Viernes, 20 de Marzo de 2015 07:00 V.Sama/M.San Frutos

Convertidores para Sony FE 28 mm f/2

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Objetivo Sony FE 28 mm f/2 montado sobre una A7R, con el convertidor a "ojo de pez" acoplado, vista parcial Labo DSLRMZ– Tras nuestra prueba de campo del Sony FE 28 mm f/2, ofrecemos ahora una prueba técnica y de campo de los suplementos afocales que se ofrecen como complemento del mismo.

Y es que una de las particularidades de este objetivo es que se propone como angular "multi propósito" mediante dos convertidores afocales: un 0,75x que lleva el 28 mm nativo a un 21mm rectilinear y un "ojo de pez" (cobertura 180º) y una equivalencia de 16 mm, siempre cubriéndose  –con la colaboración de ambos convertidores– el formato de 24x36 mm de las cámaras Sony de la serie A7.

En los años sesenta y sobre todo los setenta, los convertidores afocales –aquellos que se acoplan por delante de un objetivo– fueron bastante populares, sobre todo entre usuarios de cámaras TLR como las Yashica 6x6 cm y otras cámaras modestas sin óptica intercambiable.
Con esos suplementos afocales, la pérdida de calidad de imagen en la mayoría de los casos era muy superior a la posible ganancia de variación de focal... y adquirieron bastante mala fama.

Hoy en día, merced a las lentes aesféricas, los vidrios de baja dispersión cromática y los excelentes multirrevestimientos, la situación ha cambiado, y así algunos fabricantes, como por ejemplo Fujifilm para su saga X100, de óptica fija, han conseguido producir convertidores con un rendimiento más que digno, apoyados no solo por esas lentes y revestimientos, sino también por una importante intervención del firmware de la cámara.
Hacer convertidores afocales para objetivos intercambiables es una opción técnica y de marketing que parece que no arredra a Sony, y aquí tenemos esos aditamentos.

Objetivo Sony FE 28 mm f/2 montado sobre una A7R
© Albedo Media S.L.
El Sony FE 28 mm f/2, montado sobre una A7R

Objetivo Sony FE 28 mm f/2 montado sobre una A7R, con el convertidor a 21 mm acoplado
© Albedo Media S.L.
El convertidor afocal "Ultra Wide Converter 0,75x" montado sobre el FE 28 mm f/2, el conjunto no chirría.

Objetivo Sony FE 28 mm f/2 montado sobre una A7R, con el convertidor a "ojo de pez" acoplado
© Albedo Media S.L.
Más extremo... en más de un sentido: el "Fisheye Converter" sobre la base del FE 28 mm f/2

Objetivo Sony FE 28 mm f/2 montado sobre una A7R, con el convertidor a "ojo de pez" acoplado, vista horizontal
© Albedo Media S.L.
Imponente ya es: a algunos puede gustar el aspecto del convertidor ojo de pez y otros quizá lo encuentren excesivo

Sony FE 28 mm f/2: resolución con y sin adaptador 0,75x


Con ocasión de nuestra prueba de campo hemos visto el muy buen rendimiento sobre el terreno de este compacto objetivo 28 mm f/2, y en las pruebas de laboratorio, siempre hablando de archivos JPEG ya corregidos de distorsión y viñeteado por el firmware de la cámara, los resultados han sido francamente buenos, teniendo en cuenta factores tales como parámetros físicos y precio.

Objetivo Sony FE 28 mm f/2, resolución sobre A7R
© Albedo Media, S.L.

Quedaba por ver, por tanto, especialmente el rendimiento del conjunto FE 28 mm f/2 con el convertidor 0,75x ya que poder disponer de las focales de 28 mm y 21 mm nos parece más interesante –pero todo va en gustos– que la opción ojo de pez.

Objetivo Sony FE 28 mm f/2, resolución sobre A7R, con convertidor a 21 mm acoplado
© Albedo Media, S.L.
Con el conversor 0,75x acoplado, el sistema va por defecto a una apertura máxima de f/2,8 en lugar de la f/2 nativa del FE 28 mm f/2. Mediante esa pequeña argucia probablemente se evitan posibles fuertes pérdidas de calidad a f/2

Resulta interesante comprobar que la pérdida de rendimiento en el centro no es muy importante, al tiempo que en las esquinas si que lo es, especialmente para la plena apertura de f/2,8 y también el punto siguiente a f/4, donde está en el límite de lo que todavía se considera "aceptable".
Para f/5,6 y f/8 se consiguen resultados dignos para tratarse de un suplemento afocal.
En lo que respecta a distorsión y viñeteado, las ya fuertes intervenciones del firmware que se aplican para el objetivo base "al desnudo", se llevan al límite al acoplar estos convertidores.
Y decimos "acoplar" también en sentido mecánico: al hacerlo –mediante bayoneta a la parte frontal del FE 28 mm f/2, los convertidores envían las señales adecuadas al firmware de la cámara para "que los tenga en cuenta" y haga todas las correcciones necesarias... y posibles. Está claro que –con estos conjuntos– no tiene sentido utilizar otros archivos distintos que los JPEG de cámara.

Toma con objetivo Sony FE 28 mm f/2Objetivo Sony FE 28 mm f/2
Objetivo base FE 28 mm f/2: imágenes obtenidas de JPEG y RAW (izquierda y derecha). Se aprecia la corrección de distorsión por firmware
[clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.

Objetivo Sony FE 28 mm f/2 y convertidor a 21 mm Objetivo Sony FE 28 mm f/2 y convertidor a 21 mm
Objetivo base FE 28 mm f/2 y convertidor a 21 mm: imágenes obtenidas de JPEG y RAW (izquierda y derecha). Se aprecia la corrección de distorsión por firmware
[clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.

Objetivo Sony FE 28 mm f/2 y convertidor "ojo de pez" Objetivo Sony FE 28 mm f/2 y convertidor "ojo de pez"
Objetivo base FE 28 mm f/2 y convertidor "ojo de pez" a 16 mm equivalentes: imágenes obtenidas de JPEG y RAW (izquierda y derecha). Dada la estética extrema del ojo de pez las correcciones de firmware, aunque presentes, se dejan apreciar menos.
[clic encima para imagen a resolución nativa] © Albedo Media S.L.

Manejo y conclusiones
Los convertidores están muy bien acabados y transmiten sensación de robustez y calidad, también por los soberbios multirrevestimientos de las lentes. Acoplan con facilidad, seguridad y contundencia sobre la discreta bayoneta frontal del FE 28 mm f/2 y se separan, de la misma forma, previa liberación de un pestillo lateral, operación que se puede hacer con una sola mano.

En cuanto a la estética de conjunto, se aprecia que se ha estudiado muy bien de tal forma que –acoplados sobre el objetivo base– no quedan como "pegotes" sino muy bien integrados, con líneas fluidas, bastante elegantes.
En lo que respecta al rendimiento, es el esperado, más que digno sobre todo en lo que respecta a aberraciones cromáticas, sobre las que el firmware de la cámara se emplea a fondo, con más éxito que sobre el astigmatismo.
Faltaría ver si el factor precio pueda ser el argumento final para una opción de compra, ya que siempre será algo menor que el de un objetivo nativo de 21 mm o uno específico de "ojo de pez": aproximadamente 250 € para el convertidor a 21 mm y 300 € para el convertidor a ojo de pez.



 

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