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Ajuste de la exposición
Como hemos comentado anteriormente, el ajuste de la exposición se realiza en base a la medición TTL, y las indicaciones en el visor.
Puesto que el ajuste de los tiempos de obturación es por pasos completos y el de las aberturas de diafragma, aún con "clics", puede ajustarse en cualquier posición intermedia, en el modo manual la práctica más aconsejable consiste en preseleccionar un tiempo de obturación "lógico" y realizar el ajuste fino mediante el aro de aberturas de diafragma.
En ese terreno, la cámara Zeiss Ikon comparte un tercer rasgo característico a los anteriormente citados.
Se trata de una cierta inconcreción al realizar los ajustes en muy bajos niveles de luz. Ello se debe a la medición a la abertura real, que hace que la luz que llega a la célula pueda ser en ocasiones, baja.
En esas circunstancias, hay que tenerle cogido "el tranquillo" a la cámara para determinar el ajuste ideal para nuestras intenciones, quizá en ese punto en el que todavía no se ha iluminado un ajuste concreto, pero que sabemos está muy próximo... De nuevo, el arte de la fotografía tradicional analógica.
En todo caso, el sistema de medición de la Zeiss Ikon funciona "a las mil maravillas", pues nuestras diapositivas en color, resultaron perfectamente expuestas, tanto en el modo manual como en el automático.
El disparo
El disparo de un obturador metálico, de recorrido vertical, con tiempos de obturación de hasta 1/2.000 de segundo, o en su caso superiores, no puede ser tan suave como el de un obturador de recorrido horizontal, cortinillas de seda engomada, y tiempo de obturación límite de 1/1.000 de segundo.
Al margen de las diferencias entre materiales (seda/metal), las fuerzas involucradas para 1/2.000 son mayores que las correspondientes a 1/1.000 de segundo, y además, un sistema de recorrido vertical dispone de menos espacio para el frenado.
"Todo metal". Hasta los paneles superior e inferior, que no se muestran en la imagen, están realizados en metal. © Carl Zeiss
Y sin embargo, el sonido del obturador de la Zeiss Ikon es bastante contenido. Es breve, contundente, pero no "seco" en el sentido de excesiva sonoridad "metálica". A esa contención debe colaborar eficazmente el diseño del módulo de obturación, al parecer muy evolucionado, pero también la sólida construcción enteramente metálica de la cámara, que debe absorber eficazmente vibraciones y sonido. No solo el cuerpo en si, sino todos los paneles, incluyendo el superior e inferior están realizados en metal.
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