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Leica M8: a prueba PDF Imprimir E-mail
Un artículo de Valentin Sama   
domingo, 15 junio 2008
Article Index
Leica M8: a prueba
Recorrer o acariciar
Sobre el dorso
Menús
Ajustes
En la mano
El disparo
El visor: encuadres
La "mancha"
Medición
Calidad óptica
Objetivos: manejo
Objetivos: resultados
Objetivos: rendimiento
Calidad de imagen
Ruido y color
Conclusión


Objetivos: rendimiento


Resolución
Recordemos, una vez más, que los valores aquí ofrecidos, al tratarse de una cámara digital, son el resultado de la resolución del objetivo en interacción con las características del captor y las propias del procesado del archivo resultante. Sobre otro captor y sobre película, los resultados podrían ser distintos.

Leica Summarit-M 35 mm f/2,5
Al igual que el resto de los Summarit-M ahora probados, este objetivo, ofrece un perfil de resolución bastante “plano” con pocas diferencias de centro a esquina y también de máxima a mínima abertura. A pesar de ello, y como es lógico dada su vocación angular, pero que sobre la M8 equivale a un “normal” algo más corto de lo habitual (46,55 mm), acusa, para las esquinas, una resolución algo menor respecto al centro para las esquinas y ello para las aberturas de f/2,5 y f/2,8. La recuperación es muy rápida ya para f/4, alcanzándose los mejores valores de conjunto para f/5,6 y f/8.
Solo para f/16 decae ligeramente por efectos de la difracción.
Según una filosofía muy querida desde siempre a Leica, se trata de poder ofrecer al usuario una mínima variación de calidad –dentro de lo posible– de esquinas a centro.

Lo más sorprendente de este objetivo, algo común al resto de los Summarit, con ligera excepción para el de 50 mm f/2,5 es la práctica total ausencia de aberración cromática y astigmatismo, así como un elevado contraste que se mantiene para todas las aberturas. Es en este terreno especialmente donde destacan estos Summarit-M y ello, unido al elevado numero de palas en el diafragma, es probablemente lo que permite ofrecer un bokeh de una belleza que no veíamos desde los tiempos de la fotografía analógica.
Sin duda, la elaboración específica del captor tiene su influencia. En una próxima segunda parte de esta prueba de la M8 tendremos ocasión de comprobar hasta que punto del captor es o no un factor limitador de la resolución.

En lo que respecta al viñeteado, nos encontramos ante una sorpresa aunque bien mirado, si debemos tener fe en la tecnología, tal sorpresa no debiera serlo.

Si observamos el gráfico de caída de iluminación de centro a esquina, podemos ver que es de valor discreto para un angular, con algo menos de un 25% para la abertura máxima, de un 11% para f/2,8 y de 5 o 6 % para 5,6, punto desde el cual se estabiliza. Sin duda un buen valor para un angular, si bien no estamos (con la M8) explotando las esquinas a fondo, pues este objetivo, como el resto, cubre el 24 x 36 mm.
Ahora bien, estamos viendo el gráfico para el objetivo “sin caracterizar”, esto es, desestimando la comunicación entre el objetivo y la cámara, por medio de la codificación óptica.
Ahora debemos observar el gráfico para el caso de activar la caracterización....

Y podremos observar que el firmware de la cámara tan solo deja un casi inapreciable 9 o 10% residual para la plena abertura de f/2,5 anulando por completo el viñeteado, llevándolo a cero ya desde f/4.
Esta misma pauta la hemos podido observar para los objetivos de las focales de 50 mm, 75 mm y 90 mm, con el factor añadido de que ya de partida, esos objetivos gozan de un viñeteado natural más bajo.
Un gran invento con un gran resultado, y salvo para algún efecto estético deseado, no vemos razón para no llevar siempre activada la caracterización o “”Detección de objetivo on”, lo que puede hacerse con la opción de “con filtro” o “sin filtro”. Además, no hemos constatado influencia de ese procesado sobre la velocidad de toma, incluso en secuencia. En ese modo, por cierto, hemos podido certificar los 2 f.p.s. anunciados por Leica.





El sistema de codificación óptico es sorprendentemente ingenioso por lo –aparentemente– sencillo. Un sensor optoelectrónico en el lado de la montura de la cámara es capaz de "leer" las "manchas" blancas o negras en la montura de cada objetivo. Las combinaciones posibles son suficientes para "caracterizar" todos los objetivos Leica M que lo necesiten, modernos o antiguos. Para estos últimos, se ofrece una "tarifa plana" para el cambio en fábrica de la montura. Esa caracterización permite al firmware de la cámara compensar posibles viñeteados ópticos y otros parámetros.


Para el Summarit-M 50 mm f/2,5 encontramos una pauta muy similar a la del Summarit-M de 35 mm f/2,5, si bien existe algo más de uniformidad entre centro y esquinas.
De los cuatro Summarit-M probados, este es el único que mostraba un ligero nivel de aberración cromática, casi inapreciable en el centro, medible en las esquinas. De nivel muy bajo, casi constante para todas las aberturas. Esa aberración cromática se deja retirar por completo, desde el DNG, con la opción “Correcciones de lente” (sic) de Photoshop.


Para el Summarit-M 75 mm f/2,5, dada su particular focal media, y como era de esperar, se consigue el “rendimiento Leica más elegante”, prácticamente de “tarifa plana”, con niveles de resolución no solo más altos sin casi absolutamente uniformes. Ausencia de aberración cromática y astigmatismo, contraste elevado y viñeteado cero (con caracterización)... un objetivo redondo.


Por su parte, y no es de extrañar, el Summarit-M 90 mm f/2,5 ofrece un rendimiento muy “paralelo” al del Summarit-M, aunque su fórmula óptica es diferente, lo que se aprecia por ese ligero “pico” de rendimiento para f/4.


© Manuel San Frutos

¿Nos hemos dejado algo?
¡Por supuesto! La distorsión... puesto que no aparece.
Sin duda será medible, pues no hay objetivo para uso no gubernamental que esté libre al 100% de ella, pero una de las mejores virtudes de estos Summarit-M aparte de las ya largamente mencionadas, es la ausencia de distorsión y ello junto con algo no cuantificable, que es el bokeh o “la belleza y armonía de las partes desenfocadas de la imagen”. Todo un lujo a un precio asumible para tratarse de un producto Leica.

Personalmente, pensamos que “nos sobra” el 90 mm f/2,5 y a cambio nos encantaría ver un Summarit-M de 24 mm (equivalente a un 32 mm), y puestos a soñar, un Summarit de 21 mm (equivalente a un 28 mm), si bien es verdad que resultaría difícil hacerlos con luminosidad f/2,5.

En relación a estos muy interesantes cuatro objetivos Summarit-M ahora disponibles, podemos recordar una circunstancia comercial nada desdeñable, y es que, solo hasta el día 30 de junio, existe la posibilidad de hacer distintas combinaciones de “kit” a un precio más favorable. Para los que “no se conformen” con esos Summarit-M, se ofrecen también combinaciones con Summicron y Summilux, de mayor luminosidad y precio.

Última actualización ( martes, 17 junio 2008 )
 
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