Labo DSLRMZ - Analizamos desde las entrañas y sin concesiones el
actual estado de los archivos RAW, vinculados de manera tácita con
algoritmos invisibles de corrección para los principales reveladores
comerciales, modificando entre otros parámetros, la distorsión y ángulo
de
cobertura originales.
Al hilo del libro que motivó el titulo del presente texto, la
"realidad" solamente se concibe dentro de los márgenes de nuestro
conocimiento, contexto y cultura. Para establecer nuevos criterios es
necesario siempre cruzar datos con otros horizontes, desde la coyuntura
surgen, gracias al análisis sistemático, nuevos paradigmas.
Los intentos desde el mundo empresarial por establecer una hegemonía
técnica en cualquier campo hacen que en ocasiones se establezcan una
serie de acuerdos tácitos comunes a todos, zona neutra que asegura - al
menos - una serie de buenos argumentos y por ende de ingresos. Esta
"realidad" mantiene su equilibrio y credibilidad gracias a la total
complicidad de todas las marcas o empresas que configuren este microcosmos... obviamente si incluso marcas en férrea competencia argumentan
idénticas soluciones a través de similares justificaciones, ningún
usuario o consumidor las pondrá en duda, se acabará tomando como un
axioma dentro de ese contexto.
De vuelta a nuestra materia de trabajo, paralelismos antropológicos
aparte, el artículo que ahora presentamos en este Labo DSLRMZ nace
desde la necesidad por clarificar algunos conceptos, que si bien
llevamos mucho tiempo difundiendo, pedían de manera imperiosa tratarse
con rigor e independencia.
Tras una larga investigación por parte del equipo de DSLR Magazine,
seleccionando un amplio espectro de tipologías de cámaras y reveladores
RAW, los más usados en el ámbito comercial y los más fiables en la
arquitectura libre, aportamos una visión más realista, certera y
contractual sobre los archivos "crudos" o RAW y su implicación con la
industria de la óptica y software de edición.
Bajo la máxima de no - intervención, hemos dejado todos los ajustes de
revelado o procesado por defecto para todas la imágenes y todas las
combinaciones de óptica / sistema / software. Esto hace que ni el color
ni otros parámetros de exposición sean enteramente coincidentes: lo
venimos diciendo desde hace tiempo, cada revelador es una variable en
fotografía digital.
De todas las opciones posibles hemos elegido en todos los casos las
gamas más altas y prestigiosas de producto, de esta manera exponemos
cómo las acciones que vamos a relatar no son propias o exclusivas de
una gama inferior de ópticas, sistemas o software.
Preámbulos técnicos:
Paradigma de la edición no destructiva desde un original sin procesar,
el santo santorum de todos los flujos de trabajo profesionales
actuales, los archivos RAW nacieron con la expectativa –al menos eso
nos contaron– de ser un representante inmutable de la escena captada
por la cámara, lo cual... no parece ser en la actualidad la definición
más exacta.
De hecho tal y como se estructura el mercado, sendas manipulaciones
digitales afectan directamente sobre las ópticas de nuevo desarrollo,
como veremos en profundidad.
La mayoría de los fotógrafos y usuarios están familiarizados ya con el
concepto de distorsión curvilínea, aunque a veces se confunde este tipo
de defecto óptico - en sus dos variantes de “acerico” (pincushion) y
“barrilete” (barrel) - con la distorsión de perspectiva dependiente de
la
distancia de toma - más que de la focal del objetivo - y la distorsión
geométrica derivada del ángulo de toma del objetivo.
En esta ocasión son las dos primeras clases, las de acerico y
barrilete, las que nos ocupan. Pocos de los modernos objetivos están
libres de esa distorsión y la principal causa es la asimetría de los
diseños respecto a la posición del diafragma.
Dicho de la forma más sencilla posible:
- Un objetivo teórico, compuesto por una sola lente, delgada, con el diafragma ubicado sobre la superficie de la misma, estaría libre de distorsión y ofrecería lo que llamamos una imagen ortoscópica.
- Un objetivo compuesto por varias lentes, pero de configuración simétrica (idénticas en curvas, grosores, clases de vidrio, etc.) en torno al diafragma, situado en su centro, estaría igualmente libre de distorsión.
- Un sistema estenopeico, por tanto, está libre de distorsión, pues no hay lentes y está centrado per se.
- En un sistema complejo, asimétrico, si el diafragma se ubica por delante de un grupo positivo, convergente, se producirá distorsión en barrilete.
- En un sistema complejo, asimétrico, si el diafragma se ubica por detrás de un grupo positivo, convergente, se producirá distorsión en acerico.

Diseño óptico, casi simétrico
Desde hace décadas, aproximadamente desde la introducción del
Technicolor y la invención del concepto del objetivo angular retrofoco
en 1950, por Pierre Angenieux, la inmensa mayoría de los
objetivos
angulares son de ese tipo retrofoco o de “teleobjetivo invertido” y por
tanto fuertemente asimétricos. Por su parte los teleobjetivos –no
confundir con objetivos de focal larga– son también asimétricos.

Diseño óptico fuertemente asimétrico, del tipo retrofoco. Carl Zeiss Flektogon 20 mm f/4 para Kine Exakta
La diferencia fundamental radica en que los angulares retrofoco
incorporan un grupo frontal de lentes de carácter negativo (divergente)
y los teleobjetivos lo emplean positivo (convergente), pero ambos
conceptos son asimétricos.

Diseño óptico en muy especial retrofoco invertido, con una lente aesférica, de la Fujifilm X-100
¿Y los objetivos zoom y varifocales?, nos preguntarán ustedes...
Pues bipolaridad total, pues lo más probable es que incorporen rasgos
de los dos conceptos.
Tras este planteamiento podríamos volver a simplificar generalizando
(con todos sus riesgos):
- Los angulares modernos adolecerán, por lo general de distorsión en barrilete.
- Los teleobjetivos (“teles”) modernos sufrirán, por lo general, de distorsión en acerico.
- Los objetivos zoom sufrirán de los dos tipos de distorsión curvilínea, según los ajustes de focal.
A ello se suman al menos dos factores de importancia:
- La distorsión no varía, no mejora, diafragmando.
- El grado de distorsión es dependiente de la distancia al sujeto y
aumenta conforme esta disminuye.
Esto último es vital a la hora de
analizar técnicamente una óptica, cada
objetivo configura su óptimo rendimiento para una serie de distancias y
por lo tanto no deben analizarse con criterio desde otras, pues dará una
distorsión totalmente alejada de sus parámetros deseados.
Ahora bien, volviendo a los angulares retrofoco, ¿cual sería su ventaja
respecto a un angular de diseño “puro”, que podría ser simétrico o casi
simétrico, como es el caso del Carl Zeiss Biogon 38 mm f/4,5 original
para las cámaras Hasselblad Super Wide, que no incorporan espejo, y son de visor óptico directo?
La ventaja que se hizo imprescindible con la aparición de las cámaras
réflex monoculares para 35 mm (Ihagee Kine Exakta de 1935) es –para
estos angulares– poder estar montados a mayor distancia del plano focal
de la que correspondería a su propia focal, lo que no es una necesidad
en las cámaras telemétricas. La mayor distancia permite salvar el
movimiento del espejo. Esto es, poder disfrutar de grandes angulares
con la precisión de encuadre propia de las réflex.

Ihagee Kine Exakta de 1935. Hasta la aparición de los retrofoco, la focal más corta utilizable era la de 40 mm: el imperio del espejo
En el caso de los teleobjetivos, la argucia de su diseño permite
hacerlos más cortos de lo que correspondería a su propia focal.
Como pueden imaginar los pacientes lectores que hayan llegado hasta
aquí, todo esto significa que los objetivos de focales fijas empleados
hoy en las cámaras réflex de todos los formatos, y los objetivos zoom
empleados sobre cualquier tipo de cámara (compactas inclusive),
adolecerán de distorsión curvilínea. Los escasísimos objetivos de focal
fija destinados a cámaras telemétricas como las Leica de la serie M o
las Zeiss Ikon, Voigtländer, etc. podrían hacerse razonablemente libres
de distorsión, y por supuesto también los clásicos destinados a cámaras
de gran formato.
Un detalle que podría pasar por simplemente curioso si no fuese porque
ha adquirido una especial relevancia en la actualidad es que no todo
son aspectos negativos en lo que concierne a la distorsión en barrilete:
- Si consentimos, en el diseño de un objetivo, una importante distorsión en barrilete, podremos alcanzar grandes ángulos de toma con un grado de iluminación muy uniforme de centro a esquinas de la imagen.
- Un buen ejemplo de ello son los objetivos ojo de pez que ofrecen una iluminación perfecta. De lo contrario, debido a la “ley del coseno”, los objetivos angulares pueden llegar a sufrir de caídas de iluminación del equivalente de hasta tres puntos de diafragma o más, en las esquinas respecto del centro.
Y ahora, como se pueden imaginar, llega el turno a las cámaras tipo CSC, antes “mirrorless” o “sin
espejo”.

En lo que respecta a la óptica, estas nuevas cámaras pueden verse como
un tanto contradictorias.
Por un lado:
Al no llevar espejo, desde un punto de vista teórico los objetivos
angulares podrían ser simétricos y tener sus elementos posteriores muy
próximos al plano focal.
Ello permitiría objetivos angulares libres de distorsión.

M.Zuiko Digital 45 mm f/1,8 sobre la PEN E-P3
Por otro lado:
Dado el tamaño de sensor típico de estas cámaras, que –de momento– va
desde el de una pulgada (Nikon 1; 8,8 x 13,2 mm) al APS-C (aprox. 15 x 23 mm de promedio), pasando
por el de Micro Cuatro Tercios (13 x 17,3 mm) las focales de los
objetivos deben ser relativamente muy cortas: así por ejemplo, para
poder gozar del equivalente a un 24 mm (formato 24 x 36 mm o DF) la
focal debe ser, para un Micro Cuatro Tercios, de 12 mm, para un APS-C
típico de aproximadamente 16 mm y para las Nikon V1 y J1 con su sensor
de una pulgada, de aproximadamente 9 mm.
Mecánicamente resulta prácticamente inviable colocar un objetivo de 9,
12 o 16 mm de focal, en diseño simétrico en el lugar adecuado respecto al
plano focal, pues el centro óptico y físico del objetivo tendría que
estar ubicado a esas distancias del mismo y no hablemos de las lentes
posteriores. Hay que ir como mínimo a un diseño retrofoco.
A ello se suma el problema de la iluminación en las esquinas (viñeteo),
al que son muy susceptibles los sensores digitales, y tanto más cuanto
más próximo esté el objetivo al plano focal. Para evitar esos problemas
de iluminación se crearon los objetivos telecéntricos.

Rayos de luz chocando contra la esquina de un captor digital
Pero los objetivos telecéntricos deben ser –por diseño– más largos, más
grandes y con más lentes, y las cámaras CSC y sus objetivos, por propia
definición de “Compact System Camera” deben ser... compactos, pequeños,
ligeros.

¿Qué hacer? Porque además, no se trata de un concepto Leica M,
según el cual se puede vender un Leica APO Summicron-M 50 mm f/2, por
7.200 $ más tasas, aunque sea el paradigma de la óptica sin concesiones.


...está claro, en óptica, todo tiene un precio
La solución la vienen aplicando los principales fabricantes de cámaras
y objetivos de sistema CSC prácticamente sin excepción (y de otros
formatos, pero ese es otro tema...) desde un principio, y consiste,
a grandes rasgos, en crear objetivos angulares retrofoco asimétricos
con enormes niveles de distorsión –por lo general en barrilete– que son
en realidad casi "ojos de pez".

Con ello consiguen:
- Objetivos pequeños
- Muy buena iluminación de centro a esquina
- Precios de producción asumibles
- Buena corrección de otras aberraciones, al no tener que asumir compromisos con la distorsión
Pero –probablemente ahora nos dirán ustedes– a pesar de eso, los
objetivos angulares para CSC ofrecen por lo general muy poca distorsión
en la práctica y ello se puede ver no solo en los archivos JPEG que ya
vienen procesados por el firmware de la cámara, sino también en los archivos en
bruto, en los RAW de la cámara...
Y a este punto, tras este largo discurso preparatorio, es donde
queríamos llegar.
Óptica siglo XXI :
Ya hace años que venimos indicando que en el caso de la fotografía
digital no se puede hablar estrictamente del rendimiento de un
objetivo, sino del rendimiento del Sistema compuesto por el objetivo,
el sensor, el procesador y el firmware de la cámara. Hemos comentado en
más de una ocasión que la óptica fotográfica tiene un antes y un
después desde que existe la posibilidad de corregir determinados
defectos ópticos –hasta un cierto extremo– aplicando tratamiento
digital a los archivos, con lo que se consigue gran calidad de imagen
final a un precio razonable.
Pero hemos podido comprobar que ello es cierto hasta el extremo de que
los archivos "RAW" que ofrecen los fabricantes de las cámaras y objetivos
tienen poco de RAW, de “crudo” (raw = crudo, en inglés) o de “archivos
en bruto” y siguiendo la terminología de las carnes rojas, serían no ya
“medium”, o “au point”, sino más bien “well done”... hasta churruscados.
El tema, que ya habían advertido junto con nosotros algunos usuarios
expertos, nos ha llevado no solo a investigar sobre el asunto, sino a
plantearlo directamente hace unos pocos días en persona –por primera
vez en el caso del Sector– a Mr. Ogawa, Presidente de Olympus Japón.
Las respuestas a nuestras preguntas y las interesantes respuestas, las
pueden leer en nuestro artículo:
Entrevista con Mr. Ogawa de Olympus Japón.
Es importante resaltar que el “affaire” de los archivos RAW que no lo
son, afecta a la casi totalidad de las firmas del Sector que fabrican y
comercializan el tipo de producto comentado, incluidas las compactas
digitales (falta por probar el sistema Canon EF-M), y que desde
Olympus, cortésmente, se nos ha brindado la primera oportunidad de
debatir en directo sobre el tema.

¿Qué es lo que se hace?
En el “RAW”:
Convertir una imagen casi "ojo de pez", con fuerte distorsión en
barrilete, en una imagen “enderezada”, de apariencia casi normal. Para
ello se recorta parte del fotograma. A notar que el ángulo cubierto
finalmente, en ese archivo seudo-RAW es el fijado en la focal nominal,
si bien el ángulo que es capaz de captar esa óptica, es mayor.
En el JPEG:
Ajustar aquellos parámetros que tenemos asumidos, tales como
aberraciones cromáticas, astigmatismo, “artefactos”, color, contraste,
acutancia, etc. y quizá... algo de distorsión.
En suma:
- Los archivos RAW que se nos ofrecen no son tales, sino que están fuertemente manipulados, procesados.
- Para ello, los fabricantes de cámaras y objetivos se han puesto
de
acuerdo – entendemos que con desconocimiento de los usuarios finales –
con los principales desarrolladores de software de tratamiento de
imagen. No así, con determinados desarrolladores “third party” de reveladores libres.
Los beneficios:
- Hacer viables ópticas en focales, tamaños, pesos y precios que de otra forma no lo serían.
- Evitar a los usuarios el “shock” de ver la realidad y la
necesidad de
hacer un paso adicional de procesado del “RAW” que podría ser complejo.
(siendo optimistas)
Inconvenientes:
- Especificidad y dependencia entre ópticas, procesado en cámara, y procesado por parte de software de otras firmas, a su vez ligado a plataformas de sistema que pueden quedar obsoletas.
- Manipular la imagen original hasta los extremos que pueden asumir una estructura de píxeles ortogonales con sus interpolados consiguientes, al deformar constantemente la imagen captada.
En definitiva con este último punto estaríamos hablando del riesgo de “pixel stressing” que tienen estas
maniobras de contracción, expansión y modificación de la proyección
óptica original (recordemos que al modificar la posición de los píxeles
originales existe un proceso de interpolación por cada traslación).
En ocasiones, siempre en conjunto de ópticas y sistemas modernos, hemos
detectado ciertas alteraciones atípicas, especialmente en nuestras
capturas de rendimiento óptico, donde ponemos al conjunto óptico +
captor + procesador al máximo. En ellas podemos advertir, tal como
adjuntamos en la imagen inferior, la ausencia ilógica de resolución en
áreas donde no debiera de dar problemas (por ejemplo, la primera banda
de miras de resolución) mientras que paradójicamente en otras más
complejas (bandas inmediatamente superiores, con frecuencias espaciales más altas) se
resuelven de mejor manera.
Lo que en principio se podría interpretar como un defecto óptico, no es
tal cosa, es producto de la intensa interpolación llevada a cabo por el
firmware de cámara o revelador comercial de turno para enderezar la
imagen, esto es notablemente más visible en las esquinas, en detalles
pequeños o tramas complejas y como es deducible, para ópticas angulares,
las que por omisión incorporan una mayor corrección digital actualmente.
Desde la primera banda de miras de resolución se aprecia los efectos del "pixel stressing"
Nuestra propuesta:
- Solo aquellos archivos RAW que no sufran de ese tipo de tratamiento previo deberían llamarse “RAW”.
- Los “RAW” actuales, con ese tipo de “pre-procesado” extremo deberían recibir un nombre distinto, como por ejemplo “FRAW”, acrónimo de Firmware RAW , Firm RAW, o alguna otra propuesta más acorde con la realidad.
Muestras:
- Cámaras compactas "High End" -
Ejemplificando a la perfección lo expuesto, las dos animaciones
consecutivas muestran cómo estos dos modelos de cámaras compactas de
gama alta –de hecho las dos a día de hoy con más prestigio en el
sector– contienen de
base (en su proyección óptica original) una serie importante de trazas
ópticas, destacando una notoria y muy prominente distorsión en
barrilete.
Distorsión totalmente oculta y corregida digitalmente en el JPG de
cámara así como en la versión "RAW" visible a través de los reveladores
comerciales más comunes y por contra... descaradamente presente
mediante los reveladores de terceros / libres.

Test - Compacta de gama alta, posición angular modelo A
Curiosamente en ocasiones, nos encontramos con modelos que aún no
cuentan soporte de revelado comercial, pero si por parte de terceros,
en muchos casos creemos que estas latencias cada vez más habituales
entre presentación de un modelo nuevo de cámara y su versión compatible
de revelador comercial se deben mayoritariamente a un procesos de
negociación e implementación de estos algoritmos de corrección.
Igualmente estos algoritmos, si ya de base están bien implementados en
el propio firmware de cámara y sus JPG directos, suele ser más
eficiente - hablando de corrección de distorsiones - en su tratamiento
fuera de cámara por los reveladores comerciales, por su superior
capacidad de procesado.
Paradójicamente a veces estás correcciones digitales "se pasan de la
raya"mostrando, incluso desde el JPG de cámara una corrección
totalmente contraria a lo que por focal, distancia y teoría óptica
debiéramos esperar. De manera tal que al abrir la versión RAW de este
archivo en un revelador libre nos encontramos con la distorsión óptica
normalizada para esos parámetros y antagónica con el Sobre Procesado ejercido desde el
firmware de cámara. No siendo, curiosamente por exceso de corrección,
válida la versión digital de JPG de cámara o RAW (a través de
reveladores comerciales).
Intuimos que este Sobre - Procesado se
origina por la imposibilidad de calcular todas las posibles variables
de distancias - distorsiones para el o las focales dadas (si hablamos
de zoom) , estando estas correcciones calculadas de media sólo para las
distancias y usos más predecibles, por uso y perfil de
dispositivo/usuario.

- Óptica intercambiable, focal fija estándar, gama alta -
Dentro del campo de las ópticas intercambiables, podemos apreciar
también grandes sorpresas, inclusive como es el caso, con objetivos de
focal fija, alta luminosidad y segmento profesional.
En el caso de las focales llamadas "estándar", aquellas con una
distancia focal igual a la diagonal del plano focal o dicho de una
manera menos correcta; equivalente a unos 50 mm para el formato de paso
universal (24x36mm), las distorsiones que hemos podido localizar de
manera más común son de carácter curvilíneo en forma de barrilete, no
siendo tan drásticas como en el caso de los angulares pero igualmente
con cierta distancia a lo que visualmente vemos desde la versión RAW
ofrecida por los reveladores comerciales.

- Óptica intercambiable, focal fija tele corto, macro, gama alta -
Para agilizar esta serie de muestras y dotarlas de mayor carácter
docente, remitimos para finalizar este recorrido al paradigma de óptica
corregida, los objetivos macro dedicados y como por ejemplo en la
imagen que adjuntamos más abajo, aún siendo en resultados netos de
rendimiento uno de los mejores objetivos macro dedicados del sector
CSC, adolece - tras visualizar su proyección real mediante un revelador
libre - de distorsión en acerico, la esperada debido a su condición de
teleobjetivo, como comentábamos en los preámbulos técnicos.

Una de las preguntas que antes nos surgió ante tal maremágnum de
muestras y datos fue la siguiente; ¿No existe un término medio? ¿ Sólo a
través de una fuerte inversión podemos adquirir una óptica corregida
físicamente?
Pues bien, con permiso de Leica, Zeiss (Cosina) y otros "viejos
clásicos" donde se permiten mínimas concesiones de corrección digital
(recordemos la codificación por luz a 6 bit de Leica para caracterizar
sus ópticas) y el grueso recae sobre el diseño óptico y su rendimiento,
podemos encontrar algunas marcas y ópticas con una relación intermedia,
no demasiado disparatada, entre su proyección óptica real y su versión
digitalmente corregida.

Toma de campo con angular extremo de gama alta
Implicaciones
Entendemos que esta información trastoca bastante el mito de la óptica
como inversión para toda la vida, al menos en un sector importante de
los nuevos desarrollos, por ser estos totalmente dependientes a los
compromisos e intercambios de información con las principales marcas de
reveladores comerciales, lo que en definitiva aumenta su riesgo de
obsolescencia programada.
En cambio, esta misma acción, facilita - como venimos contando en
nuestros análisis de ópticas - el acceso a objetivos más pequeños,
menos pesados y más económicos, con una calidad de imagen (previo
tratamiento digital como hemos podido comprobar) más que digna,
difícilmente alcanzable sin incrementar exponencialmente la factura de
compra.
Por si fueran pocas variables, el futuro avecina posibles incursiones
en el software interno de las cámaras compactas, territorio CSC quizás
también réflex, usando versiones ajenas a la marca.
Android es ya una realidad en el segmento compacto y no hacemos otra
cosa que pensar expectantes cómo manejará un sistema operativo de estas
dimensiones y capacidades de manipulación, todas estas cuestiones de
corrección digital y comunicación con el objetivo de turno.
¿Trabajarán por separado Firmware y sistema operativo, siendo estas
correcciones inalterables? o de lo contrario ¿Se podrá manejar o
customizar a través de versiones "desbloqueadas"?
Habrá que esperar a ver cómo se extienden e implementan estos sistemas dentro
de las tipologías de cámaras, especialmente las de óptica
intercambiable, para ir respondiendo poco a poco a todas estas
preguntas.
Por supuesto, estas muestras y sus conclusiones no son extrapolables a
todo el conjunto de ópticas o sistemas, nosotros hemos elegido los más
representativos y actuales, lo que no excluye que existan aún muchas
ópticas de alto rendimiento corregidas "a golpe de lente" lo que
indudablemente incidirá en su precio final, entender esto como una
inversión o un abuso es una de tantas opiniones válidas en estos
tiempos de cambios tecnológicos en los que queda aún muchas cosas por
investigar, contrastar y escribir... como seguiremos haciendo.
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