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Un artículo de Valentin Sama
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domingo, 15 junio 2008 |
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La “mancha”
¡No hay motivo de alarma! Cuando hablamos de “la mancha” del telémetro
no nos referimos a ningún defecto, sino a esa zona central en la que se
efectúa el enfoque “por coincidencia”. Aunque muchos ya conocen de
sobra este tipo de enfoque, entendemos que podemos tomarnos la licencia
de recordar la forma bajo la que se opera con el mismo.
En esa parte central del encuadre, aparece un rectángulo horizontal más
luminoso, y en ese rectángulo, siempre que el objetivo en uso no esté
perfectamente enfocado, podremos apreciar una imagen doble. Basta
accionar el sedoso sistema de enfoque del objetivo para hacer coincidir
esa dos imágenes y ya tendremos el enfoque ajustado.
Hay a quien le parece rápido, fácil y fiable, y hay quien lo encuentra
lento, difícil y poco fiable...
Durante décadas, los fotógrafos que lo conocen y prueban a fondo, ya
“no quieren otra cosa”. ¿Algo tendrá el agua cuando la bendicen?

El enfoque manual, permite "colocar" el foco sin
incertidumbre alguna, allá donde los sistemas por autoenfoque
"patinan". es el caso de esta realizada a través de una ventana muy
sucia
En nuestra opinión, hay un poco de todo, pero la realidad es que, para
nosotros no existe comparación posible entre este sistema y uno réflex
y/o autofoco. Se trata de filosofías distintas. El telémetro nos
permite fotografiar, enfocar, de forma más reflexiva, “colocando el
enfoque” y por otro lado, las escalas de profundidad de campo nos
permiten fotografiar rápidamente, preenfocando el sistema... Desde
luego es más silencioso que el más silencioso de los sistemas de
autoenfoque.
Y sin embargo, en nuestra opinión, hay algún “pero”. Nuestra
experiencia, tanto a nivel de visor propiamente dicho como de capacidad
visual de precisión de enfoque, es que, por encima de los 75 mm de
focal, tanto encuadre como enfoque pueden constituir operaciones muy
críticas, sobre todo a distancias cortas en lo que se refiere al
enfoque y para las distancias largas en lo referido a la apreciación
del encuadre correcto por parte del fotógrafo. La profundidad de campo
es muy reducida, y esa focales más largas –que con el 90 mm en la M8
son equivalentes a casi 120 mm– pueden representar un terreno
resbaladizo.
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Última actualización ( martes, 17 junio 2008 )
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