|
Un artículo de Valentin Sama
|
|
domingo, 15 junio 2008 |
|
Página 12 de 17
Objetivos: manejo
Diseñar un objetivo para cámaras telemétricas como las Leica M tiene
una dificultad añadida a la meramente óptica: sus barriletes deben
ofrecer un tamaño (longitud, y especialmente diámetro) lo más contenido
posible, cara a no interferir (en exceso) en la ventana del visor.

Como consecuencia de ello, tomar uno de estos objetivos en nuestra mano
por primera vez suele representar toda una sorpresa y experiencia: son
pequeños y relativamente pesados. Se deja notar la calidad en esa
primera impresión táctil. Aquí no estamos ante objetivos de juguete,
fabricados en plástico en una lejana “granja”, con una construcción que
permita regalarlos “en kit”.
Cuando los presentamos sobre la montura Leica M y los acoplamos con un
recorrido muy corto y sin juego resultante alguno, esa sensación de
confirma, y se refuerza cuando comprobamos que con una sola mano se
puede desacoplar el objetivo.
Acto seguido podemos recuperar sensaciones quizá perdidas, como son
accionar un auténtico aro de diafragmas. Existen medios “clic” entre
cada valor de abertura, excepto –lógicamente– entre f/2,5 y f/2,8. Algo
que por obvio puede pasar desapercibido es que, por tacto, sin mirar la
cámara, podemos “saber” que valor de abertura estamos ajustando, algo
muy distinto del caso de una cámara electrónica, con rueda “sinfín” de
ajuste.
Pensamos que a estas alturas no hará falta comentar que el tacto de ese
aro de diafragmas y sus “clics” es perfecto. Por cierto: el numero de
palas del diafragma de estos Summarit-M es muy elevado, de entre 9 y 11
lo que repercute también en esa “calidad de imagen” antes comentada.
Enfocar a mano uno de estos objetivos representa una experiencia
similar a la anterior: suavidad sedosa pero con una firmeza a prueba de
deslizamientos casuales, ausencia de juegos....
Entendemos que en alguna ocasión podamos echar de menos un autofoco
eficaz, pero es que con el sistema telemétrico estamos hablando de otra
experiencia de fotografiar distinta.

A f/11, profundidad de campo desde 3,75 metros a
infinito...
Y para los que que se nos cayeron los dientes de leche fotografiando, y
aprendimos a usar las escalas de profundidad de campo –y el enfoque por
estimación, a falta de otra cosa– encontrarnos con auténticas escalas
de profundidad de campo, es “la guinda”. Para todos los Summarit-M
existen marcas para f/16, f/11, f/8 y f/4, lo que nos ofrece buenas
oportunidades de ejercer nuestro propio control sobre unos de los
parámetros que solo nos ofrece la fotografía y no la visión: el enfoque
selectivo o la gran profundidad de campo.
Y es que, aquí, en el fondo estamos hablando de control, sin grandes
adornos, pero rápido y efectivo.
Los objetivos Summarit-M de 35 y 50 mm emplean elementos comunes para
aro de diafragma y de enfoque, y diferentes a estos, pero iguales entre
si, los de 75 mm y 90 mm. Otro tanto ocurre para los diámetros de
filtro utilizados, que son de 39 mm para los dos primeros, y de 46 mm
para los segundos.
¿Echamos en falta algo en estos Summarit-M? Si, pero sabemos que no es
viable mecánica y económicamente para esta serie de objetivos:
parasoles extensibles incorporados.
|
|
Última actualización ( martes, 17 junio 2008 )
|