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Un artículo de Valentin Sama
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lunes, 20 julio 2009 |
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Página 1 de 2 El 20 de julio, hace 40 años, a las
22 horas, 17 minutos y 40 segundos de nuestro huso horario, el hombre y
más concretamente, Neil Armstrong, pisaba la luna terrestre por primera
vez.
Lo recuerdo perfectamente y sin embargo no lo observé en directo. Por
extraño que pueda parecer en los tiempos que corren, en aquella época
no todo el mundo tenía televisor, y desde luego mi familia no. Si que
teníamos frigorífico y otros vecinos nuestros no… curioso.
Lo seguí por radio, en la oscuridad de mi habitación, imaginándome la
escena, mientras grababa la emisión en mi magnetofón Grundig de
bobinas. Luego esas grabaciones las perdería en uno de mis naufragios….
Pero esa fue la expedición Apollo 11, inspirada en su origen por las
palabras del Presidente Kennedy …”
I believe that this nation should commit itself to achieving the goal,
before this decade is out, of landing a man on the Moon and returning
him safely to the Earth”….
También recuerdo, con toda precisión, lo que estaba haciendo cuando
llegó la noticia del asesinato de ese Presidente, pero eso es otra
historia.
De
izquierda a derecha: Neil Armstrong, el primer hombre en la luna,
Michael Collins que permaneció en órbita, en el módulo de mando y Edwin
"Buzz" Aldrin (*)
La cuestión es que Hasselblad conmemora esa efemérides creando una
acción en torno a una serie de celebraciones “lunares” y con buena
razón, porque en todas las misiones lunares, desde la Apollo 11 hasta
la última, la Apollo 17, las cámaras utilizadas para la EVA (Extra
Vehicular Activity) fueron Hasselblad modificadas.
No era la Apollo 11 la primera en la que viajaba una Hasselblad, pues
ya siete años antes había salido al espacio una 500C en la
Mercury-Atlas 8, de la mano de Walter Schirra (**), y tampoco ha sido
la única cámara espacial, pues la lista es casi interminables, desde
una humilde Ansco a alguna que otra Zeiss, si pensamos en los extremos
del abecedario.
Una Hasselblad lunar, modificada ad-hoc, subastada en
Westlicht © Westlicht
A pocos les puede extrañar que las Hasselblad para aplicaciones lunares
fuesen fuertemente modificadas partiendo de la base de las 500EL, de
avance motorizado eléctrico, pero a algunos les puede llamar la
atención el hecho de que –según las “malas lenguas”– la NASA nunca
llegó a pagar ninguna de las cámaras creadas específicamente para esos
vuelos.
Un chasis
lunar original, muestra la ausencia de similcuero y la presencia de la
guía para exposiciones para los astronautas, según la posición del sol
y la del equipo ("crew") respecto al módulo lunar (LM). Todo a 1/250 de
segundo. Ambas, © Valentin Sama
A nuestros estudiantes les fascina, en cambio, saber que los
astronautas, en la luna, fotografiaban sin visor (las cámaras carecían
de el), “encuadrando a ojo”, y que además, también la exposición se
ajustaba igualmente “a ojo”, según una pequeña tabla montada sobre los
chasis intercambiables de esas Hasselblad. Ningún tipo de visor era
viable: el de capuchón por exigir de los astronautas una postura de
cuello imposible dado el diseño del acoplamiento del casco respecto al
traje y el de prisma, por la gran distancia entre la "visera"
transparente del casco y el ojo del astronauta.
© NASA
En esta
fotografía, menos conocida que otras, puede observarse el polvo que
cubría los trajes de los astronautas, y por tanto también las cámaras.
A observar que las cámaras carecían de visor y los
astronautas-fotógrafos "tiraban a ojo". Young
está precisamente disponiéndose a cambiar un chasis de película por
otro
© NASA
© NASA
En esta
fotografía (recorte) puede apreciarse el acoplamiento para las cámaras
(sin cámara). Ello nos da una idea de la robustez de las Hasselblad
empleadas, pues aunque la gravedad era más reducida que en la tierra,
el peso del cuerpo de la cámara junto con su objetivo colgaba, de
hecho, del acoplamiento entre cuerpo y chasis de película, puesto que
el conjunto colgaba de la parte posterior de ese chasis en su
acoplamiento al traje del astronauta. Puede observarse que las cámaras
se acoplaban sobre esa especie de fleje suavemente en punta,
introduciéndolo de abajo arriba (o más bien la cámara de arriba hacia
abajo) en el alojamiento especial habilitado al efecto en los chasis de
película modificados, alojamiento que se intuye en la fotografía del
chasis de más arriba. Para esta fotografía, Aldrin había cedido la
"Hassel" a Armstrong.
Como puede observarse en algunas de las fotografías, sobre todo en las
correspondientes a las primeras misiones, la ausencia de parasol y el
polvo lunar hicieron sus estragos bajo la forma de reflejos y de
rayaduras sobre la película , al penetrar el polvo por la separación
entre chasis y cuerpo de la cámara.
Para los más veteranos, como es nuestro caso, nos resulta hasta
gracioso ver ahora “sacar pecho” a Christian Poulsen, actual CEO de
Hasselblad, en base a la resistencia y fiabilidad de aquellas
Hasselblad de carácter enteramente mecánico (salvo la parte eléctrica
del arrastre de la película, …”nos
eligieron para el viaje al espacio porque teníamos las mejores cámaras
que se podían encontrar en la tierra”… cuando fue él mismo
el responsable directo del cese de producción de las mismas al
incorporarse a la firma mucho tiempo después.
Una "Hassel" H, en versión
actual digital
Pero la historia se puede escribir de muchas maneras, y las "Hassel" de
la época probablemente eran las mejores cámaras del momento con chasis
intercambiables y ello resultaba vital por una necesidad muy
particular: para compensar el peso de las muestras lunares que “se
traían para casa” los astronautas y para facilitar el despegue, entre
otros artefactos ya “inútiles”, en la mayoría de las misiones lunares y
desde luego en la primera, las cámaras Hasselblad se abandonaban sobre
la superficie lunar, trayendo a tierra solo los chasis con la película.
Para los curiosos, las muestras lunares de esta primera expedición
pesaban 21,55 Kg. y el módulo lunar, “la araña”, 16.448 Kg.
El LM o módulo "araña" lunar: no tiene ocho patas, pero
"da el pego" ©
NASA
La maleta Haliburton que contenía las primeras y muy
valiosas piedras lunares....
... que pesaban en su conjunto, 21,5 Kg. Ambas
© NASA
Pues bien, tal como hemos dicho antes, para celebrar este 40
aniversario de la presencia del hombre sobre la luna, Hasselblad
invitará a un grupo de clientes de Hasselblad a Florida, a Cabo
Cañaveral, a celebrar con el invitado de honor Edwin “Buzz” Aldrin Jr.
el pasado y el futuro de la tecnología fotográfica.
Edwin "Buzz"
Aldrin, aquí en una
fotografía oficial de ápoca, será anfitrion en las próximas
celebraciones en Cabo Cañaveral. © NASA
Los clientes Hasselblad
que compren una cámara H3DII-50 o H3DII-60 entre el 1 de julio y el 21
de agosto de 2009 serán candidatos a acompañar a Poulsen,
Buzz Aldrin –presente también en la luna en esa expedición Apollo 11– y
el equipo de diseño de Hasselblad en un viaje con todos los
gastos pagados al Centro Espacial Kennedy de la NASA en Cabo Cañaveral,
Florida, EE.UU. del 24 al 26 de septiembre de 2009.
Durante ese acontecimiento, los invitados tendrán oportunidad de
contactar con otros fotógrafos profesionales, representantes del sector
y periodistas, de disfrutar de una cena de gala con una presentación
especial de fotografías lunares a cargo de Buzz Aldrin, de asistir a
una sesión de perfeccionamiento “condensada” de la Universidad
Hasselblad, de participar en talleres de entrenamiento profesionales,
de asistir a interesantes conferencias y otras actividades, todas
ideadas con el fin de que los fotógrafos puedan sacar el mayor partido
de su equipo Hasselblad.
Un recorrido fotográfico especial guiado por el Centro Espacial Kennedy
brindará a los participantes una impresión de primera mano,
probablemente única e inolvidable del aeropuerto espacial más moderno
del mundo.
Las fotografías tomadas durante este tour participarán en un concurso.
Los ganadores serán premiados con interesantes premios Hasselblad
durante el segundo día del acontecimiento.
Para más información, Rodolfo
Biber, S.A.,
distribuidor en España de Hasselblad
(*) Se dice
que el personaje "Buzz Lightyear" de la película "Toy Story" está
inspirado en "Buzz" Aldrin
(**) Según lo que es probablemente una leyenda urbana, "consentida" por
la NASA, Schirra compró "su" Hassel en una tienda, sin más, y la subió
a la nave sin permiso de sus superiores.
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Última actualización ( martes, 21 julio 2009 )
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