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Carl Zeiss ZM Biogon T* 28 mm f/2,8
Un objetivo angular que ofrece su máximo rendimiento en líneas por milímetro para el centro ya prácticamente desde su abertura máxima, es ya digno de destacar. En efecto: su mejor valor de 80 l/mm para f/8 -notable para un angular- se ve escoltado por valores de 78 l/mm desde la abertura máxima de f/2,8.
A pesar de tratarse de un angular, para el que las esquinas forzosamente serán más difíciles de resolver, se superan las 50 l/mm para la máxima abertura, y en armoniosa ascensión se alcanzan ya las 70 l/mm para f/5,6 y las 80 l/mm para f/11.
El bonito esquema óptico del ZM Biogon T* 28 mm f/2,8 muestra su carácter casi simétrico.
Este esquema solo puede utilizarse libremente en cámaras no réflex, sin espejo, y garantiza un mínimo de distorsión. De hecho, en nuestras pruebas, este objetivo ha acusado una distorsión menor que la del ZM Planar 50 mm f/2, siempre dentro de la ya citada casi inapreciable presencia de ese defecto óptico. Para un angular, ello es aún más notable.
A pesar de que la resistencia del Biogon T* 28 mm f/2,8 a los efectos de la difracción es casi numantina, ésta hace finalmente acto de presencia para f/22, especialmente bajo la forma de un contraste claramente inferior.
Aunque es algo sabido para todo angular de 28 mm, debe recordarse que la abertura de f/22 debe representar solo un recurso para casos de necesidad extrema de profundidad de campo.
En lo que respecta a ausencia de distorsión apreciable, bokeh y otros parámetros, el Biogon T* 28 mm f/2,8 sigue las mismas pautas del Planar T* 50 mm f/2.
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