el vino de arroz, propio de su fermentación, Nihonshu o Sake como se conoce en occidente, se puede servir frío o caliente, aún con muchas variantes de marca y calidad, nada tiene que ver con el fortísimo aguardiente que ofrecen en España por "Sake", como bebida de cortesía después de las comidas en algunos restaurantes Asiáticos.


Todas las imágenes que componen el  Casio ZR Japan Tour, han sido realizadas con el modelo Casio Exilim EX- ZR1000

En nuestra segunda jornada fuimos al templo Zojo-ji  justo el día de Setsubun, último día de invierno según el calendario tradicional japonés, precediendo en un día a la primavera se celebra un rito para alejar los malos espíritus arrojándoles semillas Fukumame, semillas tostadas de soja y otras semillas de la suerte sobre el público.




Los ciudadanos con edades comprendidas en los años de malos presagios - algunos números en Japón son considerados de mala suerte, evitándose a toda costa - se disponen sobre la plataforma elevada del templo dispuestos a lanzar a diestro y siniestro contra el público asistente - los demonios en este rito-  ellos, mientras se preparan para el aluvión de objetos.


Celebrando el Setsubun en intento de coger nuestra bolsa de Fukumame

Al ser un fiesta popular de gran calado, nos juntamos miles hacinados en un mínimo espacio, los desorbitados intentos por coger una bolsa de semillas hacen presente la intensidad con la que recrean sus ritos, una alegría y nerviosismo casi infantil, entendiendo este término desde su más positivo matiz... curiosamente a cada uno estos repentinos empujones, pisotones y alocados gritos que sufrimos le sigue un cortés Sumimasen - a modo de disculpa - como si en medio de todo este caos, existiera un orden conciliador.


En mitad de todo ese bullicio, un hombre reza tranquilo... sí, esto es Japón.

Paradójicamente a nuestra salida del bullicio, nos topamos con un hombre rezando a la entrada del templo, como si tal cosa, en mitad de todo ese jaleo descomunal de gente, gritos y alborozo... no obstante el tiempo apremia, sin pensarlo dos veces, optamos por coger un taxi hacia el barrio de Akihabara.



Los taxis, con sus fundas de ganchillo y puerta automática, no tienen desperdicio

Antes de nuestra obligada visita al Yodobashi Camera decidimos tomar algo en alguno de los muchos Maid Cafe de la zona, locales especializados en acompañar a los clientes con una serie de juegos, chicas disfrazadas y toda suerte de artefactos del universo manga.


Absolutamente fascinados por el contexto, en un Maid Cafe...

En nuestro singular MainDreamin, degustamos nuestros "helados profusamente historiados" mientras las camareras modulaban su voz más infantil para hacernos cantar a coro, al tiempo que  el "cliente del mes" se animaba a bailar espídicos bajo luces de colores y tubos fluorescentes.

Coreografías muy "Moe Moe",  dignas del fruto del affair entre un Power Ranger y una Sailor Moon, en definitiva,  una experiencia única.



... Qué decir de las camareras y su atrezzo

Tras este memorable helado, paseamos distendidos por el Akihabara, es domingo y como tal se cierra el trafico en algunas zonas para que las personas puedan caminar y comprar de manera más relajada, la cantidad de tecnología y gadget que este barrio nipón condesa por metro cuadrado es simplemente indescriptible, todo lo lúdico y tecnológicamente imaginable tiene cabida entre sus calles.


Una tarde de Domingo paseando por el Akihabara

Si eres fotógrafo y pasas por Akihabara tienes una visita obligada, Yodobashi Camera, una de esas tiendas en las que simplemente tienes que entrar para constatar, a veces con pena, a veces con asombro, cuan diferentes son los enfoques y estrategias de mercado en cada país y cómo de acertado es entender la pluralidad como solución de cara a los usuarios, entusiastas de Fotografía en cualquiera de sus muchas tipologías.


Yodobashi Camera...


... un oasis Fotográfico, para todos los públicos posibles. Película, y más película...

Después de este empacho tecnológico, seguimos nuestro viaje, a dos minutos de la estación de Asakusa-bashi, rescatamos a la memoria los tiempos de la antigua Edo, imaginando los canales que surcaban los nobles hacía los barrios de las Geishas, navegando hasta Akasaka, Yushicho, Kagurazaka, Asakusa, MuKoujima y Yanagui Bashi, nos plantamos en este último barrio, que desde 1999 está alejado del mundo de las "flores" para ver y tocar con nuestros propios ojos algunos de los pocos vestigios que aún quedan en pie de aquella época.



Yanagui Bashi, en 2013...nos dejamos llevar por la historia...


... hasta 1951.

En absoluto contraste, antes de cenar, hacemos una parada en el centro comercial cercano que como otros de Tokio, despliega una superficie total enorme, diversificando su oferta en todo tipo de servicios, algunos made in Japan 100%.


Made in Japan 100%

Tokio es desde luego una ciudad atractiva, sin embargo muchos occidentales abandonan la idea de visitarla debido al importe del vuelo y el alto nivel de vida... tenemos aquí que matizar algunas cosas; el viaje si se gestiona con tiempo no supone en la actualidad más que, por ejemplo, un viaje a Nueva York, siendo este último de mucho menor recorrido.

Respecto a la calidad de vida, ciertamente es mayor, pero no implica que todo sea más caro... de hecho respecto al caso español, ratificamos como a mismos o similares precios, nuestra situación es mucho más dramática, con un sueldo medio tres veces menor.

Ahora bien, olvidaros de comer ciertas frutas, que pasan en todo Japón por ser totalmente prohibitivas, el ejemplo más clarividente lo consagra el melón, dos unidades como las adjuntas en la imagen inferior puede llegar a costar 16.800 Yenes o lo que es lo mismo unos 135 Euros al cambio, tanto es así que no se concibe como un alimento diario, reservado por lo tanto para ocasiones especiales o como ofrenda a las personas enfermas en su recuperación.


De lujo; dos melones, unos 135 Euros al cambio

Dominado el cielo con su estética post apocalíptica, algo que siempre fascinó a la cultura japonesa, el Tokyo Skytree, la torre de telecomunicaciones digitales más alta de todo Japón, con sus 634 m, inaugurada en mayo del año pasado inunda de luz la noche nipona. El color añil elegido para parte de la iluminación no es casual, sino un color asociado a un periodo muy importante de la historia de Japón, el período Edo, que supuso una época de 250 años de estabilidad, orden social y desarrollo artístico y cultural.


Así son los 634 m de la Tokyo Skytree

Terminamos la jornada con unas espinas de pescado fritas y unas lochas, una especie pequeños pescados de río que viven en el fango, en el mejor de los ambientes, sentados en cuclillas, bebiendo Sake, programando nuestra próxima aventura...







Todas las imágenes que componen el  Casio ZR Japan Tour, han sido realizadas con el modelo Casio Exilim EX- ZR1000
 

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