Yokohama, con sus 3.700.000 de habitantes, capital de la prefectura de Kanagawa,
condensa muchos de los récords en tamaño, volumen y extensión de todo
Japón. A una hora y media en tren desde el sur de Tokio, desde el
imponente paisaje de Minato
Mirai, nos adentramos de lleno en esta cosmopolita
megápolis de agua, luces y colores.
Como la segunda ciudad más grande y principal puerto de todo el país,
Yokohama es humanamente inabarcable, con tan sólo unos pocos días de
estancia, optamos por centrar nuestra base en el núcleo del "puerto
futurista" Minato Mirai.

Todas las mañanas nos deleitamos con los hipnóticos movimientos de los barcos en el puerto
Nos despertamos hipnotizados frente a la ventana, siguiendo con la
mirada las maniobras de los barcos acercándose a la zona portuaria,
bajo un nuevo concepto de uso y diseño, Minato Mirai es
un puerto "habitable", mezclando con habilidad las funciones
comerciales, industriales y logísticas propias de este contexto con
toda una serie de lugares destinados al ocio y esparcimiento.
Históricamente la entrada del comodoro americano Matthew Perry en
Yokohama en 1853, supuso el comienzo de un cambio de paradigma, tras la
negociación del tratado de Kanagawa firmado en 1858, por el cual se
permitía la presencia extranjera en los puertos de Nagasaki y Kanagawa,
iniciando una importante apertura hacía el exterior.
Este pacto comercial entre Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia,
Holanda y Japón precedería, entre otras muchas variables, a la
posterior reforma Meiji, que, dando fin a 265 herméticos años del
shogunato Tokugawa, se erige como la principal transición hacía la
modernización de Japón.
Al amparo de su mayor cercanía respecto a Tokio, la alianza entre
países decide trasladar al puerto de Yokohama, inaugurado en 1859, sus
actividades. (en vez de Kanagawa como consta en el tratado original)
Yokohama pasa, de la noche a la mañana, de ser un pequeño pueblo
pesquero a convertirse en el principal núcleo de intercambio, comercial
y cultural de todo el país.
Nativos y extranjeros interponen desde entonces y durante años un cruce
de miradas realmente interesante, tal como analizó Ana Trujillo Dennis en
este espléndido texto, que citamos parcialmente:
Yokohama-e
(grabados de la
época sobre la visión japonesa de los extranjeros) y fotografías
foráneas con todo tipo de clichés orientales, circulaban por estos
tiempos como moneda de cambio entre culturas, ambas fascinadas y
temerosas por la presencia del "otro".

Puerto de Yokohama, Kuniteru II (1829-1874)

Yokohama tras el gran terremoto de 1923

Actual Yokohama, con la carismática Noria de Minato Mirari al fondo...

... donde la iluminación, es parte inherente de la estética del moderno distrito 21

Dominando el panorama, Landmark Tower, 69 pisos en 296 metros de altura

Sin miedo a las alturas, desde la planta 69 de Landmark Tower

De camino al Museo de Arte de Yokohama...

...nos topamos con más de una escena "de postal"...


... y algún que otro guiño fotográfico con cierto humor.
Pese a la estricta prohibición de tomar fotografías en el interior del museo, con cierta pericia y suerte, conseguimos tomar alguna vista general, que denota el espacio del hall principal y la gran fluidez/conexión entre sus salas, nos recreamos con algunas de nuestras imágenes favoritas de Capa y Taro expuestas temporalmente al abrigo de la oferta cultural de la CP+ 2013.

Hall principal del "Yokohama Museum of Art"

Divertido e interactivo Cupnoodles Museum
El museo rinde homenaje a la figura de Momofuku Ando, fundador de Nissin Food e inventor del Chicken Ramen en 1958 , el primer ramen instantáneo del mundo, al que siguió en 1971 Cupnoodles, una suerte de ramen instantáneo servido en taza, listo para calentar, servir y comer al momento.

Momofuku Ando, inventor del ramen instantáneo y de los genuinos Cupnoodles, inmortalizado al puro estilo Jeff Koons
Centrando su filosfía en la interacción, la diversión dentro de este contexto está garantizada, recorrer sus plantas implica diversas acciones lúdicas, divulgativas y gastronómicas... algo parecido ha sacarse una entrada en primera fila para entender la pluralidad y complejidad - bajo ojos occidentales - del variopinto ocio japones.

Los niños corretean alegres dentro del Instant Noodles History Cube...

... una especie de glosario histórico repleto de comida instantánea en forma de noodle

Uno de tantos trucos perceptivos de este museo, donde los sentidos se ponen a prueba

Original animación divulgativa realizada a través de sombras proyectadas

Asistimos al taller "Do it yourself" de ramen instantáneo apto todos los públicos
Con un baremos mínimo/máximo de 10/20 días de vacaciones al año - nos consta que de manera voluntaria no siempre disfrutan - y absoluta dedicación por su trabajo, entendido como una cuestión de honor y compromiso más que un simple intercambio de esfuerzo por dinero, la intensidad con la que la sociedad japonesa se vuelca en sus aficiones y momento de esparcimiento, no llega ni a la altura de los zapatos del más freak moderno de nuestro barrio.

No nos dejaron pasar al parque infantil de camas elásticas, una verdadera lástima...

... por lo que optamos por seguir nuestro camino, con unos magníficos cupnoodles en la barriga

Bailando, "estilo libre", dentro de la feria CP+2013
A punto de caer la noche, no podemos resistir visitar la Terminal Internacional de Pasajero, excelente ejemplo de fusión con el entorno, paradigma de la arquitectura moderna.
Allá por 1995 se celebró un concurso internacional de arquitectura para elegir el proyecto para la construcción de un nuevo edificio que cambiaría la zona portuaria de Yokohama. Se trataba de la nueva Terminal Internacional de Pasajeros, que iba a ser, en este mismo esquema de magnitud que acompaña a esta inmensa ciudad... la mayor terminal marítima de Japón.
El concurso fue sorprendentemente ganado por un joven estudio de arquitectura basado en Londres (Foreign Office Architects, que estuvo en funcionamiento entre 1992 y 2011) formado por el madrileño Alejandro Zaera y la iraní-británica Farshid Moussavi, imponiéndose a las más importantes oficinas de arquitectura del mundo.

Maqueta de la Terminal Internacional de Pasajeros, un diseño orgánico, digno de recorrer
El edificio se terminó de construir en 2002 y alberga un parque urbano entre otros equipamientos públicos, así como las propias funciones de la terminal de pasajeros.
Sus autores tenían como objetivo, crear una infraestructura que fuese una extensión de los muelles, tomando forma como una superficie ondulada que se introduce en el mar. En su desarrollo y concepción se emplearon medios informáticos de modelado en tres dimensiones que hasta entonces no eran muy habituales.

Paseando dentro de la ondulante Terminal Internacional de Pasajeros
70 metros de ancho por unos 430 metros de largo que rechazan cualquier similitud con las tipologías de los edificios al uso, se compone como de una serie de superficies que se pliegan sobre sí mismas dando lugar a los diferentes espacios interiores y exteriores, todos ellos transitables, lo que incluye el techo/cubierta de madera... balcón directo al infinito mar.

El interior es de una belleza contundente
Salimos de la terminal de pasajeros, con idea ya de descansar... en esta época del año a las seis de la tarde ya es de noche, hora por la que por norma la gente sale de sus trabajos.

Las 6:07 de la tarde y ya es de noche, a la luz de los miles de neones...
Todos sabemos que cualquier ciudad importante tiene su actividad diurna y nocturna, en el caso de Yokohama, los ritmos de vida se transforman radicalmente, volcada plenamente al ocio la ciudad propone muchos tipos de consumo, siempre asociados a un parejo y altísimo consumo eléctrico... intuimos cierta dependencia de la energía nuclear, por mucha política de reciclado que impongan, el consumo eléctrico en este país parece ser una barrera insondable.

Al caer el sol, toneladas de ocio de todo tipo...

...nos espera en Yokohama
Avistamos a lo lejos unas luces de colores en movimiento, unos gritos y cierto ajetreo... ¡cómo no!, en mitad de este distrito 21, el parque de atracciones "Cosmo World"en mitad del puerto pone la guinda surreal de la noche.

Un parque de atracciones dentro de la zona portuaria...

... futurista en toda regla...

... con atracciones a la altura de las circunstancias
Finalmente renegamos descansar, gracias estas situaciones tan disparatadas, que nos llenan de motivación y nos perdemos a modo de despedida triunfal y a la aventura por las callejuelas de su inmenso Chinatown, el barrio chino de mayor extensión y mayor comunidad china de todo Japón.

Templo de Ma Zhu Miao en el Chinatown de Yokohama
Volviendo a los orígenes de este texto, la apertura en 1859 del puerto de Yokohama conllevó como decíamos la entrada de muchos extranjeros occidentales, no obstante su vecinos más próximos, mayoritariamente Chinos, también aprovecharon la ocasión para instalarse, como un primer pequeño gueto cercano al puerto en un inicio como gigantesco barrio independiente después.

Chinatown con sus calles estrechas y cientos de comercios
Los nombres de éstas ya nos indica su condición de núcleo turístico, si bien los contextos son veraces - netamente chinos - la puesta en escena es evidente, lo que no quita que siga siendo atractiva.

la actividad nocturna es constante, foco principal del turismo
Respecto a la comida, si la oferta japonesa era ya realmente completa, la elección china en este infinito abanico de texturas y sabores, en cierta manera simbiosis de las dos culturas, ha sido tan difícil como encontrar las siete diferencias entre una típica bazoi china y una clásica Nikuman japonesa sin capacidad para distinguir aún una de la otra.

En los casos de mayor ignorancia y mayor atrevimiento, nos dejamos llevar por los reclamos visuales de tal o cual puestecito, con resultados en general satisfactorios.

No es fácil no dejarse llevar por los ojos en estos ambientes, cuando, como en todo Japón, existe la tradición de replicar los platos de la manera más realista y llamativa posible en plástico en los escaparates.

Figura de Plástico sobre comida de plástico, curiosa redundancia

Un Sampuru o muestra de plástico, cuidado y bien expuesto...

... No siempre son tan delicados
Las fuerzas no llegan para más, después de un largo y entretenido día, cenamos al refugio de unos finos muros de papel, recuperando entre risas, algunos de los divertidos momentos esta ciudad entregada al ocio.

Cenamos entre sutiles paredes de papel






