 Carl Zeiss presenta
su serie de objetivos “ZF.2”
una actualización de su ya conocida serie ZF de ópticas de altas
prestaciones en focales fijas y montura Nikon F.
La versión ZF.2 se caracteriza por incorporar ROM o CPU en el objetivo,
lo que ofrece –entre otros beneficios– el de poder gozar de confirmación electrónica de foco,
además de la visual.
De
esta forma, los objetivos Carl Zeiss destinados a las cámaras Nikon, se
encuentran ahora al mismo nivel de capacidad de comunicación con los
cuerpos de cámara que los más recientemente introducidos de la serie
ZE, para canon EOS.
Así, estas nuevas ópticas Zeiss ZF.2, soportan todas las funciones más
importantes tales como sistemas automáticos para el tiempo de
exposición, posición de abertura de diafragma y lógicamente,
programación.
La CPU también ayuda en el ajuste de exposición manual, incluyendo
aquellos cuerpos de cámaras que no son del todo compatibles.
Puesto que la óptica transmite ahora los datos EXIF tales como
fabricante, fecha, sistema de medición y exposición de la cámara, los
fotógrafos ya no necesitan fijar los parámetros manualmente.
Esta capacidad de manejo rápida y fácil de las ópticas ZF.2
rsultará especialmente útil bajo condiciones donde se requiere un
disparo rápido.
Todas las series, ZF.2, ZE, ZK (Pentax), Y ZS (Rosca M42) son de
enfoque estrictamente manual.
El
Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 es una de esas ópticas míticas desde
los tiempos de las no menos famosas Contarex y Rolleiflex (1), y ahora
está disponible,
en la nueva versión para Nikon, ZF.2.
Y aprovechando su introducción, hace unas pocas horas, estamos en
disposición ya de publicar su primera prueba técnica.
Como de costumbre, recordamos la importancia de leer los condicionantes
de las modernas pruebas sobre sensores digitales (2).
Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2.
Rendimiento óptico
Resolución
Como
puede apreciarse por el gráfico de barras que refleja la resolución en
pares de líneas por milímetro, el Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4
alcanza su máximo rendimiento para f/4 y f/5,6, cumpliendo la conocida
–pero no siempre fiel– regla de que “el máximo rendimiento de un
objetivo se alcanza cerrando dos puntos sobre su abertura máxima”.
Para
esos dos valores, el contraste de la imagen en el centro del fotograma
es extraordinariamente alto, con una virtualmente total ausencia de
aberraciones cromáticas.
Como puede verse, para esos mismos valores
de abertura, el nivel de resolución para las esquinas es igual de alto,
pero la imagen es menos limpia que en el centro, debido a la aberración
cromática para el eje amarillo/azul (Y/B). Ver gráfico correspondiente.
Siguiendo
con el gráfico, podemos ver que para los valores de abertura más
cerrados que los citados en primer lugar, esto es, para f/8, f/11 y
f/16 se produce una muy ligera caída, debida a la aparición de la
difracción.
Sin embargo, solo se produce una muy limitada pérdida de contraste para
f/11 y f/16 por ese orden.
Pero...
suponemos que este objetivo lo hemos adquirido o estamos considerando
adquirirlo –entre otras consideraciones– por su alta luminosidad, ¿no
es eso?
Veamos el rendimiento a las aberturas mayores.
A
f/1,4, la máxima abertura, la imagen en el centro ofrece, casi
sorprendentemente el mismo contraste y limpieza que a las mejores
aberturas citadas anteriormente, si bien es cierto que con algo menos
de resolución.
En las esquinas, la resolución se ve afectada por un
cierto nivel de astigmatismo, algo común en las ópticas de alta
luminosidad. Ese nivel de astigmatismo se va reduciendo hacia f/2 y
f/2,8, desapareciendo para f/4.
Pero a pesar de ello, los niveles de resolución son muy buenos para la
alta luminosidad y focal del objetivo.
Sobre la estética, la plástica de la imagen nos extenderemos luego.
Viñeteado
Probablemente
no hace falta recordar que el viñeteado supone una disminución de la
iluminación del objetivo sobre el fotograma desde el centro a las
esquinas. También en este caso, al igual que los resultados de
resolución y aberración cromática, el rendimiento viene afectado por la
combinación de objetivo y sensor.
En
el caso del Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 la caída de iluminación es
apreciable a plena abertura, situándose en aproximadamente un 37%, pero
se recupera dramáticamente ya para f/2 (19%), y estabilizándose a
prácticamente cero ya para f/2,8.
Podemos recordar que a efectos prácticos un 25% equivale
aproximadamente a un cuarto de punto de diafragma.
Aberración cromática
El
nivel de aberración cromática visible es prácticamente nulo para la
zona central a todas las aberturas e inapreciable para el eje cían/rojo
incluso en las esquinas, donde si que se aprecian valores para el eje
amarillo/azul, en ligera disminución desde la plena abertura de f/1,4 a
la mínima de f/16.
Ese
nivel de aberración cromática se deja ajustar bastante bien a partir de
los archivos RAW (NEF) en Photoshop, pero no al 100%.
Bokeh y plástica
¿Qué
podemos decir de las características plásticas de este Carl Zeiss
Planar T* 85 mm f/1,4, más allá de los puros y duros valores técnicos?
Avanzando acontecimientos, y resumiendo, podemos afirmar que es de una
belleza probablemente incomparable.
Como
puede verse, publicamos diversas tomas, obras todas ellas de Fernando
Marcos, dentro de una de sus especialidades, que es la fotografía
escénica.
En alguno de los casos, se ofrece la misma toma a
aberturas que van desde f/14 a f/8 o f/11, a fin de que los propios
visitantes puedan observar y compara cómo se desarrolla el bokeh, o la
“belleza y armonía de las zonas desenfocadas de la imagen”.
A
la plena abertura de f/1,4, la alta nitidez del plano enfocado, se
extiende –según la distancia de enfoque a poco más de 1 mm por delante
y por detrás del mismo, y a partir de ahí, las 9 palas del diafragma y
el cuidadoso equilibrio de aberraciones residuales (3) hace que el
resto de la imagen quede expresada en un suavísimo desenfoque y halos
que no tienen nada que ver con el “flare” o reflejos internos sino todo
lo contrario.
A esa abertura, dos caveat:
El enfoque es absolutamente crítico
Las
distancias mínimas (100 cm) no son el terreno ideal para el Carl Zeiss
Planar T* 85 mm f/1,4, pues para eso está el Carl Zeiss Makro Planar T*
100 mm f/2.
Lo más interesante, es que –a partir de ese valor de
f/1,4– especial por sus características de imagen, el efecto se puede
modular progresivamente a través de los pasos de f/2 y f/2,8, a partir
de los cuales, el rendimiento plástico podría considerarse más propio
de los objetivos de alta resolución y contraste: más convencional, pero
nunca vulgar.
Puestos
a ser críticos, podemos hacer la observación de que los ingenieros de
Carl Zeiss todavía podrian mejorar más la forma, el perfil de las 9
palas de su diafragma, a fin de conseguir una abertura aún más circular.
El enfoque
Como puede entreverse, tanto
por lo crítico del punto de enfoque a f/1,4 como por el propio nuevo
concepto de la serie ZF.2, con confirmación electrónica (en el visor)
del punto de enfoque, no nos encontramos ante una situación baladí.
Sobre
este tema, el del “focus shift” y las distintas aproximaciones al
enfoque de los objetivos sobre las modernas cámaras digitales, se habla
mucho y queda... mucho por hablar.
Nosotros vamos a comunicar
nuestras experiencias, estando seguros de no cerrar el tema, y sin
embargo estamos en disposición de poder afirmar que llevamos unos 30
años en el oficio de las pruebas técnicas, y que las
variaciones
de enfoque, inconsistencias de los planos focales, y otras muchas cosas
no nos pillan de sorpresa: ya se producían en las cámaras fílmicas (tal
como las denomina muy acertadamente Pedro Saura). No lo sabemos todo y
cada día aprendemos algo nuevo sobre este espinoso tema.
Tampoco
deben de andar muy seguros los ingenieros cuando uno de ellos, de una
gran firma, nos recomendó hace ya años.. “que a la hora de hacer
pruebas de sus objetivos no nos fiásemos del sistema de enfoque
de...¡sus cámaras!”
Se quedó mucho más tranquilo cuando le respondimos que... nunca lo
habíamos hecho...
El esquema óptico del objetivo, con sus masivas lentes, es
adecuado para un fino montaje de enfoque manual
Pues
bien, como con estos Carl Zeiss T* ZE, ZF.2, ZK y ZS el enfoque es
manual, podemos realizarlo en la forma más clásica, esto es, sobre la
pantalla esmerilada del visor, o bien por las más modernas del Live
View si la cámara lo permite, o también, mediante la amable y servicial
confirmación de “foco conseguido” por el “punto verde” en el visor.
Como
en todos los sistemas equivalentes de esta (Nikon) y otras marcas,
según las escenas y ocasiones, puede ocurrir que el punto verde de
confirmación de foco conseguido se ilumine coincidiendo con el punto
más nítido de enfoque visual según nuestra apreciación, o quizá un poco
después (más cerca en el caso de Nikon) o es posible que un poco más
tarde....
En suma: siempre existirá un cierto “margen de
incertidumbre”, tanto en el punto visual, como en el de confirmación,
como –por supuesto– si hubiese autoenfoque.
En nuestra opinión, la
confirmación electrónica de enfoque debe considerarse como una muy útil
ayuda, sobre todo en escenas de baja iluminación.
Aunque
no visible externamente, la nueva ROM incorporada en la serie ZF.2
permite gozar de confirmación electrónica de enfoque en el visor
Lo
que debiera hacer el fotógrafo es hacer pruebas con su sistema, y
determinar si el punto óptimo de confirmación está, bien justo cuando
el punto se ilumina por completo o cuando parpadea por proximidad
“antes” (más lejos en Nikon) o “después” (más cerca en Nikon).
Con
ello conseguirá resultados óptimos y por supuesto, esa técnica tiene su
equivalente en el enfoque visual. Vamos... ¡como toda la vida!
Con
nuestra unidad de objetivo –a estrenar– y una bien probada Nikon D700,
para sujetos tridimensionales se conseguía un enfoque algo más preciso
con el enfoque visual aparente al 100% y justo un poco antes de la
iluminación completa del diodo verde, al tiempo que con sujetos
totalmente planos (miras técnicas de nitidez), el enfoque óptimo ha
sido a través del punto verde de confirmación electrónica.
No podemos quejarnos de los resultados. (4).
El manejo
Con
sus casi 577 gramos y tan solo 85 mm de longitud, en la mano el Carl
Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2 ofrece ya de entrada una muy agradable
sensación de robustez, de pieza valiosa, a lo que se añade la
impresionante lente frontal y su diafragma de 9 palas, perfectamente
visible tras las tres primeras lentes de su esquema óptico, merced a
los buenos servicios de las capas antirreflejos Carl Zeiss T*.
Como
era de esperar, el enfoque –a lo largo de sus 255 grados de arco de recorrido– es suavísimo, pero con el justo toque de
dureza, al tiempo que los clics del diafragma encajan con excelente
tacto.
Este objetivo ofrece la segunda “mini-escala” de cortesía de
diafragmas para aquellos modelos Nikon clásicos que ofrecen dicha
escala en el visor por medio de un prisma óptico.
Sobre un cuerpo cmo el de esta Nikon D700, el objetivoes
muy compacto para su focal y luminosidad
Gracias
a su alta luminosidad y foco muy selectivo a f/1,4, el enfoque visual
se consigue con gran facilidad incluso en cámaras SLR con autoenfoque
dotadas con la pantalla estándar, no pensada en realidad para el
enfoque manual.
Con aquellas cámaras que permitan instalar una pantalla de enfoque
específica, deber ser una experiencia notable.
La versión anterior con el acoplamiento para el mando de
indicación de diafragma externo no AIS
Por
el contrario, se ha eliminado la ya poco estética pieza de acoplamiento
estilo Photomic, que siempre puede aplicarse (si se desea) a posterior
en taller. El aro de diafragmas dispone de una posición de bloqueo, en
la que debe acoplarse para el uso dle objetivo en aquellos modelos de
cámara en los que el diafragma se controla desde el propio cuerpo.
Sobre
una cámara réflex profesional, como puede ser una Nikon D3 o D3S o
incluso sobre la más contenida en peso y volumen D700, se genera un
conjunto muy equilibrado en reparto de masas, que se deja manejar con
absoluta efectividad.
Por su parte, la alta luminosidad, unida al
bajo ruido de los sensores de las cámaras mencionadas hacen que la
combinación sea imbatible –en su gama de focales– en situaciones de
baja luminosidad.
Para el nuevo vídeo en SLR
Tal como ya comentamos con ocasión de la reciente introducción del Carl
Zeiss Distagon T* 35 mm f/2, existe una realidad, y no es otra que por
muy buena que sea la calidad y refinamiento del diseño óptico, si el
montaje de las lentes no está a la altura, y la mecánica de enfoque del
sistema presenta juegos excesivos, todo el esfuerzo óptico realizado,
puede ser en vano.
Por contraste, para alcanzar un autoenfoque veloz
y a un tiempo preciso son necesarios desplazamientos cortos de un grupo
de lentes interno unidos a tolerancias mecánicas menos estrictas.
Aunque ello no proscribe buenos resultados, si que redunda –casi
indefectiblemente– en arcos de recorrido del aro de enfoque en un
ángulo muy reducido, lo que dificulta un fin enfoque manual.
En
parte debido a ello, la recientemente incorporada opción de grabación
de vídeo en casi todas las últimas cámaras réflex monoculares, está
teniendo como consecuencia que reciban una especial atención por parte
de los más exigentes fotógrafos, los objetivos Carl Zeiss de enfoque
manual y focales fijas.
Por contraste con la inmensa mayoría de
los objetivos existentes de producción actual, en los que el
autoenfoque no es fiable por actuar a impulsos, con un nivel
de ruido
de operación que es registrado de forma molesta por el
micrófono, y
con los que, además, si se opera a mano, el recorrido del aro es tan
corto o de tacto poco fiel que no resulta operativo para determinadas
transiciones, los objetivos Carl Zeiss de enfoque manual ofrecen un aro
de enfoque que gira, con tacto sedoso, a lo largo de un gran arco.
Pero
los Carl Zeiss no solo son muy apreciados para esa nueva aplicación,
sino para las más tradicionales, en las que el fotógrafo prefiere
ejercer el máximo control sobre su punto de enfoque, y además disfrutar
de la combinación de una buena mecánica, con diseños ópticos optimados
para digital, en combinaciones de focales fijas con alta luminosidad.
El parasol, ofrecido en serie, es en metal, con
acoplamiento a bayonetay un soberbio flocado interior
Conclusión
El
objetivo Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 es una carismática pieza de
óptica fotográfica que por propio merecimiento merece figurar en la
historia de la óptica fotográfica: hay otros Planar, con focales
ligeramente más cortas o más largas, pero la de 85 mm en luminosidad
f/1,4 es la de más personalidad.
Ahora, en la versión ZF.2 dotada de
ROM, que permite la confirmación electrónica de foco, se convierte
probablemente en el paradigma de la fusión entre lo clásico y lo
digital.
No existe objetivo que en un volumen tan contenido ofrezca
esa combinación de focal, luminosidad y prestaciones, con una personal
y modulable estética de imagen.
Eso sí, es para usuarios expertos no amantes del autoenfoque.
Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2
Ficha técnica
Focal: 85 mm (Para formato Nikon FX o “full frame”)
Ángulo de toma (FX): 29º diagonal/24º horizontal
Focal equivalente para formato DX: aprox. 127,5 mm
Abertura máxima: f/1,4
Abertura mínima: f/16
Numero de palas en el diafragma: 9
Clics: enteros y medios
Lentes/grupos: 6/5
Lentes especiales: No indicado
Distancia mínima de enfoque: 1 m
Área cubierta a esa distancia: 24 x 36 cm
Ø de rosca para filtros: 72 mm
Ø x longitud: 78 x 85 mm
Peso (ZF.2): 576,5 gramos
Peso (ZF.2) con tapas: 602 gramos
Peso del parasol: 47 gramos
Peso total: 649 gramos
PVPR: 965 € + IVA
Disponible también en monturas para Canon EOS (ZE), Pentax (ZK) y rosca
M42 (ZS)
Con confirmación electrónica de foco en ZF.2 y ZE
Los objetivos Carl Zeiss son distribuidos en España por Foto Técnica Import
Nota
oficial acerca de otras ópticas dentro de la nueva serie ZF.2
Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2
Galería
Todas © Fernando Marcos
www.fernandomarcos.com
Blog de Fernando Marcos

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Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2
Notas
(1) La historia
del Planar
merecería todo un artículo. Podemos comentar sucintamente que la
fórmula, en su primera versión, ya figuraba en los catálogos de la
firma entre 1890 y 1902, y que fué refinándose hasta alcanzar su
configuración mas moderna actual de "doble Gauss" y seis lentes, en
versiones de alta luminosidad. Precisamente otra de las ópticas míticas
de la historia de la óptica en general, y de la científica y
cinematógráfica en particular, es el Planar 50 mm f/0,7, diseñado para
la NASA, y empleado por Stanley Kubrick para rodar determinadas escenas
del film "Barry Lyndon".
(2) Sobre los Protocolos
de Prueba
(3)
La forma del orificio resultante de las palas de diafragma tiene una
gran influencia en el bokeh, y por lo general, un elevado numero de las
mismas (a partir de 7) genera una abertura muy circular, favorable a un
bokeh armónico. No obstante, la propia forma de las palas puede hacer
que una abertura sea más o menos circular para un numero determinado de
ellas.
Pero además, los
diseñadores ópticos suelen “jugar” con las
inevitables aberraciones residuales, a fin de crear un bokeh más
“dulce”. Los creadores japoneses suelen decantarse por esta segunda
opción, pero ignoramos hasta qué punto la fabricación en Japón de las
modernas ópticas diseñadas por los ingenieros de Carl Zeiss ha podido
influir en la plástica de imagen de estos objetivos. Al fin y al cabo,
hoy, el mercado manda.
(4) Existe una
poderosa razón técnica para
las ligeras discrepancias observadas en estos sistemas: en la mayoría
de ellos, el sistema de confirmación electrónico opera bajo condiciones
ópticas equivalentes a una abertura de diafragma de f/5,6 aunque
visualmente lo estemos haciendo (en el caso de este objetivo) a f/1,4.
Las discrepancias comentadas podrían ver del ligero “focus shift” de
f/1,4 a ese f/5,6 equivalente.
No obstante,
según los fabricantes,
el Carl Zeiss Planar T* 85 mm f/1,4 ZF.2 adolece de menos
desplazamiento de enfoque que otros objetivos equivalentes de firmas
“competidoras”.
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