Publirreportaje - Para
los que no dispongan de referencias previas sobre ella, el tomar en la
mano por primera vez una Fujifilm X-M1 puede representar el inicio de un
gran descubrimiento, éste puede llegar por vías paralelas; primero al
ir conociendo su imponente dotación tecnológica y después al
interactuar con su portable
experiencia de uso.
Ambos caminos son complementarios, pero puede asegurarse que aunque se
obviase el primero –algo que en cierta forma sería una lástima– a
través del segundo es seguro de que llegaría el convencimiento de que
con la X-M1 se está ante un producto distinto, capaz de impactar por la
gran calidad de imagen que ofrece...no obstante la experiencia de
usuario es
algo más que la calidad de imagen.

La X-M1, aunque está dotada del mismo revolucionario sensor X-Trans en
formato APS-C de los modelos Fujifilm X-Pro1 y X-E1, es una cámara muy
pequeña, sobre todo si se monta sobre ella el nuevo objetivo compacto
de tipo “pancake” Fujinon Super EBC XF 27 mm f/2,8 Aspherical,
equivalente a un 41 mm de focal.
Es de dimensiones tan contenidas que podría pasar por una cámara
compacta de alta gama en lugar de por lo que es en realidad: una CSC
que se integra plenamente en el sistema “X” de Fujifilm de objetivos
intercambiables.
De hecho, los diseñadores no solo la han hecho ligera, sino que han
ubicado todos los controles clave en el lado derecho del cuerpo,
pensando en el usuario final o “target” de este tipo de cámara,
versátil y portable.

A pesar de esa mayor concentración de mandos, la accesibilidad es
buena, y el usuario pronto se encontrará manejando con soltura el dial
de modos de exposición (PASM) apoyado por un dial específico para la
compensación de exposición o selección de parámetros, mucho más
intuitivo y rápido de manejar que un acceso secuencial por menú.
Otro tanto puede decirse de la rueda posterior, que permite seleccionar
la abertura de diafragma en aquellos objetivos del sistema “X” que
–como es el caso del Fujinon Super EBC XF 27 mm f/2,8 Aspherical–
debido a su pequeño tamaño no incorpora aro de aberturas de diafragma.

Esa misma rueda permite –presionando hacia abajo– ampliar la imagen si
se opta por enfocar a mano para algún sujeto crítico. El “focus
peaking”, ese resalte visual de perfiles, permite afinar el enfoque
bajo esas circunstancias.
La Fujifilm X-M1 es una cámara muy versátil, tanto para fotografía de
calle como para viajes y escapadas a la naturaleza o paisajes urbanos,
bajo esas forma de utilización es cuando la
pantalla abatible muestra su utilidad... hacia arriba para tomas con
punto de vista bajo o hacia abajo o con nuestra mano elevada por encima
de una multitud o el borde molesto de una valla.
Y además, con un poco de habilidad, esa misma pantalla puede mejorar el
agarre, el “grip” de la X-M1 para tomas puntuales. Para situaciones de
mucha luminosidad ambiente, el ajuste de menú específico que modifica
brillo y contraste, hace maravillas.

Tampoco hay que subestimar en absoluto la utilidad del pequeño flash
retráctil. Es cierto que con un captor X-Trans que ofrece una calidad
de imagen fuera de lo corriente a ajustes ISO de incluso 3.200 en la
mayor parte de las ocasiones no será necesaria esa cierta “intrusión”
que representa el flash, pero para rellenos a contraluz resulta muy
útil, sobre todo dado que puede compensarse por separado la exposición
de luz ambiente y la de flash.


Con una portabilidad y peso tan comedidos, se convierte en el perfecto compañero diario, una de las pocas cámaras que con ese tamaño, son capaces de plantar cara a la calidad de las cámaras réflex de segmentos superiores.

Al heredar toda la tecnología de imagen de la X-Pro1 - actual buque insignia de la compañía - el usuario final tan sólo tiene que preocuparse por lo fundamental, captar aquello que le estimula, sin limitaciones impuestas por la ausencia de luz, contraste excesivo o las posibles pérdidas de nitidez tan habituales en otros equipos destinados al fotógrafo amateur.

Ciertamente muchas cámaras compactas ofrecen "soluciones macro" con las que poder capturar nuestra realidad más cercana - valga la redundancia - si bien es cierto que estas posiciones se registran en su mayoría con una distorsión geométrica considerable, algo que no ocurre al ensamblar el pequeño y polivalente Fujinon Super EBC XF 27 mm f/2,8 Aspherical, logrando un equilibrio entre calidad y relación de ampliación más digno.






De idéntica manera, los filtros digitales de emulación de película fotoquímica harán las delicias de aquellos que aún guardan sus "Velvias" o "Provias" en fundas de poliéster, admirando su belleza y particular estética.



Incluso, en situaciones límite de contraste o exposición, los archivos finales ya desde sus versiones JPG de cámara gozan de una calidad superlativa, tomas a pulso más allá de los 3200 ISO, con atardeceres espectaculares y cielos infinitos, ricos en sugerentes tonalidades.


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