Viernes, 13 de Marzo de 2015 10:00 María José Álvaro

Negociador

  • E-mail
  • Imprimir
  • PDF

Negociador, Borja CobeagaCineChrome - El cineasta donostiarra Borja Cobeaga, coguionista de la taquillera Ocho Apellidos Vascos, presenta esta semana su tercer largometraje, Negociador, una comedia contenida y realista, que relata el fracaso de las negociaciones entre la banda armada ETA y el gobierno socialista de la época.

Existen diferentes maneras de provocar la risa en el espectador, y así, se puede recurrir a los gags medidos, la exageración de clichés, y las frases ingeniosas, tal como hizo Cobeaga en sus dos primeras películas, Pagafantas y No Controles,  y aunque Negociador no carece de dialogo chispeante, tal como ha hecho el realizador vasco en su último estreno, usar un humor minimalista y pausado, algo absurdo, pero realista, para realizar, lo que él denomina, una comedia “bajonera”, sin chistes evidentes, que muestra el lado más humano de un conflicto, sin tomar parte por ninguna de las dos facciones representadas, ni olvidar la gravedad del tema que trata.

Negociador, Borja Cobeaga
Cobeaga recupera el tono tragicómico de sus primeros cortometrajes, especialmente Éramos Pocos, también protagonizado por Ramón Barea.

Entre el 2005 y 2006, el gobierno socialista, mantuvo una serie de reuniones con ETA, auspiciadas por una organización internacional especializada en la mediación de conflictos, para negociar el cese definitivo de la violencia. Jesús Eguiguren, presidente del PSE vasco por aquel entonces, fue el encargado de representar al gobierno español. El otro lado de la mesa, fue ocupado por Josu Ternera, relegado más tarde por Xabier López Peña, conocido como Thierry, un cambio que dinamitó las negociaciones, y terminó con el atentado en la terminal T4 del aeropuerto de Barajas, rompiendo la tregua entre la banda armada y el gobierno de Zapatero.

Negociador, Borja Cobeaga
Un acercamiento no dramatizado y más profundo al carácter de Eguiguren, se puede encontrar en el documental de Ángel Amigo, Memorias de un conspirador, protagonizado por el propio político vasco, donde hace una crónica de su participación en estas negociaciones.


Aunque Negociador se basa en un acontecimiento real, Cobeaga deja muy claro que la película es un ejercicio de ficción, para satisfacer su curiosidad sobre los tiempos muertos que rodean la negociación, centrándose en los pequeños detalles cotidianos, a veces delirantes, que contrastan con la gravedad que se presupone en un acto de tal calado.
El cineasta donostiarra construye la película alrededor del personaje de Ramón Barea, que interpreta a Manu Aranguren, alter ego en el film de Jesús Eguiguren, con un desarrollo argumental que va saltando de situación en situación, valiéndose de las elipsis temporales, y de un entorno aséptico, para mostrar la humanidad de todas las partes implicadas, con pocas referencias al dialogo político y mucha atención a las situaciones más vulgares y absurdas del proceso de negociación, imbuidas de cierto tono patético, inherente a la condición humana.

Negociador, Borja Cobeaga
Cobeaga muestra el pulso dialecto entre el lacónico Jokin (alter ego de Josu Ternera, interpretado por Josean Bengoetxea) y Manu, cuando en un ingenioso dialogo, al no conseguir ponerse de acuerdo en la forma de llamar a Euskadi –las provincias vascongadas de toda la vida– la traductora les indica el sinsentido de la discusión, cuando en ingles solo hay una palabra.


Acompañando a Barea destaca Areces como Thierry (en la película Patxi), fuente principal de angustia para el espectador y para Barea, con su volátil comportamiento, capaz de llevar una pistola a una negociación de paz, mientras bromea con su interlocutor. La actitud ambigua de Areces, contrasta con la ternura y empatía que despierta Barea, un hombre al que parece venirle grande el trabajo, pero que desea ante todo el fin de la violencia. También aparecen en pequeños papeles, grandes conocidos de la escena española como Oscar Ladoire, Secún de la Rosa y Raúl Arévalo.

NEgociador, Borja Cobeaga
Areces con Barea y Secún de la Rosa, en un tenso encuentro en un restaurante, forman una de las mejores escenas de la película.

Aunque la estructura de Negociador recuerde a la de los sketches televisivos, y por momentos parezca un conjunto de anécdotas, Cobeaga despierta las simpatías del espectador, exponiendo la sinrazón de los nacionalismos, con un tema difícil, en el que abundan los dramas y los thrillers, pero no el humor.
Negociador es una comedia costumbrista, de presupuesto modesto, que se mueve entre lo insólito y lo trágico, donde los clichés intencionados, invitan a relativizar la cuestión a través de la risa, burlándose con inteligencia de ciertos mecanismos, que han mantenido vivo el –llamado– "conflicto" hasta el presente.


 

nuestros vídeos