Viernes, 24 de Junio de 2011 17:31 Valentin Sama

Leica: au point

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Asistir a un “evento” Leica, tiene algo de especial, y no es –desde luego– al primero que asistimos. La coreografía es –casi– perfecta, y uno se llega a preguntar, si el “casi” no está en realidad previsto, para que el acto parezca humano, como las imperfecciones intencionadas introducidas en sus creaciones por algunos artesanos japoneses o navajos. El último evento, como pueden ver por nuestra foto, ha sido en París y les brindamos nuestra visión particular de la torre Eiffel.



 


Le brindamos nuestra visión personal de la torre Eiffel a Elliott Erwitt




La sección de recepción nos ofrece ya una primera muestra del esilo Leica...


Estamos seguros, de ni con un dispositivo Leica Geosystems detectaríamos 1 mm de desalineación en las sillas...


La clave externa de Leica, parece estar “en el punto”. El punto rojo. Cuando uno se pone en el ojal el pequeño pin de la misma firma, casi parece el minúsculo floripondio que representa la condecoración de la Legión de Honor francesa.


Y ese punto rojo, a nivel de marketing tiene su aquel, y podría tener su... punto de contacto con el matrimonio. Ya se sabe, “los que están fuera, quieren entrar y los que están dentro desearían salir”, y a veces lo hacen. A toda costa y coste.

Así, si a un producto creado por otro fabricante, como Panasonic, le aplicamos el punto rojo y por tanto lo que representa, de standing, de ser conocedor, de exclusividad, de poder adquisitivo... el producto sube de valor, e incluso se convierte en algo distinto.

Y por otro lado, como en el caso de la M9P ahora presentada, o la maravillosa MP fílmica y mecánica –que todavía sigue produciéndose– si Leica retira de su frontal el famoso punto rojo, eleva aún más el status del modelo:
¡Es una Leica auténtica, y por tanto podemos sublimarla retirando el disco mágico!



Leica M: una cámara siempre discreta... para fotógrafos discretos


En la práctica, eliminar el disco rojo de las MP y M9P supone hacerlas aún más discretas, siguiendo –con solución de fábrica– la práctica de bastantes fotógrafos de tapar ese disco rojo de sus cámaras con un trocito de cinta aislante.



En estas fiestas, de los que llevan cámara, el que más y el que menos lleva una Leica, colgada o en acción. Puede ser una M fílmica, una digital, una X1... y en algún caso, como en el de Peter Coeln, ya una M9P con un Noctilux f/0,95. Siempre hay clases.

Nosotros, las Leica en casa –son de rosca– y poco operativas para el trabajo en web, pero de haber llevado nuestra Leica III negra de 1932 hubiésemos dado un toque de clase, siendo únicos.
Pero al fin y al cabo no dejábamos de ir a tono, con un pin exclusivo Leica del Japan Camera Museum y como cámara, con una CSC o mirrorless.

En ese sentido personalmente nos adelantábamos al futuro de Leica, pues el Dr. Andreas Kaufmann y el Sr. Alfred Schopf altos responsables de la firma, comunicaron que la firma si que está desarrollando un sistema CSC para mostrarlo en la Photokina de 2012, pero que no será compatible con el nuestro...actual. ¡Vaya!


Unos asistentes observan algo evidentemente impactante en su iPad...


Deberían mandarles un fax o un mail a los de Leica U.K para que estén al tanto y no vuelvan a ponerse en evidencia.

Eso si: de los que hacen fotografías con esas cámaras Leica, los viejos zorros enseguida distinguen a los que “saben de que va la vaina” y los que no. La clave está en la forma de sostener la cámara, colocar los dedos sobre el aro/pestaña de enfoque, apoyar la cámara contra la frente, enfocar, encuadrar, disparar y retirarse. ¡Y no mirar la foto en la pantallita si es que la cámara la lleva! ¡Por favor!: la foto, está o no está... el momento decisivo ha pasado. ¿Para qué preocuparse?



En lo que respecta al debate "Del Pasado, el Presente al Futuro,  crisis y catástrofes en imágenes. ¿Que papel justificable puede representar el fotoperiodismo en una era de terminales móviles con cámara, Twitter y Facebook?”, la “mesa” estuvo compuesta por Samuel Kirszenbaum (moderador), Magdalena Herrera (revista GEO), Christopher Anderson, Naseem Tarawneh, Dominic Nahr (MAGNUM Photos), Nicolas Jimenez y, por Leica, el Dr. Andreas Kaufmann.



Si algo se demuestra en este tipo de debate o mesa redonda es que los fotógrafos no son nunca, por lo general, buenos comunicadores verbales y que los moderadores deben ser moderadores y no autores de largas ponencias.

Puesto que se debatía en gran parte, el papel del llamado “ciudadano fotoperiodista”, o sea, el que “pasaba por allí y tiraba una foto con su terminal móvil y el fotoperiodista de investigación, lo que si quedaron claras fueron las posturas del Dr. Kaufmann y de Magdalena Herrera y de forma más moderada, la de Christopher Andersen.



Dr. Kaufmann, mostrando su Blackberry:
“Esto no es una cámara. No puede captar buenas fotografías. Las buenas fotografías son mucho más valiosas que mil palabras o que diez titulares. Cundo yo era más joven, la fotografía de la muchacha corriendo desnuda por la carretera (foto Kim Phuc, "Viet-Nam Napalm", 1972) cambió por completo la perspectiva que personalmente tenía de esa guerra.”




Magdalena Herrera:
“Desde luego, para nuestro planteamiento editorial para nada creo en el concepto del “ciudadano fotoperiodista”.
El fotoperiodismo de fondo excluye lo meramente casual, exige investigación previa, estar involucrado profundamente y por un tiempo en la situación”

Christopher Andersen:
Aunque es cierto que nosotros no somos ya los primeros en “dar la noticia”, no lo es menos que el llamado “ciudadano fotoperiodista” y el fotógrafo tienen distintos roles”.












Después del debate, en la cena, con música, en los lujosos y bellos interiores y agradables jardines del Hotel Salomon Rotschild, nadie, que viésemos hizo una sola foto con su terminal móvil.

Y tras el debate, la presentación de los nuevos productos, a cargo del siempre simpático, elegante y próximo Stefan Daniel, Director Product Management, Photo, de Leica.
Estuvo breve, claro, al punto, como siempre.



Al final de este tipo de presentación, siempre se produce el mismo efecto: aunque el 99% de los presentes conoce el producto por las notas de prensa previas (¡Ay los confusos embargos!), y en este caso el producto era externa e internamente casi idéntico al anterior, gran parte de los presentes se abalanza hacia Mr. Daniel para hacer la foto de rigor con la cámara y el nuevo objetivo en la mano.



Siempre paciente, Mr. Daniel es más cortés con los fotógrafos que los más expertos de los modelos profesionales: aguanta el tipo, cambia de pose –siempre elegante– y dirige cuerpo y mirada, por turno hacia las distintas direcciones en las que se encuentra el grupo de... ¿fotoperiodistas? Los flashazos de algunos, son inmisericordes. Not “leicalike”.




Elliot Erwitt, bien acompañado.  En la bolsa... la M9P y el Super-Elmar-M 21 mm f/3,4 ASPH. de regalo





Pensamos, a la vista de la muestra de una de sus Leica M anteriores, que Elliot Erwitt no las guarda de adorno en vitrinas precisamente...


El evento nos permitió charlar con algunos míticos fotógrafos de la Agencia Magnum, entre ellos Elliott Erwitt. Uno de nuestros fotógrafos más admirados, sigue teniendo la mirada dulce y el humor amable. Acompañado de un joven y amoroso familiar, fue –de entre los fotógrafos de MAGNUM Photo invitados, el que más “se movió” y participó en charlas de grupo y entrevistas a pesar de que que acusa el paso de la edad en sus espaldas.


Y ya que habalmos de "vitrinas": en un entorno ad-hoc, una pequeña muestra acerca de "de dónde procede Leica"...



...y fotografiar una Leica Reporter con la perspectiva adecuada, ¡bien merece la pena un esfuerzo adicional!

 


Vista desde el baño: ¿de que hablarán los chóferes de Leica?



Suponemos de coches, claro. ¿Quizá del Porsche Panamera?

La nota curiosa:
Ni en la nota de prensa, ni en el PDF de información ténica ni en ningún otro lugar aparece el dato del numero de palas que pueda tener el diafragma del nuevo Leica Super-Elmar-M 21 mm f/3,4 ASPH.



En el desayuno, al día siguiente, lo consultamos con  nuestro colega Andreas Jürgensen (en el centro, en la foto, twitteando), gran experto del Leicaforum... y tampoco lo sabe. Evidentemente a nadie se nos ocurrió mirar y contar esas palas.
En ese momento entra en el salón de desayunos Stefan Daniel, y Andreas se levanta para preguntárselo...
La cara de Stefan es un poema: evidentemente no lo sabe. Y la contestación casi un Haiku: con un elegante juego de mano... "at least nine".
Por lo menos 9. Pero ni idea claro.
Lo dicho "solo casi perfectos", a fin de parecer humanos.

Y ya solo nos falta esperar, el acto de presentación del nuevo sistema CSC de Leica. Eso... si que será un evento!




 

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