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Un artículo de Valentin Sama
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jueves, 03 enero 2008 |
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En la manoEn
la mano, junto con uno de los nuevos objetivos “FX”, tal como el 12-24
mm f/2,8 G ED, la D3 es una cámara indudablemente pesada, al superar
los dos kilos y medio en estado operativo. La verdad es que si
comparamos sus dimensiones con las de la Nikon F profesional del año
1963 los menos veteranos se podrán sorprender. No es menos cierto que
si le acoplásemos a esa Nikon F uno de los motores de alta velocidad de
la época, ambas se aproximarían algo más en dimensiones.
El
disparo es de sonido seco, pero de calidad, con un mínimo tiempo de
oscurecimiento del visor (“mirror blackout”): aquí se respira
profesionalidad a tope. De hecho, la firma ofrece los siguientes datos:
–
Oscurecimiento del visor: menor de 75 milisegundos
– Paralaje
o retardo de disparo: 42 milisegundos
– Retardo de puesta en
marcha: 12 milisegundos (depende de las tarjetas)
En
situaciones de disparo rápido, si se fotografía con sensatez, resulta
difícil rebosar el buffer o memoria intermedia, y eso que la D3 es
realmente rápida: según nuestras propias pruebas, a formato
completo, en RAW + JPEG, con una escena de contenido intencionadamente
prolijo, sobre una tarjeta de alta velocidad, la cámara realiza al
menos 10 fotogramas en 2 segundos antes de detenerse, lo que parece un
resultado muy bueno, sobre todo teniendo en cuenta la rápida
recuperación.
Estos valores parecen coherentes con los
anunciados
por la firma, que se sitúan en los 11 fotogramas/segundo con AF para el
formato reducido “DX” y en los 9 para el “FX”.
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Última actualización ( viernes, 04 enero 2008 )
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