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Crece la credibilidad de los rumores que  presagian la presentación de "importantes nuevos productos" Nikon para el día uno de diciembre próximo. Convocadas presentaciones en Australia, Finlandia y China. Se especula con una "D3x" o algo... mayor.
 
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Leica M8: a prueba PDF Imprimir E-mail
Un artículo de Valentin Sama   
domingo, 15 junio 2008
Article Index
Leica M8: a prueba
Recorrer o acariciar
Sobre el dorso
Menús
Ajustes
En la mano
El disparo
El visor: encuadres
La "mancha"
Medición
Calidad óptica
Objetivos: manejo
Objetivos: resultados
Objetivos: rendimiento
Calidad de imagen
Ruido y color
Conclusión


Medición

En nuestra opinión, el sistema de medición de la Leica M8 es para aquellos “que saben colocar” y ver “dónde caen” las cosas, según el lenguaje de Ansel Adams.

Algunos fotógrafos acostumbrados a las mediciones matriciales de sus SLRs, fotógrafos que a pesar de su gran experiencia profesional, pueden resultar “neófitos” para una Leica M8, experimentan –al principio– algunos resultados aparentemente erráticos en las exposiciones en encuadres consecutivos pero diferentes, dentro de una misma situación. Ello se debe a que ignoramos que uno debe leerse los manuales de instrucciones.
En el de la Leica M8, en la página 105 (versión en español), podemos leer que ...”la medición de la exposición se realiza a través del objetivo, con la abertura de diafragma de trabajo con intensa ponderación central”...

Esquema © Leica

En efecto: en la Leica M8 la medición es casi puntual central, y por tanto, debemos prestar atención a dónde “colocamos” la parte central del encuadre cuando pulsamos el disparador para activar la medición, puesto que la zona de la escena sobre la que recaiga será la que tendrá una gran influencia en la medición y en la exposición subsiguiente.
Esa atención deberá ser aún mayor en el modo de toma en automatismo de abertura (“A”), pues será inevitablemente menos reflexiva que la medición manual.
Un vistazo al gráfico aportado por la firma nos hará ver que pequeñas desviaciones (sobre todo en vertical), producen cambios en la evaluación de hasta 4 EV (“puntos de diafragma”) por debajo de la medición puramente central. ¿Alguien ha dicho que la Leica M8 no fuese una cámara para conocedores de “lo que se guisan”? Nosotros mismos, durante los primeros días con la M8 caímos en esa trampa potencial.

Por cierto: el hecho de realizar la medición a la abertura real de trabajo (“diafragma cerrado”) añade mucha más precisión a la medición, pues compensa posibles variaciones de la abertura real respecto a la simulada (cámaras SLR).

El sistema opera en TTL analizando la luz reflejada por la lámina central del obturador planofocal. En base a esa decisión de ingeniería, la medición está fuertemente enfatizada, especialmente en el sentido vertical. Una vez sabido y aunque no existan marcas delimitadoras en el visor, se le puede sacar a ese sistema un partido notable. A ello puede ayudarnos el hecho de que disponemos en el visor de un aviso de en qué momento de nuestra pulsación sobre el disparador se ha fijado la medición y la exposición: aparece una “pestañita” luminosa arriba y la izquierda del tiempo de obturación indicado.{mospagebreak title=Captor: idiosincrasia}


Captor: idiosincrasia

Desde su presentación hace aproximadamente un año y medio, se ha escrito y hablado mucho acerca del captor de la Leica M8, sus características e idiosincrasia. Poco queda por añadir, excepto nuestro punto de vista.


© Leica

Cuando los responsables de Leica finalmente tomaron la decisión de fabricar una Leica M digital, se enfrentaron a una difícil disyuntiva: mantener la compatibilidad con las ópticas Leica M preexistentes o crear un sistema enteramente nuevo, con objetivos telecéntricos adaptados al nuevo medio digital.
Lo segundo hubiese representado una ruptura absoluta con el concepto Leica M de durabilidad y no obsolescencia, por lo que –sin descartar ese sistema para un futuro– se optó por la compatibilidad.
Puesto que existen objetivos Leica M desde los años 50, y casi ninguno de ellos es ni retrofoco ni telecéntrico, y el “ángulo de ataque” de los rayos de luz es (sobre todo para los angulares) especialmente problemático sobre los captores digitales, se optó por un ingenioso sistema de compromiso: adaptar la arquitectura del captor para esos ángulos de incidencia poco ortogonales. Y un compromiso... es un compromiso entre varias opciones “mejores”.
Primeramente se calculó el tamaño más idóneo para la situación –también para el tiempo– optándose por el de tamaño de 18 x 27 mm (1.5:1), para 10,5 megapíxeles, lo que supone un factor de 1,33 x, más favorable que el 1,5 x de los captores APS-C.
A continuación se pidieron al fabricante (Kodak), una serie de costosos cambios en la arquitectura habitual. Ello afectaba al filtro de infrarrojos, al de paso bajo y a la disposición de las microlentes.

© Leica

En el captor de la Leica M8 las microlentes se ubican ligeramente desplazadas conforme se alejan del centro hacia las esquinas del captor y con ello se mejora la captación de luz periférica aún con objetivos angulares no retrofoco ni telecéntricos.
Para los filtros citados, se crearon versiones muy delgadas, a fin de el espesor de las láminas de vidrio y las multicapas de interferencia afectasen lo menos posible a esos rasantes haces de luz.
Finalmente, y esa es otra pequeña proeza de diseño, se inventó un sistema de “caracterización” y comunicación entre objetivos y cuerpo de cámara. Pero eso lo dejaremos para más adelante.

Como consecuencia de ese menor espesor del filtro contra la radiación infrarroja, su grado de eficacia se ve reducido, y en determinadas situaciones, los resultados se dejan notar como una respuesta de color ligeramente alterada para la reproducción cromática de determinados sujetos, especialmente fibras sintéticas o pinturas negras.
Quizá debido a una reacción tardía por parte de Leica ante ese fenómeno, ha recibido no pocas críticas, especialmente por parte de aquellos... que no son propietarios de una Leica M8.

El filtro IR/UV opera por interferencias, no adolece de factor y es sorprendentemente camaleónico: ahora se ve rojizo...


Ahora, verdoso, casi no se ve...


Y ahora.....

Una vez descubierto este “problema” para unos y “particularidad” para otros, la reacción final de Leica fue limpia y clara: ofrecer unos (costosos) filtros infrarrojos para colocar sobre el objetivo cuando el usuario lo considerase oportuno y si lo consideraba así. Sin factor de absorción, se combinan con una actualización de firmware que permite optar por “reconocer” o no el uso de filtro. La opción primera evita la posible aparición de tonalidades verdosas hacia las esquinas con los objetivos angulares y la combinación con el filtro. Según tenemos entendido, Leica regala o regalaba a cada poseedor de una Leica M8 dos filtros de diámetro a elegir (según objetivo). Imaginamos que ahora, el tema "se da por sabido", y dado los costoso de la operación –entre 100 y 150 € por filtro, según el diámetro–  (según el mismo Sr. Kaufmann...) la campaña se habrá dado por finalizada.
En nuestra humilde opinión, si Leica se hubiese anticipado, al presentar la M8, en este sentido, mostrándolo como parte del concepto de la cámara y no como una respuesta a un “descubrimiento” de un problema por parte de los usuarios, se hubiese ahorrado unos cuantos comentarios negativos.

Porque existen unos pocos aspectos no solo “curiosos” sino potencialmente positivos.
Por un lado, personalmente y mucho antes (años) de aparecer la Leica M8, ya habíamos podido observar que los captores de las SLR digitales (distintas marcas) que utilizábamos para nuestro trabajo ya adolecían de una incompleta corrección del infrarrojo. Los metales pavonados de las cámaras que fotografiábamos nos lo dejaban ver. Una corrección selectiva en Photoshop, de más magenta que rojo nos solucionaba el problema.
Suponemos que no somos los únicos que nos habíamos dado cuenta, pero... al no tratarse de un “patinazo” de Leica, no se habían publicado comentarios más o menos fuertes al respecto....

La cosa está clara: en el “estado del arte” digital del momento, si se desea poder emplear una cámara de telémetro, compatible con los objetivos del sistema M, quizá nuestras “joyas personales” desde 1954, debemos estar dispuestos a realizar alguna concesión.


Esta combinación, con un Leica Elmar 5 cm f/3,5 en níquel, de aproximadamente 1932, es solo para expertos: al ser el objetivo retrátil, si lo introdujésemos hacia dentro, o lo tratásemos de montar retraído, podríamos dañar la cámara. Pero no es menos cierto que podríamos tratar de emular a Rober Frank, hoy, con nuestra Leica M8.

Esta otra, con un angular Leica Elmar 35 mm f/3,5 de poco más tarde, en cromo, no supone riesgo alguno.


Y... ¿por qué privarnos  del escalofrío de usar un "ruso", un Júpiter 8,5 cm f/2 sobre la Leica M8?
Todos ellos, mediante un sencillo adaptador, con el enfoque por telémetro, medición y exposición perfectamente funcionales


Ello no quita, para que en un futuro no inmediato ni muy próximo, quizá se pueda fabricar una “Leica M9”, con captor de 24 x 36 mm o de 24 x 32 mm, un captor que además no necesite para esos casos citados, de protección adicional infrarroja sobre el objetivo. Desde luego no costaría lo que cuesta una Leica M8, que no es precisamente poco, sino bastante más.

Por otro lado, y entrando en el aspecto de lo potencialmente positivo... ¿no estaríamos dispuestos a pagar algo más por un sistema de captor o sensor que registrase algo más que la radiación visible? ¿No gustan los especialistas, de cargar sus cámaras con emulsiones en blanco y negro superpancromáticas o infrarrojas? Pues bien, para fotografiar en blanco y negro con la M8, ya disponemos de ese captor de sensibilidad espectral extendida, sensibilidad que podemos reducir o limitar mediante el filtro externo opcional, Los que trabajan con archivos en blanco y negro a partir de la Leica M8 comentan que esa sensibilidad extra infrarroja hace maravillas para abrir las sombras.
Una cosa está clara: “no se puede repicar campanas e ir en la procesión”.

Captor: sensibilidad
Siguiendo con la idiosincrasia de la M8, su captor ofrece sensibilidades ISO menos comunes en lo digital. Así, en lugar del esquema clásico de 100, 200, 400 800, 1.600 y 3.200 ISO, en la Leica M8 disponemos de los ajustes de 160, 320, 640, 1.250 y... 2.500 ISO.
No existen ajustes intermedios y más adelante hablaremos de rendimiento y ruido.

Última actualización ( martes, 17 junio 2008 )
 
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