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Un artículo de Valentin Sama
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domingo, 15 junio 2008 |
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El disparo
Y ese disparo.... pasará a la historia como “el disparo de la primera
M8”. Resulta difícil de describir y a unos gusta y a otros no: desde
luego, no se parece en nada al disparo clásico de una Leica M, desde
una M7 (electrónica) a una MP (mecánica). Ello se debe, no al hecho de
que la Leica M8 sea una cámara digital y las otras M analógicas, sino a
las características del obturador utilizado.
Si en las Leica M anteriores el obturador empleaba cortinillas de seda
engomada, de recorrido horizontal, el nuevo de la Leica M8 es de
recorrido vertical y emplea láminas compuestas. ¿Dónde radica realmente
la diferencia fundamental?
En dos parámetros clave:
a) Donde el obturador de las Leica M anteriores a la M8 ofrece un
tiempo de 1/1.000 de segundo como más breve, y un tiempo para la
sincronización para flash de 1/50 de segundo, el nuevo obturador de la
Leica M8 ofrece nada más y nada menos que 1/8.000 de segundo y 1/250 de
segundo respectivamente.
b) Donde en las anteriores Leica M el fotógrafo arma el obturador
mediante una palanca mecánica externa, la Leica M8 lo hace
eléctricamente, mediante un motor interno, pues no existe palanca
externa para el armado del obturador/avance de la película.


El obturador es de laminillas, y la central, blanca, es la
responsable de la fuerte preponderancia central de la medición. La
palanca con el rodamiento, en la parte inferior, es sobre la que
actuará el motor eléctrico para remontar. Foto del despiece © Leica
Así, el sonido o “tacto” del disparo se descompone en dos fases: la del
disparo en si y la del armado.
El sonido de la primera fase es corto, contundente, breve, más redondo
que seco, y suena a calidad y buen ajuste.
Por su parte, el de la segunda fase es una combinación de motor
eléctrico y remontaje mecánico: igualmente redondo, de calidad. En
tiempos breves de obturación, lógicamente resulta más difícil de
separar una fase de la otra.
En conjunto, la operación “suena a bueno”, pero... suena más que el
disparo de una Leica M clásica, analógica. Y eso no gusta a todos.
Y sin embargo, “no se pueden hacer tortillas sin cascar huevos”, y ese
es el precio a pagar por disponer de 1/8.000 de segundo y “avance
motorizado”.
Para un usuario de un sistema Leica M resulta muy interesante poder
disponer de tiempos tan breves en su cámara, y veamos alguno, más allá
de la simple capacidad de “detener” el movimiento de un sujeto.
A pleno sol, con los 160 ISO mínimos que ofrece la Leica M8, con un
obturador limitado a 1/1.000 de segundo (del tipo convencional),
podríamos abrir el diafragma de un objetivo hasta aproximadamente
f/8-5,6. No más, so pena de riesgo de sobreexposición.
Y sin embargo, dada la proverbial calidad óptica de los objetivos Leica
M, un fotógrafo podría querer utilizar a su ventaja el mundo de las
grandes aberturas, para un enfoque muy selectivo, más que probablemente
en este caso, con un bello bokeh... del que hablaremos más adelante.
Bien, para llegar al f/2,5 de un Summarit, necesitaremos –en las
condiciones citadas– aproximadamente.... 1/8.000 de segundo.
¿No les parece atractivo usar a pleno sol una abertura del entorno de
f/2,8 o f/2,5? ¡Hay que probarlo!
Sin embargo, tal como hemos comentado, a algunos usuarios del sistema
Leica M, ese nivel sonoro de la Leica M8 se les antoja demasiado
elevado, y preferirían disponer solo de 1/4.000 o incluso de 1/2.000 de
segundo a cambio de un disparo algo más suave. Y es posible, que en un
futuro, Leica les complazca en ese aspecto. Y sin embargo, para
nosotros, el sonido de la Leica M8 es el correcto dadas sus
características, y no estamos muy seguros de que estuviésemos
dispuestos a prescindir del valor de 1/8.000 de segundo.
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Última actualización ( martes, 17 junio 2008 )
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