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A cierta distancia parece una Leica II, pero en la mano, el tacto y el acabado son distintos y ciertamente… huele como una cámara soviética. Si habéis estado en un viejo taller donde arreglen no menos viejos tractores y camiones, sabréis de qué hablo. Es una FED, una copia hecha “a conciencia” a partir de una Leica, y tiene detrás una historia apasionante. Además, aparte de utilizable y muy barata, es coleccionable en sí, y algunos ejemplares pueden llegar a ser realmente caros por su rareza. Pero al mismo tiempo, adentrados en ese terreno, supone un auténtico “campo minado” para los no expertos.

Cámara soviética FED, con el objetivo FED Industar 50 mm f/3,5 extendido en posición de uso. © Albedo Media
Cámara soviética FED, con el objetivo FED Industar 50 mm f/3,5 extendido en posición de uso. © Albedo Media

La historia de esta saga de copias de las primeras Leica telemétricas es cautivadora, y detrás de cada unidad, late un poco del alma del educador Anton Semyonovich Makarenko (1888-1939) y –como os explicaré después– la de algún que otro besprizorniki o joven huérfano, anónimo, rescatado de las miserias y de la delincuencia derivada de la obligada vida en las calles tras la primera revolución Bolchevique de octubre de 1917 y la consecuente guerra civil.

La unidad sobre la que versa este artículo sería una FED Type F1d –según clasificación de Princelle– producida entre 1939 y 1941 (agosto), siendo uno de los modelos más comunes. A imagen y semejanza de la Leica II a la que copia, estamos ante una cámara telemétrica para fotogramas de 24×36 mm sobre película perforada “de cine”, de 35 mm.

Selector de tiempos de obturación, botón de avance de la película y armado del obturador y palanca de liberación para rebobinado. Igual que una Leica II. © Albedo Media
Selector de tiempos de obturación, botón de avance de la película y armado del obturador, disparador y palanca de liberación para rebobinado. Igual que una Leica II. © Albedo Media

El obturador de seda engomada ofrece tiempos de obturación de 1/500 s, 1/200 s, 1/100 s, 1/60 s, 1/40 s, 1/20 s y “Z” (o “B”). De hecho, la referencia “Z” es copia directa del alemán, por “Zeit”, o Tiempo (B), tal como figuraba en las cámaras germanas de la época. La selección del valor de tiempo de obturación deseado se realiza levantando el dial y girándolo hasta encastrar en posición. El dial gira durante disparo –cuidado con los dedos– y la selección citada debe hacerse tras el avance de la película y el consiguiente armado sincronizado del obturador.

El dorso de la FED es limpio. La ventanilla de la izquierda corresponde al sistema telemétrico y la de la derecha al propio del encuadre. © Albedo Media
El dorso de la FED es limpio. La ventanilla de la izquierda corresponde al sistema telemétrico y la de la derecha al propio del encuadre. © Albedo Media

El telémetro es acoplado, con una base física de aproximadamente 38,4 mm, muy próxima a la base real o eficaz, ya que el aumento es bastante grande, merced a que en estas cámaras –incluyendo las Leica II– el enfoque telemétrico se realiza a través de un ocular separado del asignado al encuadre del fotograma, y el sistema óptico de ese ocular ofrece una imagen de tamaño muy próximo al 1x. Por su parte, el ocular para la toma ofrece una imagen pequeña pero limpia y luminosa, si bien no tendremos un encuadre muy preciso, debido a la ausencia de marcos luminosos.

Solo se dispone del encuadre para el objetivo de 50 mm de focal y para el resto hace falta uno externo, accesorio. El objetivo base que corresponde a este modelo de cámara FED es un FED 50 mm f/3,5, con un diafragma de 10 palas –de abertura casi perfectamente redondeada– y ajustes sin clics para f/3,5, f/4,5, f/6,3, f/9, f/12,5 y f/18, con distancia mínima de enfoque de aproximadamente 80 cm –con marca hasta 1 m–. El objetivo –cómo no– es una copia del diseño de 4 lentes en 3 grupos del Leitz Elmar 50 mm f/3,5 de las Leica de época y obedece a la denominación de Industar 50 mm f/3,5. Es de tipo retráctil, algo común en la época, en aras de la mayor compacidad posible para el conjunto cámara-objetivo.

La carga de la película se realiza igual que en las Leica de la época, retirando la tapa inferior tras liberar una palomilla. Las Leica digitales actuales todavía siguen un sistema parecido –arcaico– para acceder a tarjeta y batería. © Albedo Media
La carga de la película se realiza igual que en las Leica de la época, retirando la tapa inferior tras liberar una palomilla. Las Leica digitales actuales todavía siguen un sistema parecido –arcaico– para acceder a tarjeta y batería. © Albedo Media

En la parte superior, aparte del disparador y el botón de avance de la película/armado del obturador, encontramos la pequeña palanca de desembrague para permitir el rebobinado, el botón extensible para el mismo y la zapata portaaccesorios. La carga de la película se realiza quitando la tapa inferior liberando primero la palomilla correspondiente. Siempre pienso que algo tiene que ver con cabezonería germana –ojo, que hay otros que les superan– el hecho de que en las Leica digitales actuales se siga el mismo poco elegante e ineficiente sistema. Los cuerpos de las FED y de sus “modelos” Leica de época están hechos de un tubo que es prensado para darle forma, y de ahí se deriva la forma de cargar la película, deslizándola por una ranura entre la parte posterior del cuerpo y el plano focal. El acabado general del símil-cuero de las FED recuerda a la “Vulkanite” de las Leica de época, pero –al igual que toda la cámara– con un toque más rudo, más basto.

La FED es lógicamente tan compacta y relativamente ligera como una Leica de la época: sus dimensiones son de 133,5 x 68,3 x 32,3 mm (anchura x altura x profundidad) para el cuerpo, y de 43 mm de fondo con el objetivo estándar retraído y de 63 mm en posición de trabajo. El peso es de 544 g con objetivo.

Alexandr Rodchenko adopta la Leica

Ya es un hecho reconocido que la introducción de la Leica en la feria de primavera de Leipzig (Alemania) de 1925 supuso una revolución en la fotografía, sobre todo en la de reportaje, a mano alzada. Pequeña, ligera y precisa, podía hacer hasta 36 fotogramas –es cierto que de pequeño formato– sin tener que recargar. La primera noticia acerca de la nueva cámara Leica aparece publicada en Rusia en el número de mayo de 1927 de la revista Sovetskoe Foto.

Rodchenko aparece aquí con su flamante Leica I Modell A, dotada del Leitz Elmar 50 mm f/3,5. Como curiosidad: el diafragma está ajustado a f/9, un buen valor para el rendimiento.
Rodchenko aparece aquí con su flamante Leica I Modell A dotada del Leitz Elmar 50 mm f/3,5. Como curiosidad: el diafragma está ajustado a f/9, un buen valor para el rendimiento de ese objetivo en particular.

En el número de julio de 1928 de la revista “Novy LEF” (“Nueva Izquierda”), Rodchenko que es fotógrafo de staff de la misma, publica un portfolio con la indicación: “fotografías tomadas con la cámara Leica, empleando película para cine”. Ello era atípico, ya que, en esa publicación del grupo Levyi Front Iskutsstva, normalmente no se hacía referencia al equipamiento utilizado para las ilustraciones: resultaba evidente que Rodchenko quería destacar el carácter único de la nueva herramienta fotográfica.

Alexandr Rodchenko
Alexandr Rodchenko

Desde ese momento, Rodchenko se enamora de las posibilidades de la Leica, de la libertad de movimientos y rapidez que ofrece y en cierta forma crea un estilo propio en torno a sus cualidades, con picados, contrapicados y otros ángulos de toma insólitos. También aprende rápidamente a “llenar el encuadre” al máximo, a fin de aprovechar al límite la pequeña superficie de 2,4 x 3,6 cm del fotograma, en un mundo donde los formatos más habituales eran los de 9 x 12 cm y 6 x 9 cm.

Fotografía de portada de Sovetskoe Foto (muy reencuadrada respecto al fotograma original)
Fotografía de portada de Sovetskoe Foto –muy reencuadrada respecto al fotograma original de Rodchenko–
Pionera. Alexandr Rodchenko.
Pionera. Alexandr Rodchenko.

Rodchenko publicó habitualmente también en las revistas Sovetskoe Foto y en USSRR in Construction, una revista “tipo LIFE”, generosamente ilustrada, de gran formato. Así pues, fue Rodchenko el que popularizó el concepto de la cámara Leica en la Unión Soviética, pero… pronto se prohibió todo tipo de importación de material en el territorio y las Leica resultaron de inmediato inalcanzables.

Anton Semyonovich Makarenko: el docente y escritor ucraniano

Graduado “Cum Laude” en 1917 en el Instituto para Profesores de Poltava, pasó a ser director de la escuela en Kryukov, siendo públicamente muy proactivo y apasionado en todos los temas relacionados con la educación en la Unión Soviética. Ya en 1920, el “Comisariado de Educación del Pueblo” (Narkompros) le ofrece la oportunidad de crear una colonia para rehabilitar a los “besprizorniki”, antes citados, la Colonia Gorky, ubicada cerca de Karkov, en Ucrania.

Anton Semyonovich Makarenko, educador. Director de la comuna F.E. Dzerzhinnsky en 1936. Fotógrafo desconocido.
Anton Semyonovich Makarenko, educador. Director de la comuna F.E. Dzerzhinnsky en 1936. Fotógrafo desconocido.

En los años que estamos viviendo ahora mismo, no resulta tan difícil imaginar la situación: tras la guerra civil posterior a 1917, millones –afirmativo, millones– de niños y jóvenes malvivían abandonados entre harapos en guetos y campos, recorriendo las ciudades abocados al abuso y a la delincuencia para intentar sobrevivir.

Grupo de "besprizorniki", jóvenes huérfanos y sin casa, hacia 1920, por motivo de la guerra civil. (Publicado originalmente en "USSR in Construction")
Grupo de “besprizorniki”, jóvenes huérfanos y sin casa, hacia 1920, por motivo de la guerra civil. (Publicado originalmente en “USSR in Construction”)

La tarea encomendada a Makarenko fue crear la colonia piloto para tratar de establecer un modelo para resolver el problema. Para 1926, la Colonia Gorky, de Ucrania, estructurada fundamentalmente en torno a un sistema agrario, acogía a 400 besprizorniki, bajo un sistema mixto de educación secundaria y trabajo manual, que forzosamente había de funcionar bajo un sistema de disciplina, más militar que carcelario o de simple colegio.

Joven "communard" trabajando en una máquina herramienta. Obsérvese que debe hacerlo subido a un cajón, para compensar su estatura, la de un niño. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)
Joven “communard” trabajando en una máquina herramienta. Obsérvese que debe hacerlo subido a un cajón, para compensar su estatura, la de un niño. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)

A fin de estimular la moral de los jóvenes, se creaba un sistema de competición entre batallones de trabajo, lo que tendía a crear un sentido de comunidad y orgullo por los logros conseguidos. Tras tres años, la Colonia Gorky había demostrado su viabilidad, pero todo éxito trae sus resquemores y las autoridades de Ucrania hicieron la vida imposible con sus críticas a Makarenko hasta provocar su dimisión.

La comuna de trabajo F.E. Dzerzhinsky

Felix Edmundovich Dzerzhinsky que daría nombre a las cámaras FED, no era un funcionario cualquiera, era el fundador –desde 1917– y director de la temible policía secreta soviética o “Cheka”: Comisión Extraordinaria para Toda Rusia para Combatir la Contra-Revolución, el Sabotaje y la Especulación”. Unos angelitos, vamos. Pero Dzerzhinsky era consciente del problema de los besprizorniki y por eso apoyó a fondo una propuesta del Narkompros de mejorar la situación de esos chicos y chicas, y se creó –con Dzerzhinsky como Presidente– la “Comisión para la Mejora de las Condiciones de Vida de los Niños”. Aunque en los años inmediatos a la creación de esa Comisión todo fue a peor, a la muerte de Dzerzhinsky en 1926 se creó en su honor la Comuna de Trabajo F.E. Dzerzhinsky y se puso a su cargo a Anton Semyonovich Makarenko, que en los ocho años siguientes consiguió llevarla a un nivel modelo.

Joven communard junto a un torno, en una toma que parece posada. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)
Joven “communard” junto a un torno, en una toma que parece posada. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)

La comuna arrancó no solo con unos buenos edificios sino también –algo clave– con el apoyo de la Cheka local. Al principio, se componía de 50 miembros de la antigua Colonia Gorky más 150 chicos y chicas de entre 13 y 17 años y llegó a ocupar hasta 600 personas para el año 1935. El sistema educativo tenía como fin otorgar tanta importancia al aprendizaje académico como el laboral, dividiendo cada día en cuatro turnos, con tan solo uno de ellos dedicado al trabajo laboral. En lugar de la aproximación agricultural de la Gorky, en la comuna FED se abordó la producción de tejidos, producción de calzado, carpintería y cerrajería. Pronto subió la calidad de los productos hasta el punto de poder comercializarse y –sobre todo– mesas y sillas se fabricaban por millares. Los fondos recaudados permitieron a la comuna FED ser no solo autosuficiente, sino además –mucho más importante– pagar sueldos a los chicos, proporcionales a sus habilidades e iniciativa en la cadena de producción. Pronto la colonia dispuso de clubs de teatro y deportivos, banda de música y grupos de Komsomol y Pioneros.

El plan quinquenal de Lenin y Stalin

En 1928 se lanza el primer plan quinquenal, con el objetivo de convertir a la Unión Soviética de un país agrícola –retrasado en ese mismo aspecto– en una nación autárquica, poderosamente industrializada. ¿Y cómo hacerlo de forma rápida y lo más económicamente posible? Muy sencillo: saltándose “a la torera” toda patente internacional y de paso una buena parte de los derechos humanos en la URSS. Sin embargo, no todo fue malo; en lo que nuestra comuna FED concierne, en septiembre de 1930 se elevan los estándares de educación de los chicos y chicas al nivel de acceso a la Universidad, al tiempo que se inicia la construcción de nuevos edificios merced a los propios ingresos generados por la fabricación de muebles y otros objetos de consumo y –todo hay que decirlo– de un préstamo del estado.

Interior de una de las nuevas naves de fabricación. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)
Interior de una de las nuevas naves de fabricación. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)

Con la activa participación de los communards en todo el proceso de diseño, construcción y fabricación de utillaje, para noviembre de 1931 todas las obras estaban terminadas y todo listo para una gran inauguración en enero de 1932. Para finales de ese año, el número total de communards era de 340 –con edades entre 15 y 20 años– con un técnico adulto especializado –ingenieros, profesores, técnicos, mecánicos, funcionarios, etc.– por cada cuatro communards.

Taladros y maquinaria fina

El primer producto mecánico fabricado –recordemos que en la comuna, hasta ese momento, se trabajaba sobre todo en textil y carpintería– fueron unos estupendos taladros eléctricos, denominados FD-1 –por Felix Dzerzhinsky–; estupendos porque eran una copia calcada de unos austríacos. Posteriormente, en junio de 1932 ya fabricaban dos nuevos modelos, los FD-2 y FD-3, “fusilados” de los Black & Decker norteamericanos.

Los primeros talados eléctricos soviéticos –copia de unos austríacos– fabricados en la comuna F.E. Dzerzhinsky (Revista USSR in Construction, abril de 1934)
Los primeros talados eléctricos soviéticos –copia de unos austríacos– fabricados en la comuna F.E. Dzerzhinsky (Revista USSR in Construction, abril de 1934)

Leicas Soviéticas

Un poco antes de junio de 1932, “radio macuto” hizo correr una noticia excitante por los pasillos y dormitorios de la comuna F.E. Dzerzhinsky: ¡vamos a fabricar Leicas (sic) soviéticas! Fabricar productos tecnológicos de consumo se consideraba una paso decisivo en la independencia económica de la nación y aunque ya desde 1931 se fabricaban en Leningrado las cámaras folding “Fotokor”, unas –¡cómo no!–copias de las germanas ICA, Alexandr Rodchenko había modernizado la forma de ver la fotografía merced al uso de la Leica y la suerte quedó echada: el 2 de junio de 1932 se tomó la decisión de producir “la Leica soviética” y solo 19 días después, ya se había creado en la comuna F.E. Dzerzhinsky un departamento especial para su desarrollo y producción.

Alexandr Rochenko. ¿Seguiría utilizando Rochenko sus queridas Leica, o sería "invitado" a usar las nuevas "Leica" soviéticas?
Osip Maksimovich Brik, por Alexandr Rodchenko. ¿Seguiría utilizando Rodchenko sus queridas Leica, o sería “invitado” a usar las nuevas “Leica” soviéticas? Una invitación de la NKVD no resultaba fácil de rechazar…

La publicación oficial del Gobierno, Izvestiya, se hizo eco en su número de noviembre de 1932 de la compleción y presentación de las primeras tres unidades de la Leica soviética, copias exactas de la Leica I A, con su objetivo fijo. Puesto que en la comuna todavía no había departamento óptico, los objetivos fueron suministrados por la entonces “Factoría Experimental para la Asociación de Toda la Unión de la Industria Óptica” (VOOMP) con la colaboración del Instituto Óptico Estatal (GOI).

Bien pensado, a pesar de lo relumbrante de las denominaciones, no debería haberles costado mucho trabajo: bastaba desmontar los Leitz Elmar que copiaban y medir los índices de refracción, curvas, espesores y espaciado de cada una sus cuatro lentes. Como no podía ser menos, en el GOI afirmaron que: …”tras examinar estos objetivos –para las Leica soviéticas– podemos afirmar que son superiores en calidad comparándolos con otros objetivos similares hechos en el extranjero”. Más tarde, en un nuevo artículo, espero poder verter mi opinión al respecto.

Los nuevos edificios de la comuna F.E. Dzerzhinsky (Revista Sovetskoe Foto, enero de 1939)
Los nuevos edificios de la comuna F.E. Dzerzhinsky (Revista Sovetskoe Foto, enero de 1939)

A pesar de que se partía de copiar un producto ya existente, pasar de fabricar taladros eléctricos a una cámara de aproximadamente 300 piezas, algunas de ellas con tolerancias necesarias del orden de la milésima de milímetro, representaba un reto importante, no ya solo para la comuna F.E. Dzerzhinsky, sino para cualquier otra industria soviética.

La montura de las FED es –lógicamente– compatible con la de rosca leica o "LTM". Por lo general los objetivos Leica acoplan en ellas sin grandes tolerancias de enfoque y viceversa. © Albedo Media
La montura de las FED es –lógicamente– compatible con la de rosca Leica o “LTM”. Por lo general los objetivos Leica acoplan en ellas sin grandes tolerancias de enfoque y viceversa. © Albedo Media

Pero una vez lanzado el desafío, no se podía fallar: se inicia la construcción de un nuevo edificio y se llevaba a cabo la planificación para poder producir 30.000 cámaras al año. Se opta por copiar la nueva Leica II, y en el número de abril de la revista USSR in Construction aparece ya por primera vez la flamante nueva FED. Gracias a las nuevas instalaciones y utillaje, los objetivos estándar para la cámara –con el grabado FED 1:3,5 F = 50 m/m– están producidos ya en la propia comuna, y mantendrán ese grabado por casi dos décadas. Esta primera FED mostraba los paneles superior e inferior en laca negra, y el acabado en cuero liso.

Llega la NKVD

En julio de 1934, la temible NKVD –posteriormente KGB– se hace cargo de la administración de la comuna F.E. Dzerzhinsky, aunque con muy buen criterio mantienen en su cargo al gran Makarenko. Los grabados de la placa superior de las FED, cambian para reflejar la nueva situación: Ucrania ya no es independiente y la comuna pasa a ser oficialmente un “KOMBINAT” –un complejo industrial más complejo–. En julio de 1935, tras ocho años de entrega a la F.E. Dzerzhinsky y a los proyectos anteriores, Makarenko es transferido a Kiev, como Director Adjunto para Colonias de Trabajo de la NKVD. Dos años después, se separan las partes docentes de las laborales en la comuna y la parte de la factoría de las FED pasa al control administrativo de la NKVD, separándose de las educativas.

Felix Edmundovich Dzerzhinsky, el fundador de la temible NKVD. Fotógrafo desconocido. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)
Felix Edmundovich Dzerzhinsky, el fundador de la temible NKVD. Fotógrafo desconocido. (Revista USSR in Construction, abril de 1934)

La NKVD inicia un programa de empresas basadas en los trabajos forzados –virtualmente trabajo de esclavos– pero al parecer la comuna F.E. Dzerzhinsky no entró dentro de ese concepto de explotación: funcionaba demasiado bien, era una institución modelo y no tenía sentido arruinar el trabajo de Makarenko, que en enero de 1937 se retiró a Moscú, siendo muy respetado y apreciado, dedicándose por completo a escribir y a dar conferencias, hasta su muerte el uno de abril de 1939. Los más observadores habrán tomado nota de que Makarenko nació en el mismo año que se creó “The Kodak”, el concepto de cámara y servicio que tanto influyó en el acceso a la fotografía por parte de los aficionados.

En la próxima entrega os hablaré sobre el éxito de las FED y… un último descaro.


Fuentes:

  • Propias
  • The Authentic Guide to Russian and Soviet Cameras (ISBN 1-874031-63-0)
  • Guía McKeown’s
  • Oscar Fricke, conferencia en la Leica Historical Society of America, (New Orleans, 1977)
  • Kodak Cameras: The first Hundred Years (ISBN 0-906447-44-5)
  • Leica, Das Produkt und Sammler-Buch (ISBN 3-8043-5064-X)
  • Leica Copies (ISBN 1-874485-05-4)

Más información en:

2 Comentarios

  1. Gracias Valentín, por este estudio de la “Leica Soviética”.
    Leyéndolo, me sorprendió el nombre de Anton Semyonovich Makarenko y su relación con esta máquina de fotos. Me fui a mi biblioteca y saqué una obra de Makarenko que me regalaron hace más o menos 40 años. Creo que no tiene nada que ver con la “Leica”. Es la descripción del comienzo de la formación de la Colonia Gorki y la impronta que este profesor, entusiasta del esfuerzo y de la disciplina, dejó en jóvenes rusos que llegaron a ser profesionales de primera en aquel mundo soviético ya casi olvidado. Intentaré mandarle unas fotos que le saqué a los tomos de la obra.
    Muchas gracias

    • Gracias, Carlos. Me resultarán muy interesantes esas fotos, para –quizá– tratar de encontrar un ejemplar del libro. Saludos cordiales.

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