No se si al menos
a algunos de ustedes les pasará lo mismo que a mí: la histeria
colectiva despertada en torno a determinados productos con motivo de su
presentación me genera una cierta aversión automática hacia los
mismos...
Y este es el caso del iPhone, que -por cierto- muchos pronuncian como
“yFon”, por ejemplo en las grandes cadenas de televisión.
Tiene gracia la cosa: tan “modelnos” y no sabemos pronunciarlo, quizá
ignorando el propio sentido del nombre comercial, que se originó con el
primer “iMac”. Por cierto, tengo uno de esos aparatos translúcidos, de
la primera serie, funcionando a mi lado, escaneando un documento con un
escáner “obsoleto”, para el que ya no se encuentran drivers, merced a
un Adobe Photoshop 3.0. “So it goes”, Kurt.
Con el “iPhone”
pasa lo mismo que con las primeras entregas de los sucesivos engendros
del sistema operativo Windows y con los libros de Harry Potter. Claro
que estos últimos están claramente dirigidos a los niños de verdad….
Pero así son las cosas. La verdad es que el “iPhone” debe ser una
máquina magnífica, por la sensación que ha causado. Pero… ¿es un
teléfono?
Personalmente, había tenido la ocasión de manejar uno hace un par de
meses. Un familiar mío lo empleaba fundamentalmente para enseñarme
fotografías de sus nietos. Es “chuli” eso de pasar las fotos sobando la
pantalla con el dedo…
Pero hay una pega: pertenezco a una generación de
iniciados en informática para los que tocar las pantallas con nuestros
-y vuestros- sucios dedos es tabú.
Todavía me tienen que convencer que -estética aparte- sea más eficiente
y rápida de usar una pantalla táctil que un sistema de teclado y
cursores bien diseñado. ¿No será que es más barata de producir?
No es menos cierto que el familiar citado –con numerosas patentes de
informática de alto nivel en su haber– había tenido que “tunear” su
flamante “iPhone” pegándole cinta americana por detrás, pues debido a
su formas y acabado ya se le había caído varias veces al suelo al
escurrírsele de las manos…¿
La autonomía? Patética: los más expertos han constatado que si "se tira" de aplicaciones, la batería puede agotarse en menos de seis horas, y que lo más probable es que tengamos que recargarla incluso más de una vez al día.
En lo que respecta a la cámara, no creo que sea ni mucho mejor ni mucho
peor que otros módulos montados en terminales móviles, pero la
ubicación y características de su objetivo son pésimas.
Por un lado la superficie de su lente frontal es muy reducida, lo que
hace que la más mínima mancha tenga una importancia relativa de mayor
magnitud. Ítem más: no dispone de tapa protectora. Y finalmente, su
ubicación y poca protección de la carcasa, deja a ese objetivo muy
expuesto a las luces parásitas.
Claro que en el vídeo de presentación del nuevo “iPhone”, al principio,
se indica que “íntegra tres dispositivos” y entre ellos no aparece la
cámara, que debe ser considerada un mero accesorio, y así parece serlo.
Pienso que el fuerte del “iPhone” son sus aplicaciones, las actuales y
las venideras, lo mismo que ocurre con la “consola” “Wii”. Una bonita
forma de entretener, segregar y hacer dinero, que no le vendrá mal a
Apple, salvada no hace mucho "por la campana” del “iPod”.
Lo que hace falta ahora es que con esos y estos dineritos vuelva a
hacer ordenadores fiables y pensados para el usuario antes que inventos
“aéreos”.
Un "mininotebook" con las prestaciones y fiabilidad de la antigua Apple
es la que algunos de sus fieles usuarios desde hace décadas estamos ahora esperando.
Y ya que hablamos de medios de comunicación, comentar que el
diario “El País” se saltó el compromiso de embargo a la
torera, o si se prefiere, ya que “estamos en ello”, olímpicamente, y
ello en aproximadamente un día. Claro que seguro que se lo perdonan…
Ahora bien, eso, se mire como se mire, es competencia desleal respecto
a otros medios menos poderosos.
Lo mismo que ocurrió hace poco con motivo de la presentación de la
nueva Nikon D700. En este caso fue la revista impresa germana
ProfiFoto, perteneciente a la TIPA, la que se saltó el embargo en un
día, poniendo a la venta sus ejemplares, en los kioscos de toda
Alemania a primeras horas del día… “anterior”. So it goes, Kurt.
Y de las tarifas de Telefónica... ¿cuando hablamos? ¿No es esto
monopolio?
El año que viene, si Dios quiere.
Todas las
imágenes © Apple
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