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Un artículo de Valentin Sama
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jueves, 03 enero 2008 |
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Autoenfoque
y otros detallesA
falta de un sistema fiable, repetible y homologable de comprobación de
la efectividad del autoenfoque en seguimiento continuo, y a la vista
están los recientes “affaires”, por nuestra parte debemos conformarnos
con sensación más subjetivas que técnicas.
Con los dos
objetivos
probados, la D3 enfoca en la línea tradicional de todas las Nikon AF
que han pasado por nuestras manos (y son unas pocas): correctamente,
con alguna que otra frivolidad de “hunting” si dejamos conectados todos
los puntos de enfoque por selección automática de la cámara. Como con
toda SLR que se precie, si optamos por “tomar los mandos” y
seleccionamos un solo punto (el central, por ejemplo), y “fijamos y
recomponemos”… saldremos ganando.
Por otro lado,
dadas las
cortas focales de los objetivos probados, no se puede pedir que exista
una buena discriminación del punto de enfoque, por lo que, por nuestra
parte, el tema queda un poco en el aire, con la vaga sensación
subjetiva de que existe espacio para la mejora.
Nos gusta
menos lo
que apreciamos desde la introducción de la D200, y es la
“sobreiluminación en rojo” del área general de la pantalla de enfoque,
por influencia de la iluminación del punto o puntos activos. Sin duda
parece deberse al sistema LCD elegido para ese dispositivo.
Entre
las ausencias de esta D3, podríamos caer en la tentación de apuntar la
falta de estabilización en el cuerpo, lo cual sería probablemente
injusto, puesto que Nikon dispone de objetivos estabilizados y además
con esas calidades a altos ISO no parece hacer realmente falta. Un
objetivo zoom polivalente de tipo VR y con buena luminosidad sería el
siguiente sueño de un flamante poseedor de una D3.
Pero
la más
“visible” es la ausencia de un sistema de prevención del polvo sobre el
captor. A las tomas realizada a f/16 y f/22 (por ejemplo en
algunas de las tablas de color), algunos pelillos y motas hacían acto
de insidiosa presencia.
Al parecer, el hecho de que la D300
incorpore un vibrador y la D3 no, se debe más a una cuestión de tiempo
de desarrollo que de opción tecnológica: la D3, un proyecto más
complejo habría comenzado antes que el de la D300, cuando por parte de
la firma esos sistemas eran considerados oficialmente como un argumento
más bien comercial.
Dado el resto de grandes
bondades de esta
cámara, se le podría llegar a perdonar: siempre cabe el consuelo,
además, de que al ser más grande el captor, llegado el caso es más
fácil “trastear” sobre el mismo con las “mopas” y “fregoncillas” al uso.


La batería
está bien diseñada –merced a sus formas– para un equilibrio entre
altura física y capacidad en mAh

Esta D3 no
es de juguete: obsérvese la diversidad y dimensionado de puertos, así
como el profundo sellado de las cubiertas
 
La
cubierta de goma del zócalo para el cable de sincronización para flash
externo está tan bien integrada que casi parece formar parte del cuerpo
de la cámara
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Última actualización ( viernes, 04 enero 2008 )
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