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Un artículo de Valentin Sama
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martes, 19 febrero 2008 |
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En la mano
Como hemos
comentado al principio de este informe, la Canon EOS 1Ds Mark III es
una cámara que resulta familiar en la mano, al menos para aquellos que
hemos seguido la evolución de la serie EOS desde un principio, en
ocasiones aportando a los ingenieros modestas sugerencias como
consultores. Lo único que requiere un poco más de adaptación es el
joystick, pero se adquiere rápido, y además, su uso no es realmente
imprescindible para la mayoría de las acciones más frecuentemente
utilizadas.
Es cierto que este joystick facilita la selección
de las grandes áreas principales del menú, por lo que su adición ha
debido estar bastante bien pensada.

Hemos manejado la Canon 1Ds Mark
III con distintas ópticas, tanto de la firma como de otras, y
especialmente con un Canon EF 17-40 mm f/4 L USM, y con este conjunto,
una de las sensaciones más sorprendentes es la de la relativa ligereza
del conjunto y su gran manejabilidad. Es cierto que se trata de una
óptica mucho menos ambiciosa en luminosidad que las recientemente
probadas junto con la Nikon D3, pero la ligereza del conjunto es mucho
mayor.
En lo que se refiere al autoenfoque, se
produce con la clásica suavidad y bajo nivel de ruido de la operación
cuando se opera en combinación con un objetivo Canon USM con motor de
anillo. El número de puntos de enfoque es impresionante, si bien
personalmente preferimos –de siempre– operar con la selección única del
punto central, algo que aumenta la rapidez e incluso evita algún
“hunting” que otro con sujetos de bajo contraste.
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Última actualización ( martes, 19 febrero 2008 )
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