En un entorno de menos de 72 horas, se han producido tres noticias, de las que dos son aparentemente bastante conexas, y una de ellas aparentemente inconexa... y sin embargo, todo podría moverse dentro de una misma esfera de influencia.
Ya pocos días antes, Hasselblad había iniciado una campaña de "recogida" o "cambio", descontando 3.000 euros de la compra de una cámara Hasselblad H3D-39 entregando una cámara réflex monocular de formato medio, con chasis, visor y objetivo, fuese de la marca que fuese.
Poco después, hace 24 horas, Mamiya anunciaba la comercialización de un "kit" compuesto por su conocida cámara Mamiya 645 AFD II, dotada del respaldo digital Mamiya ZD de 22 megapíxeles y 38 x 46 mm, y por supuesto, un objetivo, el estándar de 80 mm f/2,8. ¡Todo ello por 9.999 euros!
Las ventajas de "la cámara digital para formato medio más barata del mercado" son bastante evidentes. Donde una Canon de alta gama, dotada de un objetivo adecuado, se sitúa en los aproximadamente 8.000 euros, la nueva oferta de Mamiya ofrece, por 10.000 euros, 22 megapíxeles, con un tamaño de fotocélula mayor, facilidad de limpieza del captor, filtro de paso bajo de "quita y pon", y posibilidad de utilizar respaldos para película. Además, se aporta software muy potente. Al margen de la oferta en kit, también existen opciones de compra por separado.
Hace menos de 24 horas, Hasselblad iniciaba una original campaña (es.hasselblad.com/oldhorse), bajo un lema que podría ser algo así como "Enseñar nuevos trucos a un viejo caballo".
(Por menos dinero).
La idea es ofertar a un precio muy tentador de 7.500 euros el respaldo digital Hasselblad CFV.
Se trata de un respaldo dotado de un captor cuadrado (36,7 x 36,7 mm/factor de focal de 1,5 x), de 16 megapíxeles, que es compatible con la inmensa mayoría de las cámaras Hasselblad del sistema clásico, denominado ahora "V" (*).
Lo que se sugiere a los que con los años han aprendido a confiar plenamente en sus cámaras Hasselblad del sistema V y se han convertido en parte de su forma de trabajar y de disparar, es que pueden "digitalizar" su sistema a un precio asumible, sin sacrificar su forma de trabajar o el estilo de su cámara. Para algunos fotógrafos, no obstante, el "factor multiplicador" de 1,5 x, puede resultar poco práctico a la hora de utilizar sus angulares.
No deja de ser curioso, que esta segunda campaña de Hasselblad va -solo a primera vista- en contra de la primera citada. En una segunda aproximación, más probablemente puede ir dirigida a los que "no pensaban" cambiar a una H3D, sea, 22, 31 o 39.
(*) Cámaras fabricadas desde 1967. Hasselblad entrega igualmente el avanzado software Flexcolor
La tercera noticia, desvelada "casualmente" en el mismo entorno horario, es la del desarrollo por parte de Canon de un captor CMOS de 50 megapíxeles. Se indica que este captor está destinado a usos industriales, tales como cámaras de vídeo vigilancia y no para uso de consumo, pero el "punctus" del captor no es ya su alta resolución, sino lo "casual" de su formato: 19 x 28 mm, muy próximo al de los captores "APS-C" utilizados en muchas cámaras réflex monoculares digitales.
Por si ello fuera poco, los CMOS son de arquitectura escalable, y así, resultaría posible -tal como se hace en las EOS-1Ds, "pegar" dos de estos captores lado a lado para conseguir un "full frame" de 28 x 38 mm (aprox.) y 100 megapíxeles de resolución.
Siempre dicho en tono de humor, este asunto del nuevo captor de Canon me recuerda a cuando se envía a la "sexta flota" a un lugar de posible conflicto, así como quien dice, para "mostrar músculo".
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