Sábado, 23 de Febrero de 2013 07:36 V.Sama/M.San Frutos

Casio ZR Japan Tour - YOKOHAMA

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  Yokohama, con sus 3.700.000 de habitantes, capital de la prefectura de Kanagawa, condensa muchos de los récords en tamaño, volumen y extensión de todo Japón. A una hora y media en tren desde el sur de Tokio, desde el imponente paisaje de Minato Mirai, nos adentramos de lleno en esta cosmopolita megápolis de agua, luces y colores.

Como la segunda ciudad más grande y principal puerto de todo el país, Yokohama es humanamente inabarcable, con tan sólo unos pocos días de estancia, optamos por centrar nuestra base en el núcleo del "puerto futurista" Minato Mirai.



Todas las mañanas nos deleitamos con los hipnóticos movimientos de los barcos en el puerto


Nos despertamos hipnotizados frente a la ventana, siguiendo con la mirada las maniobras de los barcos acercándose a la zona portuaria, bajo un nuevo concepto de uso y diseño, Minato Mirai es un puerto "habitable", mezclando con habilidad las funciones comerciales, industriales y logísticas propias de este contexto con toda una serie de lugares destinados al ocio y esparcimiento.

Históricamente la entrada del comodoro americano Matthew Perry en Yokohama en 1853, supuso el comienzo de un cambio de paradigma, tras la negociación del tratado de Kanagawa firmado en 1858, por el cual se permitía la presencia extranjera en los puertos de Nagasaki y Kanagawa, iniciando una importante apertura hacía el exterior.

Este pacto comercial entre Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Rusia, Holanda y Japón precedería, entre otras muchas variables, a la posterior reforma Meiji, que, dando fin a 265 herméticos años del shogunato Tokugawa, se erige como la principal transición hacía la modernización de Japón.


Litografía de la llegada del Comodoro Perry a Yokohama en 1853.


Al amparo de su mayor cercanía respecto a Tokio, la alianza entre países decide trasladar al puerto de Yokohama, inaugurado en 1859, sus actividades. (en vez de Kanagawa como consta en el tratado original)

Yokohama pasa, de la noche a la mañana, de ser un pequeño pueblo pesquero a convertirse en el principal núcleo de intercambio, comercial y cultural de todo el país.

Nativos y extranjeros interponen desde entonces y durante años un cruce de miradas realmente interesante, tal como analizó Ana Trujillo Dennis en este espléndido texto, que citamos parcialmente:

[...Desde 1854 y hasta la Restauración Meiji y el renombramiento de Edo como Tokio, Yokohama se convirtió en el lugar en Japón en donde se normalizó la presencia extranjera, mientras que en el resto del país aun era algo extraño. Yokohama se convirtió en el lugar de Japón en el que el encuentro con lo desconocido tenía lugar cotidianamente. El puerto, no sólo se convirtió en un cruce de culturas, sino también en un cruce de modos de ver y de intercambio de técnicas para representar la realidad...]


Yokohama-e (grabados de la época sobre la visión japonesa de los extranjeros) y fotografías foráneas con todo tipo de clichés orientales, circulaban por estos tiempos como moneda de cambio entre culturas, ambas fascinadas y temerosas por la presencia del "otro".


Puerto de Yokohama, Kuniteru II (1829-1874)

Años más tarde el gran terremoto de 1923, Kantō daishinsai, con una intensidad de 7,8 grados en la escala de Richter, causando miles de muertos y desaparecidos, desoló toda la ciudad... seis años después de la tragedia, totalmente renacida cual Ave Fénix, se empezaba a configurar la actual Yokohama.


Yokohama tras el gran terremoto de 1923


Actual Yokohama, con la carismática Noria de Minato Mirari al fondo...


... donde la iluminación, es parte inherente de la estética del moderno distrito 21  

Con toda este legado en la mente, empezamos a caminar, recortando el horizonte la orgullosa Landmark Tower domina el panorama, sus 296 metros la elevan - nunca mejor dicho - como el edificio habitado más alto de todo Japón.


Dominando el panorama, Landmark Tower, 69 pisos en 296 metros de altura

Mientras subimos en el ascensor a la friolera de 760 metros por minuto hacia la planta 69 de Landmark Tower, nos recuerdan que en Japón no se construyen edificios habitables que superen los 300 metros de altitud, dada su gran actividad sísmica...pensamos con cierto pavor mientras ascendemos si esos cuatro metros que le restan del umbral de seguridad serán suficientes para contener al siguiente gran terremoto y tsunami previsto con alta probabilidad para estos próximos treinta años.


Sin miedo a las alturas, desde la planta  69 de Landmark Tower

Una vez arriba, el espectáculo comienza desde cualquiera de los miradores de las cuatro direcciones cardinales, no sólo por la altura, sino por el “efecto maqueta” que produce el ordenado devenir de peatones, trenes y vehículos a motor, que  interactúa con la precisión típica japonesa.


De camino al Museo de Arte de Yokohama...

Esta elevada visión nos permite tomar puntos de referencia, para cuando nos perdamos entre las callejuelas típicas de la ciudad o para como es el caso, localizar el "Yokohama Museum of Art", a tan sólo unos pocos pasos.


...nos topamos con más de una escena "de postal"...




... y algún que otro guiño fotográfico con cierto humor.

Pese a la estricta prohibición de tomar fotografías en el interior del museo, con cierta pericia y suerte, conseguimos tomar alguna vista general, que denota el espacio del hall principal y la gran fluidez/conexión entre sus salas, nos recreamos con algunas de nuestras imágenes favoritas de Capa y Taro expuestas temporalmente al abrigo de la oferta cultural de la CP+ 2013.


Hall principal del "Yokohama Museum of Art"

Como la mañana se nos tercia cultural y empezamos a tener hambre, tomamos rumbo al Cupnoodles Museum, divertidísimo museo interactivo de entidad privada, rebosante de originalidad, al que año tras año consagramos una económica e instantánea comida ceremonial de noodles deshidratados.


Divertido e interactivo Cupnoodles Museum

El museo rinde homenaje a la figura de Momofuku Ando, fundador de Nissin Food e inventor del Chicken Ramen en 1958 , el primer ramen instantáneo del mundo, al que siguió en 1971 Cupnoodles, una suerte de ramen instantáneo servido en taza, listo para calentar, servir y comer al momento.


Momofuku Ando, inventor del ramen instantáneo y de los genuinos Cupnoodles, inmortalizado al puro estilo Jeff Koons

Centrando su filosfía en la interacción, la diversión dentro de este contexto está garantizada, recorrer sus plantas implica diversas acciones lúdicas, divulgativas y gastronómicas... algo parecido ha sacarse una entrada en primera fila para entender la pluralidad y complejidad - bajo ojos occidentales - del variopinto ocio japones.



Los niños corretean alegres dentro del Instant Noodles History Cube...


... una especie de glosario histórico repleto de comida instantánea en forma de noodle

Trucos perceptivos, animaciones táctiles, vídeos explicativos y clases de cocina instantánea ocupan las diferentes plantas del museo, con cierto toque Kitsch se desgranan las actividades para niños y mayores.


Uno de tantos trucos perceptivos de este museo, donde los sentidos se ponen a prueba

Una oda de imaginación y buenas instalaciones reclaman nuestra atención, éste, al contrario que otros museos - sacro santos lugares de alta cultura - es un espacio vivo, para ver, oir, tocar, oler y saborear... una bomba para los sentidos, con la que si nos dejamos llevar, sacaremos más de una sonrisa.


Original animación divulgativa realizada a través de sombras proyectadas

Embaucados por el juego de sombras más delicioso, didáctico y preciso que hemos visto en mucho tiempo, cambiamos de planta a la búsqueda de los talleres de ramen y noodles instantáneos.


Asistimos al taller "Do it yourself"  de ramen instantáneo apto todos los públicos


Con un baremos mínimo/máximo de 10/20 días de vacaciones al año - nos consta que de manera voluntaria no siempre disfrutan - y absoluta dedicación por su trabajo, entendido como una cuestión de honor y compromiso más que un simple intercambio de esfuerzo por dinero, la intensidad con la que la sociedad japonesa se vuelca en sus aficiones y momento de esparcimiento, no llega ni a la altura de los zapatos del más freak moderno de nuestro barrio.


No nos dejaron pasar al parque infantil de camas elásticas, una verdadera lástima...


... por lo que optamos por seguir nuestro camino, con unos magníficos cupnoodles en la barriga

Como mera anécdota esta actitud divertida ya la recordábamos en algunos modelos que posaron en la pasada CP+2013... bien podrían haber salido del surreal Cupnoodles Museum, con las pilas cargadas, a punto de comerse el mundo.


Bailando, "estilo libre", dentro de la feria CP+2013

La otra cara de la moneda sería representada por el alto grado de estrés laboral, exclusión social absoluta al desempleado y el desorbitado número de suicidios anuales, sin ánimo alguno de juzgar - no hay sociedad mejor o peor -, está claro que es difícil manejarse con "equilibrio" entre tantos extremos.



A punto de caer la noche, no podemos resistir visitar la Terminal Internacional de Pasajero, excelente ejemplo de fusión con el entorno, paradigma de la arquitectura moderna.

Allá por 1995 se celebró un concurso internacional de arquitectura para elegir el proyecto para la construcción de un nuevo edificio que cambiaría la zona portuaria de Yokohama. Se trataba de la nueva Terminal Internacional de Pasajeros, que iba a ser, en este mismo esquema de magnitud que acompaña a esta inmensa ciudad... la mayor terminal marítima de Japón.

El concurso fue sorprendentemente ganado por un joven estudio de arquitectura basado en Londres (Foreign Office Architects, que estuvo en funcionamiento entre 1992 y 2011) formado por el madrileño Alejandro Zaera y la iraní-británica Farshid Moussavi, imponiéndose a las más importantes oficinas de arquitectura del mundo.


Maqueta de la  Terminal Internacional de Pasajeros, un diseño orgánico, digno de recorrer

El edificio se terminó de construir en 2002 y alberga un parque urbano entre otros equipamientos públicos, así como las propias funciones de la terminal de pasajeros.

Sus autores tenían como objetivo, crear una infraestructura que fuese una extensión de los muelles, tomando forma como una superficie ondulada que se introduce en el mar. En su desarrollo y concepción se emplearon medios informáticos de modelado en tres dimensiones que hasta entonces no eran muy habituales.


Paseando dentro de la ondulante Terminal Internacional de Pasajeros

70 metros de ancho por unos 430 metros de largo que rechazan cualquier similitud con las tipologías de los edificios al uso, se compone como de una serie de superficies que se pliegan sobre sí mismas dando lugar a los diferentes espacios interiores y exteriores, todos ellos transitables, lo que incluye el techo/cubierta de madera... balcón directo al infinito mar.


El interior es de una belleza contundente

Salimos de la terminal de pasajeros, con idea ya de descansar... en esta época del año a las seis de la tarde ya es de noche, hora por la que por norma la gente sale de sus trabajos.


Las 6:07 de la tarde y ya es de noche, a la luz de los miles de neones...

Todos sabemos que cualquier ciudad importante tiene su actividad diurna y nocturna, en el caso de Yokohama, los ritmos de vida se transforman radicalmente, volcada plenamente al ocio la ciudad propone muchos tipos de consumo, siempre asociados a un parejo y altísimo consumo eléctrico... intuimos cierta dependencia de la energía nuclear, por mucha política de reciclado que impongan, el consumo eléctrico en este país parece ser una barrera insondable.


Al caer el sol, toneladas de ocio de todo tipo...


...nos espera en Yokohama

Avistamos a lo lejos unas luces de colores en movimiento, unos gritos y cierto ajetreo... ¡cómo no!, en mitad de este distrito 21, el parque de atracciones "Cosmo World"en mitad del puerto pone la guinda surreal de la noche.


Un parque de atracciones dentro de la zona portuaria...


 ... futurista en toda regla...


... con atracciones a la altura de las circunstancias


Finalmente renegamos descansar, gracias estas situaciones tan disparatadas, que nos llenan de motivación y nos perdemos a modo de despedida triunfal y a la aventura por las callejuelas de su inmenso Chinatown, el barrio chino de mayor extensión y mayor comunidad china de todo Japón.


Templo de Ma Zhu Miao en el Chinatown de Yokohama

Volviendo a los orígenes de este texto, la apertura en 1859 del puerto de Yokohama conllevó como decíamos la entrada de muchos extranjeros occidentales, no obstante su vecinos más próximos, mayoritariamente Chinos, también aprovecharon la ocasión para instalarse, como un primer pequeño gueto cercano al puerto en un inicio como gigantesco barrio independiente después.


Chinatown con sus calles estrechas y cientos de comercios

Existen cuatro"puertas chinas" principales que simbolizan los accesos de entrada o salida;  North gate, South gate, East gate (llamado también Chouyoumon gate) y West gate.

Los nombres de éstas ya nos indica su condición de núcleo turístico, si bien los contextos son veraces - netamente chinos - la puesta en escena es evidente, lo que no quita que siga siendo atractiva.



la actividad nocturna es constante, foco principal del turismo

Respecto a la comida, si la oferta japonesa era ya realmente completa, la elección china en este infinito abanico de texturas y sabores, en cierta manera simbiosis de las dos culturas, ha sido tan difícil como encontrar las siete diferencias entre una típica bazoi china y una clásica Nikuman japonesa sin capacidad para distinguir aún una de la otra.


En los casos de mayor ignorancia y mayor atrevimiento, nos dejamos llevar por los reclamos visuales de tal o cual puestecito, con resultados en general satisfactorios.



No es fácil no dejarse llevar por los ojos en estos ambientes, cuando, como en todo Japón, existe la tradición de replicar los platos de la manera más realista y llamativa posible en plástico en los escaparates.



Figura de Plástico sobre comida de plástico, curiosa redundancia

Los Sampuru o muestras de la comida en plástico son fielmente representados, corresponden a cada restaurante como símbolo de prestigio y si son de calidad, pueden alcanzar precios muy altos, siendo por ello objetos de deseo y coleccionismo para algunos.


Un Sampuru o muestra de plástico, cuidado y bien expuesto...


... No siempre son tan delicados

Nacidos como reclamo comercial al tiempo de garantiza la salubridad de la comida expuesta, es uno de los símbolos más diferenciadores respecto a las maneras de enseñar y vender la comida en occidente.

Las fuerzas no llegan para más, después de un largo y entretenido día, cenamos al refugio de unos  finos  muros de papel, recuperando  entre risas, algunos de los divertidos momentos esta ciudad entregada al ocio.


Cenamos entre sutiles paredes de papel






 

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