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Nikon sería Nº 1 en volumen de ventas en Europa, Reino Unido y Japón en cámaras réflex monoculares según una fuente fiable. Igualmente, desde 2004/2005 su incremento en ese aspecto habría sido del 333%. El éxito de modelos como la D3 podría haber influido en la bonanza actual.
 
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Leica M8: a prueba PDF Imprimir E-mail
Un artículo de Valentin Sama   
domingo, 15 junio 2008
Article Index
Leica M8: a prueba
Recorrer o acariciar
Sobre el dorso
Menús
Ajustes
En la mano
El disparo
El visor: encuadres
La "mancha"
Medición
Calidad óptica
Objetivos: manejo
Objetivos: resultados
Objetivos: rendimiento
Calidad de imagen
Ruido y color
Conclusión



En la mano

Para los conocedores de las Leica M, poco habría que añadir referente a esta M8, y quizá la mejor alabanza que podemos hacer en ese sentido es que la M8 se comporta casi como cualquier otra Leica de la serie M, todas ellas “analógicas”.
Pero como no todo el mundo está familiarizado con ellas.... allá vamos.

En la mano, la Leica M8 sorprende inicialmente por la sensación de rotunda solidez que aporta el conjunto de su tamaño relativamente pequeño, la ausencia de profusión de botones y mandos y finalmente, su peso: 830 gramos con un Summarit 35 mm f/2,5 y lista para “el combate”, con batería tarjeta, tapa del objetivo y correa original.
La siguiente sensación, para un recién llegado al sistema M, es que a la Leica M8 le falta algo de “grip” en el lado derecho. Se lleva con más seguridad con la correa, especialmente por parte de aquellos que están más acostumbrados a las SLR digitales, con su ya conocida empuñadura.. Esta es una característica común a las Leica M, y de hecho, la firma dispone en su catálogo de una pequeña empuñadura accesoria (195 €). Pero no es menos cierto que una Leica M pierde un poco de autenticidad si comenzamos a añadirle ese tipo de accesorio.

Inmediatamente, todo a la vista: dial de tiempos de obturación, abertura de diafragma (sobre el barrilete de objetivo), distancia de enfoque e incluso, si, escala de profundidad de campo. No es improbable que más de un recién llegado desde el mundo SLR digital, tenga que que estudiar cómo se maneja esa práctica escala, que, por ejemplo, nos permite llevar la cámara preenfocada, para poder realizar un rápido disparo, con la seguridad de conocer la gama de distancias a la que disfrutaremos de una nitidez suficiente.



En lo que respecta a la parte correspondiente a la toma digital, ya nos hemos expresado antes: esta Leica M8 aporta una interfaz de usuario que nos parece mucho más sencilla, intuitiva, elegante y rápida de usar que las más habitualmente utilizadas por las SLR digitales. Decididamente “leicalike”.

Supongamos que previamente hemos seleccionado, bien un perfil de usurario preexistente, bien un modo de toma (siempre DNG + JPEG Fine para nosotros), un valor ISO y un ajuste de blancos: nos echamos la Leica M8 al ojo, enfocamos mediante el telémetro y la colaboración de la sedosa helicoidal del objetivo (en nuestro caso un Summarit-M) y pulsamos ligeramente el disparador....
Se ilumina el tiempo de obturación que va a introducir la cámara (estamos en “A”) y aumentamos la presión sobre el disparador.
El recorrido es limpio, sin durezas, y sin embargo, tras unos pocos disparos de práctica, pronto seremos capaces de “notar” de “saber” en qué punto de presión se va a producir el disparo. Es simplemente magnífico: se trata de una sensación que habíamos perdido en gran parte con los disparadores más “eléctricos” de las cámaras hoy día más al uso.

Última actualización ( martes, 17 junio 2008 )
 
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