Viernes, 20 de Marzo de 2015 09:30 María José Álvaro

Pasolini

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Pasolini, la películaCineChrome – Este año se cumple el 40 aniversario de la muerte de Pier Paolo Pasolini, entre los primeros homenajes que seguramente recibirá se encuentra Pasolini, película del enigmático director neoyorquino, Abel Ferrara, estrenada esta semana en la cartelera española, que ahonda en el universo intelectual y artístico del controvertido cineasta italiano.

Poeta, novelista y filósofo, Pasolini se inició como director de cine en 1961 con Accatone, revelándose como un director de formas puras y sencillas, que buscaba con la simplicidad, despojar al lenguaje cinematográfico de todas sus capas, para así plasmar la esencia del llamado séptimo arte. Crítico con la sociedad de su época, su homosexualidad, sus postulados marxistas y su fe católica, marcaban sus películas, que expresaban su visión de la decadencia de un pueblo italiano (realmente extrapolable a toda la sociedad), acuciado por el conformismo, la homogeneización, la corrupción y el consumismo. Provocador y escandaloso, era amado y odiado a partes iguales por el público, manifestándose como un símbolo de la lucha del arte contra la situación política y social de la época.


Willem Dafoe, colaborador habitual de Ferrara, se mete en la piel de Pasolini con temple e inteligencia, logrando una actuación contenida, pero magnética.

Coproducción entre Francia, Italia y Bélgica, Ferrara se centra con Pasolini, en el último día en la vida del cineasta italiano, como ya hiciera en su película 4:40 Last Day on Earth, una mirada a como un famoso actor (Dafoe) pasa el ultimo día en la tierra, antes del apocalipsis bíblico. Recién llegado de Suiza, después de convulsionar a la sociedad italiana con su estreno más reciente, Saló o los 120 días de Sodoma, Pasolini se reúne con su familia, habla con sus madre y su hermana, queda con sus amigos, y realiza, la que es hoy su entrevista más famosa, para el diario La Stampa, donde ofrece un agudo análisis de la deshumanización de la sociedad actual, antes de salir por la noche en busca de aventuras sexuales. El cuerpo sin vida de Pasolini, apareció la madrugada del 2 de Noviembre de 1975 en Ostia, una localidad cercana a Roma, sin que se llegase nunca a esclarecer por completo, los hechos de su muerte.


María de Medeiros tiene un pequeño papel como Laura Betti, actriz y amiga del director italiano, que se dedicó a preservar su memoria y su trabajo tras su muerte, dirigiendo en 2002 el documental Pier Paolo Pasolini e la ragione di un sogno.

Ferrara rehuye caer en teorías conspiratorias, y no discute la circunstancias de su muerte, para centrarse exclusivamente en el imaginario visual y temático del director italiano, mostrando especialmente los trabajos que estaba creando esos días y que quedaron inacabados. Tanto Ferrara como Pasolini comparten cierto gusto por la marginalidad social y la provocación mediante la religión católica, pero ambos tienen estilos visuales muy diferentes, mientras Pasolini está muy cercano al naturalismo de carácter neorrealista con tintes sociales, Ferrara es un director más impulsivo y violento, con una ecléctica carrera. Sin embargo, Ferrara aquí, realiza un gran trabajo de despersonalización, aunque no deja atrás su habitual estructura desmadejada, usa la experimentación formal, para cuadrar el estilo de la película con el personaje, entregando así, uno de sus filmes más contenidos.


Una de las mayores críticas que ha suscitado Pasolini es el idioma, mezcla entre italiano e inglés, la versión original sufre por los diálogos ingleses que suenan demasiado forzados entre el elenco italiano.

Siguiendo una estructura no lineal, Pasolini posee un tono frío y reflexivo, donde Ferrara mezcla realidad e ilusión para crear un intelectual collage, compuesto por momentos familiares, memorias de juventud, pensamientos del autor, fragmentos de sus películas y una secuencia extraída de su guión inacabado, Porno-Teo- Kolossal, que recoge el estilo del cineasta italiano, sin desentonar con la línea que sigue el resto del largometraje, donde el costumbrismo se superpone con lo onírico, creando diferentes capas de interpretación.


Ninetto Davoli, en la imagen, actor en películas de Pasolini, y antiguo amante suyo, es Epifanio, el protagonista del interludio de Porno-Teo-Kolossal, y también un personaje de la película, en este caso interpretado por Riccardo Scamarcio.

Ciertamente difícil de seguir para los no iniciados en la obra del controvertido cineasta italiano, Pasolini no es, desde luego, un biopic al uso. El arriesgado acercamiento a la figura de Pasolini que traza Ferrara, desechando enumerar una ristra de acontecimientos importantes de la biografía del autor, se sumerge, a través de un documentado guion, en los planteamientos intelectuales del cineasta, reflexionando sobre la creación artística y analizando la sociedad de la época, pero sobretodo, demostrando la profunda admiración del director norteamericano por el polémico realizador italiano.  


 

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