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Recientemente presentados, los transmisores inalámbricos FA-WRC1M –emisor– y WRC1M –receptor– vienen a complementar y aumentar la utilidad de las unidades de flash de Sony. Para probar el sistema, hemos utilizado el modelo más potente del fabricante –HVL-F60M– con la Sony A7II.

Flash Sony HVL-F60M
Tres LED distinguen visualmente al flash Sony HVL-F60M. © Albedo Media

De tamaño y aspecto muy similar a los flashes de mano más habituales de la mayoría de fabricantes, el HVL-F60M presenta, a simple vista, dos diferencias importantes: incorpora tres LED, que brindan iluminación continua, y el sistema de giro del cabezal que incluye a la pantalla de control.

Flash Sony HVL-F60M
El sistema de giro del cabezal del flash Sony HVL-F60M permite leer la pantalla en posición horizontal aunque trabajemos con la cámara girada. © Albedo Media.

Destacable la primera novedad, no solo porque cada vez resulta más frecuente tener que realizar foto y vídeo de un mismo trabajo, sino porque esa iluminación continua –con su propio difusor incorporado– puede solventar carencias puntuales de luz en las que no se desea incluir el flash o, incluso, como ayuda al autoenfoque en situaciones de penumbra.

Para lograr mejores resultados, el flash incluye filtros correctores para adaptar la temperatura de color del LED a la luz ambiente. La potencia se gradúa con facilidad desde el propio mando del flash, aunque en los transmisores inalámbricos no existe ninguna función para controlar esta luz continua, por lo que no nos quedará más remedio que realizar la tarea en el propio cabezal, aunque este se encuentre separado del lugar de la toma.

Flash Sony HVL-F60M
Estampa habitual en un flash de zapata con sus paneles reflector y difusor. © Albedo Media.

Según indica el fabricante, sin filtros se consigue una temperatura de color muy próxima a la luz día (5.500 K). No obstante, durante nuestra prueba de campo obtuvimos colores irreales, con tonalidades verdes, con el ajuste de blancos leído por la cámara (4.800 K). Logramos los mejores resultados enfriando ligeramente la toma y matizando hacia el magenta.

Retrato
La lectura de blancos realizada con la A7II al utilizar el LED sin filtros muestra ligeras dominantes verdes. Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 1/40 s – f/4 – ISO 1600. © Fernando Galán

Anuncia una luminosidad máxima de 1.200 lux a 0,5 m y un alcance máximo de 2 m. ¿Qué significa esto en términos fotográficos? Que no nos libramos de subir el ISO para lograr fotografías suficientemente iluminadas, tal y como puede verse en la fotografía de muestra.

Flash Sony HVL-F60M
Los LED delanteros incluyen también un pequeño difusor. © Albedo Media.

La otra diferencia visual importante la encontramos en la peculiar manera de girar el cabezal para realizar fotografías verticales. Tiene la ventaja de que la antorcha siempre permanece en posición horizontal y, mejor aún, el panel con la información se mantiene también en horizontal para facilitar la lectura durante la toma.

Además de este sistema de giro –ya visto en otros flashes Sony–, el cabezal también se inclina hasta 150º hacia atrás y 10º hacia adelante para iluminar bien sujetos muy cercanos.

Retrato
Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 1/40 s – f/14 – ISO 200. © Fernando Galán

Tras estas dos diferencias visuales importantes encontramos un flash con un número guía de 60 –a plena potencia y con el cabezal de zoom en posición tele–. En modo manual se puede fragmentar en tercios de paso hasta 1/256. Una potencia ciertamente interesante de no ser porque, en la práctica, hay que dosificarla para evitar el calentamiento del flash.

Retrato
Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 1/15 s – f/16 – ISO 200. © Fernando Galán

Durante nuestra prueba, tras unos quince disparos –no en ráfaga, es decir, prudencialmente distanciados entre sí– el flash se calienta y entra en funcionamiento la parada de seguridad por lo que tenemos que esperar a que se enfríe para seguir trabajando. Por lo que hemos podido leer en opiniones de usuarios –en la propia página de producto de Sony– se trata de un problema habitual en este flash, no atribuible a un fallo de la unidad de pruebas. Superada la sorpresa tras la primera parada, continuamos la prueba midiendo bien la potencia para no tener que parar de producir –algo que puede suponer una cierta limitación en un entorno profesional–.

Retrato
Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 1/100 s – f/4 – ISO 800. © Fernando Galán

La unidad viene sellada contra la intemperie en todas sus juntas, así como en la botonería y panel de información. También dispone de conexión para fuente de alimentación externa y conector para transmisión de datos por cable.

La zapata que soporta todo el peso del flash nos ha parecido algo endeble, quizá insuficiente para casi el medio kilo que pesa con pilas incluidas. De hecho, en la propia página de producto antes referenciada, algunos usuarios se quejan de que esta pieza ha sufrido, algo que también hemos observado en la unidad de pruebas.

Zooming en ramo de flores
Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 0.6 s – f/22 – ISO 100. © Fernando Galán

El Sony HVL-60 puede funcionar como maestro comandando de forma inalámbrica hasta tres flashes con diferentes potencias. Dado que junto con el flash probamos los controladores inalámbricos –de los que hablaremos más adelante– no experimentamos esta utilidad.

Sí probamos la sincronización lenta y, más aún, la sincronización rápida (HSS), una de las opciones más interesantes de este flash. La opción de sincronización rápida permite utilizar velocidades de sincronización superiores a la que permite el obturador de la cámara a costa de distribuir la potencia en pequeños destellos durante el tiempo que dura la obturación, de forma que la suma de todos ellos equivale a la potencia total emitida en un disparo normal. Por este motivo, el número guía se reduce considerablemente, algo que hay que valorar a la hora de calcular las exposiciones.

Harina volando
La sincronización rápida nos permitió obturar a altas velocidades. Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 1/800 s – f/5,6 – ISO 80. © Fernando Galán

La sincronización lenta permite exponer el fondo al tiempo que el primer plano, logrando así sujetos más integrados en la escena. Manejamos ambos extremos durante nuestro examen con resultados satisfactorios, así como la opción de flash estroboscópico –o multidestello– también presente en el Sony F60M.

Multidestello
Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M en modo multidestello. 1 s – f/14 – ISO 100. © Fernando Galán

El zoom del cabezal oscila entre los 24 mm y los 105 mm y se puede graduar a voluntad o dejar que se controle de modo automático en función de la distancia focal colocada en la cámara. Cuando se coloca el panel difusor incorporado, la amplitud del zoom equivale a 15 mm, reduciéndose la luminosidad entre 2 y 4 EV –valor variable dependiendo de la posición del zoom con que se compare–.

Pelota en movimiento
Con valores similares a la toma anterior, al desactivar la función multidestello captamos la estela del movimiento de la pelota. Fotografía realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 2 s – f/16 – ISO 100. © Fernando Galán

El fabricante anuncia un tiempo de recuperación de entre 0,1 s y 3,5 s dependiendo del tipo de pila utilizada y de la carga de la misma, y un máximo de 10 destellos por segundo –hasta un máximo de 40 a potencia 1/32–. No obstante, nuestra experiencia nos recomienda no forzar la ráfaga con flashes de zapata por varios motivos: el alto consumo de energía, la poca fiabilidad derivada del agotamiento de las pilas y el excesivo calentamiento de las unidades de flash.

Copa con líquido
Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 1/800 s – f/10 – ISO 100. © Fernando Galán

Muy interesante nos parece la lectura automática de blancos que realiza este flash. Esta utilidad consiste en que la unidad mide la temperatura de color ambiente y manda la información a la cámara para que ésta realice el ajuste correspondiente, y conseguir así una temperatura de color equilibrada entre el fondo y el sujeto.

Retrato
Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 1/100 s – f/4 – ISO 800. © Fernando Galán

La mayor parte de nuestra prueba de campo la realizamos con el flash situado fuera de la cámara gracias a los mandos de control inalámbrico por radio FA-WRC1M –emisor– y FA-WRR1 –receptor–, que permiten controlar la unidad a distancia manteniendo todas las funciones del flash. Eso sí, antes de nada, hay que actualizar el firmware de la cámara a la última versión para que esta reconozca los dispositivos.

Emisor de radio inalámbrico Sony FA-WRC1M.
Emisor de radio inalámbrico Sony FA-WRC1M. © Albedo Media

Por otra parte, si bien el flash es compatible con prácticamente todas las cámaras de Sony, la lista de compatibilidad de los mandos a distancia se reduce considerablemente. En concreto, tan sólo la familia completa de Sony A7 II, la recién aparecida Sony a6500 y la réflex Sony A99 II pueden disfrutar de las ventajas del control inalámbrico.

De tamaño contenido y muy ligeros –unos 100 g el emisor y poco menos el receptor–, se alimentan cada uno por dos pilas tamaño AA. Es decir, las mismas que la unidad de flash, lo que simplifica la preparación de la maleta del fotógrafo al no tener que cargar con diferentes tipos de pilas de repuesto. Cuenta con conector micro USB y terminal de cable de sincronización.

Emisor de radio inalámbrico Sony FA-WRC1M.
Tanto emisor como receptor cuentan con terminales de conexión. © Albedo Media

Se pueden conectar hasta 15 receptores diferentes distribuidos en 5 grupos. El control se realiza por radio con un alcance máximo de unos 30 m, aunque haya obstáculos entre el emisor y el receptor o se utilicen a plena luz del día.

Oso de peluche
Emisor y receptor se comunican incluso con un muro entre medias. Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 1/10 s – f/14 – ISO 100. © Fernando Galán

Hasta aquí, más o menos lo normal en cualquier disparador a distancia. Menos frecuente –aunque no única– es la posibilidad de controlar, además, el obturador de varias cámaras para sincronizar el disparo. Para ello, basta con situar el receptor en la cámara a controlar y conectar ambos con el cable correspondiente. Desde ese momento, cuando se dispare la cámara principal, la cámara secundaria tomará la misma escena desde otro punto de vista.

Receptor de radio inalámbrico Sony FA-WRR
Receptor de radio inalámbrico Sony FA-WRR. © Albedo Media

Puede operar en modo manual, TTL o por grupos, pero no está disponible la opción de multidestello. Emparejar emisor y receptor resulta sencillo. Una vez realizada esta operación se enciende un piloto verde en ambos mandos y ya no se “separan” aunque apaguemos los aparatos.

Receptor de radio inalámbrico Sony FA-WRR
El receptor forma un conjunto compacto con el flash ya que no sobresale de éste. © Albedo Media

No obstante, durante nuestra prueba de campo hemos encontrado algunos problemas durante el envío de la señal que permite cambiar los modos en el flash. Es decir, aunque cambiásemos el modo o la potencia en el emisor, los cambios no siempre se hacían efectivos en el flash obligándonos a ajustar éste directamente según el deseo de la toma.

No tuvimos, por el contrario, problemas con la sincronización y el disparo, aunque hubiera objetos o paredes entre la cámara y el flash o aunque hubiera mucha distancia entre emisor y flash.

Retrato
Agradecemos a Samela Elis la colaboración prestada para la realización de esta prueba de campo. Toma realizada con Sony A7II con Flash Sony HVL-F60M. 1/15 s – f/14 – ISO 200. © Fernando Galán

El precio del conjunto probado pasa de 1.300 € pues a los 700 € del flash hay que añadir 420 € del emisor y 240 € del receptor. Un precio acorde a los sistemas “de marca” propios de los principales fabricantes de cámaras, aunque muy superior a las alternativas de terceros fabricantes con soluciones similares. Dado que los usuarios de Sony lo tienen más difícil, pues la mayoría de estos “terceros” fabrican principalmente para Canon y Nikon, los posibles compradores tendrán que valorar, sobre todo, el mencionado calentamiento excesivo.

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