Sábado, 27 de Marzo de 2010 02:25 Manuel San Frutos

Buenas Intenciones

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De un tiempo a esta parte hemos visto crecer la fotografía digital en muchos sentidos, múltiples propuestas y líneas de trabajo posible. Desde el plano que nos ocupa no son pocas las veces en las que tras realizar las pruebas y comparaciones pertinentes, nos sorprende gratamente un producto, producto que paradójicamente no siempre tiene una buena aceptación por parte del mercado.

Y es que no podemos olvidar que una gran parte del “pastel” del mercado fotográfico lo mueve el sector amateur, de hecho cada vez toma más forma el concebir al segmento profesional como un prestigioso cebo, auténtica pasarela de moda y glamour, que legitime el negocio, que está verdaderamente en otro sitio.

Si a esto le sumamos la recurrente tendencia maniquea de juzgar los productos en este país, sin valores intermedios, o bueno o malos, o de una liga reducida (de apenas dos firmas principales) o del resto. Diferencial tratado siempre como morralla sin capacidad de competir ni ofrecer nada de verdadero interés.

Parte de esta estrategia se ve alimentada en nuestra opinión por un absoluto desconocimiento de tales propuestas, que aún siendo periféricas a estas marcas “referentes”, tienen el valor y la cordura de atreverse a innovar, de plantear nuevos retos.


Paradójicamente son demasiados los ejemplos que nos recuerdan cómo varios de los proyectos de estas marcas "secundarias" fueron tachados en su día de innecesarios o anecdóticos, para más tarde, con la demanda de mercado ya asentada, transferirse directa o tangencialmente, como “innovaciones” en las marcas de esta “primera liga”.

Otra pauta a nuestro juicio errónea, parte del poco movimiento y visibilidad que los distribuidores y tiendas dan a estos productos, en algunos de los casos más extremos pudiendo cercenar de un golpe todo el sacrificio y buen hacer de los creadores del dispositivo en cuestión.


El caso de Ricoh, con su sistema modular GXR, ejemplifica está situación. Como hemos repetido en tantas ocasiones, es uno de los proyectos más innovadores hasta la fecha. Cuenta con tan escasa o nula presencia en las tiendas que casi pareciera que se tratara de un premeditado complot, deficiencia que se ve potenciada por los todavía recientes despidos  y cierre de la práctica totalidad de la división europea de la firma.

Por otro lado, Sigma y su peculiar captador tricapa, Foveon, es sin duda un ejemplo de libro sobre cómo el mercado general puede desestimar una buena propuesta, cierto, reconocemos que no es una estructura perfecta (ninguna lo es), pero igualmente defendemos su absoluta solvencia en condiciones de luz favorables, con una nitidez y densidad de color, siempre que se procese adecuadamente, sin igual.


Todos los modelos de Sigma dotados de tal tecnología, especialmente la serie DP, fueron cargados desde el principio con demasiadas expectativas, inclusive desde la propia marca, y lo curioso del asunto es que parece no haber tan siquiera tiempo y paciencia suficiente como para poder estimar estos productos desde su real rendimiento y por lo tanto caen pronto en el terreno de la crítica vacua.

No olvidemos tampoco el esfuerzo realizado por Casio, democratizando la captura de alta velocidad con su serie EXILIM High Speed, modelos que además insistieron desde sus comienzos en la perfecta hibridación foto / video tan demandada actualmente.



Sin embargo para muchos aún sigue siendo una marca extraña y marginal en esto de lo fotográfico, sólo reseñable como fabricante de relojes digitales.

Este contexto coercitivo simplifica el nutrido elenco de marcas, propuestas y finalmente  dispositivos a un reducto, paradójicamente, muy similar entre sí.

En detrimento de la diferencia se ejerce una especial xenofobia, consciente o no, a todo aquello que no sea lo conocido y especialmente primando sólo a las “principales” marcas del sector.

El término de biodiversidad tan en boga en estos tiempos de malestares climáticos bien podría transferirse al campo fotográfico: cada propuesta tiene su lugar y razón de ser, más aún cuando estos cambios aún fracasando en sus primeros intentos, pudieran propulsar un revulsivo giro tecnológico posterior.

Seamos por lo tanto tolerantes con estas interesantes propuestas ya que al fin y al cabo tienen todas... buenas intenciones.


 
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