Leica
presenta hoy uno de esos productos emblemáticos, que sólo una firma con
su carisma se puede atrever a comercializar: la nueva Leica M Monochrom,
una telemétrica dentro de su línea clásica “M”, pero dotada de un sensor especial exclusivamente
para blanco y negro.

El
sensor, en el formato original Leica de 24 x 36 mm, ofrece una
resolución de 18 megapíxeles y puesto que está libre de la pauta Bayer
RGB, cada uno de sus fotodiodos o píxeles almacena valores de
luminancia reales para cada uno de los puntos de la imagen resuelta.
Pronto
surgirán sabrosas discusiones acerca de la resolución real
“equivalente” de este nuevo sensor en relación a uno de color según la
pauta Bayer, pero si además añadimos que el sensor, al igual que en
otros modelos de Leica, prescinde también del filtro de paso bajo, cabe
esperar una alta calidad de imagen.
Los responsables hablan de
imágenes “significativamente más nítidas” que las ofrecidas por un
sensor sensible al color, y desde el punto de vista de los más expertos
consultados, este sensor podría ser equivalente en capacidad
descriptiva de la imagen a uno de aproximdamente 38 Mpx.
En cuanto a
la franja del espectro a registrar, se ha dotado al captor de un filtro
infrarrojo que corta hasta los 700 nanómetros y por lo tanto justo
hasta el espectro visible.
De esta forma, la Leica M Monochrom
se convierte en la primera cámara digital de la historia exclusivamente
para blanco y negro dotada de sensor de 24 x 36 mm, eso que vienen en
llamar “full frame”, o más concretamente, en este caso, de 23,9 x 35,8
mm. No se hace referencia a si se trata de un CCD o un CMOS, pero es probable que el diseño original sea de Kodak, de antes de vender su división de sensores a Platinum Equity/Truesense Imaging.
En
cuanto a sensibilidades se habla de una escala de 320-10.000 ISO, con
un valor subforzado de 160 ISO. Parece evidente que al evitar los
filtros de color RGB sobre los fotodiodos se ha conseguido un mayor
aprovechamiento de los fotones, siendo la ganancia de entre uno o dos
pasos respecto al sensor de color.
Los archivos generados son de aproximadamente 36 Mb en DNG sin
compresión y de entre 2 y 10 Mb para los JPEG.


En
cuanto a la estética, se ha llevado “lo esencial” al límite: de momento
la cámara estará disponible solo en acabado negro mate, sin disco rojo
“Leica” en parte alguna, ni identificación claramente visible: solo un
discreto grabado en la zapata portaaccesorios hará referencia al modelo.

No
deben temer los posibles interesados en la M Monochrom: "lo esencial"
no ha llegado a eliminar el monitor posterior para el control de las
imágenes, que es un LCD TFT con vidrio de zafiro, siendo su resolución
de 230 Kpx. Ahora bien, al no tener que emplear tres puntos (RGB) para
la representación de cada punto de imagen, es probable que la
resolución visual de la imagen sea muy superior a lo esperado.
Podemos
resaltar un detalle que nos parece muy interesante: el histograma
ofrecerá la información a partir de los datos en bruto (RAW), sin verse
mediatizados por la compresión JPEG como suele ser el caso, por lo que
sus indicaciones serán mucho más fieles para los fotógrafos expertos
que se supone son en público objetivo (“Target”) de este modelo. Los
avisos de sobre o subexposición configurables por el usuario permitirán
un control muy fino a la hora de “colocar” valores de la escena.
Un detalle adicional, pero ya hablando de JPEG, es que pueden
seleccionarse “virados” a sepia, tono frío o selenio.
A
la hora de hacer impresiones, si se desea, podrán hacerse en nuestra
propia impresora inkjet, o en un laboratorio profesional, bien en
Lambda bien en inkjet.
Leica ha dado un paso más en este sentido, y
ofrecerá a los usuarios de la M Monochrom, un enlace especial al
laboratorio alemán especializado “Whitewall” a fin de poder obtener
copias y ampliaciones sobre papel baritado, entendemos que inkjet.
Para
que los poseedores de la Leica M Monochrom puedan disfrutar aún más del
concepto “monocromo”, la cámara viene acompañada (*) no solo del
software Adobe Photoshop Lightroom, sino también del Silver Efex Pro 2,
un soporte lógico para procesado de imágenes en blanco y negro, con
herramientas inspiradas en el cuarto oscuro tradicional, y con
capacidad para emular hasta 20 tipos diferentes de película B/N, en lo
que respecta a grano escala tonal, etc. No es “lo mismo”, pero...
(*) Descarga online tras registro

Por
lo demás, la Leica M Monochrom, es una Leica M “de pura cepa”, que
ofrece un conjunto de “hardware” muy similar al de una Leica M9-P:
•
Visor telemétrico con aumento 0,68x, con pares de marcos luminosos de
28/90 mm, 35/135 mm, y 50/75 mm, con la lógica compensación de paralaje
• Medición TTL ponderada al centro (dependiente de abertura de trabajo)
• Modos de exposición manual y de automatismo a prioridad de abertura
• Compatible directamente con objetivos Leica M entre 16 mm y 135 mm
• Montura de bayoneta codificada a 6 bits
• Compatible con infinidad de objetivos de bayoneta hasta 1954, y otros
muchos de rosca mediante adaptador
• Obturación planofocal controlada electrónicamente entre 1/4.000 de
segundo y 8, 32 o 240 segundos según modo de exposición
• Montaje motorizado de la obturación con capacidad de hasta 2 f.p.s.
hasta 8 imágenes
• Tarjetas SD hasta 2 Gb y SDHC hasta 32 Gb
• Cuerpo enteramente metálico (139 x 37 x 80 mm para 600 gramos)
• Alimentación por batería de 3,7 voltios y 1.900 mAh.
El precio y la disponibilidad no están fijados en este momento de
levantarse el embargo de información.
Actualización: el precio podría situarse en el entorno de los 7.500 €, dependiendo del momento exacto de su comercialización
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