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Un artículo de Valentin Sama
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jueves, 17 abril 2008 |
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"Vuelve el Kodachrome"
Nos hubiese gustado titular así esta prueba de la DP1, pero no nos
pareció correcto, dada la “perversión” que hubiese producido en Google
y otros buscadores. Quizá solo los que hayan apreciado la mítica
película puedan entendernos.
Al ajuste de 100 ISO, la combinación de nitidez real, acutancia,
separación, y color puro, casi un tanto ligeramente desaturado, o si se
prefiere, no excesivamente enfatizado, nos ha hecho recordar el
carácter de la primera película de Kodak para diapositivas en color, en
su versión de 64 ISO.
De hecho, la paleta de color que genera la DP1 es mucho más adecuada
para impresión fotomecánica, para aplicaciones profesionales, que la
que generan otras cámaras en el mercado.

En este ejemplo, puede apreciarse el alto "rango dinámico"
(ver luces y sombras y pintura de alto brillo), y también el nivel de
ruido en las críticas sombras para toda la gama ISO
© Manuel San Frutos
Podemos decirlo alto y claro: a 100 ISO, en tomas controladas a efectos
de comparación, y en los parámetros citados unas líneas más arriba, la
combinación de sensor y objetivo de la DP1 deja tiradas en la cuneta al
resto de cámaras compactas digitales que conocemos (ver fotos de
muestra del edificio de ladrillo).
Aún es más: los resultados son mucho mejores que los obtenidos con una
cámara digital SLR de última generación del entorno de los 12 a 14 Mp
de resolución, y ello incluye el nivel de aberración cromática, y
especialmente en el campo medio y esquinas del área de la imagen.
Evidentemente, aquí colaboran captor y objetivo, y la ausencia del
filtro de paso bajo es una bendición para la nitidez.
Para nosotros –es cierto que somos “raritos”– quizá esto bastase para
justificar el gasto de 800 € en una compacta para llevar encima.
Pero… ¿es suficiente?
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Última actualización ( martes, 22 abril 2008 )
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