En ocasión del evento de presentación de los Apple Watch a
principios de semana, Apple
anunció el nuevo MacBook,
un portátil que lleva al límite el concepto de portabilidad. ¿Es
el portátil ideal para fotógrafos nómadas? Este es nuestro detallado análisis de sus pros
y sus contras.
Los fans de la manzana aún
recuerdan con
satisfacción el momento en el que Steve Jobs presentó, en el MacWorld
2008 de San Francisco, el primer ultraportátil de la compañía. Después
de entonar aquel famoso "There's something in the Air", el CEO de Apple hacía
salir de aquel sobre tan fino el primer MacBook Air.

Presentación del primer MacBook Air, en 2008, por entonces, el portátil más fino © Apple Inc.
En aquel momento el MacBook Air marcó un nuevo hito,
no solo dentro de la categoría de los ultraportátiles, sino de los
portátiles en general. Cambió, para bien o para mal, parte de las
reglas del juego, y su diseño
fue copiado una y otra vez por la mayoría de sus competidores. Pero
también hubo que hacer concesiones
para poder ofrecer un portátil de tan reducidas dimensiones. La
batería integrada, la eliminación de la unidad de disco óptico o el
escaso número de puertos no agradaron a todos, y el MacBook Air
recibió muchas críticas en este aspecto.

Tim Cock en el momento de presentar el nuevo MacBook a principios de esta semana © Apple Inc.
Han transcurrido ya siete años desde entonces, y Apple repite de nuevo la
historia, esta vez en manos de su actual CEO, Tim Cook. El nuevo MacBook sube una vez
más el listón de los ultraportátiles, para presentar el portátil más fino del mercado.
Y, por supuesto, Apple ha tenido que hacer nuevas concesiones.

El MacBook es actualmente el portátil más fino del mercado © Apple Inc.
Pero empecemos por el principio. El MacBook supone una nueva
línea de portátiles para Apple, que se suman a los MacBook Air y
MacBook Pro ya existentes. Incorpora una pantalla Retina de 12",
con una resolución de
2304 x 1440 píxeles, lo que supone una densidad de 226 ppp. Es,
por tanto, la primera pantalla Retina que encontramos en un
ultraportátil de Apple, algo muy esperado por fotógrafos que buscan
un ultraportátil con pantalla de muy alta resolución –hablamos de 3,3 millones de píxeles–.

El MacBook incorpora un pantalla LED IPS de 12" de tipo Retina (2304 x 1440 píxeles) © Apple Inc.
La pantalla es de LED
con tecnología IPS (In-Panel
Switch),
como las que se pueden encontrar en los actuales MacBook Pro Retina o
en los iPad –los MacBook Air, sin embargo, no son IPS–. La relación de
aspecto, 16:10,
es particularmente interesante para trabajar con programas de edición
que utilizan paletas laterales. Al parecer, Apple ha rediseñado incluso
la apertura de los píxeles para conseguir una mejor iluminación y, al
mismo tiempo, y un menor consumo. Todo ello en un panel que mide menos
de 1 mm de grosor.

El panel mide menos de 1 mm de grosor y permite reducir aún más las dimensiones del portátil © Apple Inc.
En cuanto al procesador central, está basado en los nuevos Intel
Core M de 5ª generación ("BroadWell") con frecuencias nominales de 1,1 a
1,3 GHz, según modelos. Estos procesadores, como los más
conocidos Intel Core
i5 y Core i7 que equipan los demás portátiles de Apple, son capaces de
trabajar a frecuencias superiores (hasta 2,6 GHz y 2,9 GHz,
respectivamente), gracias a la función Turbo
Boost
de Intel. Esta tecnología permite aumentar la frecuencia de trabajo de
los procesadores en función de la potencia requerida en cada momento.

Se trata, pues, de frecuencias relativamente bajas pero que permiten un
consumo muchísimo más reducido, de apenas 4,5 W. Esto ha
permitido a Apple, por primera vez, ofrecer un portátil sin ventilador,
lo que a su vez ha supuesto una reducción
drástica de la placa base
donde se integran los componentes principales del ordenador en sí.
Según especificaciones de Apple, la placa base del nuevo MacBook es un 67% más pequeña
que la del MacBook Air de 11" –ya pequeña de por sí–, lo que
representa toda una proeza tecnológica.

Placa base del MacBook Air 11" (arriba) comparada con la nueva placa base del MacBook (abajo) © Apple Inc.
Tal como se puede apreciar en la imagen siguiente, la placa
base –donde reside el procesador central, pero también los 8 GB de memoria RAM
o
el disco duro SSD de 256
o 512 GB, según modelo– apenas ocupa un parte significante
del
interior del MacBook, construido, por supuesto, siguiendo una directiva
"unibody", como ya es tradición en Apple. ¿A qué se dedica pues el
resto del espacio sobrante?

La placa base y los principales componentes del portátil ocupan una parte muy pequeña del espacio total © Apple Inc.
Tal como se podía esperar de en un portátil, la mayoría del espacio
está destinado a las baterías,
que han sido completamente rediseñadas para la ocasión para aprovechar
al máximo este espacio. Así pues, las nuevas baterías siguen un sistema
de celdas con
diseño escalonado,
lo que permite "seguir" la contornos y formas del MacBook.

Las baterías del MacBook siguen un diseño escalonado que permite aprovechar al máximo el espacio disponible en el interior © Apple Inc.
Gracias a esto, y siempre según las especificaciones oficiales de
Apple, se consigue una autonomía
de entre 9 y 10 horas, y en general dichas
estimaciones suelen coincidir bastante con la realidad. Comparado con
el MacBook Air de 13", son entre 2 y 3 horas menos de autonomía, pero todavía suficientes para pasar prácticamente un día entero sin
necesidad de cargarlo de nuevo.

La mayoría del espacio interno del MacBook se dedica a las baterías © Apple Inc.
Para acentuar aún más el concepto de portabilidad, Apple ha
rediseñado también el teclado del MacBook. De hecho, el teclado, como
tantas veces ha insistido la compañía californiana, es una de las partes
fundamentales de un portátil, y un aspecto en que no quiere hacer
concesiones. Así pues, se trata de un teclado "full-size" –tamaño
completo, como el que encontramos en el resto de portátil estándar–,
que sigue siendo retroiluminado,
pero que es aún más fino que los anteriores. Es, de hecho, el tamaño del teclado en sí el que conforma las dimensiones del propio portátil.

Para Apple es importante mantener un teclado de tamaño completo pese a reducir el resto de componentes © Apple Inc.
Para ello, se ha cambiado el mecanismo de las teclas. Donde antes
encontrábamos un mecanismo tradicional de tipo "tijera", ahora se ha
implementado un nuevo diseño estilo "mariposa", que promete, según
Apple, una experiencia mejorada –las teclas son un 17% más
anchas–, a la vez que se reduce el grosor del teclado en sí, que es un
40% más fino.

Nuevo mecanismo para las teclas del MacBook (derecha) comporado con el mecanismo tradicional (izquierda) © Apple Inc.
Disponer de un teclado de tamaño y respuesta adecuados es vital para
los potenciales compradores, sobre todo para aquellos usuarios que
estén considerando adquirir un MacBook como portátil principal o que quieran hacer un uso intensivo. Lo
mismo ocurre con el trackpad, conocido por uss buenas prestaciones, que ahora permite además reconocer diferentes grados de presión, y que ha
sido bautizado con el nombre de Force Touch.

El nuevo trackpad Force Touch es sensible a los diferentes grados de presión aplicados sobre el mismo © Apple Inc.
El resultado, un portátil que mide
13 mm –4 mm menos que el MacBook Air– en su punto más
grueso y tan solo 3,5 mm
en su punto más fino. Y en la balanza, pesa solo 920 g, es decir, 35%
menos que el MacBook Air de 13" y, a pesar de contar con un pantalla de
12", es todavía 15% menos que el MacBook Air de 11".

Pero, ¿es todo esto
suficiente? Es fino, muy fino, y ciertamente ligero. En
este aspecto, no tiene rival, sobre todo si tenemos en cuenta su
teclado de tamaño completo y su trackpad
de generosas dimensiones. El fotógrafo nómada no tendrá inconveniente
en llevarlo consigo por todas partes.
¿Cuáles son los
inconvenientes entonces? Porque más allá de un diseño estético y funcional
que seguramente convencerá a la mayoría de usuarios, se necesita una
potencia suficiente para ejecutar las aplicaciones y tareas necesarias.
Los 8 GB de RAM,
bien administrados por un sistema operativo eficiente, el OS X, son más
que adecuados para este tipo de portátil. Los discos duros SSD de 256 GB y 512
GB,
son muy rápidos al uso, y son más que suficientes para la mayoría de
los usuarios, si además los complementan con el almacenamiento en la
nube. Eso sí, para llevar grandes bibliotecas de datos, será necesaria
hacer uso de discos duros externos.
Y aquí encontramos una primera restricción importante: el nuevo MacBook
dispone de un solo puerto.
Se trata de un USB de
tipo C reversible que, eso sí, es capaz de suplir todas la funciones,
desde la de carga del propio portátil, como la transmisión de datos
–como un USB convencional– pasando por la salida de vídeo. Claro está que, con un solo
puerto, por muchas funciones que pueda realizar, solo
se podrá utilizar una función a la vez: o cargar, o transferir datos, o
utilizar una pantalla externa. Deberemos pues, casi con toda
probabilidad, llevar un hub
que nos ofrezca más salidas. Por suerte, el Wi-Fi ac y el Bluetooth 4.0 serán
de gran utilidad en la mayoría de las ocasiones, pues cada vez se usan más las conexiones inalámbricas para la transferencia de archivos
o el mirroring
hacia una pantalla externa.
El otro inconveniente a tener en cuenta es su procesador. El Intel Core M, si
bien tiene unas muy buenas prestaciones si tenemos en cuento su bajo consumo, es un procesador que presenta ciertas limitaciones. Y si bien es capaz
de realizar la mayoría de tareas de ofimática sin demasiado esfuerzo,
será necesario hacer uso del Turbo Boost para ejecutar tareas de
procesamiento de imágenes más intensivas, como en Photoshop o
Lightroom, lo que reducirá de forma importante su autonomía –y veremos qué ocurre con la disipación de calor–. A esto hay
que añadirle un subsistema gráfico también limitado, que corre a cargo de un Intel HD Graphics 5300
–que soporta, eso sí, pantallas externas con resolución 4K de 3840 x
2160 píxeles–.
Un portátil, el MacBook, que seguramente sea ideal como portátil
secundario o de backup
para aquellos fotógrafos que se desplacen con frecuencia, pero que de
momento tiene demasiados compromisos, a nuestro parecer, como para ser
utilizado como único portátil o portátil principal.
Por otro lado, más de un aficionado dio por hecho que el nuevo MacBook
sustituiría a los ya existentes MacBook Air, y ciertamente, dicho
razonamiento tiene su lógica: mantienen prácticamente todo el potencial
de estos últimos, pero en un tamaño bastante más reducido. El problema
no es otro que de posicionamiento: a un precio de salida de 1449€, el
nuevo MacBook no es precisamente barato, y eliminar los MacBook Air
actuales supondría elevar en excesos el precio de entrada de los
ultraportátiles de Apple. Seguramente es cuestión de tiempo –como está
ocurriendo con los MacBook Pro Retina, que de momento cohabitan con un
MacBook Pro "no retina" de entrada de gama–, tiempo que necesita Apple
para amortizar el coste de desarrollo de los MacBook, pero también para
introducir modelos con otros tamaños de pantalla.
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