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Un artículo de Valentin Sama
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lunes, 28 julio 2008 |
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Live-View
Creo que pronto nos cansaremos de recordar, a Nikon y otros
fabricantes, la mofa y befa a que sometían este invento de Olympus (y
en otra forma, un poco antes, de Fujifilm) antes de incorporarlo a sus
propias cámaras como una importante función más de serie. Y
precisamente a las cámaras profesionales de más alta gama. Así son las
cosas.
En nuestra experiencia actual con la D700 no nos ha parecido encontrar
diferencias notables con el sistema ya disponible en la D3. Se dispone
de dos modos Live-View específicos: “A pulso” y “Trípode”
Modo “trípode”
En este modo, una vez montada la cámara sobre el trípode, pulsamos el
disparador, el espejo sube, se bloquea en posición alta y se inicia el
Live-View. En la pantalla o monitor posterior, y merced a su
gran resolución y calidad, podemos ver una nítida imagen de aquello que
está captando el sensor, en vivo.
Bajo este modo, y mediante el conmutador de cuatro vías, podremos
recorrer lo ancho y alto del fotograma y ello aun cuando estemos ya en
el modo de visión aumentada. Accederemos a tipo de visión con lupa
mediante el pulsador correspondiente de la ristra de la izquierda del
monitor. Podremos enfocar a mano, con toda precisión, si el conmutador
está colocado en enfoque manual. Con objetivos AF-S, independientemente
de la posición del conmutador sobre el objetivo.
Si en la situación anterior, pulsamos y mantenemos pulsado el botón
“AF-ON”, se inicia la acción del “autoenfoque por contraste”, invento
introducido en las SLR digitales por Panasonic, con su L-10, enfocando
por pasos, de forma lenta pero precisa, empleando para ello los datos
del propio captor en lugar de los del módulo autofoco de la caja del
espejo.
Al igual que e el caso de la D3, en este modo, el sistema siempre “se
pasa” ligeramente del punto óptimo de enfoque, para –acto seguido–
retroceder y afinar de nuevo. Debe ser una cuestión meramente
subjetiva, pero en la D700 el sistema nos ha parecido más parsimonioso
aún que en la D3.
Si ahora deseamos ya realizar la toma, pulsaremos el disparador de
nuevo, y con un apreciable tableteo de movimiento de espejo y
obturador, se produce la exposición.
Modo a pulso
La diferencia fundamental de este modo de Live-View respecto al de
“Trípode” radica en que, si en el último momento, para por ejemplo
fotografiar por encima de nuestra cabeza, deseamos disponer de
autoenfoque, deberemos pulsar el ya conocido botón “AF-ON” (pulgar
derecho), y en lugar de producirse el autoenfoque por contraste, el
espejo cae, y se produce el autoenfoque por el módulo de autoenfoque
réflex de la caja del espejo. A continuación se pulsa el disparador
para obtener la imagen.
Esta secuencia es menos favorable que las correspondientes de Olympus o
Panasonic, pues requiere más “juego de manos”. y además, la cámara,
tras el disparo, no retorna de inmediato al modo Live-View, sino que
hay que liberar el botón AF-ON.
En esta D700, en ambos modos del Live-View podemos apreciar en el
monitor el efecto de la selección del ajuste de blancos, incluyendo el
de Kelvin, lo que resulta muy de agradecer.
Si bien no disponemos de histograma en vivo, ni tampoco podemos ver
reflejados los ajustes de compensación de exposición, de
exposición manual, o de profundidad de campo, en la D700 podemos gozar
–sobreimpreso en semitransparencia– el horizonte virtual: un
interesante avance, que ya se ofrece para la D3 como actualización de
firmware.
Parece de justicia decir que ninguna de las SLR actualmente en
producción ofrece la operatividad que introdujo en su momento la
Olympus E-330 (fuera de producción) con su sistema de doble captor. En
el modo “A” del Live-View, se puede disparar sin caída previa del
espejo, sin perder la visión, conservando la visión réflex y sin
retardo de tiempo en el disparo. Así son las cosas.
Sin embargo, falta mucho por mejorar en estos modos de Live-View, tanto
para la D700 como para la D3: cámaras mucho más económicas, como las
Olympus E-3, E-520, E-540 y Panasonic L-10 (y lo que venga), ofrecen
mayores refinamientos… salvo el horizonte artificial.
Y respecto a este horizonte artificial o virtual, podemos decir que
aunque es muy “tecno” y espectacular, su sensibilidad nos parece menor
que la de un “viejo” y buen nivel de burbuja bien manejado. Eso, si,
con el sistema de Nikon (y de Ricoh en su GX200) no se hace preciso
“escarbar” en nuestro bolso fotográfico en busca del dichoso accesorio…
Finalmente, hacer notar que si dejamos unos pocos minutos la
D700 con el Live-View en marcha, se produce un notable calentamiento,
que se transmite de forma muy apreciable desde el propio monitor a todo
el cuerpo de la cámara: no queremos ni pensar en la temperatura del
captor, bajo esas circunstancias, allá en el interior del aparato.
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Última actualización ( martes, 29 julio 2008 )
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