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Conclusiones
La cámara Zeiss Ikon es una rareza en el panorama actual de cámaras fotográficas, y ello por más de una razón.
Por un lado si las cámaras "analógicas", para película fotoquímica, son ya pobladoras muy minoritarias dentro de la enrome población predominante de cámaras digitales, dentro de esa categoría, las cámaras telemétricas son auténticos "fósiles vivientes", dicho sea en el más positivo de los sentidos de aceptación del termino, por lo que representa de valores indudables que permitan la supervivencia en ambientes "hostiles".

Si ya resulta valiente saltar a la "arena" dentro de ese planteamiento, hacerlo en un terreno actualmente dominado por Leica, con tímidos apuntes de las Bessa de la nueva Voigtländer, ronda -aparentemente- lo claramente desafiante.
Y nuestro punto de vista es que precisamente en eso radica el error más comúnmente observado a la hora de evaluar esta cámara, que no es otro que el de la permanente comparación con los modelos analógicos de la serie M del fabricante de Solms.
Dado el tiempo transcurrido, desde que en 1932 se presentase la primera "Contax", como contundente respuesta de Zeiss Ikon a las Leica introducidas entre 1925 y 1932, parece que ya no debería producirse esa comparación, pues, salvando los puntos comunes del diseño clásico telemétrico, existen diferencias suficientemente importantes entre ellas, tales como concepto del obturador, base telemétrica y precios, entre otras.
Así, según nuestro punto de vista y resultados, la cámara Zeiss Ikon es un representante típico de lo que debe y puede ser una cámara telemétrica de precisión.
En el aspecto de ópticas, la compatibilidad de la montura "M" permite -si se desea o resulta necesario- acudir a un mestizaje con otras marcas, y no necesariamente Leica, sino Voigtländer, antiguas ópticas soviéticas, y alemanas históricas. Y eso que la Zeiss Ikon viene acompañada y dotada de una paleta de objetivos en la que no se puede poner falta a ninguna presencia, siempre dentro del concepto telemétrico.
El precio, que se podría definir como "contenido" dentro de lo que se puede encontrar en su categoría específica, e incluso más que razonable si lo comparamos con lo que cuesta cualquier "cacharro" digital al uso, puede ser un factor a considerar.
La opción de automatismo de exposición que brinda su obturador de control electrónico es notablemente ventajoso para la fotografía de reportaje, y lo único que echamos en falta, más por cuestión conceptual que práctica, es un ajuste mecánico de tiempo de obturación, por ejemplo 1/60 seg., para aquellos raros casos en que nos quedemos sin pilas.
A las virtudes citadas se suma la rápida respuesta de la cámara gracias a la ausencia del espejo obligatorio en las SLR. Ello mismo supone no perder la visión del sujeto durante el disparo, y con ello, ayudados por las menores vibraciones, mayor estabilidad de imagen a tiempos de obturación relativamente largos.
Igualmente, se trata de un tipo de cámara que "intimida" menos a los sujetos que las imponentes SLR al uso, dotadas de enormes objetivos zoom.
Habiendo constatado la calidad óptica y mecánica de la Zeiss Ikon, queda quizá lo más importante y raro de degustar: el placer de la fotografía analógica pura, rápida, intuitiva, con luminosas y fieles focales fijas, con la suave incertidumbre de los resultados conseguidos ante la ausencia de revisión instantánea de la imagen, pero con la reconfortante certeza de que serán buenos resultados, porque cada imagen será resultado de los conocimientos y reflexión previa de un fotógrafo.
Y en ese momento de reflexión, después de cada toma, se incluye la acción del avance de la película, de la renovación del captor, un captor que se puede... cambiar.
La Nueva cámara Zeiss Ikon fue introducida según el espíritu de las
Zeiss Ikon Contax originales, y de hecho, algunos de sus rasgos acusan
un toque de familia. Con objeto de homenajear a la cámara original, no hace mucho se introdujo una réplica puesta al día del más famoso objeitvo original. En esta imagen, aparecen una antigua Contax y una nueva Zeiss Ikon, ambas dotadas de sus respectivas versiones del muy bello Carl Zeiss C Sonnar 50 mm f/1,5
© Carl Zeiss
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