Fuerte
fue el debate que generó la entrada en el mercado de las cámaras
sin
espejo, también conocidas como “mirrorless”
o “CSC”. Quizá no
tanto por la ausencia de dicho espejo, sino como por la sustitución del
ahora rudimentario visor óptico réflex por el avanzado visor
electrónico. Casi tanto como la irrupción de la primera SLR para 35 mm
en un mundo dominado por las telemétricas. Enrique Pacheco nos
ofrece
hasta seis puntos de razonamiento
en torno a sus preferencias
personales al respecto.

© Enrique Pacheco
Hay que reconocer que ese debate, no habría sido tan polémico si no
fuera porque las tradicionales marcas siguen aferradas al espejo y al
visor óptico, mientras que son las marcas emergentes o minoritarias las
que han abrazado el visor electrónico y el concepto "mirrorless" como
un estándar sin vuelta atrás.
Pero vamos a dejarnos de debates interminables, de polémicas sin
sentido, y vamos al grano. ¿Por qué un profesional que cada año dispara
200.000 fotografías, produce alrededor de 10 vídeos y viaja a 12
países, se pasa a las cámaras sin espejo?

© Valentin Sama

© Olympus Corp.
1.- Por
la reducción de elementos
mecánicos
Para alguien como yo, que dispara cerca de 200.000 fotografías al año,
el prescindir de elementos mecánicos tales como el espejo disminuye
claramente las posibilidades de fallo de la cámara durante el trabajo.
Además, y esto es muy importante, al eliminar el golpe del espejo en
cada disparo, reducimos drásticamente las posibilidades de que nuestra
toma salga trepidada, algo que ocurre asiduamente cuando disparamos con
tiempos de obturación largos, y esto, en mi caso, es casi siempre...

© Albedo Media, S.L.
Un toque de menú, y la exposición se realizará sin la intermediación de piezas mecánicas en movimiento por parte del obturador... y el espejo ¡ya estaba suprimido!
... pero con la nueva Sony A7s puedo ir más allá, desactivando
fácilmente
–a través del menú– el obturador mecánico, pasando a un modo totalmente
electrónico, evitando otro movimiento mecánico y alargando así la vida
útil de mis cámaras.

© Enrique Pacheco
© Cameratest
2.-
Porque opino que el visor
electrónico es una ventaja
Mi trabajo se divide entre fotografía y vídeo casi al 50%, así que el
visor óptico réflex es para mí un gran impedimento. Os explico las
razones.
Si alguna vez has usado tu DSLR® para grabar vídeo, habrás
sufrido el problema de no poder mirar por el visor óptico réflex (ese
que tanto adoras) ya que al activar el "Live View", el espejo se
levanta,
anulando por completo dicho visor. Si estás en un interior quizá no sea
gran problema, pero si estás en un exterior con mucha luz, habrás
comprobado que resulta imposible encuadrar bien, y mucho menos enfocar
con precisión en la pequeña pantalla de tu DSLR®, la cual se ha
convertido casi en un espejo debido a la luz ambiente. La solución era
comprar un visor electrónico tipo Zacuto, el cual vale unos 1.000 $ y
es casi tan grande como tu DSLR®.
Bueno, pues esto no ocurre con las cámaras sin espejo dotadas de visor
electrónico a la altura del ojo, ya que nuestro visor electrónico nos
proporciona una visión correcta en cualquier situación, incluso en
exteriores con mucha luz.
Además, personalmente ya no tengo que revisar la foto tras hacerla, la
foto quedará tal y como la estoy viendo en mi visor, se acabó el
perderse un momento decisivo porque estoy visionando la imagen
anterior. Si lo viste, lo capturaste, así de simple.

© Albedo Media, S.L.
Una Sony A7R para 24 x 36 mm con un Leica Summicron-M 50 mm f/2 diseñado en 1969

© Albedo Media, S.L.
3.-
Porque puedo usar casi cualquier
óptica del mercado
No hay duda que en muchos casos los mejores resultados y
prestaciones
se obtienen con las ópticas propias de la marca de nuestra cámara, sea
cual fuere.
¿Pero quién quiere limitarse al catálogo de una marca cuando puede
escoger entre una lista casi infinita?
Mientras que en las DSLR® estamos limitados a las ópticas
originales y a las que terceras marcas hacen para la marca en cuestión,
en las cámaras sin espejo el límite es nuestra cartera, porque mediante
anillo adaptador podemos utilizar casi cualquier óptica del mercado,
desde las flamantes Leica-M o Zeiss hasta las cinematográficas
PL, pasando por antiguas Contax, Yashica, Voigtländer, etc.
Además, con el adaptador Metabones, puedo usar las populares Canon y
Nikon, manteniendo la estabilización, enfoque y otros automatismos.
Ya no tienes que cambiar de ópticas porque cambias de cuerpo.

© Albedo Media, S.L.
En caso de conveniencia, el escaso peso de un sistema CSC permite emplear una rótula ligera para vídeo, sobre un trípode igualmente ligero
4.-
Porque son más pequeñas y ligeras
Como he dicho antes, hay años en los que viajo a 12 países, hago miles
de kilómetros, muchos de ellos a pie por la montaña cargado con una
pesada mochila. Que las cámaras, y por lo tanto también las ópticas,
sean más pequeñas y ligeras, no sólo hace mucho más fácil mi trabajo,
sino que me permite llevar más equipo cuando es necesario.
Digamos que en mi mochila antes metía dos cámaras y tres ópticas, y
ahora puedo llevar tres cámaras y 5 ópticas. Esto redunda en una mayor
capacidad de producción y por lo tanto mayor rentabilidad para mi
negocio. Sí, he dicho negocio, pues para mí la fotografía lo es.
¿Recuerdas que he dicho que soy profesional? ¿Y por qué recalco esto?
Porque parece que para aparentar ser más profesional debes llevar un
equipo grande y pesado... Bien, pues yo soy el claro ejemplo de que
este argumento es tan débil como obsoleto.

© Albedo Media, S.L.
Sea con sensor 24 x 36 mm, sea con uno APS-C o Micro Cuatro Tercios, Enrique Pacheco ve el futuro en las cámaras sin espejo o CSC
5.-
Porque es un sistema de futuro
Sinceramente, creo que las cámaras sin espejo son el futuro; sólo hay
que ver que cada vez son más las marcas de ópticas y accesorios que
están fabricando líneas enteras de productos, algunos de muy alta
calidad y muy profesionales para estas cámaras.
Los fabricantes de cámaras llevaban mucho tiempo intentando deshacerse
de los elementos mecánicos de las cámaras, y ahora gracias a la
altísima calidad de los visores electrónicos y el avance en los
sensores, ya no hay razón para seguir usando el viejo prisma y el
espejo abatible. Por todo ello, no sólo estoy seguro de que ninguna
marca que fabrica cámaras sin espejo volverá a fabricar una gama de DSLR®,
sino que creo que las marcas generalistas tarde o temprano pasarán por
el aro y abrazarán el concepto “mirrorless” como algo normal.
Un
último razonamiento
Por todos estos argumentos que esgrimo aquí, quisiera pensar que al
debate de sí las cámaras sin espejo son profesionales o no, le queda
poco tiempo, pero seguro que para dejar de oír esta cantinela tendremos
que esperar a que las marcas generalistas saquen su línea seria de
cámaras “mirrorless”.
Mientras tanto, muchos profesionales como yo seguiremos produciendo
material de alta calidad con estas cámaras, las cuales nos ofrecen todo
lo que necesitamos y más para obtener resultados tan buenos o mejores
que los que tuvimos con nuestras viejas DSLR®.
Ver: site de Enrique Pacheco
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