Nikon
presenta su modelo “Df”, una réflex de gama
alta y estilo “retro” inspirada en sus modelos
clásicos, especialmente en el FM2.
Todo gira en torno a una acertada frase de un responsable de la firma:
“Los usuarios
apasionados por la fotografía saben muy bien que la
captura de imágenes es tan gratificante como la imagen final”.

La nueva Nikon Df se inspira en la clásica FM2, pero la cubierta del pentaprisma recuerda ligeramente a una F3
Nikon Df: el cuerpo
En
un aparentemente sólido cuerpo –sellado– que recuerda al de una Nikon FM2 un tanto
“hipervitaminada”, la nueva Nikon Df monta el probado sensor CMOS de
23,9 x 36 mm y 16,2 Mpx. de la Nikon D4, atendido por el procesador
EXPEED 3 de la misma, que opera a 16 bits.
El sabio equilibrio de
densidad de píxeles, unido a esa capacidad de procesado, ofrece una
gama ISO 100-12.800 que puede forzarse hasta en cuatro pasos, para
llegar a IE 204.800. Igualmente se ofrece un “subforzado” a IE 50.

Nikon Df: los mandos
Pero
lo más notable en esta nueva Nikon Df –que no ofrece modo de vídeo,
intencionadamente– es, más que su dotación electrónica, su
configuración de mandos.
Así, de forma muy coherente a la filosofía
que la inspira, los mandos más importantes son de tipo analógico:
diales convencionales, de accionamiento mecánico, permiten ajustar
sensibilidad, compensación de exposición, tiempo de obturación, modos
de disparo (“avance”) y modos de exposición, sin llegar a poner en
marcha la cámara. Y lo que es más, a pesar de lo evidente: permiten
conocer el estado de la cámara en lo que respecta a esos parámetros
incluso sin batería.

De un solo golpe de vista, sin conectar la cámara, podemos ver los ajustes de sensibilidad ISO y compensación de exposición. Vistos de cerca, los acabados inducen a ciertas sospechas... que se revelan como infundadas.
¡Ah, qué placer, recuperar esa forma de conocer, de manejar nuestra
cámara!
Hay
ciertas concesiones: puesto que la Nikon Df puede aceptar objetivos
Nikkor G, esto es, sin aro de diafragma, un discreto panel LCD nos
indica el valor de abertura de diafragma y ya de paso, carga de la
batería y tomas restantes (además de otros datos adicionales en su
caso). Hasta el botón disparador admite un cable mecánico de disparo, a
la antigua usanza.
Una rueda en la parte frontal y un dial en el
dorso, permiten manejar respectivamente abertura de diafragma con
objetivos G y ajustes digitales varios.
Pero... ¡no hacerse ilusiones!: esos bellos diales y mandos no son en metal fresado o torneado, sino en plástico y el acabado plata de la versión correspondiente es un lacado sintético sobre el material plástico que cubre el de aleación de –parte del cuerpo– de la cámara, no paneles metálicos. Lógicamente, otro tanto es válido para el acabado en negro, pero eso era "de cajón".
Un aspecto positivo es que, al parecer, la mayor parte de las marcas de referencia son grabadas y no serigrafiadas, lo cual evitará que con el uso se desgasten y "borren".
Actualizado a 05/11/2013: según una nota oficial de Nikon, todos los diales están "esculpidos en metal", esto es, probablemente torneados, y si lo dicen ellos lo sabrán mejor que nuestras fuentes, a pesar de que hayan tenido la cámara en la mano. Puesto que ello probablemente es cierto, pedimos disculpas por nuestra noticia avanzada respecto a esos diales, ciertamente bellos para nuestro gusto.

Nikon Df: compatibilidad casi total
Y
ese pequeño “sacrilegio” se le perdona a la Nikon Df, por una razón muy
sencilla: sus diseñadores han previsto que además de esas ópticas
Nikkor G, acepte no solo las Nikon AI, sino también... ¡los más
antiguos objetivos “legacy glass” de Nikon sin la muesca para la
detección “AI” ("Auto Indexing") en el aro de diafragmas! Un homenaje
al hecho de que los
objetivos Nikkor (anteriores a los destinados a las réflex) cumplen 80
años en el mercado. Cuestión distinta es qué nivel de calidad de imagen puede esperarse de esos objetivos, diseñados para película hace décadas, al emplearse sobre sensores digitales... pero para muchos poseedores de esas ópticas, lo importante es poder usarlas de nuevo, sin tener que pasar por el prolijo proceso de la película.


Por tanto,
un original mecanismo plegable, permite utilizar los objetivos Nikkor
–al menos desde 1959– con detección de la abertura del diafragma y medición a
plena abertura –sin electrónica– en los modos de exposición A
(automatismo de prioridad a la abertura) y M (manual). Para ello, una vez acoplado el objetivo clásico, debe introducirse su valor de abertura máxima vía menú, a fin de que la electrónica interna de la cámara, "sepa con quien está tratando". Esa palanquita plegable debe manejarse con conocimiento de causa, so pena de dañarla con un cambio de objetivo mal realizado.
Pero existe un punto crítico potencial: la pantalla de enfoque. La
mayoría de las modernas, empleadas en las réflex monoculares digitales
autofoco, resultan muy poco adecuadas para el enfoque manual, y por
ello, las cámaras clásicas solían permitir el cambio de pantallas
–rápido, sin pasar por el taller– por parte del usuario, algo que no
parece pueda hacerse en esta Df. Y ello es aún más necesario puesto que
según qué focales se emplean, unas pantallas son más adecuadas que
otras para esa operación manual. En algunas marcas, se contabilizaban
más de 13 referencias distintas. Un ejemplo de fácil cambio de pantalla
es el de la Nikon F reflejada más arriba: basta retirar el pentaprisma,
intercambiable por otros tipos de visor, para acceder a la pantalla de
enfoque.
Nikon Df: una réflex “hecha y derecha”
El
sistema de visor está a la altura de las circunstancias, dotado de un
pentaprisma en vidrio óptico, con el 100% de cobertura y un aumento de
0,7x. El espejo, por su parte, dispone de un mecanismo de
funcionamiento más silencioso.
Por su parte, el obturador electromecánico se asegura ha sido
probado hasta 150.000 ciclos y debe resistirlos aunque se dispare a la
velocidad máxima de fotogramas de la Nikon Df, que es de 5,5 f.p.s. a
formato 24x36 mm.
El obturador, ofrece tiempos de exposición de hasta 1/4.000 de segundo
con sincronización a 1/200 de segundo.
Solo
los más “puestos” en Nikon recordarán que esos eran justamente los
valores ofrecidos por la Nikon FM2 y no los de la Nikon FM2n, que
ofrecía sincronización a 1/250 seg. ¿Un pequeño gran homenaje adicional?



Atención a la montura: ¿es plástico lo que vemos entre ella y el resto del cuerpo?
A
pesar de toda esa dotación, la Nikon Df se anuncia, con 720 gramos de
peso, como “la más ligera de las FX (24x36 mm) de Nikon”. Ello nos hace
dudar de la naturaleza de los materiales utilizados en su construcción
y a los que no se hace referencia alguna en la nota de prensa. No
tememos –en principio– que el plástico supere en presencia al metal de
forma considerable, salvo en el dorso, pues hemos podido saber que
partes del chasis son en "Elektron", esto es, aleación de aluminio y
magnesio. Lo que no es tan seguro, viendo la imagen oficial, es que el
crítico acoplamiento entre montura para el objetivo y plano del sensor sea en metal, o por el contrario no
se haya confiado en el policarbonato, lo que no sería la mejor idea, sobre todo en un cuerpo con un precio de 2.700 €. Volveremos sobre
ello.
Nikon Df: aspectos no tan “retro”
En
el dorso –no podemos evitar recordar que estamos ante una cámara
digital, encontramos un monitor fijo de 3,2 pulgadas y 921.000 puntos y
los mandos habituales que permiten navegar por los menús, cuya estética
se ha ajustado a la filosofía de la Nikon Df al ser en tonos discretos,
un tanto al estilo de las digitales de Leica.
Por si quedaban dudas, la Nikon Df ofrece modo Live View... y
autoenfoque.
El
sistema AF de la Nikon Df es el probado Multi-CAM 4800 de 39 puntos,
capaz de operar a -1EV y que cruza datos con el sensor de
reconocimiento de escena RGB de 1016 píxeles. De esos 39 puntos de enfoque, 9 lo son en cruz.
El procesador antes
citado, EXPEED 3, permite una puesta en marcha muy rápida de la Nikon
Df, de tan solo 0,14 seg. y además se indica que su eficiencia
energética permite alcanzar hasta 1.400 disparos de una carga de la
batería. Claro que –pensamos nosotros– algo ayudarán todos los diales
mecánicos, que con sus evidentes indicaciones evitan estar trasteando
continuamente con la electrónica de la cámara solo para que podamos
saber “en qué ajustes está”...

¿Una ocasión perdida para haber dedicado un poco más de cariño al diseño del dorso?
No podemos evitar pensar, que –en nuestra opinión– a la hora de diseñar
el dorso de la nueva Nikon Df los responsables de la firma han tenido
menos acierto. Parece como si se les hubiese echado el tiempo encima y
el desarrollo de esa parte se hubiese encargado a un equipo diferente
que finalmente hubiese optado por "encasquetar" el dorso de una digital
preexistente.
La estética se nos antoja un tanto anodina y más en la versión acabada
en negro... ¿no se podían haber aplicado unas "gotas" más del elixir
"retro"?
Otros aspectos digitales de la
Nikon Df incluyen modo de recorte para los objetivos DX, D-Lighting
activo, HDR y, ¡Anatema!: filtros “suave”, “ojo de pez” y de “estrellas”
entre otros... Por cierto: ¿Habéis visto la compuerta para la tarjeta de memoria? ¿No? Pues no es de extrañar, pues como si de una compacta o gama media cualquiera se tratara, comparte espacio con la batería.
En fin: no se les puede dejar solos.
Nikon Df: conclusiones preliminares
Así,
sobre el papel, la nueva Nikon Df, aunque un tanto “engordada” respecto
a sus tiempos como fílmica FM2, parece una apuesta muy interesante, una
respuesta muy decidida pero cara, ante avances en el formato 24x36 mm de firmas
como Sony.
De algo tiene que servir saber hacer diales mecánicos y llevar ochenta
años haciendo objetivos...
Pero parece claro que el "mosquito" de Sony, con sus CSC A7R y A7, comienza a inquietar a algún que otro fabricante, y el primero es Nikon. Y mientras piensa qué hacer con su sistema DX y con su sistema Nikon1, "tira" del valor de su "Legacy Glass".


Una pincelada retro para un popular objetivo "G"
Nikkor AF-S 50 mm f/1,8 G: edición especial
De
forma simultánea a la Nikon Nikon Df se presenta una edición especial
de intenciones “retro” del popular objetivo estándar Nikkor AF-S 50 mm
f/1,8.
El acabado negro, acompañado del aro cromado “a medio cuerpo” deben
crear unas ciertas reminiscencias... pero nada más.
Precios:
el
PVPR de la Nikon Df con el Nikkor AF-S 50 mm f/1,8 G se ha fijado en
2.900 €. Es posible que el del cuerpo se fije en aproximadamente 2.700
€, pero esto último está sin confirmar.

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